¿De dónde vienen los dragones?

'San Jorge y el Dragón', de Vittore Carpaccio (1466-1525).

«¡Nunca te rías de dragones vivos, Bilbo imbécil!», se dice a sí mismo el protagonista de El hobbit (1937) tras un accidentado encuentro con Smaug. Grande, con apariencia de reptil y el cuerpo cubierto de escamas, con garras, volador y escupidor de fuego, la de Smaug es la imagen más frecuentemente asociada en Occidente a esas bestias. Sin embargo, no todos los dragones encajan en ella. «En el mundo de los animales fantásticos, el dragón es único. Ninguna otra criatura imaginaria ha aparecido en una variedad tan rica de formas», apunta el zoólogo Desmond Morris en el prólogo de Dragones. Una historia ilustrada (1995), obra de su colega Karl Shuker.

Amuleto de dragón de jade de la cultura Hongshan. Foto: Wheielapn.Desde Alaska hasta Etiopía. Desde Europa central hasta India. Desde Polinesia hasta Norteamérica. Desde Japón hasta Mesopotamia. Desde los amuletos de jade chinos del Neolítico hasta las bestias de Daenerys Targaryen, la Madre de Dragones de la saga literaria Canción de hielo y fuego y la serie de televisión Juego de tronos. El dragón es universal. «Es el más gigantesco y también el más temible de los monstruos míticos. Al mismo tiempo, es también el más complejo. La razón es sencilla, el dragón es, por decirlo así, una criatura sintética», afirma el paleontólogo Willy Ley en El pez pulmonado, el dodo y el unicornio (1941).

Unicornios y gigantes nacen de interpretaciones fantásticas del rinoceronte y de fósiles de elefante, respectivamente, pero los dragones no tienen un único origen. Son hijos de muchas bestias. Pueden tener cabeza de lagarto o de serpiente, pero también de león o de ave rapaz; escamas de cocodrilo; patas de lagarto; alas de murciélago… Hay dos grandes tradiciones que se han influido mutuamente: la europea -con criaturas de cuatro patas y dos alas, malévolas, que expulsan fuego por la boca- y la china, con forma de serpiente con cuatro patas, controladora del agua y símbolo de poder, fuerza y buena suerte.

Las representaciones más antiguas de dragones son unos amuletos de jade de la cultura Hongshan, que se desarrolló en China entre hace 6.700 y 4.900 años. Serpentiformes, se parecen a los primigenios mediterráneos. En estas longitudes, las primeras menciones datan de la Grecia clásica. El drákon es una serpiente gigante -eso significa la palabra- como la Pitón de Delfos, guardiana del famoso oráculo a la que debemos pitonisa como sinonimo de adivina. Matt Kaplan, autor de The science of monsters. The origins of the creatures we love to fear (La ciencia de los monstruos. Los orígenes de las criaturas a las que nos encanta temer. 2012) y otros estudiosos creen que el mito del drákon y otros similares de la región mediterránea se basan en grandes serpientes como las que Plinio el Viejo (23-79) describe en su Historia natural. «En realidad, cuando hablaron de dracones, los autores clásicos quisieron decir culebras gigantes de la clase de la pitón. Plinio afirmó que vivieron en India y que caían desde los árboles sobre sus víctimas, a las que mataban enroscándose en ellas», ilustra Ley.

Los esqueletos de plesiosaurio -en primer plano, uno de ellos- pueden estar en el origen de las leyendas de dragones de Europa central. :: Foto: Ghedoghedo.Fósiles de dragones

El dragón clásico europeo se modela en la Edad Media. Adquiere las capacidades de volar y de echar fuego por la boca en el siglo V, y se convierte en cuadrúpedo con alas de murciélago en el siglo XIII. A pesar de que por su aspecto tendemos a emparentarlo con los dinosaurios -y en particular con el tiranosaurio- esa idea carece de pruebas que la sustenten. Hasta el momento, no se conoce de ninguna historia de dragones que esté relacionada con fósiles de dinosaurios ni en Oriente ni en Occidente.

«En Europa la mayoría de las leyendas draconianas que pueden relacionarse con la paleontología están basadas en restos fósiles de mamíferos cuaternarios. Algo semejante ocurre en China, en este caso con huesos de mamíferos de edad cenozoica», explica José Luis Sanz en Mitología de los dinosaurios (1999). El paleontólogo español recuerda que muchas cuevas de Centroeuropa llevan «el nombre de caverna o guarida del dragón o de los dragones». Cuenta, por ejemplo, cómo en el siglo XVII dos médicos, el alemán Petersonius Hayn y el rumano Johann Georg Vette, hallaron en grutas de Moravia y de Transilvania huesos de dragones que, centurias después, se identificaron como de osos de las cavernas.

‘Dragón rojo’, del artista japonés Katsushika Hokusai (1760-1849).A principios del siglo XX, el paleontólogo austriaco Othenio Abel investigó la leyenda del dragón de Klagenfurt y descubrió que el cráneo hasta entonces considerado de la bestia era de un rinoceronte lanudo. En el otro extremo del mundo pasa lo mismo. «Los chinos llamaron huesos de dragón a cualquier fósil, a menos que fuera un diente de dragón«, ironiza Ley. Sanz destaca, no obstante, cómo algunos paleontólogos alemanes creen que el origen de ciertos dragones locales pudieron ser hallazgos de esqueletos completos de plesiosaurios, reptiles marinos -no dinosaurios- del Jurásico a los que también se relaciona con una criatura contemporánea no menos mítica, el monstruo del lago Ness.

