Teoría de la evolución

Diez ediciones del Día de Darwin en Bilbao

El salón de actos de la Biblioteca de Bidebarrieta, durante los actos del Día de Darwin de 2015. Foto: L.A. Gámez.

Hoy celebramos en Bilbao la décima edición del Día de Darwin y, como ha ocurrido desde febrero de 2007, seguramente no habrá un asiento libre en el salón de actos de la Biblioteca de Bidebarrieta. Por eso, si hay alguien a quien agradecer la continuidad de esta celebración es a quienes, año tras año, han acudido a esta cita con la cultura y el pensamiento crítico en la capital vizcaína. ¡Muchas gracias!, y mis disculpas a los que, por las limitaciones de aforo, no han podido en ocasiones asistir a alguna conferencia.

Programa del Día de Darwin de 2016 en Bilbao.El Día de Darwin es una fiesta mundial de la divulgación que, desde 1997, pretende promocionar la educación científica y el conocimiento de la obra de Charles Darwin. Empezó a celebrarse en Bilbao de una manera muy tonta. En junio de 2006, me encargaron en el periódico donde trabajo, el diario bilbaíno El Correo, un reportaje sobre el estado de la investigación científica en Euskadi. Además de buscar datos, hablé con Alberto Ansuategi, entonces director de Política Cientítifica del Gobierno vasco, el biólogo Eduardo Angulo, el biofísico Félix Goñi, el químico José María Mato, el biólogo Juan Ignacio Pérez -en aquel entonces, rector de la Universidad del País Vasco (UPV)-, el astrofísico Agustín Sánchez Lavega, el químico Jesús Ugalde y algún otro científico que optó por el anonimato. El reportaje se tituló “Ciencia vasca”. A algunos de los entrevistados les conocía; a otros no. Uno de estos últimos fue el rector de la universidad pública. Pérez me citó en su despacho un día por la mañana. La entrevista fue, como todas, muy interesante y, al acabar, hablamos -el tema lo sacó él- del avance del pensamiento mágico en las sociedades desarrolladas. Le propuse organizar, en el marco de Semana de la Ciencia, una jornada en la que científicos y divulgadores hablaran de las visitas extraterrestres, monstruos como el yeti, las témporas… En noviembre de 2006, celebramos la jornada Misterios, a la luz de la ciencia y el éxito me animó, a la salida, a comentar al entonces rector que en febrero podríamos organizar el Día de Darwin.

El 12 de febrero de 2007, celebramos el primer Día de Darwin en la capital vizcaína. Lo organizaron el Ayuntamiento de Bilbao, el Center for Inquiry, el Círculo Escéptico, el diario El Correo y la Universidad del País Vasco (UPV). Abrió la jornada Ibon Areso, entonces primer teniente de alcalde,que leyó un fragmento de El origen de las especies, como luego hizo César Coca, adjunto a la dirección de El Correo, en otro momento de acto. Las charlas corrieron a cargo de los biólogos Antonio Lazcano y Ana Rallo, y del genetista Enrique Cerdá-Olmedo. Bidebarrieta se llenó y no habíamos salido todavía de la sala, ni hablado entre nosotros, cuando el rector y yo ya teníamos decidido que, vista la reacción del público, había que repetir en 2008. Y así ha sido un año tras otro, con nuevos socios -como la Fundación Biofísica Bizkaia, el Aula Espazio Gela y el CIC bioGUNE– y la Cátedra de Cultura Científica de la UPV, que nada más nacer asumió el compromiso de la universidad; no en vano, su titular es Juan Ignacio Pérez.

Francisco J. Ayala, durante su conferencia en Bilbao el 12 de febrero de 2009. Foto: Luisa Idoate.Ha habido mucha gente que a lo largo de estos años ha hecho posible el Día de Darwin en Bilbao, pero todo hubiera sido más difícil sin el apoyo de Begoña Morán, directora de programación de Bidebarrieta, que creyó en la idea desde el primer momento y siempre ha facilitado todos los medios a su disposición, y su equipo. Ha habido muchos momentos especiales. Cada cena con los ponentes ha sido un lujo, pero recuerdo con especial cariño la del 12 de febrero de 2009 -el bicentenario del nacimiento de Darwin y el sesquicentenario de la publicación de El origen de las especies-, presidida por el biólogo Francisco J. Ayala, quien minutos antes había dado una conferencia titulada Darwin y el ‘diseño inteligente’: creacionismo, cristianismo y evolución. En los últimos diez años, al inigualable escenario de la biblioteca central de la capital vizcaína han subido veinticinco científicos y divulgadores de primera línea en trece jornadas (en 2009 la celebración se prolongó durante cuatro días):

