Manipulación periodística

La gripe durante el embarazo duplica el riesgo de tener un hijo autista: un titular alarmista y falso

Lo primero que vi ayer cuando encendí el ordenador por la mañana en casa, todavía medio dormido, fue un alarmante titular: “La gripe en embarazadas duplica el riesgo de hijos autistas”. Intuí que algún colega se había lanzado de cabeza a una piscina vacía. Mis sospechas crecieron tras la lectura de la información y los análisis que de ella hacían Sheila Eldred, en Discovery News, y Lara Salahi, en The Boston Globe. Y mi convencimiento fue ya total tras acceder al artículo científico original, publicado en la revista Pediatrics, titulado “Autism after infection, febrile episodes, and antibiotic use during pregnancy: an exploratory study” (El autismo después de una infección, episodios febriles y el uso de antibióticos durante el embarazo: un estudio exploratorio) y firmado por un equipo dirigido por Hjördis Ósk Atladóttir, investigadora del departamento de Salud Pública de la universidad danesa de Aarhus.

Estudios con animales sugieren, según los autores, que la activación del sistema inmunitario materno puede causar deficiencias en el desarrollo neuronal del feto. Así que decidieron analizar los resultados de las entrevistas telefónicas hechas, durante el embarazo y tras el parto, a las madres de 96.736 niños nacidos en Dinamarca entre 1997 y 2003, entre los que hay 976 diagnosticados de Trastornos el Espectro Autista (TEA). Cada entrevista consistía en más de 200 preguntas sobre la salud de madre e hijo, así como su rutina diaria. Su objetivo era determinar, a partir del análisis de esa información, si infecciones comunes, episodios febriles y el uso de antibióticos por la gestante suponen un aumento del riesgo de tener un hijo autista.

“La información no se recogió específicamente para este estudio”, indican Atladóttir y sus colaboradores, quienes tampoco pueden asegurar que las respuestas de las mujeres se correspondan con la realidad. Así, por ejemplo, destacan como es habitual tomar por gripe lo que no es y también pasar la gripe sin ser consciente de ello. Los datos de esos 96.736 casos apuntan, según ellos, a que la gripe durante el embarazo podría hacer que se duplicara el riesgo de que el hijo sufra autismo, una fiebre de más de una semana podría hacer que se triplicara y el uso de antibióticos que aumentara un poco respecto a lo normal. Sin embargo, los propios autores llaman la atención sobre la fragilidad de las pruebas y no descartan que la presunta relación se deba al azar.

¿Avisos invisibles?

No tuve que pasar de la primera página del artículo para concluir que la información que tanto me había llamado la atención es simple y llanamente falsa. Dicen los autores: “Nuestros resultados no sugieren que las infecciones leves, los episodios febriles o el uso de antibióticos durante el embarazo sean factores de riesgo importantes para los TEA y el autismo infantil”. Y añaden que, dada la metodología empleada, “los pocos resultados estadísticamente significativos pueden deberse al azar”. O lo que es lo mismo: nadie ha demostrado que sufrir gripe durante el embarazo duplique el riesgo de tener un hijo autista. Y repiten lo mismo al final del artículo.

Advertencia de los autores en la primera página del artículo (el subrayado es mío).

Entonces, ¿a qué viene el titular que ayer me despertó de golpe? A una lectura incompleta tanto del breve comunicado de prensa como del artículo científico. En la nota de prensa, se apunta ese descubrimiento y, también, que el riesgo de autismo se triplica si la madre sufre fiebre más de siete días seguidos antes de la 32ª semana de gestación y aumenta ligeramente si toma ciertos antibióticos; pero se añade que, “sin embargo, los autores dicen que, debido a las limitaciones metodológicas, los hallazgos podrían deberse al azar y hay que investigar más”. Es exactamente lo que advierten en el artículo dos veces. Es más, en declaraciones a HealthDay recogidas por Amanda Gardner, Atladóttirl asegura que su trabajo es “puramente exploratorio y es demasiado pronto para sugerir cualquier implicación clínica”, y puntualiza que, “de hecho, el estudio muestra que alrededor del 99% de las mujeres que sufren la gripe, fiebre o toman antibióticos durante el embarazo no tienen niños con autismo”.