Hijo de alimañas extintas y reales -como el cocodrilo y las grandes serpientes-, el inexistente dragón es omnipresente en nuestro mundo. ¿Por qué? Quizá porque un mamífero frágil, sin garras ni dientes, acostumbrado durante la mayor parte de su historia evolutiva a ser más presa que cazador, proyectó en un momento dado sus miedos en una criatura excepcional, poderosa y aterradora con las características de aquellas a las que más temía.

 

El ardiente aliento de la bestia

Aunque no hay ni ha habido un animal como el dragón, es posible encontrar sus diferentes rasgos repartidos entre bestias reales. Todos, menos uno. No hay ninguna criatura que expulse o haya expulsado fuego por la boca. ¿De dónde sale entonces la idea de que el dragón lo hace?

Imágenes de dragones –como la de la foto–, leones y toros decoraban la Puerta de Ishtar, en la Babilonia de mediados del primer milenio antes de nuestra era.Una de las primeras referencias a dragones que escupen fuego aparece en la Historia regum Britanniae (Historia de los reyes de Britania), escrita por el clérigo Godofredo de Monmouth entre 1130 y 1136. En la Britania del siglo V, el rey Vortigern quería construir una fortaleza en una colina galesa, pero no lo conseguía. Cada vez que los muros tomaban altura, la tierra temblaba y se venían abajo. El rey consultó a su consejo de sabios, que le dijo que todo se solucionaría derramando sobre el terreno la sangre de un niño sin padre. El monarca lo encontró, pero, antes del sacrificio, el niño le dijo que matarle no iba a servir de nada porque la razón última de sus problemas era que en el subsuelo había dragones que protegían la tierra. Los hombres de Vortigern excavaron y se encontraron con dragones que echaban fuego por la boca. Y el niño salvó el pellejo.

En The science of monsters. The origins of the creatures we love to fear, Matt Kaplan recuerda esa leyenda y plantea que el ardiente aliento del dragón bien pudo nacer en las minas de carbón de Gales y otros lugares cuando hombres con sus antorchas dieron con bolsas de grisú y provocaron explosiones. Al ignorar la causa, aquellos mineros atribuyeron las mortales llamaradas a una bestia. Y así el dragón empezó a vivir bajo tierra y a expulsar fuego.

Publicado por Luis Alfonso Gámez

Luis Alfonso Gámez es periodista. Ha sido el conductor de Escépticos (ETB), la primera producción española de televisión dedicada a la promoción del pensamiento crítico, y llevado la sección El archivo del misterio en Órbita Laika (La 2). Ha colaborado con la Cadena SER, Radio Nacional de España, Radio 3, M80 Radio, Radio Vitoria y Punto Radio Bizkaia -antes Punto Radio Bilbao-, con intervenciones que pueden escucharse en cualquier sitio gracias al podcast Magonia. Da ante todo tipo de público charlas sobre ciencia y pseudociencia, en las que habla de la conspiración lunar, la Atlántida, los ovnis, la guerra psíquica entre Estados Unidos y la Unión Soviética, las conspiraciones, el periodismo gilipollas y, si se da el caso, hace a los asistentes experimentar lo paranormal. Trabaja en el diario El Correo de Bilbao, donde cubre la información de ciencia desde hace años. Mantiene desde junio de 2003 este blog, dedicado al análisis crítico de los presuntos misterios paranormales y al fomento del escepticismo, y firma desde octubre de 2010 una columna en español, ¡Paparruchas!, en la web del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario, de la que es consultor. Además, es fundador del Círculo Escéptico, asociación organizadora del Día de Darwin y de los encuentros Enigmas y Birras, entre otros actos de divulgación del pensamiento crítico. Ha escrito los libros El peligro de creer (2015), La cara oculta del misterio (2010) y Crónicas de Magonia (2012), y ha coordinado la obra colectiva Misterios a la luz de la ciencia (2008), publicada por la Universidad del País Vasco y en la cual destacados científicos examinan la posibilidad de vida extraterrestre y la existencia de monstruos, entre otros asuntos. Fue el único español participante en el libro Skeptical odysseys. Personal accounts by the world's leading paranormal inquirers (Odiseas escépticas. Reflexiones personales de los principales investigadores mundiales sobre lo paranormal. 2001), editado por el filósofo Paul Kurtz. Si quiere informarle de algo relacionado con los temas de este blog o entrar en contacto con él para cualquier cosa, puede hacerlo por correo electrónico, Twitter, Facebook o Google +.

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16 comentarios

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  1. *La importancia de los espacios vacíos

    Sólo es porque comentarios largos y ambiguos hacen complicado entenderse y llegar a algún sitio.
    Cierto, a los negacionistas del colesterol o el SIDA también les gusta llamarse así, la denominación negacionismo procede de la psicología y alude al que no quiere reconocer la evidencia.

    Lo paranormal ha sido investigado, en muchas ocasiones con rigor, y al no hallar evidencia se rechazó. Además no hay que hacer estudios a troche y moche si no hay una mínima base en el contexto formado por los conocimientos consolidados por la ciencia.

    No existen temas de misterio propiamente dichos sólo cuestiones a investigar, es una etiqueta comercial. También podemos decir que lo que investiga la ciencia es un misterio.

    Evidencia más allá de “esta” realidad… si la hubiera, habría carreras científicas, descubrimientos y reconocimientos. Cualquier libro de cosmología, física de partículas, etc…nos traslada a aspectos misteriosos y desconcertantes de esta realidad que se ha desvelado muy compleja y apasionante. Un universo de la nada, Krauss.