Jordi Agustí, profesor investigador del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES): Darwin y la idea de progreso (2013);

Kepa Altonaga, biólogo de la UPV: Darwin en Lotilandia (2012);

Ricardo Amils, profesor de Microbiología de la Universidad Autónoma de Madrid e investigador asociado al Centro de Astrobiología: ¿Minerales o azúcares? ¿Qué prefirieron los primeros seres vivos? (2008);

Eduardo Angulo, profesor de Biología de la UPV, miembro del Círculo Escéptico y autor de El animal que cocina: De la carroña al ‘delicatessen': la Humanidad se humaniza (2011);

Juan Luis Arsuaga, codirector del proyecto Atapuerca y director del Centro UCM-ISCIII de Evolución y Comportamiento Humanos: ¿Wallace ‘versus’ Darwin? (2009);

Francisco J. Ayala, titular de la cátedra Donald Bren de Ciencias Biológicas y profesor de Filosofía de la Universidad de California: Darwin y el ‘diseño inteligente’: creacionismo, cristianismo y evolución (2009);

Xavier Barcons, profesor de Investigación del Instituto de Física de Cantabria (IFC) y vicepresidente del consejo del Observatorio Europeo Austral (ESO): Agujeros negros gigantes: una especie en evolución (2011);

Mariano Barriendos, profesor de Historia Moderna de la Universidad de Barcelona: La sociedad ante el clima y sus manifestaciones severas. Evolución de la religiosidad y la ciencia desde la Edad Media (2010);

José María Bermúdez de Castro, codirector de las excavaciones de Atapuerca y director del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH): Evolución del género Homo (2012);

Pilar Carbonero, catedrática de Bioquímica y Biología Molecular de la Escuela Superior de Ingenieros Agrónomos de la Universidad Politécnica de Madrid: Evolución bajo dominio humano en el reino vegetal (2009);

Enrique Cerdá Olmedo, genetista de la Universidad de Sevilla: Evolución ciega y ‘diseño inteligente’ (2007);

Diego Garate, arqueólogo del Museo Arqueológico de Vizcaya: Los primeros artistas: rastreando los orígenes de la expresión simbólica (2016);

Ambrosio García-Leal, biólogo y escritor científico: Selección sexual: la evolución de las diferencias entre los sexos (2015);

Francisco García Olmedo, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Politécnica de Madrid;: Autoselección artificial de la especie humana: la dieta como artificio (2010);

Carles Lalueza-Fox, investigador del Instituto de Biología Evolutiva (CSIC-UPF) de Barcelona: El genoma neandertal (2014);

Antonio Lazcano, biólogo de la Universidad Nacional Autónoma de México: El origen de la vida (2007);

Carmen Manzano, profesora de Antropología e investigadora de la UPV: El género Homo: lo que no sabemos y lo que creemos que sabemos (2016);

María Martinón-Torres, investigadora del CENIEH: Neandertales: ¿crónica de una muerte anunciada? (2015);

Eustoquio Molina, catedrático de Paleontología de la Universidad de Zaragoza: Creacionismo contra evolución: la estrategia del ‘diseño inteligente’ (2008);

José Carlos Pérez Cobo, profesor de Fisiología Humana de la UPV: ¿Somos listos porque comemos almejas? (2008);

Juan Ignacio Pérez Iglesias, catedrático de Fisiología y titular de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV: Corredores (2013);

Ana Rallo, bióloga de la UPV: Darwin, imported from England, 2007);

José Manuel Sánchez Ron, catedrático de Historia de la Ciencia de la Universidad Autónoma de Madrid: Charles Darwin: su obra y su mundo (2009);

Manuel Toharia, director científico de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia: Clima y evolución (2011); y

Ana Zubiaga, catedrática de Genética de la UPV: ¿Las extinciones son para siempre? (2014).

