¿Mataron las sondas ‘Viking’ marcianos hace treinta años?

Primera panorámica tomada por la 'Viking 1' en Marte el 20 de julio de 1976. Foto: NASA.

Anda la comunidad de aficionados a la astronomía revuelta tras la publicación en varios medios de comunicación de un despacho de la agencia Efe según el cual un estudio ha demostrado que, hace treinta años, las naves Viking «pudieron hallar vida en Marte y la destruyeron por error«. La historia no es ni cierta ni nueva. No es cierta porque lo que revela la investigación no es un minigenocidio marciano, sino que los experimentos que las dos naves Viking hicieron en la superficie de Marte en 1976 a la búsqueda de vida estaban condenados al fracaso desde la mesa de diseño, ya que, si se hubieran topado con ciertas formas de vida, las habrían destruido. No es nueva porque un trabajo que apunta en esa dirección apareció el 23 de octubre pasado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, tal como publicamos en el diario El Correo en su momento. Claro que nuestro titular era mucho menos llamativo: «Ensayos en Río Tinto revelan fallos en el instrumental de las Viking para buscar vida en Marte». ¿Por qué se habla de esto ahora? Porque el resultado de una investigación parecida ha sido presentado en el congreso anual de la Sociedad Astronómica Americana, lo ha divulgado una agencia de noticias y se han hecho eco de ello muchos medios.
El artículo de Proceedings revelaba que un análisis químico del suelo marciano realizado hace treinta años por las naves de la NASA pudo haber destruido, durante la preparación de las muestras, cualquier posible rastro de vida, me explicó hace dos meses el microbiólogo español Ricardo Amils, uno de los autores del trabajo. El proyecto fue una idea de Rafael Navarro-González, de la Universidad Nacional Autónoma de México, a quien se le ocurrió comprobar la validez del protocolo de uno de los experimentos de las Viking, el realizado con el cromatógrafo de gases. La prueba consistía en calentar muestras del suelo marciano a distintas temperaturas y buscar rastros de vida en los gases emitidos durante el proceso. «Aunque las especificaciones técnicas del instrumental establecían que, al calentarla, el hierro de la muestra no destruiría la materia orgánica, él quería comprobarlo», indica Amils, investigador de la Universidad Autónoma de Madrid y del Centro de Astrobiología.
El problema del hierro
Los cromatógrafos de las Viking no detectaron en 1976 indicios de materia orgánica. «Este resultado fue utilizado como el argumento más sólido para descartar la presencia de vida y determinar que Marte es un planeta estéril», recuerda Navarro-González. «Se concluyó que las condiciones ambientales eran tan oxidantes que hacían imposible la vida», añade Amils. Su investigación ha consistido en probar la misma técnica de análisis de las Viking en seis ecosistemas terrestres con condiciones semejantes a las marcianas, incluidos el desierto de Atacama y Río Tinto, en los que hay vida.
«Las muestras de Río Tinto eran muy importantes porque está considerado un análogo de Marte», indica Amils. Con su riqueza en jarosita, un sulfato de hierro descubierto en Marte por el todoterreno Opportunity, ofrecieron los primeros resultados determinantes. A pesar de lo que decían las especificaciones técnicas del instrumental, Navarro-González y sus colaboradores han probado que, hace treinta años, el hierro presente en el suelo marciano, al calentarse, habría destruido cualquier posible rastro de vida. La conclusión del estudio servirá para corregir ese defecto en las próximas misiones que se diseñen, ya que el experimento es tan simple y versátil que se usará en la misión Phoenix este año y en el Laboratorio Científico Marciano en 2009. «Trabajos como éste ayudan a que la gente empiece a apreciar la importancia de los modelos terrestres, de lugares como Río Tinto, donde se pueden probar técnicas en entornos muy parecidos al marciano», destaca Amils.
Lo que ahora ha añadido Dirk Schulze-Makuch, de la Universidad de Washington, es que, además, cabe la posibilidad de que, si la vida en el planeta rojo evolucionó en una línea determinada y las Viking toparon con ella, la ahogaran, según una nota la agencia AP. ¿Quiere decir esto que «la NASA encontró vida en Marte y la destruyó por error«, como sostienen algunos titulares de prensa? No. Quiere decir que, como ya apuntó en octubre el grupo de investigadores liderado por Navarro-González, los experimentos diseñados para las sondas de la NASA quizá no fueron los idóneos para descubrir vida en Marte, si es que la hay. Los resultados de los experimentos de las Viking no servirían para descartar la existencia de marcianos, pero tampoco hay pruebas de que éstos existan y, por tanto, de que algunos de ellos fueran ahogados o cocidos por las naves de la NASA. Afrimar que las Viking destruyeron pruebas de vida marciana en los años 70 es dar un triple salto mortal sin red, un sinsentido que sólo se explica por el tirón popular del planeta rojo y esa obsesión de algunos por ir más allá de los hechos puros y duros.