Federico García Lorca

Las dos muertes de García Lorca, en M80 Radio

Juan Luis CanoMaría Gómez y yo hablamos el 23 de septiembre de las dos muertes de García Lorca, en la tercera entrega de la temporada de mi colaboración semanal en ¡Arriba España!, en M80 Radio. Si quiere, puede escuchar el programa completo.

¿Colabora un zahorí con los arqueólogos en la búsqueda de los restos de Federico García Lorca?

Un zahorí, en una ilustración del libro 'Histoire critique des pratiques superstitieuses', de Pierre Le Brun.Un zahorí está colaborando en la búsqueda de los restos de Federico García Lorca en el Peñón del Colorado, en Alfacar (Granada), según una información publicada ayer por El Mundo de la que me ha alertado José Enrique Viola, un profesor de Secundaria de Andalucía “indignado por el uso de adivinos y el despilfarro”. Al parecer, los arqueólogos que intentan dar con el lugar donde fue enterrado el escritor tras su asesinato por las tropas golpistas en agosto de 1936 han confiado en un brujo a la hora de ubicar la fosa donde estarían su cuerpo y, presumiblemente, los del maestro Dióscoro Galindo y los banderilleros Francisco Galadí y Joaquín Arcollas.

Después de dos falsas alarmas al detectar el georradar sendas anomalías que han sido descartadas, el equipo dirigido por el arqueólogo Javier Navarro trata ahora de saber “como discurría el terreno” originalmente, antes de las alteraciones sufridas para usarlo como plantación, campo de instrucción de las fuerzas golpistas y hasta levantar allí un polideportivo que finalmente no se construyó. Han descubierto ya que “hay una zona de vaguada -el camino por donde van las aguas de las corrientes naturales- que coincide con las fotografías históricas y que señala que los pozos [donde podría estar el cuerpo del poeta] están, sólo que no en el sentido que se ha excavado hasta ahora, en paralelo, sino en perpendicular”, según El Mundo. Hasta ahí, todo normal. El problema llega cuando se añade en la información que ésa “es la misma conclusión a la que han llegado gracias a la ayuda de un zahorí, que con una rama de olivo pudo marcar la bajante de agua”. Y Navarro puntualiza: “Seguramente es el mismo procedimiento [el zahorismo] que se utilizó en aquellos años para hacer los pozos y coincide justamente con la zona de vaguada”.

Por si hubiera dudas, el periodista Juan Luis Tapia confirma en el blog Lo + Cult que puede haber pseudociencia de por medio en el proyecto al decir: “Una buena noticia es el descubrimiento de ese caudal o rastro de agua, «porque indicaría la existencia de pozos, aquéllos que en esta zona siempre localizaron los zahorís», añade el especialista”. No tengo claro si el especialista de la frase es Navarro o el historiador Miguel Caballero, autor de Las trece últimas horas en la vida de García Lorca, que sitúa en la zona la tumba del literato y es citado varias veces en el texto. Sea quien sea, vuelven a aparecer los zahorís como fuentes de información relevante.

Brujería con varita

Permítanme que repita lo que ya dije aquí hace dos años, cuando me enteré de que en Córdoba habían recurrido a uno de estos brujos para la búsqueda de los restos de los niños José y Ruth, los hermanos de 2 y 6 años que fueron asesinados por su padre, Jose Bretón, el 8 de octubre de 2011. El zahorismo -también llamado radiestesia y geobiología- tiene tanto fundamento científico como cualquier otra arte adivinatoria. No hay redes de energía desconocida esperando que individuos con varitas mágicas o péndulos las detecten. Es posible que algunos zahorís-radiestesistas-geobiólogos crean sentir misteriosos flujos energéticos sólo a su alcance, pero eso no significa que lo hagan; sólo que lo creen. Al igual que otros brujos -astrólogos, tarotistas, médiums…- nunca han demostrado lo que hacen en condiciones controladas. Si Navarro y sus colaboradores han recurrido a los servicios de un zahorí y creen en esta práctica, su rigor científico ha de ponerse entre comillas. Un zahorí merece como fuente informativa el mismo crédito que cualquier otro brujo.