Advertencia de los autores al final del artículo (el subrayado es mío).Cuando leí el análisis inicial de Eldred, en el que citaba que los autores hacían esa importante puntualización, creía que se la habían hecho a ella y que, por eso, otros medios la pasaban por alto y daban por probada la relación causa-efecto entre gripe materna y  autismo. No es así. La advertencia estaba ahí desde el principio para todo aquél que quisiera verla. ¿Por qué no la vieron entonces algunos periodistas? ¿Será que ni siquiera se leyeron la nota de prensa hasta el final? ¿Será que la leyeron, pero no la entendieron? No lo sé. Sólo sé que, dado lo grave del asunto, titular la historia como la titularon es puro sensacionalismo. ¿Se imaginan la reacción de una embarazada que el martes tuviera algo de fiebre o la gripe y se encontrara con esa noticia en la pantalla de su ordenador o en el periódico?

Los móviles no están matando a las abejas, o cómo algunos periodistas se inventan titulares apocalípticos

Los teléfonos móviles están matando a las abejas, repiten desde hace días algunos medios de comunicación basándose en un artículo publicado recientemente en la revista Apidologie. Vamos directos al abejicidio planetario; al fin del mundo tal como lo conocemos. ¿O no? Pues, una vez más, parece que no. Porque deducir del artículo de Daniel Favre, del Instituto Federal Suizo de Tecnología, que las ondas de los móviles matan a las abejas es dar un salto mortal a una piscina vacía. Quien sostiene que ésa es la conclusión del estudio lo hace porque no lo ha leído, porque no lo ha entendido o porque, simplemente, le va el rollo apocalíptico.

Favre ha examinado el efecto de móviles colocados dentro de colmenas. Para ello, ha utilizado cinco colonias en las que, entre febrero y junio de 2009, grabó en audio las variaciones en el comportamiento de los insectos en presencia de terminales inactivas, en reposo y en funcionamiento. Según el investigador, en los dos primeros casos no pasaba nada, a diferencia de cuando los dos teléfonos colocados en cada colmena llamaban uno al otro. El primero enviaba al segundo la señal de un canal informativo de radio para que la comunicación no se cortara automáticamente, y la conexión se establecía después de que sonara el tono de llamada entre 5 y 10 segundos. Con los dos teléfonos ya conectados, las abejas obreras se excitaban hasta el punto de producir con sus alas el zumbido de alarma que puede llevarlas a abandonar masivamente la colonia. Cuando el experimento duraba 30 minutos, la colmena recuperaba el nivel normal de ruido 2 o 3 minutos después de haberse apagado los móviles; pero, cuando la comunicación telefónica se prolongaba más allá de 20 horas, las abejas necesitaban más de 12 horas para tranquilizarse.

“Los resultados de este estudio piloto muestran claramente que la presencia de teléfonos móviles en la proximidad de las abejas tiene efectos dramáticos, al inducir a las obreras a emitir la señal de alarma. En condiciones naturales la alerta de las obreras anuncia el abandono de la colmena o que hay algún problema grave en ella”, escribe Favre. El investigador añade, no obstante, que no se registró ningún abandono de colmena ni siquiera cuando los móviles estuvieron funcionando hasta 20 horas ininterrumpidamente, lo que le lleva a pensar que deben de darse otras causa para que el éxodo tenga lugar. Además, hay que destacar que las terminales estaban dentro de las colmenas y que eso no ocurre en el mundo real, ¿verdad?

Amarillos como las abejas

Imagen de 'Bee Movie'.Favre no habla en ningún momento de abejas muertas: son los medios de comunicación los que se han inventado tal extremo con titulares del estilo de “Su teléfono móvil podría estar matando abejas”, “Un estudio sugiere que los móviles matan a las abejas” y “Las emisiones de los teléfonos celulares están realmente matando a las abejas, según un estudio”. No, no y no. Sólo hay que leer el artículo de Apidologie para comprobar que lo más que llega a decir es que “los campos electromagnéticos podrían contribuir a la desaparición de colonias de abejas”, que es lo que él cree, pero que no está demostrado. Un experto en la materia de la Universidad de Sussex, Norman Carreck, ha calificado en The Daily Mail la investigación de Favre de interesante, pero ha añadido que “no prueba que los teléfonos móviles sean responsables del síndrome del colapso de las colmenas (CCD, por sus siglas en inglés). Si das golpes en una colmena o la abres para examinarla, obtienes los mismos resultados. Y en Estados Unidos muchos casos de CCD han tenido lugar en áreas remotas alejadas de las señales de los teléfonos móviles”.