    Los Iphone, en muchos aspectos formidables, son electrónica que combina utilidad y entretenimiento así que es más fácil calificarlos de juguetes, pero la tecnología y ciencia que incorporan es asombrosa, magia para personas de hace sólo un siglo, o piensa en una resonancia, ecógrafos, quirófanos, satélites, láseres, etc, etc…

    Los beneficios de la tecnología y ciencia en medicina son absolutamente formidables por más que no son perfectos, nada humano lo es, hay codicia, fraude, envidia, ERRORES, no por eso se abandona lo positivo. Porque no hay nada perfecto y que a todos guste. Defender la ciencia no es ser acrítico, por ej. he leído a Goldacre (y a Kuhn, Feyerabend…) o suelen verse críticas a la mala ciencia en los blogs que visito. Ciencia con conciencia, de acuerdo.

    Me pregunto cuáles son esos saberes de los que la ciencia sería un mero subconjunto. ..De la filosofía tomo la ética, política, lógica, pensamiento crítico, historia de las ideas… No sé.

    Por el principio ¿Qué es la ciencia? Un método riguroso para hallar conocimiento sobre o establecer modelos que expliquen fenómenos en el mundo. Nada más. No soy científico pero hago ciencia todos los días, se llama pensamiento crítico.

    No haría falta si no tuviéramos sesgos en nuestro entendimiento que nos llevan al error y al autoengaño. O ideologías o religiones que anteponen el sentimiento irracional a la evidencia y la razón. Ordalías cerebrales.

  2. Sólo es porque comentarios largos y ambiguos hacen complicado entenderse y llegar a algún sitio.
    Cierto, a los negacionistas del colesterol o el SIDA también les gusta llamarse así, la denominación negacionismo procede de la psicología y alude al que no quiere reconocer la evidencia.
    Lo paranormal ha sido investigado, en muchas ocasiones con rigor, y al no hallar evidencia se rechazó. Además no hay que hacer estudios a troche y moche si no hay una mínima base en el contexto formado por los conocimientos consolidados por la ciencia.
    No existen temas de misterio propiamente dichos sólo cuestiones a investigar, es una etiqueta comercial. También podemos decir que lo que investiga la ciencia es un misterio.
    Evidencia más allá de “esta” realidad… si la hubiera, habría carreras científicas, descubrimientos y reconocimientos. Cualquier libro de cosmología, física de partículas, etc…nos traslada a aspectos misteriosos y desconcertantes de esta realidad que se ha desvelado muy compleja y apasionante. Un universo de la nada, Krauss.
    Los Iphone, en muchos aspectos formidables, son electrónica que combina utilidad y entretenimiento así que es más fácil calificarlos de juguetes, pero la tecnología y ciencia que incorporan es asombrosa, magia para personas de hace sólo un siglo, o piensa en una resonancia, ecógrafos, quirófanos, satélites, láseres, etc, etc…
    Los beneficios de la tecnología y ciencia en medicina son absolutamente formidables por más que no son perfectos, nada humano lo es, hay codicia, fraude, envidia, ERRORES, no por eso se abandona lo positivo. Porque no hay nada perfecto y que a todos guste. Defender la ciencia no es ser acrítico, por ej. he leído a Goldacre (y a Kuhn, Feyerabend…) o suelen verse críticas a la mala ciencia en los blogs que visito. Ciencia con conciencia, de acuerdo.
    Me pregunto cuáles son esos saberes de los que la ciencia sería un mero subconjunto. ..De la filosofía tomo la ética, política, lógica, pensamiento crítico, historia de las ideas… No sé.
    Por el principio ¿Qué es la ciencia? Un método riguroso para hallar conocimiento sobre o establecer modelos que expliquen fenómenos en el mundo. Nada más. No soy científico pero hago ciencia todos los días, se llama pensamiento crítico.
    No haría falta si no tuviéramos sesgos en nuestro entendimiento que nos llevan al error y al autoengaño. O ideologías o religiones que anteponen el sentimiento irracional a la evidencia y la razón. Ordalías cerebrales.

  3. @Pablo
    4 Septiembre, 2017 @ 11:24 pm

    Uf, comentarios tan largos …es difícil manejarlos. A algunas de tus preguntas no sé que contestar. Sigo sin comprender de dónde surge esa imagen de los «escépticos», me parece confusa, por ej. hay diferentes escepticismos clásico, científco…, a los negacionistas climáticos les gusta verse como escépticos, pero un escéptico científico lo deja de ser cuando se le presenta evidencia suficiente.

    También leí a Kuhn hace mucho, pero hay más autores y ha sido criticado con acierto. Calificar de «juguetes» a conocimientos y tecnologías que nos salvan la vida, literalmente, es extraño. También la quitan. Y ambos aspectos muestran la capacidad de la ciencia para obtener conocimiento válido, recordemos es en el ámbito político, o económico, dónde se decide su uso.

    1. Mi comentario inicial era de apenas un párrafo: » Carl Sagan es un pope» y eso fue lo que provocó toda esta serie de respuestas. Luego de todo este tiempo, aún creo lo mismo. Así que tendrás que decidir si prefieres las parrafadas o los teletipos.
      Me quedo entonces con la inquietud. Pero para mí, tu » no sé» es ya una especie de respuesta. No evidencia tanto un desconocimiento, como sí una actitud.
      Sí, las categorías no son homogéneas. Escépticos hay muchos. Incluso hay hasta programas de televisión que en su momento se autonombraron como «Escépticos». A ese tipo me refiero yo. Y sé bien que también los conocen como «negacionistas».
      Yo retomaría tu idea y la llevaría incluso más allá. Diría que a la mayoría de negacionistas les gusta verse como escépticos. Les da otro tipo de estatus más “tolerante y mesurado” frente a su público. Sin embargo cuando se escucha en detalle sus discursos “racionalistas”, ya quisiera yo que dieran muestras de aquel escepticismo crítico que mencionas.