La memoria García Lorca ya sufrió, por cierto, los embates de la charlatanería en agosto de 1999, cuando el periodista esotérico Juan Jesús Haro Vallejo reveló en la revista Enigmas, dirigida por Fernando Jiménez del Oso, que en realidad había sobrevivido al paseíllo, aunque quedado con graves secuelas, y muerto por causas naturales en 1954. “Los documentos gráficos así lo corroboran”, se decía en el índice de la revista. Todo era mentira. Nada de lo que contaba Haro Vallejo había pasado en el mundo real. Las fuentes documentales y testigos que citaba se los habían inventado los escritores bilbaínos Fernando Marías y Juan Bas para su relato de historia-ficción La otra muerte de Federico García Lorca, publicado en su libro Páginas ocultas de la historia y que había protagonizado uno de los episodios de la serie homónima de La 2. El periodista esotérico había copiado la historia y la había presentado como un reportaje de investigación propio. En junio de 2000, un juzgado madrileño condenó a Haro Vallejo, Jiménez del Oso y Enigmas por el plagio de la ficción de Marías y Bas, al “resultar indiscutible” que su texto “es una copia literal del trabajo” de los novelistas. La foto del poeta con las monjas que le habrían acogido, con la que Haro Vallejo ilustraba su investigación y que reproduzco aquí, era un montaje para la serie de TVE.

Foto creada para la serie de ficción 'Páginas ocultas de la Historia' que se presentó como una imagen auténtica de García Lorca en la revista 'Enigmas' de Fernando Jiménez del Oso.

La dos muertes de García Lorca

Ilustración: Iker Ayestarán.Federico García Lorca no murió fusilado en el barranco de Víznar (Granada) el 19 de agosto de 1936, ni su cuerpo reposa en una fosa común. Eso es lo que dicen los libros de Historia. Sin embargo, el periodista Juan Jesús Haro Vallejo, actual miembro del equipo de Cuarto milenio, reveló en agosto de 1999 en la revista Enigmas, dirigida por Fernando Jiménez del Oso, que el poeta granadino sobrevivió al paseíllo y falleció por causas naturales dieciocho años después. “Los documentos gráficos así lo corroboran”, se decía en el índice de la revista, donde se destacaba que, “además, en su casa de verano [la del literato], se están produciendo supuestos fenómenos extraños”.

La supervivencia de García Lorca a su ejecución se había apuntado por primera vez, según Haro Vallejo, en un reportaje publicado por la periodista Rocío Pérez en el diario Ideal el 19 de agosto de 1976. La pieza, titulada La otra muerte de Lorca, era la primera parte de un amplio trabajo de investigación, pero el serial fue suspendido tras esa entrega. “Por desgracia, el director del periódico granadino no permitió que la totalidad del relato viera la luz”, lamentaba Haro Vallejo en Enigmas. Por fortuna, ya en esa primera toma había datos suficientes para sostener que García Lorca no cayó muerto a tiros en una cuneta.

Un panadero, Rogelio Bermejo, le había contado a Pérez cómo, mientras hacía el reparto matutino el 20 de agosto de 1936, había encontrado al moribundo poeta en la cuneta con “tres disparos, dos en el cuerpo y uno en la cabeza”, y lo había llevado al convento de San Bartolomé. Allí se recuperó el escritor, aunque no totalmente: perdió la memoria para siempre y “su mente quedó completamente inútil”. Rebautizado por las monjas como Manolo, vivió con ellas hasta su muerte, en 1954, “probablemente debida a un derrame cerebral”. El panadero sólo se dio cuenta de a quién había socorrido cuando en 1976 vio a García Lorca en una filmación del nodo. Una foto de Manolo con las monjas era, para Haro Vallejo, la “prueba estremecedora” del testimonio del panadero. “No existe truco alguno, y la instantánea es de la época a la que se refería Rogelio”, sentenciaba el experto de Enigmas.

En los tribunales

Un lector de la revista, Eduardo Giménez, descubrió inmediatamente, sin embargo, que la realidad era otra. El relato era de principio a fin un calco del guión de uno de los episodios de Páginas ocultas de la historia, serie emitida por La 2 de TVE en la que los escritores bilbaínos Fernando Marías y Juan Bas creaban ficciones históricas con formato de documental. La otra muerte de Federico García Lorca, publicado en el libro de los dos autores Páginas ocultas de la historia, estaba inspirado en la novela La luz prodigiosa, de Marías.

Nada de lo que hablaba Haro Vallejo había pasado en el mundo real: no existían ni el reportaje de Ideal de 1976 ni la periodista intrépida ni el panadero ni el convento y, por supuesto, la foto era un montaje para la serie. En junio de 2000, un juzgado madrileño condenó a Haro Vallejo, Jiménez del Oso y Enigmas por el plagio de la ficción de Marías y Bas, al “resultar indiscutible” que su texto “es una copia literal del trabajo” de los novelistas.

Foto creada para la serie de ficción 'Páginas ocultas de la Historia' que se presentó como una imagen auténtica de García Lorca en la revista 'Enigmas' de Fernando Jiménez del Oso.

Publicado originalmente en el diario El Correo.