La cadena ESPN suspende en Twitter a un comentarista de béisbol por defender la teoría de la evolución

“Eppur si muove”, escribió Keith Law, columnista de béisbol de la cadena ESPN, ayer en Twitter después de cinco días de inexplicable silencio. No dijo más y siguió con sus comentarios habituales. Su uso de la famosa frase que Galileo habría dicho después de abjurar de su visión heliocéntrica del Cosmos ante el tribunal Inquisición -“Y, sin embargo, se mueve”, en referencia a la Tierra- da verosimilitud a lo que reveló hace unos días Deadspin: que ESPN suspendió el miércoles de la semana pasada la actividad de Law en Twitter por defender en esa red la teoría de la evolución, y la ciencia en general, frente a su compañero de cadena Curtis Schilling, exjugador de béisbol.

Fragmento de la discusión entre Curtis Schilling y Keith Law.“No es una coincidencia. ESPN le ha dado [a Law] un tiempo de descanso en Twitter y nos han dicho que es por defender en voz alta y en repetidas ocasiones a Charles Darwin del fósil de transición Curt Schilling, su colega de Bristol”, escribió Barry Petchesky en Deadspin el viernes. Schilling es un furibundo creacionista y el 13 de noviembre los dos se enzarzaron en una discusión, con Law como defensor de la teoría de la evolución y de la razón. Todo empezó con Schilling diciendo cosas como: “¿Que todos los seres vivos provienen de una única célula? Enseñadme los fósiles de los seres que se convirtieron en humanos antes de que fueran humanos…”; “¿Dónde están los fósiles perdidos en vuestra teoría de la evolución? Los elefantes tienen elefantes y lo harán durante otros mil años, ¿no?”; “Pon [dirigiéndose a un crítico] un enlace a cualquier fósil entre los anfibios y una mosca, un mosquito, un elefante, un rinoceronte, un humano, una serpiente o cualquier otro”… Law le respondió: “Hay cientos de fósiles de transición en el registro, Curt”. Y le dio un enlace a la página correspondiente de la Wikipedia.

“En serio, si alguien dice que la teoría de la evolución es errónea porque no hay fósiles entre los monos y los humanos, coge un mono y dale con él”, escribió poco después Law. Cuando un tuitero le dijo que se dejara de meter en asuntos científicos y se limitara al béisbol, respondió: “No, no lo haré. La ciencia es infinitamente más importante”. Schilling le preguntó si había dado en serio el enlace a la Wikipedia, y le respondió que sí: “Es un artículo sólido, bien fundamentado. Eres libre de mandar refutaciones a esos fósiles transicionales”. Y, cuando otro interlocutor le comentó que ciencia y fe pueden ir de la mano, Law replicó que no se había metido con la fe de nadie. “Me opongo a la anticiencia. Eso es todo”, sentenció.

Poco después de que Deadspin publicara la noticia en la que vinculaba el silencio tuitero de Law a una medida disciplinaria de ESPN que duraría hasta el lunes, como así ha sido, por su defensa de la teoría de la evolución, la cadena aseguró que “no había tenido nada que ver con sus opiniones sobre ese asunto”. ¿De verdad? Las tres palabras con las que reapareció ayer Law en Twitter apuntan en otro sentido. Además, si lo que no les gusta es que dos de sus profesionales muestren públicamente sus discrepancias sobre un asunto que levanta ampollas en Estados Unidos, donde la sinrazón fundamentalista es en muchos sitios ley, ¿por qué no suspendieron también a Schilling?

‘La evolución del mundo’, el frustrado documental didáctico de Ray Harryhausen

El mago de los efectos especiales Ray Harryhausen murió el martes a los 92 años. Hizo soñar a generaciones con bestias antediluvianas, como El monstruo de tiempos remotos (1953), y seres mitológicos, como la Medusa de Furia de titanes (1981). Sin embargo, le traigo aquí porque uno de sus grandes proyectos inacabados fue una historia de la vida en la Tierra, desde su aparición hasta la desaparición de los dinosaurios.

La película documental se iba a titular La evolución del mundo y empezó a trabajar en ella en 1938, con sólo 18 años. Tenía fines didácticos y esperaba que se usara en las escuelas. Fabricó un tiranosaurio, un tricerátops, un brontosaurio y un pterodáctilo, entre otros animales, y empezó a hacer experimentos con fondos mates. Por desgracia, en 1940 se estrenó Fantasía. Tras verla, el joven Harryhausen tiró la toalla, convencido de que nunca podría igualar lo plasmado en La consagración de la primavera, que abarcaba el mismo periodo temporal que su documental: acababa con la extinción de los dinosaurios después de que Disney renunciara a trasladar a la pantalla la evolución de los mamíferos y la aparición del ser humano, por miedo a la reacción de los creacionistas.