      El hecho de que una persona o una universidad se atreva siquiera a topar temas con un leve tufillo de «paranormal» ya provoque un malestar, me indica que más que esperar evidencias suficientes, esta actitud negacionista se fundamenta en un argumento circular: No hay sucesos «paranormales» porque no hay investigaciones serias sobre el tema….y no hay investigaciones serias porque los sucesos «paranormales» no existen. ( Y esto es algo que he escuchado con mucha frecuencia en entrevistas, canales de youtube, artículos y libros de otros “popes” de esta corriente de pensamiento)

      Y conste que yo no defiendo los temas del misterio como ovnis, ni tierras huecas, ni planas ni posturas tan extremas. Pero cuando me encuentro con sesgos así, comprendo que no me puedo identificar con ese tipo de “escepticismo”, ni puedo festejar los actos que se hacen en nombre de él.

      Si hay algo “investigable” en los temas que están más allá de esta realidad, es triste que no se pueda saber más de ello, primero por la pobreza metodológica de quienes se dicen sus investigadores y segundo por aquella presión externa que ridiculiza a quienes sí podrían trabajar con ella seriamente.

      Claro, yo también sé que Kuhn es motivo de críticas. Me parece lo más lógico. Sin embargo, aquí veo una diferencia de enfoque. Quizá y para tí una crítica acertada podría ser un motivo para descartar por completo una afirmación. Para mí, es lo que tiene que suceder. Ubicar esa parte dentro de un diálogo más grande. Por lo tanto no desestimo por completo la vigencia de lo que he leido.

      Por supuesto que tenemos juguetes tecnológicos, cada día más complejos y a veces también cada día más inútiles. ( Solo tengo que pensar en los aniemojis que Apple presentó hace poco en el Iphone8). Sería demasiado limitado centrarnos en apenas sus aparentes beneficios sin tomar en cuenta el resto de consecuencias que se producen en la sociedad. De allí que no compro el discurso tan lleno de elogios que los fans de la ciencia le otorgan a la misma.

      No desconozco que hay avances interesantes en medicina, y no creo haberlos agrupado en esa categoría de juguetes. Pero de igual forma, mantengo mi distancia respecto a estos beneficios. De hecho, hay discusiones éticas muy importantes.
      Así que tampoco me uniría a esta simpatía acrítica hacia el relato científico.

      Me alegra muchísimo que entiendas lo ambivalentes que son los efectos de la ciencia y la tecnología en nuestra sociedad. Los ámbitos políticos y económicos no son una excusa para desligar a la ciencia de su corresponsabilidad acerca de los usos que se de a la misma. De hecho, por más que la ciencia quiera verse como una entidad autónoma de la sociedad que la genera. El mismo deseo de divulgación y revinculación con la misma indica que tal “independencia” es artificiosa.

      Sí, la ciencia provee un conocimiento válido. Dentro de un conjunto mucho más amplio de saberes que tampoco deber ser desestimados. Este conocimiento es temporal y los resultados de su aplicación en la vida cotidiana son inciertos. La ciencia también se ha convertido en el mito fundante de la sociedad moderna y ha reemplazado a la religión como “relato de salvación” y por momentos, cuando no se la comprende de manera crítica, también funciona como una religión laica.

  4. Y esa hipótesis de Sagan es exactamente igual de pseudocientífica que cualquier otro cuento de magos o extraterrestres. De hecho en ese libro, «los dragones del edén» hay unas cuantas cosas que necesitan más fe que razón para ser aceptadas: Lo del complejo R. Etc.

    Estos popes del cientifismo militante son de lo peor.

    1. No voy a defender a Sagan sin motivo pero fue un conocido y buen divulgador de la ciencia que nos acercó a las maravillas del Universo y la ciencia a muchos. Fue de lo mejor.

      Tienes razón en que la Triune Brain theory de MacLean ha sido superada, pero más preocupado por insultar no aclaras: que no es de Sagan y que ha sido abandonada por la ciencia debido a avances en … la ciencia. No en la religión, ni la ideología.

      El libro se publicó hace 40 años, en esa época aún se enseñaban los geosinclinales como origen de las montañas … Sagan, supongo, usó algunas de las teorías entonces en boga, como lo haría hoy en día.

      El libro de Sagan se subtitula «especulaciones sobre la evolución de la inteligencia humana», lo deja bien claro al lector. Ojalá los escritores sobre magos, extraterrestres o dioses subtitularan sus libros con palabras como «especulaciones». Poner a Sagan, autor de libros como The Demon Haunted World como un magufo no me parece un juicio equilibrado de él.

      En la ciencia no hay popes, tu propio comentario lo muestra, pero es la ciencia la que sustenta la acumulación y mejora del conocimiento, quizás ese mismo «cientificismo militante», no sé muy bien lo que quieres decir, pero la ciencia es lo mejor que tenemos para conocer el mundo, y para especular.

      Así, en la sequela Up from Dragons, he ojeado, los autores inciden, no en el modelo triple, sino en la plasticidad cerebral más allá de los genes que dicen Sagan exploró insuficientemente, extrasomatic inheritance. Un enfoque más actual.