El CCD empezó a darse a escala global a comienzos de la pasada década y consiste en la desaparición masiva de obreras de una colmena, con la consiguiente muerte posterior de la colonia. Genera grandes pérdidas no sólo entre los apicultores, sino también entre los agricultores en general, ya que hay muchos cultivos cuya polinización corre por cuenta de las abejas. Sus causas se desconocen, aunque se ha achacado a pesticidas, pérdida de hábitats de las abejas, ácaros y enfermedades de estos insectos, así como a posibles combinaciones de esos factores. No faltan, obviamente, quienes culpan del fenómeno a las plantas modificadas genéticamente y a los teléfonos móviles, aunque no haya pruebas en ninguna de esas direcciones. De momento, puede estar tranquilo, nadie ha demostrado que su móvil mate abejas; a no ser, claro, que le caiga a alguna encima.

Meteoritazo virtual

El hombre de los sueños.Miles de personas han visto en sueños un mismo rostro. Todo empezó en 2006 en la consulta de un psiquiatra neoyorquino. Una mujer dibujó el retrato-robot de un desconocido que le había dado consejos en sueños. El boceto quedó en la consulta, donde luego otros pacientes dijeron que a ellos también se les había aparecido el individuo mientras dormían. El psiquiatra mandó copia del retrato a colegas de todo el mundo, y ya hay más de 2.000 personas que dicen haber soñado con el hombre. El Diario del Pueblo chino se preguntaba el jueves si ese rostro forma parte de una conciencia común de nuestra especie, estamos ante un individuo con el poder de invadir los sueños o la gente ha soñado con él sólo después de obsesionarse tras ver su retrato, que ahora invade foros de Internet y farolas de muchas ciudades.

La historia del hombre de los sueños es sorprendente. Más que la del meteorito que se estampó en Letonia hace siete días y la del niño que salió volando en un globo en Estados Unidos, y equiparable a la de los tripulantes de un pesquero gallego que filmaron hace semanas cómo un ovni caía al mar. Estas noticias, que muchos medios dieron por buenas y atrajeron la atención de millones de personas, resultaron ser falsas. ¿Qué hacer cuando ya no podemos estar seguros de la realidad, de las noticias de la prensa, la radio, la televisión y los portales de información de Internet? ¿Cree usted en el hombre de los sueños?

Magis Iglesias, presidenta de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), está convencida de que episodios como los tres citados, ocurridos en menos de un mes, “nos muestran hacia dónde vamos en el mundo de la comunicación, que no en el de la información”. El futuro que esta periodista vislumbra es uno en el cual va a ser más necesario que nunca el profesional que separe el grano de la paja, que no se conforme con repetir lo que le transmitan otros para llenar espacio y tiempo. “Si el periodista es el cedazo y diferencia para su público lo que es real de lo que no lo es, sobrevivirá. Si se limita a hacer propaganda y hacerse eco de supuestas noticias sin ir más allá, desaparecerá de la faz de la Tierra”.

El meteorito letón fue un montaje publicitario de Tele2, una empresa de telefonía. El lunes, muchos portales de noticias de Internet contaban que una roca había abierto la noche anterior un cráter de 20 metros de diámetro y 10 de profundidad a las afueras de la ciudad de Mazsalaca. No sólo había fotos a la luz del día, sino también un vídeo nocturno del cráter ardiente. Los despachos de agencia se completaban con declaraciones de astrónomos sobre la composición del metorito y la trascendencia del suceso. Cuando horas después se reveló el fraude, quedó claro que los periodistas pueden ser engañados, pero también los expertos, que el juicio de un sabio no garantiza la veracidad de una noticia.

Vista del falso cráter del meteorito letón. Foto: Efe.“Hay que volver a los principios de la profesión: contrastar, comprobar e intentar ir a la fuente de primera generación”, indica Iglesias. Los astrónomos que se tragaron la historia del meteorito letón hablaban de oídas. Cabe pensar que no sólo no habían pisado el lugar, sino que además no habían visto ninguna foto o no sabían lo suficiente de cráteres de impacto como para detectar uno falso. Frente a esa precipitación, en California, a 9.000 kilómetros de distancia, el astrónomo Phil Plait había sospechado que todo era un engaño desde que había visto una de las fotos. Así que esperó a tener más pruebas antes de pronunciarse en su web, Bad Astronomy, una de las de referencia en el campo de la astronomía. Plait optó por no dar la noticia hasta no estar seguro de su realidad, un principio básico del periodismo.