Hasta nosotros ha llegado una pequeña parte del metraje original de La evolución del mundo, cinta de la cual la Fundación Ray y Diana Harryhausen conserva un modelo de mamut y los armazones del tiranosaurio, el brontosaurio y el pterodáctilo. El siguiente vídeo, como indica el artista en él, sirve para que nos hagamos una idea de lo ambicioso de su proyecto.

El Día de Darwin, en Punto Radio Bizkaia

El biólogo Juan Ignacio Pérez, Patxi Herranz y yo hablamos el 14 de febrero en Bizkaia y Punto, en Punto Radio Bizkaia, de la celebración del Día de Darwin en Bilbao, en la vigésima entrega del curso 2011-2012 de Magonia, mi espacio semanal dedicado al pensamiento crítico en la emisora de Vocento.

Todas las pruebas que Darwin no conoció y que apoyan la teoría de la evolución, en un nuevo libro

El antropólogo Alan Rogers. Foto: Lee Siegel/Universidad de Utah.

Alan Rogers, antropólogo de la Universidad de Utah (Estados Unidos), llevaba dos décadas enseñando la evolución en clase cuando en 2006 decidió combatir abiertamente el antievolucionismo tras conocer un sondeo de opinión según el cual la mitad de los estadounidenses no cree que el ser humano sea producto de la evolución. “Después de leer esa encuesta, se me ocurrió que no tenía mucho sentido enseñar a los estudiantes acerca de las complejidades de la evolución si, en principio, no creen que ésta existe. Por lo tanto, decidí que, a partir de ahora, mis clases de introducción iban a incluir una o dos semanas sobre las pruebas de la evolución y empecé a buscar un libro texto”. No encontró ninguno que le satisficiera -eran demasiado largos y farragosos-, así que decidió escribirlo. Se titula The evidence for evolution (Las pruebas de la evolución) y lo acaba de publicar la University Chicago Press.

En su obra, de sólo 128 páginas y concebida como un libro de lectura fácil, Rogers contrarresta los argumentos de los antievolucionistas con pruebas científicas que no se conocían en tiempos de Charles Darwin. El naturalista inglés, recuerda el antropólogo, no sabía nada de genética, la deriva continental ni la edad de la Tierra, no había visto a ninguna especie cambiar ante sus ojos ni no conocía ningún fósil de transición y casi ninguno humano. “Las pruebas podrían haber ido en otro sentido. Podrían haber refutado la teoría de Darwin. En vez de eso, tenemos 150 años de pruebas que apoyan su teoría. Mi libro cuenta la historia de esos descubrimientos”. Su activismo es de agradecer en un país donde el 60% de los profesores de biología de Secundaria evita apoyar la evolución en clase.

Hasta la encuesta de 2006 que le llevó a escribir The evidence for evolution, Rogers no dedicaba en clase mucho tiempo a presentar a sus alumnos las pruebas de la evolución porque consideraba que no tenía sentido, al haberse resuelto esa cuestión hace más de un siglo y el interés de los científicos centrarse siempre en lo desconocido y recientemente descubierto. Por eso, indica, las clases y los libros de texto suelen centrarse en los mecanismos de la evolución que todavía son objeto de estudio y no prestan atención a lo que consideran demostrado más allá de toda duda. Un error que no se da sólo en este área del conocimiento y que, en ocasiones, lleva a los científicos a no plantar cara a la pseudociencia al dar por sabidas cosas que en realidad no lo son para el público en general.

Rogers cree que su libro será de gran valor para quienes no creen en la evolución -yo lo dudo- y para los propios evolucionistas, que deben estar preparados para ofrecer pruebas en los debates con los primeros. “En ciencia, tienes que ser capaz de cambiar de opinión cuando te enfrentas con las pruebas. Aprender esto es muy importante no sólo para los científicos, sino para todo el mundo. Nos hace mejores ciudadanos”, sostiene el antropólogo estadounidense, quien espera que The evidence for evolution anime a sus lectores a pensar críticamente. “Alan Rogers encara la controversia política sobre la teoría de la evolución -no hay ninguna controversia científica- con el mejor espíritu científico: las pruebas y la lógica. Para cualquier persona con una mente abierta, curiosidad sobre el mundo natural y un deseo de que las controversias se resuelvan basándose en las pruebas y no en la retórica, este libro es una contribución valiosa y una lectura fascinante”, ha dicho el psicólogo y divulgador científico Steven Pinker.