¿Existe una escalera escheriana, sin fin, en el Instituto de Tecnología de Rochester?

El siguiente vídeo apareció hace unas semanas en Internet y documenta la existencia, en el Instituto de Tecnología de Rochester (RIT), de una extraña escalera. Se llama la escalera escheriana, en honor del artista holandés M.C. Escher, porque, la subas o la bajes, acabas siempre en el mismo sitio. Vean el vídeo y luego seguimos hablando:

Impresionante, ¿verdad? No busquen explicaciones; no se partan la cabeza. No busquen la escalera tampoco, ni documentación sobre ella en Internet. La escalera escheriana del Edificio 7 del RIT no existe. Son efectos especiales. El proyecto fue lanzado el 24 de marzo en Kickstarter, la web de recaudación de fondos para todo tipo de iniciativas, y pretendía no construir esa estructura imposible, sino crear el mito de que en el RIT existe. Lo explicaba así Michael Lacanilao, el graduado en animación y cine que ideó el proyecto:

“El mito es que en Rochester, Nueva York, existe la escalera escheriana, una maravilla arquitectónica que parece violar las leyes de la física y la lógica básica ya que es un bucle en sí misma. Para dar credibilidad al mito, estamos creando un episodio de un programa familiar de ciencia que muestra la escalera en acción, varios clips de un documental de 1997 con destacados pensadores que se enfrentan a la existencia de esta aparente contradicción y pontifican sobre su implicaciones, y una gran cantidad de material suplementario para que tropiece con él la gente que trate de comprobar en Internet si la escalera es real (páginas web, artículos académicos, páginas de fans, blogs, etcétera). ¡Ayúdanos a construir el mito!”

El estudiante quería crear un mito porque éstos “son impresionantes. Sobre todo, cuando se hace bien”. No consiguió recaudar más que 940 de los 12.000 dólares presupuestados, pero llevó a cabo el proyecto y lo presentó el viernes en Imagine RIT, el festival de innovación y creatividad de la institución académica. Un trabajo interesante, en la línea de los del fotógrafo español Joan Fontcuberta -creador del cosmonauta fantasma que se tragó Iker Jiménez-, que demuestra lo fácil que es crear mitos y que siempre hay que estar ojo avizor. Les dejo con el vídeo, en inglés, en el que Lacanilao explica su proyecto: