‘El País’ confunde astrología y astronomía

Primera página de 'El País' de ayer.Hace un año lo hizo Efe y ahora lo hace El País. En su día, comentamos en Magonia que la principal agencia de noticias en español había distribuido un teletipo, datado en Budapest, que se titulaba “Astrólogos descubren un planeta a 650 años luz del Sistema Solar” y en el cuerpo de la noticia hablaba de astrólogos, y no de astrónomos, como hubiera sido lo correcto. A raíz de esa denuncia, Efe incluyó en su repertorio de Español Urgente la entrada astronomía. Los responsables del vademecum indican en ella -cualquiera puede verla en la web de la agencia- que la reiteración del error a lo largo de la noticia citada demostraba que “quien la redactó y quienes después la editaron no sabían qué diferencia hay entre astrólogo y astrónomo. Esperamos que ese error no vuelva a producirse en nuestras noticias, y para ayudar a que así sea copiamos a continuación las definiciones de astrología y astronomía”. Un año después, los planetas han puesto en evidencia a otro grupo de periodistas, esta vez de El País. Que en dos medios tan importantes se confunda astrología y astronomía en el siglo XXI demuestra, para empezar, lo mucho que queda por hacer en el campo de la afabetización científica. Porque los que han errado son profesionales de la información cualificados.

Portada de 'EPS' de ayer.La primera noticia del error de El País la dio Javier Armentia, director del Planetario de Pamplona, el sábado en la lista de correo Escépticos: un anuncio en el diario ponía astrólogos donde tenía que poner astrónomos en el subtítulo de un reportaje del suplemento dominical titulado “Cazadores de planetas”. Era de esperar que alguien se diera cuenta en el periódico y, si bien no podían cambiar la portada de EPS -este tipo de productos se imprime días antes de su llegada a los quioscos-, que el mismo sábado se incluyera una fe de errores a publicar en el periódico del domingo. No fue así. Al contrario.

La metedura de pata fue mayor en el diario de ayer, porque en el friso situado bajo la mancheta se repetía la cantinela: “Cazadores de planetas. Astrólogos que buscan nuevos mundos en el universo”. El reportaje de Mónica Salomone iba de astrónomos, pero quienes hicieron las portadas y las revisaron, tanto en la redacción del suplemento como en la del diario, metieron a los astrólogos de por medio sin venir a cuento. Una portada o primera página de un periódico o revista pasa por muchas manos antes de ver la luz, así que cabe deducir que tampoco esta vez se trata de un simple error. Me imagino el enfado de las redactoras científicas de El País y de la autora del reportaje, quienes no hacen concesión alguna a los charlatanes y tienen las ideas claras.

La anécdota debería, además, hacernos reflexionar sobre qué se está haciendo mal en el campo de la divulgación para que todavía haya quien tome a astrónomos por astrólogos. ¿No será que nos hemos saltado el abecé cuando debiéramos haber empezado por él? ¿Estamos informando en los medios de lo que interesa a la gente y le puede ayudar a comprender el mundo actual o de los que nos interesa a quienes cubrimos la información de ciencia? ¿Es lógico dedicarnos a hablar de constantes cosmológicas, materia y energía oscuras, y otras zarandajas y dejar de lado cuestiones mucho más básicas? ¿Qué sentido tiene presentar la última especie de dinosaurio dando por sabido que estos animales se extinguieron mucho antes de la aparición de los homínidos, cuando esto último es algo que muchos lectores ignoran? Son preguntas estas y otras para las que no tengo respuesta, pero sobre las que creo que merece la pena reflexionar.