Plagiando a ‘Magonia’

Encontré ayer en un blog llamado El Frikismo Ilustrado una anotación dedicada a Jacques Vallée y su libro Pasaporte a Magonia, y, nada más empezar a leerla, todo empezó a serme familiar hasta el punto de que preveía lo que el autor iba a contar después. ¿Precognición? Ya me imaginaba llamando a cualquier programa esotérico para decirles que me había convertido a su credo, como un Pablo de Tarso de lo paranormal, cuando concluí –navaja de Occam en mano- que seguramente es que yo había escrito algo parecido. Así que recurrí a san Google y se hizo la luz. Yo no había escrito algo parecido; yo había escrito ese texto, si bien quien ahora lo presentaba fraudulentamente como suyo le había dado un par de lamentables retoques. Se trataba de «Pasaporte a Magonia», la entrega introductoria a mi última serie veraniega, que en su título era un guiño al libro del ufólogo francés y a la vez la explicación de por qué la sección estival se llamaba Crónicas de Magonia. El copiador le ha cambiado el título por el de «El mejor libro sobre ufología«, lo que añade a su desvergüenza la ignorancia sobre la bibliografía ufológica.
Ante caraduras como los responsables de El Frikismo Ilustrado, creo que lo oportuno es airear sus modos. Es lo que hice también cuando el periodista Walter Goobar firmó, el 14 de noviembre de 2002 en el semanario argentino Revista Veintitrés, un reportaje -titulado «Investigan si los alunizajes fueron trucados»- compuesto por párrafos copiados de dos reportajes publicados el 10 de noviembre de 2002 en España. Una de sus fuentes era mis «Pruebas lunares», publicado en El Correo y anticonspiracionista; el otro, titulado «¿Alunizaje o alucinaje?», lo había firmado Santiago Camacho en El Mundo y abogaba por la falsedad de los alunizajes. Pueden comprobarlo en el documento que preparé para la ocasión y que mandé a medios de comunicación y asociaciones de periodistas argentinas: «El plagio lunar de Walter Goobar».
No sólo me molesta el plagio por lo que tiene de robo del trabajo ajeno, también me molesta que mis textos se reproduzcan sin mi permiso. Entiéndanme, no quiero que ningún texto mío aparezca en ninguna web o publicación contraria a mis ideas y sirva, por ejemplo, de coartada a vendedores de misterios para camuflarse de escépticos. Cuando alguien me pide permiso para reproducir algún texto en su web, se lo suelo dar siempre y cuando se cumpla la premisa anterior. Que autores pseudocientíficos utilicen mi nombre para dar credibilidad a sus webs me parece una indecencia, un engaño más de esta gente hacia el público. Por eso denuncié hace cuatro años en este blog a un portal esotérico. Fraudes Paranormales, dirigido por Manuel Carballal -alias Antonio Salas-, reproducía sin permiso trabajos de Alejandro Agostinelli, Henri Broch, Ignacio Cabria, José Luis Calvo, Ricardo Campo, Paul Kurtz, Luis Ruiz Noguez, Kentaro Mori, Diego Zúñiga y míos para contagiar credibilidad al resto de los textos que publicaba, salidos de la pluma de conocidos autores pseudocientíficos.
Ahora mismo, hay varios blogs y webs que están reproduciendo textos de Magonia sin autorización y con los que me he topado tras descubrir el plagio de El Frikismo Ilustrado y hacer una búsqueda no exhaustiva: así, la historia de «James Stewart y la mano del yeti» se reproduce sin autorización en Sikh Noticias en Español; la de «El cronovisor» aparece por la brava en La Otra Realidad; Las Voces de Miedo ha pirateado la entrega de «La amenaza de los ‘chemtrails'», de la que también se ha apropiado Antena Cero, blog que ha reincidido con «Misión: salvar a la Humanidad»; y «Los milagros de Peter Popoff» han sido clonados por Mundo Misterio. La lista podía seguir, pero por ahora ya está bien.