Sony asegura en la promoción de ‘La batalla de Los Ángeles’ que ésta sigue siendo un misterio: ¡mentira!

La famosa imagen del 'objeto' iluminado por los reflectores y entre detonaciones. Foto: 'Los Angeles Times'.

La batalla de Los Ángeles “sigue siendo uno de los más extraños acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial y un misterio”, dice una nota de prensa de Sony Pictures emitida con motivo del 69º aniversario del suceso, que es el punto de arranque de Battle: Los Angeles, superproducción que se estrenará en Estados Unidos el viernes de la próxima semana y en España el 1 de abril con el título de Invasión a la Tierra. En la madrugada del 25 de febrero de 1942, dos meses y medio después del ataque a Pearl Harbor, se decretó una alerta antiaérea en Los Ángeles ante el temor de una incursión japonesa y, durante una hora, los cañones de la 37ª Brigada de Artillería dispararon cerca de 1.400 proyectiles contra un objeto no identificado. La alerta se levantó a las 7.21 horas sin que hubiera constancia de la presencia de aviones enemigos ni se registraran bombardeos. “Estos sucesos, que nunca se han explicado del todo, siguen siendo un misterio y objeto de intensa especulación”, sostiene Sony Pictures. Mentira.

En su día, hubo discrepancias entre la Marina y el Ejército. Para Frank Knox, secretario de la Marina, se había tratado de una falsa alarma debida al “nerviosismo por la guerra”. El general George C. Marshall dijo, por su parte, que la causa podían haber sido aviones comerciales usados como arma psicológica para provocar el pánico entre la población. Y el secretario de Guerra, Henry Stimson, concluyó que podía tratarse de un avión enemigo que había despegado desde una base secreta de California o México, o de un avión ligero lanzado desde un submarino japonés. No se encontraron pruebas que respaldaran la presencia de aparatos enemigos, y el radar tampoco había detectado objetos extraños en el cielo. Claro que para los militares era más fácil justificar la alerta y el derroche de proyectiles con naves desconocidas que decir que se habían confundido. Si no, habrían quedado como los protagonistas de 1941 (1979), la comedia de Steven spielberg inspirada en la batalla de Los Ángeles.

Foto con los focos terrestres iluminando el cielo sin que en él se vea ningún objeto.La mejor prueba de la presencia de algo extraño sobre California en la madrugada del 25 de febrero de 1942 es una fotografía publicada por Los Angeles Times en la cual la luz de los proyectores de tierra parece confluir en un objeto entre las descargas antiaéreas. El problema es que, en otra instantánea de la secuencia en la que las luces de los focos no confluyen, no se ve ningún aparato en el cielo. Lo que piensan desde hace décadas todos los que han investigado el suceso -excepto los ufólogos proclives a creer cualquier cosa- es que los globos meteorológicos dispararon las alarmas; ante el temor a un ataque japonés, los encargados de las baterías antiaéreas se pusieron a disparar como locos; y la mezcla de las detonaciones, los focos terrestres y el humo hizo el resto. Al final de la guerra, los japoneses aseguraron que ellos no habían sido, y una investigación de la Oficina de Historia de la Fuerza Aérea determinó en 1983 que la alarma había sido causada por globos meteorológicos como los que se solían lanzar sobre Los Ángeles.

“La gente que estaba en la calle esa noche jura que no fue ni un avión ni un globo, sino un ovni. Flotaba, se deslizaba. Y, a día de de hoy, nadie puede explicar qué nave era, ni por qué nuestra artillería fue incapaz de alcanzarla; es un misterio sin resolver”, dice Bill Birnes, director de la revista Ufo, en la nota de prensa de Sony Pictures. No es así. Nadie pensó en su día eso porque nadie hablaba de platillos volantes antes de que Kenneth Arnold viera los primeros en junio de 1947. La batalla de Los Ángeles, por cierto, pasó desapercibida para los ufólogos hasta mediados de los años 60 y su consagración dentro de la mitología ovni no ocurrió hasta 1987 en la revista Fate. A partir de ese momento, los ufólogos más sensacionalistas se apropiaron de ella, minimizando el contexto histórico.