      En todo caso no hay que confundir especulaciones con conocimiento validado, pero las especulaciones orientan el proceso científico no siendo científicamente probadas pues no serían especulaciones.

        1. Vaya parece que topé una fibra sensible por aquí.
          No era mi intención insultar. Pero ya que te has sentido ofendido, eso
          es asunto tuyo, no mío. Lo que dije no surge de la ira, sino del desencanto.

          Y sí, para mí los divulgadores como Sagan, Hitchens y Dawkins son de lo peor. Y no por que defiendan la ciencia sino porque la distorsionan con su discurso acrítico cargado de autoelogios. La ciencia es importante, pero no es ni mucho menos el culmen del conocimiento. Es una parte y como tal tiene que dialogar con otras vertientes del saber humano. Quizá y sea ese culto exacerbado por la ciencia lo que le genere tanto rechazo en la vida cotidiana. Quizá y el enemigo real de la ciencia no sea la religión, sino el más caduco cientifismo.

          Claro que hay popes, claro que hay autoridades y fanáticos entre quienes se dicen ser escépticos. Es como si tras los ropajes de la razón se escondieran siempre los mismos fanatismos. Tu mismo, en cuanto has visto en peligro la honra de uno de tus escritores favoritos has salido en su defensa. San Pablo estaría muy orgulloso de ver como Uds. defienden tan vehemente su fe.

          Obviamente, estoy en desacuerdo con algunas de tus afirmaciones.

          La más obvia, y que motivó mi reacción en primer lugar, es dar tanta importancia a los condicionantes evolutivos al momento de definir nuestro comportamiento social.
          ¿ Es que acaso nuestro miedo depende de un temor atávico de hace más de sesenta y cinco millones de años? ¿Entonces debemos buscar también la única explicación de nuestros deseos y ambiciones en pseudo-explicaciones como aquella? Podría hacer mofa de todo esto y llenarte de argumentos de paja, pero eso sería un trabajo demasiado infructuoso.

          Creo que somos seres más complejos que solo la suma de nuestros instintos acumulados por selección natural. Creo que nuestras emociones y reacciones no están clausuradas ni determinadas únicamente por nuestra herencia genética. Y no lo creo solamente porque sea un capricho personal sino porque también la cultura y la sociedad son motivo de estudio serio para otras disciplinas. Así que la hipótesis de Sagan me es tan útil como cualquier otra anécdota de cualquier otro autor más o menos despistado.

          Me vale poco que el título aclare que se trata de una especulación. La pretensión de verdad tan común en la ciencia como en la religión, sigue presente. Y es a eso a lo que yo me opongo.

          1. No me he sentido ofendido, has calificado a Sagan de «pope …», eso es un insulto aunque él no pueda defenderse.

            Pues a mí no me daría igual ofenderte, y más sin motivo. No soy tan psicópata, creo que la empatía es algo bueno y no estoy, pese a tu empeño en creerlo así en defender un dogma, te di la razón en lo que pienso que la tienes, o no si al contrario.

            Ciertamente los autores que para ti «son de lo peor» para mí son buenos autores (no fanáticos) y excelentes divulgadores de la ciencia. De ahí este intercambio.

            Los tachas de fanáticos y les atribuyes una postura, el cientificismo. No sé lo que entiendes por cientificismo y según qué definición ellos, y yo mismo, lo seríamos …

            O quizás no sea más que una vana verborrea construyendo una falacia lógica, el hombre de paja, a la que atacar. ¿Dónde dicen ellos las posturas que les atribuyes?

            De dónde salen esos «Creo que». ¿De la ciencia?

            Yo también prefiero aprovechar el tiempo, no sé si soy cientificista o no, o en qué medida. Por eso escribo de nuevo.

            Es muy posible que me encantase la «pretensión de verdad» de la ciencia. No sé desde que conocimientos o postura escribes, qué es lo que quieres decir.

      1. Hola y gracias por responder.
        Yo también haré lo propio hasta que, o bien te canses o el administrador del blog así me lo permita.

        Me resulta tan interesante la exculpación que acabas de realizar. Justo hace unos días escuchaba a Santiago Vásquez defender el honor de su maestro “ Don Germán de Argumosa y Valdés” con los mismos argumentos y casi las mismas palabras.

        ( Ojo, no es que me identifique por completo con los programas de misterio.
        Oigo por igual a quienes tu llamas “magufos” como a quienes ellos también llaman “pseudoescépticos” y debo ser muy sincero: no les creo a ninguno de los dos bandos).

        Una pregunta previa . ¿ Lo de psicópata, lo estás diciendo por mí? Si es así creo que me ha salido barato. He escuchado y leído tantos insultos y epítetos denigrantes en estos blogs que se ufanan de racionalistas y críticos que quizá no debería sorprenderme. En todo caso, creo que es mejor no encajar en la media de la sociedad y ser un solo un personaje raro que gusta de estos temas, antes que pertenecer a aquellos grupos que en verdad están haciendo daño a su sociedad a través del terror y la violencia. Mis más sinceras condolencias.

        ————-

        Sí, reconozco que has buscado algún tipo de consenso en tu comentario anterior. Y yo intencionalmente lo he ignorado. Quizá porque ya conozco bien como van este tipo de discusiones y me interesaba en aquel momento más expresar mis emociones, que están en un sentido completamente diferente al que profesa este blog, antes que mencionar los motivos que fundamentan mi desencanto.

