La señales extraterrestres procedían de hornos microondas

El observatorio Parkes, en Nueva Gales del sur. Foto: John Sarkissian (Observatorio Parkes-CSIRO).servatory)Astrofísicos australianos han descubierto que unas misteriosas emisiones de radio -conocidas como peritones- captadas en el observatorio Parkes (Nueva Gales del Sur) desde 1998 no llegaban desde el espacio exterior, sino que procedían de hornos microondas que el personal del complejo abría precipitadamente. Emily Petroff, astrofísica de la Universidad Tecnológica de Swinburne y sus colaboradores, han dado a conocer la noticia en un artículo en las Monthly Notices of the Royal Astronomical Society y zanjado así el enigma después de diecisiete años.
«Hay tres microondas en las proximidades del telescopio que se usan frecuentemente, uno en la torre debajo del telescopio, otro en el centro de visitantes y un tercero en la cocina para el personal situada en el edificio conocido como Woolshed. Hay dos microondas más en las dependencias de los observadores, aproximadamente a un kilómetro», escriben Emily Petroff y su equipo. «Los dos hornos responsables de la mayoría o todos los peritones observados son del mismo fabricante (Matsushita/Nacional) y ambos superan los 27 años, aunque funcionan perfectamente», añaden.
Los peritones identificados como procedentes de microondas son un tipo de señal muy parecida a los llamados estallidos rápidos de radio (FRB), que duran milisegundos y los científicos creen que tieen un origen extragaláctico. El pasado 19 de enero, astrónomos australianos registraron por primera vez en directo una emisión de este tipo cuando impactaba en el radiotelescopio de Parkes. Después de que el fenómeno se repitiera otras dos veces, abrieron una investigación y acabaron descubriendo que las misteriosas señales se parecían mucho a las emitidas por un micrrondas. Tras varias pruebas, comprobaron que podían recrearla sabriendo la puerta del horno para pararlo, a consecuencia de lo cual se producía un estallido de radio que luego detectaba el radiotelescopio. «ha sido una sorpresa para todos nosotros», ha admitido Petroff.

11 comentarios

  1. Buen ejemplo de autocontrol en la ciencia, si hubieran sido unos crédulos o supersticiosos no hubieran realizado experimentos controlados bajo diversas hipótesis incluyendo alguna muy alejada de sus deseos o expectativas, hubieran corrido a los altares a proclamar su fe en el primer contacto con emisiones de otras civilizaciones. La razón y la ciencia ponen los hechos primero, la superstición primero las ilusiones y luego adapta los supuestos hechos.

    1. También podrían decir que sí eran reales pero que el «sistema» inventó lo de los microondas para ocultar la verdad… Y creando una nueva teoría de la conspiración pueden seguir creyendo lo que les apetece, quieren o necesitan. (Pero el magufillo de turno dirá que él es más listo y a él no le engañan, lo cual le sirve no sólo para mantener su sistema de creencias, sino creerse más listo y compensar cierto complejo de inferioridad)

  2. Todo en esta vida es una atribución (una creencia). Como venía a decir Descartes, en última instancia no hay forma de saber si un demonio cachondo mental no está manipulando nuestro sistema nervioso para hacernos creer que vivimos en una realidad determinada (algo así como Matrix). En eso ha consistido siempre el escepticismo, por cierto, no en creer en la ciencia (otra atribución), sino en no creer en nada. La ciencia tiene la penosa costumbre de que, una vez que encaja las piezas del puzzle según su ideología, ahí se queda, como es el caso de esta noticia. La realidad es un enigma que todos los vendedores de planteamientos (esotéricos, científicos, religiosos…) aprovechan para colártelos por la cara.

    1. Hay diferentes tipos de escepticismo, aquí no se trata de escepticismo filosófico sino del escepticismo científico. El solipsismo es irrefutable desde la subjetividad de un individuo, el escepticismo antiguo niega el conocimiento, pero esos no son el tipo de escepticismo, que parte de la duda e investiga hasta hallar la verdad, de este blog.
      La ciencia es una categoría especial de conocimiento mejor que la religión y la superstición. Se puede ignorar una infección o la caida de una roca, ignorar que existen o lo que son, pero pueden causar daño y eso es un resultado objetivo e independiente de la opinión.

      1. Hermano Faraday:
        Cada una de tus palabras es un reflejo de tus pensamientos (como no podía ser de otra forma), y tus pensamientos están claramente limitados por la ciencia. Te pongo algún ejemplo, dices: «investiga hasta hallar la verdad», dando por supuesto que la verdad última la tiene la ciencia. ¿No ves que razonas en círculo? ¿Qué es la verdad? Lo que diga la ciencia. ¿Qué dice la ciencia de tal asunto? La verdad. Por eso yo pienso que la ciencia es otra creencia. Tú mismo reconoces que el solipsismo es irrefutable.
        Otro ejemplo: «la ciencia es mejor que la religión». Pues resulta que desde el solipsismo (irrefutable, según aceptas), no hay ninguna diferencia entre la ciencia y la religión. Entonces, ¿desde dónde es mejor? Una vez más, desde la propia ciencia (nuevo razonamiento circular).
        Es una conversación, por otro lado, que no llega a ninguna parte. Pero yo te agradezco mucho tu contestación.
        Un saludo cordial. Que la paz sea contigo.

        1. Falacia straw-man: Yo no he dicho ni he insinuado que sea la verdad última, la ciencia es un método más que un resultado concreto y está en construcción y mejora continua. Con esta idea básica se lía mucha gente. Enfin.
          Es fácil caricaturizar ideas desde una perspectiva solipsista como argumentos circulares: No seas condescendiente conmigo, si abrazas el solipsismo moral, soy producto de tu mente, ¿o acaso puedes probar definitivamente lo contrario? 😉
          Filosóficamente es irrefutable para un individuo, por eso Descartes tuvo que recurrir a un Dios benévolo, que no se burlase de él, como base. Pero factualmente es inválido. La razón ha de acompañarse de los hechos empíricos o «producirá monstruos».
          «Es una conversación, por otro lado, que no llega a ninguna parte» Eres consecuente, lo que no lleva a ninguna parte es el solipsismo. No produce nada pues todo es irreal y entonces todo da igual. Es un campo baldío, un callejón sin salida.
          Saludos,

          1. Es más, si desde el solipsismo ciencia y religión es lo mismo, sé consecuente y tírate por el balcón, que el mundo que ves tampoco puede probarse que sea real en ese mismo solipsismo.
            Tanto esfuerzo para poder creer en cosas irracionales que calmen tu angustia…

          2. Ciertamente, el argumento es muy pobre:
            «¿Qué es la verdad? Lo que diga la ciencia. ¿Qué dice la ciencia de tal asunto? La verdad.»
            Las cosas no son así. La ciencia [como verdad] se basa en hechos [reales] que ella en buena medida no fabrica [los define] sino que los toma como dados.
            La supuesta circularidad que argumenta no es más que el fruto de un prejuicio erróneo.

          3. No es la verdad «lo que diga la ciencia», sino «lo que busca la ciencia». Y la busca con rigor y método, intentando evitar prejuicios o descartarlos si se prueba que son tal. Eso no ocurre con las religiones ni con las bien llamadas pseudociencias.

  3. Hay diversos modos de pensar: unos son serios, fiables y llevan al conocimiento verdadero del mundo y de las personas. Otros son ilusiones inventadas para encubrir o suplantar la realidad. La ciencia es un camino serio, aun cuando se equivoca, porque da marcha atrás cuando se demuestra el error. La religión parte de prejuicios inamovibles que no se pueden demostrar y está siempre en el poder o al servicio del poder.

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