E. Frenkel, el ‘psíquico’ que intentó parar un tren

Así dio la noticia de la muerte de E. Frenkel el diario escoces 'Glasgow Herald'.
«Primero paré una bicicleta, coches y un tranvía. Ahora voy a parar un tren», escribió en otoño de 1989 el psíquico soviético E. Frenkel en la ciudad de Astracán, al sur de Rusia. Y añadió: «Sólo bajo condiciones extraordinarias de una amenaza directa para mi organismo, todas mis reservas entrarán en acción».  Poco después, el ingeniero de un convoy de mercancias que circulaba cerca de Astracán vio de lejos a un hombre de camisa blanca que caminaba junto a las vías. Cuando el tren estaba casi a su altura, el individuo saltó a las vías, levantó los brazos, bajo la cabeza y puso el cuerpo en tensión. Era Frenkel.
«Los frenos de emergencia no ayudaron y sucedió la tragedia», contaba el diario Sovietskaya Rossiya el 1 de octubre de 1989, según un despacho de la agencia AP que publicaron periódicos estadounidenses y británicos, y que reproduzco aquí tal como lo dio el diario escoces Glasgow Herald. La nota destacaba que Frenkel era uno más del «creciente número» de sanadores espirituales y dotados de poderes paranormales existentes entonces en la agonizante Unión Soviética. «En los últimos meses, la nación se ha llenado de mentalistas y autoproclamados psíquicos que aparecen en la televisión estatal, atraen grandes multitudes y reciben miles de cartas pidiéndoles ayuda».
He intentado dar con más información sobre este caso que la periodística, pero hasta el momento no la he encontrado.

8 comentarios

  1. Al menos este tipo demostró que era un charlatán sin hacer excesivo daño a terceros (salvo al conductor del tren que debe haberse quedado muy traumatizado) y de él sin duda podemos afirmar que creía sus propias mentiras.

  2. Esa debería ser la prueba de fuego para todos estos cantamañanas, algo bien grande que vaya a toda velocidad hacia ellos. Si consiguen detenerlo me declaro fan incondicional y creyente de por vida, y si no un idiota menos en el mundo.

  3. «el ingeniero de un convoy de mercancias», maquinista mejor. Ejemplo extremo de irracionalidad. Existe una pequeña probabilidad de que el tren hubiera descarrilado o se hubiera detenido por diversos motivos, por eso ni siquiera su detención probaría gran cosa porque no es un experimento controlado sino una trágica estupidez. No me alegro de lo ocurrido, podía haber intentado detener la caída de una moneda, pero buscó la fama y la obtuvo.

      1. He respetado la literalidad de la nota en los entrecomillados. Yo también dudé cuando leí la priemra referencia: por eso, busqué la nota original de agencia. Cita un periódico soviético como fuente. Es todo lo que puedo decirte. ¿Suena raro? Sí, pero no más raro que otras cosas ciertas.

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