        Como habrás visto estimado Faraday, No me expresé a través de una respuesta directa a tu comentario. Retomé tu tema, es verdad. Pero lo hice desde mi punto de vista y bien podían darse por aludidos, o bien podían dejar que mis ladridos sean ahogados por la indiferencia, eso habría sido quizá lo más sensato. Pero como insistes y ahora me pides respuestas…( y para mí no hay respuestas sencillas)
        te escribo la siguiente parrafada:

        Comprendo perfectamente lo que me dices respecto a Hitchens, Dawkins y compañía. Y lo sé bien, porque unos diez años atrás yo también sentía mucha atracción por todo lo que ellos defendían. ¡Me gustaba tanto escucharlos! Se sentía tan bien y tan seguro aparentar esa postura “racionalista”, “laica” y “materialista”
        Admito que haya gente que se sienta bien leyendo aquel tipo de literatura. Pero en lo personal a mí me hizo mucho daño. De por sí, mi pensamiento ya tiende a ser un tanto rígido al momento de elegir los caminos por los que tiene que transitar. Y creo que aquella actitud beligerante propia de algunos de esos autores solo sirvió para fomentar más ese fanatismo.

        Y como fanatismo y cientifismo pueden ser entendidos de muy diversas maneras, incluso por aquellos que no quieren ser calificados como cientifistas, prefiero nombrar aspectos concretos: No estoy de acuerdo con las inquisiciones seculares que realizan “listas de la vergüenza” para impedir que ciertos eventos se realicen. No creo que celebrar mi laicismo ante los demás sea equiparable a incitar públicamente a la blasfemia. En definitiva, no puedo aceptar que un divulgador asuma el rol inquisitorial. ( En eso puedo reconocer que quizá Sagan era más cauto, pero también salía a menudo con sus cosas) Y qué decir de los otros…siempre me pareció que destilaban mucho veneno. ¿Si los ex-miembros de las sectas religiosas reniegan de sus líderes, por qué yo no puedo cuestionar a los popes de esta religión laica?

        No creo que la decisión correcta sea arrancar o negar esas páginas de la vida cotidiana que, por más absurdas que parezcan, también son importantes para comprender las maneras en que se ha construido la sociedad. El fenómeno expresado a través del interés social por el misterio no es una vergüenza por ocultar, es la muestra de algo que puede ser también muy interesante como objeto de estudio y que, quizá, explicaría muchas de las paradojas de nuestra propia historia.

        Con todo esto quiero decir, que cuando los “divulgadores” ingresan en ese proselitismo agresivo ( y para mí, incluso militante) entonces pierden esa capacidad crítica y se convierten en el reflejo de lo que quieren combatir. Porque si los místicos ( religiosos, personas con un alto grado de espiritualidad y los que viven del misterio) tienen esa plena seguridad de que están en lo correcto….los supuestos racionalistas, a pesar de la mentada duda razonable, no se quedan atrás e igualmente están convencidos de que su lucha es la correcta. Y es eso lo que yo entiendo como “pretensión de verdad”

        Esa es la razón que provoca mi desencanto.
        Sí digo que son “ de lo peor” es porque creí en ellos y al final he terminado defraudado. Amo la ciencia. Pero esto, no. Y con estas palabras espero que entiendas por qué dije lo que dije.
        No voy a hacer un estudio revisado por pares, en el que mida el nivel de recepción de estos autores entre su público para llegar a un dato estadístico que me diga cual es el valor ( positivo o negativo) que tenga mayor presencia en la muestra analizada. No.

        Porque si en primer lugar desconfío del método, ¿ Por qué voy a usarlo para defender mis propios argumentos? Esto no es una ponencia. Solo es un medio digital desde el cual expreso mi propio lugar de enunciación.

        ———–

        En otro tiempo, habría ido corriendo a buscar los autores y las citas que suponía que me serían de utilidad: Filosofía, epistemología, sociología. Pero estoy consciente de cómo funcionan estos sitios. Conozco eso de la “navaja de Hitchens” o mejor dicho la “tortuga de Hitchens: Que no saca su cabeza de su caparazón si considera que no hay suficiente comida de la cual alimentarse”. ¿Así que para qué someter a debate riguroso un cuestionario en el cual tanto las preguntas como las respuestas están escritas en idiomas diferentes?

        Es verdad, no puedo saber si eres un cientifista o no. Solo tengo tus escritos como referencia. Y aunque algunas pistas me pueden asegurar que sí, prefiero quedarme con la duda. Por ahora solo mencionaré algunas cosas que llaman mi atención:
        La primera es aquella sugerencia que hiciste al explicar un comportamiento social a través de un determinante evolutivo… Hay algo allí que me suena a biosociología y en consecuencia, a pseudociencia. Pero bueno, puede ser mi percepción.

        También tu mención a la verborrea y a las falacias lógicas me parecen llamativas. No conozco “escépticoide” ( jaja perdón por la palabra) que no se queje de lo inútil que le resulta la filosofía, por más bonita que esta suene. Y de que en consecuencia, terminen descartándola como simple palabrería. Pero yo no la subestimaría tanto.
        No creo en eso de la pureza de los métodos científicos: Un poco de subjetividad enriquece a las ciencias de la naturaleza tanto como un poco de objetividad le da estructura a las ciencias del espíritu.
        Sin embargo, aún así me queda la duda de si este rechazo se debe a la propia incapacidad de entendimiento de quienes aborrecen las lecturas filosóficas en primer lugar.

