Apocalipsis puerco: el ataque extraterrestre

La gripe porcina es un virus diseñado por seres de otros mundos para exterminarnos. Lo sostiene un tal Jota Jota, que ha mandado hace unas horas a varias listas de correo un delirante texto titulado Extraterrestres y el fin del mundo, en el que alerta “sobre los peligros que pudieran significar los extraterrestres para la Humanidad” y dice, entre otras cosas, que el VIH es de origen alienígena. Rápidamente, ha sido desautorizado por Exopolítica España, un grupo de creyentes dedicado al “estudio de los procesos políticos y de gobierno en la sociedad interestelar” al cual que inquieta un mensaje que “mete en el mismo saco a los [extraterrestres] benevolentes y a los que parecen no tan benevolentes”. El ataque alienígena de Jota Jota es una construcción más de la misma mentalidad conspiranoica que atribuye el 11-S a los propios Estados Unidos y los atentados de Madrid de 2004 a cualquiera, menos a terroristas islámicos. “No extraña el éxito de las teorías conspirativas. Tradicionalmente nuestra cultura ha supuesto que las pestes y las plagas nos venían por castigos de Dios a nuestras malas acciones. Conspiraciones divinas, pero conspiraciones al fin”, apunta el historiador Manuel Montero en un recomendable artículo sobre las conspiranoias sobre la gripe porcina.
Pero los chalados no han sido los únicos en predicar últimamente el Apocalipsis. Echen una ojeada a los periódicos de los últimos días: estamos sumidos en una crisis económica sin precedentes, un nuevo virus mata a la gente en América… El fin del mundo está cerca. Y no lo auguran esas revistas esotéricas que tienen como consejero delegado a Nostradamus, sino que son los llamados medios serios los que pintan un escenario preapocalíptico con un microbio asesino que nos va a llevar a un fundido en negro del que resurgirá únicamente Charlton Heston en el Los Ángeles de El último hombre vivo (1971). Paradójicamente, mientras se han teñido de amarillo con el apocalipsis puerco por eso de que el miedo vende -el sexo también y, para muestra, recuerden la reciente cumbre francoespañola-, la mayoría de los medios no ha prestado atención apenas a la primera Conferencia Internacional sobre Defensa Planetaria, dedicada a examinar la amenaza de los asteroides y las medidas que podrían tomarse en el caso de que uno se dirigiera hacia la Tierra. Es una amenaza real, de origen extraterrestre y con capacidad para borrarnos del mapa de un golpe; pero los medios, entre vestidos de Dior y mascarillas customizadas, no se han enterado.