Noticias publicitarias

El portal español Terra Noticias, propiedad de Telefónica, hizo a finales de septiembre y principios de octubre algo parecido al montaje de la operadora letona. Publicó una serie de falsas informaciones sobre visiones de platillos volantes en Galicia, que incluían varios vídeos. En uno de ellos, un ovni se sumergía en el mar cerca de un pesquero y, desde un helicóptero sin identificar, se conminaba a la tripulación del barco a poner rumbo a puerto. Después de que los más fervientes miembros de la comunidad ufológica publicaran sesudos análisis en los que concluían que las imágenes eran auténticas, Terra Noticias admitió el 5 de octubre que todo había sido un montaje hecho, según ellos, en “homenaje a (Orson) Welles” y su recreación radiofónica de La guerra de los mundos.

Los casos letón y español se aprovechan de huecos legislativos, según José Luis León, catedrático de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad del País Vasco. “Es un terreno alegal. Hace falta nueva legislación en materia de publicidad”. El objetivo sería acabar con los montajes que persiguen engañar a los periodistas para conseguir publicidad gratuita. “Desde un punto de vista ético, la publicidad no tiene que provocar confusión sobre la verdadera fuente del mensaje”, indica León. Debe quedar siempre claro qué es publicidad y qué información.

“A fin de no inducir a error o confusión de los usuarios, el periodista está obligado a realizar una distinción formal y rigurosa entre la información y la publicidad”, establece el código deontológico de la FAPE. Los avistamiento de ovnis gallegos violan esa máxima: se presentaron como noticias protagonizadas por gente con nombres y apellidos. ¿Cómo diferenciarán ahora los lectores de Terra Noticias lo real de lo irreal? Y, lo que es más importante, ¿cuál será el próximo montaje en el que caerán los medios? Porque el hombre de los sueños parece ser obra de Andrea Natella, un sociólogo italiano especializado en mercadotecnia. Al menos, a su nombre está registrada la web dedicada al fenómeno.

El círculo del monte Banderas de Bilbao.

Círculos de ron

Extraños círculos de grandes dimensiones aparecieron de la noche a la mañana en junio del año pasado a las afueras de Bilbao, Madrid, Barcelona y Málaga. Inscrito en cada uno de ellos, un mismo símbolo. Los medios se enteraron de la existencia de los dibujos a través de mensajes de correo electrónico de supuestos lectores que mandaban espectaculares fotos aéreas. Diarios nacionales y regionales informaron del fenómeno, y los estudiosos de lo extraño montaron excursiones para examinar los pictogramas. Lo más extraño era que se repitiera el mismo motivo en todos los casos, algo que no pasa en los tradicionales círculos de los cultivos británicos, todos ellos obra de bromistas o artistas.

Mientras los ufólogos exploraban y medían las formaciones, un lector de Magonia resolvió el enigma al dar con el mismo dibujo en cuencos negros de plástico que se estaban repartiendo en algunas discotecas españolas. El símbolo correspondía a una nueva marca de ron que Bacardi iba a sacar al mercado. Al día siguiente de publicarse en esta web que los círculos misteriosos eran parte de una campaña publicitaria, la firma de licores reconoció el montaje.

Iker Jiménez presenta una revista de humor de 2006 como una publicación de 1929

Portada periodística de la publicación paródica 'The Onion' sobre el 'crack' de 1929.Cuarto milenio debería ser de visión obligatoria en las facultades de Periodismo. Iker Jiménez y su equipo imparten continuas lecciones de mala praxis debidas a su ineptitud, como en el caso del cosmonauta fantasma, y a su sensacionalismo, como en el triste suceso del llamado Caminante de Boisaca. La última demostración de su profesionalidad la ha sacado a la luz Mauricio-José Schwarz, colega del Círculo Escéptico cuya valentía es encomiable: sigue en directo las travesías de la nave del misterio, con evidente riesgo para su salud mental. Resulta que, durante la ultima entrega del magazín paranormal de Cuatro, Jiménez y sus colaboradores se dedicaron, entre otras cosas, a explorar el lado oculto -léase conspiranoico– de la crisis económica. Nada que objetar. Bueno, en realidad, mucho; pero es lo habitual en el rastrillo del misterio. Lo revelador no fueron el domingo las afirmaciones que se hicieron en torno a la mesa del estudio, sino una de las imágenes de portadas periodísticas de la crisis de 1929 que Jiménez presentaron al público.