        No hay debate, de esos que por estos sitios suelen abundar, en donde no se esgriman siempre los errores del adversario a través de falacias como apelar a la autoridad, hombres de paja, falsas causas. Etc. Creo que de tanto escucharlos ya me parecen predecibles y por eso he preferido responder tu pregunta desde mí mismo. Algo imposible de aceptar desde el método científico. Pero que precisamente por eso, me parece tan valioso. Mis “creos” obviamente son creencias, no necesito comprobarlas en este momento por medio de la ciencia y paradójicamente, no veo tampoco porqué tengan que ser desestimadas.

        Creo que mi propia forma de escribir me delata y no tengo problema con ello. De hecho, podría añadir algo más. No soy de las personas que se complazcan con datos fáciles, con categorías simplistas, basadas solamente en un binario de blancos y negros. ( Si digo que es “lo peor”…¿es “mi peor” o es “lo peor en general”?)
        Me parece que la realidad es mucho más compleja y que esa frontera
        maniquea entre “buenos divulgadores” y “magufos” es mucho más porosa de lo que pudiera parecer en un principio. De allí que encuentre similitudes, no solo en las pretensiones sino también en las formas de comunicar sus contenidos.

        Dicho todo esto, puedes pensa de mí lo que tu creas, eso ya me tiene sin cuidado.

        Finalmente, creo que esta conversación sobre dragones ha sido provechosa. Bien podría haber hablado que son los reptiles fósiles los herederos culturales de los dragones y no viceversa. Que los modelos racionalistas de la modernidad no eran aplicables a las sabidurías ancestrales y cosas así por el estilo. Pero esa oportunidad me ha permitido topar temas aún más importantes. ¿ De verdad creen Uds que la verdadera crítica se basa tan solo en autoelogios? Si no se distancian, aunque sea un poquito, de los ídolos intelectuales que veneran, e incluso reconocen las cualidades de quienes han escogido como adversarios, esperan honrar el racionalismo que dicen admirar? Mientras no sea así, cometerán los mismos errores de quienes son objeto de sus burlas.

        1. Hola, de nada. Disculpa el retraso. Veamos si movemos al administrador a la benevolencia con algún comentario útil para más personas. [No, lo de psicópata es un mero comentario para apelar al diálogo].

          Previamente consideraré las ideas como universales y no propias, para desvincularlas de las emociones y personas; y buscaré la brevedad.

          Por lo que leo hay un conflicto básico: interés por los temas de «misterio» vs. el rechazo que esas cuestiones suscitan en los escépticos.

          La primera cuestión es que la ciencia, que generalmente pienso que podríamos acordar es un método basado en la experimentación y en la razón. La ciencia, digo, estudia y estudió esas cuestiones no hallando realidad tras ellas y el daño que provocan puede ser importante, económico o en la salud.

          También la reflexión rigurosa para evitar nuestras tendencias innatas a la fantasía y al error nos ha mostrado un mundo real y lleno de verdaderas maravillas, como se puede ver en cualquier manual de ciencias naturales por ej. [entre mis favoritas: la tectónica de placas, la evolución, el electromagnetismo]. Son reales y usamos cotidianamente esos conocimientos mediante la tecnología lo que refuerza la validez de la ciencia como aproximación a la realidad. Por ej. ¿Hay alguna tecnología cotidiana basada en temas de misterio?
          No.

          No sé de dónde salen esas descripciones que haces, no entiendo la decepción. Me gustaría alguna cita literal de esos autores o escépticos [cómo voy a rechazar la filosofía si en ella están la lógica, ética, política, filosofía de la ciencia] «fanática» o «dañina», alguna habrá errare humanum est, me refiero a algo que sea típico o habitual.

          Hay personas cercanas que creen en «temas de misterio», a veces me duele por lo que pagan o porque temo dejen de acudir al médico. Hay también leyendas y errores debido a la ignorancia y credulidad, estos días les estropeé una. Dime, si alguien cree que hay un pozo sin fondo y resulta que lo han explorado científicos y saben que tiene 18 metros. ¿Prefieres la verdad? O la mística del vértigo de lo infinito. Yo, la verdad [la maravillosa ciencia, geología y biología, encontró seres muy interesantes que el mito ignora]

        2. Pozo no, poza natural, este relato «de misterio» ha surgido en todas las visitas que durante años hemos hecho a unos familiares que viven cerca.

          1. Hola también estimado Faraday. No hay nada que disculpar, escribimos cuando queremos, escribimos cuando podemos. Y hoy he despertado con ganas de continuar esta conversación.

            Listo, me parece coherente que alejes tus palabras de cualquier contaminación emocional. Por el contrario, mi interés es precisamente analizar ese vínculo emotivo.

            Me parece que tu planteamiento del conflicto podría estar incompleto.
            Sí, hay un interés y creo que va más allá de lo que planteas. Pero para hacerlo sencillo digamos que sí: estos temas provocan rechazo entre quienes se dicen escépticos.

            Y ya que estamos en esto, preferiría aprovechar esta conversación para hacerte un par de preguntas: ¿ Crees tú que los temas relacionados con la espiritualidad podrían enmarcarse dentro de esto llamado como “ temas del misterio”?
            ¿ Se podría decir que esta categoría conocida como “ temas del Misterio” es homogénea? de ser así que aspectos crees que se mantienen en común. De no ser el caso, ¿ Qué diferencias encontrarías?

            ¿ Has escuchado la palabra “negacionista” aplicada como término peyorativo hacia los que se dicen escépticos? ¿ Consideras que su uso es adecuado?

            Me da la impresión de que, cuando me hablas de ciencia. Ya das por zanjado el asunto del “ Misterio”. Para mí, es como si escuchara de memoria los axiomas publicados en tantos sitios web como este.

            ¿ Qué más puedo añadir si de acuerdo a aquel axioma ya está todo dicho?

            Por eso mismo quisiera replantear lo que me dices ¿ Busca el “misterio” ser verdadero como lo pretende la ciencia? ¿ O funciona más como un relato? ¿ Es útil un mismo análisis cuantitativo de pros y contras si para empezar se tratan de dos metodologías diferentes de interpretar la realidad ?

            Ojo, no digo esto como alguien que defienda “ el misterio”, solo analizo lo que me has escrito. No creo estar defendiendo que el misterio haya
            “ basado” la creación de una tecnología alguna. No comparto tus argumentos que buscan en una metodología algo intrínsecamente bueno o malo: Por supuesto que la ciencia nos ha dado juguetes interesantes. ( ya sea a nivel de seguridad, salud y comunicación) Pero también son el origen de mucho malestar cultural y social. Creo que deberíamos ver los múltiples efectos que se producen a partir de un mismo acontecimiento.

            Yo creo que si se comprende el lugar de enunciación de estos temas del misterio, puedes divertirte con ellos e incluso aprender de los mismos. Pero sé también que no todos los públicos responden de la misma manera. Y estoy consciente de que no todos tienen la misma capacidad de discernimiento.

            Uno de los intereses que yo podría encontrar en el tema del misterio estaría influenciado por la sociología o la antropología. Es increíble comparar la forma en que varían los «casos de estudio» tratados por la prensa según que décadas. Y al comparar esto con la cronología española se vuelve aún más interesante.

            Tras el retorno de la democracia se puede ver un aumento exponencial del fomento del pensamiento lógico en la educación española, ( y creo que eso merece felicitarse) Pero, si a eso se lo relaciona con las formas en que el mito y la tradición religiosa se esfuerzan por permanecer en la vida cotidiana, creo que se podría obtener un panorama muy complejo y digno de ser estudiado.

            De allí que también crea reconocer ciertas posturas extremas . Y los veo en los dos lados de esta discusión de manera simultánea. Por un lado, aquellos que cierran toda posibilidad a cualquier aspecto de la realidad que no sea comprobable y por otro a aquellos que deliran por completo y que han aprendido a sacar réditos a través de sus cuentas de YouTube. También veo posturas mucho más moderadas de quienes buscan “misterios mucho más creíbles”, como también de científicos interesados por estos temas.

            Como dije antes, me parece que las fronteras de estos conocimientos enfrentados están llenas de grietas y porosidades. Por eso, me gustaría mucho escuchar tu opinión acerca de los estudios de la neurocientífica Sara Lazar relacionados con la plasticidad cerebral en sujetos que meditaban con frecuencia ( Creo que si se puede encontrar esta información vía online) No se trata de un “tema puro del misterio” .
            Pero lo veo como un caso donde estos intereses compartidos que menciono estarían presentes.¿ Qué crees tú? me sería muy interesante escuchar tus comentarios al respecto.

            Mi decepción con la difusión científica surgió el momento en que me topé con los textos de Thomas Kuhn ( Y para quien conoce este nombre quizá ya lo he dicho todo) Más que una cita textual podría recomendarte la lectura de “ La estructura de las revoluciones científicas”. A mí este libro me sirvió mucho para ya no creer tanto en el relato canónico que me proponía la divulgación científica. Pero obviamente, sé que nuevos lectores tendrán interpretaciones diferentes.

            De donde vengo, a la enfermedad no solo se la entiende como una afectación de los diferentes organismos que conforman el cuerpo. De allí que no me sorprenda que algunos tratamientos busquen también el alivio del alma. En mi recorrido vital he visto tanto aciertos como malas praxis en aquellas dos formas tan distintas del sanar.

            Finalmente, me preguntas si quiero saber la verdad, o si prefiero quedarme con el mito. “El mito de la divulgación científica” me parece aburrido, es siempre el mismo: La misma progresión evolutiva, la misma secuencia forzadamente épica de descubrimientos e inventores, la misma negación de cualquier otro tipo de sentido. Sinceramente, no es un mito que me motive mi existir. Yo prefiero otras historias, y no solo estoy hablando de misterio.

            “ Es más emocionante no saber detrás de cuál matorral se esconde la liebre, que portarnos como si lo conociéramos todo”

  5. Nuestros tatarabuelos, recorriendo incansablemente sierras y peñas en búsqueda de algo que comer, tuvieron a la vista mas huesos de animales antiguos que nosotros, que circulamos por la carretera oyendo la radio. Aquellos huesos enormes no se correspondían con ningún animal conocido Al no haber evidencia con la que contrastar, nada mas fácil que atribuir al propietario de los huesos las propiedades que uno le quiera dar, como los dioses. Los dragones tienen capacidades extraordinarias que escapan a la comprensión humana.

    Los animales mitológicos y los dioses siempre tuvieron muy buena relación. En el Génesis, sin ir mas lejos, ya empezamos con una serpiente que habla. Los reptiles siempre han tenido una injustificada mala prensa en occidente por culpa de ese cuento infantil. Incluso hoy los reptilianos son los malos y nadie dice nada de los insectianos cojoneros, que son la mala peste.

  6. Muy interesante. Según una hipótesis de Sagan los mamíferos evolucionaron en un entorno dominado por reptiles como los dinosaurios y el temor a los grandes reptiles tendría una ventaja evolutiva.