¿Se imaginan a alguien aportando como prueba de la gravedad de la Gran Depresión una portada de El Jueves? Pues eso es lo que hicieron el domingo en Cuarto milenio: vendieron como portada periodística de la época una de 2006 de la revista satírica estadounidense The Onion. Ahí estuvieron Santiago Camacho, conspiranoico de guardia; José Cabrera, psiquiatra de cabecera del programa proclive a disparatar a la menor oportunidad; Antonio Miguel Carmona, secretario de Economía y Empleo del PSOE de Madrid; Vicens Castellano, del programa Ajuste de cuentas y gurú de la autoayuda financiera; e Iker Jiménez. Y a ninguno de ellos le llamó la atención la portada de The Onion que, falsamente fechada el 22 de noviembre de 1929, destaca que las griferías de oro eran uno de los bienes de consumo más vendidos entonces en Estados Unidos y que el presidente Hoover prometía un “avión en cada garaje” para 1935. A fin de cuentas, son titulares que poco tienen que envidiar a los que suelen firmar Jiménez, Carmen Pórter y el resto del equipo del programa. Lo que pasa es que estamos ante “una sátira que apareció en la revista [The Onion] en su número del 26 de octubre de 2006 y que, como otras trolas varias, el equipo profesionalísimo de Cuarto milenio se tragó con todo y anzuelo, flotador, caña y pescador”, como indica Schwarz. Aunque algunos llamen a lo que practican en Cuatro los domingos por la noche periodismo de vanguardia, más ajustado a su irrealidad sería hablar de periodismo de risa. O de vergüenza, depende de cómo se mire.

¿Milagro en Madrid? No, una mentira piadosa

Vista de la manifestación de la plaza de Colón. Foto: Efe.

Leía ayer en La Razón que hoy en la plaza de Colón se citaría “millón y medio de personas” y en Abc que iban a ser “un millón” los asistentes al último acto antigubernamental del año organizado por la Iglesia católica española. La cantinela la repitieron varias agencias de prensa. Todas esas fuentes deben pensar que somos tontos. Porque meter un millón de personas en la citada plaza madrileña, incluidas buena parte de las calles adyacentes, parece imposible. A no ser, claro, que ocurra un milagro a petición del cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, organizador último de la fiesta. Y no hablo de oídas. Ayer me fui al Visor SigPac del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, y en la zona de Colón marqué el área que pudieran llegar a ocupar los participantes en la Jornada en Defensa de la Familia. Fui generoso -no excluí ni escenario, ni jardines, ni nada- y amplié el espacio útil hasta bien entradas las calles adyacentes, lo que me dio una superficie utilizable de 12,7 hectáreas, 127.000 metros cuadrados. Así que un millón y medio de personas –La Razón dixit- tocaría a 11,8 personas por metro cuadrado y, si era sólo el millón –Abc dixit-, a 7,9.

Vista de la concentración principal. SigPac/Manifestómetro

Si hubiera podido -estoy en Bilbao, no en Madrid-, me habría acercado a Colón para presenciar el milagro de cientos de miles de personas llenando la plaza por tierra y aire, porque o muchos levitaban por la gracia de Dios o la multitud prevista por la clerecía no entraba ni con calzador. Confiaba en ver hoy alguna foto aérea que me permitiera calcular las dimensiones de la marea familiar en el Visor SigPac, pero no la he encontrado. Por fortuna, los chicos del Manifestómetro no han fallado, han estado en los alrededores de Colón y controlado las dimensiones de la concentración, cuya superficie ocupada calculan que fue -cuando el Papa hizo acto de presencia televisada- 43.395 metros cuadrados, con una densidad media de entre dos y tres personas por metro. Eso da entre 86.000 y 130.000 manifestantes, muy lejos de lo jaleado desde los medios afines a los convocantes y todavía más de los 2 millones que estos últimos defendían a primeras horas de la tarde. Así que lo de los cientos de miles de personas es una mentira. Otra más al servicio de Dios.