Crónica negra paranormal

Quema la cara a un ilusionista cuando le bendice en un programa de la televisión dominicana

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El ilusionista estadounidense Wayne Houchin sufrió el lunes quemaduras graves en el rostro, el cuello y la mano derecha cuando el presentador de un programa de astrología del canal dominicano Color Visión le echó líquido inflamable ardiendo por la cabeza como parte de un ritual para liberarle de malos espíritus. El mago está recuperándose de las heridas y su vida no corre peligro gracias a que sus compañeros le auxiliaron en el estudio, donde no había ni extintores ni personal sanitario, y le trasladaron inmediatamente a un centro médico.

Houchin acudió con varios compañeros el lunes al programa Acércate a los astros, de la astróloga venezolana Adriana Azzi, para promocionar su espectáculo Curiosidades. En ausencia de la bruja, la presentación corrió a cargo de su marido y director del programa, Franklin Barazarte. En un momento dado, y sin previo aviso, el hombre cogió agua de Florida, una colonia barata usada en rituales esotéricos, le dijo al mago que iba a bendecirle y le echó el líquido ardiendo por la cabeza.

“No sabía que iba a hacer algo así. No fue un truco o parte de una actuación: fue un ataque criminal. La rápida reacción del resto del equipo de Curiosidades me salvó la vida”, ha explicado el mago en su página de Facebook. El delirio no acabó ahí. Según Houchin, posteriormente, los periodistas Aridio Castillo y Domingo Bautista acusaron en La Súper Revista, otro programa del mismo canal, al mago y su equipo de practicar vudú y brujería, y añadieron que el ataque de Barazarte era un acto de “justicia divina”. Como pueden ver en el vídeo, la reacción de este último, que parece querer socorrer al mago, apunta a que no se esperaba que la víctima de su ritual empezara a arder. ¡Loco irresponsable!

A Steve Jobs le ha matado su fe en las terapias alternativas

Steve Jobs, durante la presentación del iPhone 4 blanco el 8 de junio de 2010. Foto: Matt Yohe.Al enterarme la pasada madrugada, a través de Twitter, de la muerte de Steve Jobs, me vino a la mente el fallecimiento de otro genio: Peter Sellers. Los dos podían estar ahora vivos; los dos murieron prematuramente por su fe en supercherías. El cofundador de Apple retrasó nueve meses una cirugía que podía haberle salvado la vida y confió durante ese tiempo la curación del cáncer de páncreas a una dieta. El actor británico, inolvidable protagonista de películas como El guateque (1968), tenía ya un largo historial de problemas cardiacos cuando su médico le recomendó someterse a un bypass urgentemente. Se negó y se puso en manos de un practicante de la cirugía psíquica, un estafador sin escrúpulos que simuló curarle con una intervención sin sangre, anestesia ni incisión alguna. Y murió poco después de un ataque al corazón, a los 54 años.

El cáncer de páncreas suele ser fatal. “Raramente se encuentran tumores en fase temprana, los cuales son operables o tratables. El problema es que normalmente, cuando se detecta el tumor, ya está muy expandido y resulta imposible su tratamiento o extirpación”, explica el bioquímico vasco Sergio Pérez Acebrón en un artículo en el que demuestra, con datos, que la medicina está curando el cáncer. El tumor que los médicos de Jobs descubrieron en octubre de 2003 era un raro tipo de cáncer de páncreas operable. De haberse sometido inmediatamente a una intervención quirúrgica, habría sobrevivido hasta quién sabe cuándo. Sin embargo, en vez de confiar en la medicina, lo hizo en la pseudomedicina y perdió un tiempo precioso.

El mortal error del hombre que revolucionó la informática de consumo fue un secreto hasta que en marzo de 2008 lo contó Peter Elkind en la revista Fortune: “Budista y vegetariano, el director general de Apple era escéptico de la medicina convencional. Jobs decidió recurrir a métodos alternativos para tratar su cáncer de páncreas, con la esperanza de evitar la operación mediante una dieta especial”. Acabó en el quirófano el 31 de julio de 2004. Seguramente, la batalla estaba ya perdida, y el cáncer había avanzado hasta límites imparables.

No es el del fundador de Apple un caso extraordinario. Hace unos meses, contaba aquí mismo el espeluznante caso de una vasca a la que habían diagnosticado un cáncer de ovarios, y que optó por renunciar a la quimioterapia y peregrinar de charlatán pseudocientíficos en charlatán pseudocientífico en una demencial carrera hacia la muerte. El problema es que quienes viven de engañar a los enfermos de cáncer, de jugar con el muy humano deseo que encontrar curas mágicas, salen impunes de sus atropellos. “Si una mujer tiene un cáncer de mama y le dicen que retrase el tratamiento científicamente probado en favor de terapias alternativas no contrastadas, eso es casi criminal”, me indicaba hace dos meses el físico Pedro Miguel Etxenike durante una entrevista.

Algo deberían hacer las autoridades para impedir que haya gente que gane dinero con tratamientos inútiles que llevan a sus clientes, en algunos casos, a la muerte. El cáncer no se cura con reiki, ni con una dieta, ni con flores de Bach, ni con equilibrios energéticos, ni con nada por el estilo. Si uno confía en la medicina, puede que supere la enfermedad y viva muchos años. Si uno confía en las mal llamadas terapias alternativas, no habrá alternativa a la muerte. También los colegios de médicos tendrían que dejarse de pamplinas y de llamar complementarias a unas terapias que han demostrado la misma efectividad que las bendiciones religiosas. Mientras las llamen complementarias, habrá quien crea que sirven para algo, que complementan los tratamientos convencionales de algún modo, cuando no es así, y siempre habrá alguien tentado, como Jobs, de sustituir algo que funciona por algo que no. Y a muchos les costará la vida.

Javier Fernández, que ha sido quien primero ha recordado que Jobs ha sido “víctima de sus creencias y de su entorno”, ha sido tachado por ello de oportunista en la red social de microblogging y ha visto cómo en Menéame su anotación era masacrada injustamente a votos negativos.

Un gurú de la autoayuda y sanador espiritual mata a sartenazos a una de sus discípulas en Las Vegas

Michael Lane. Foto: Policía de Las Vegas/AP.Michael Lane, sanador espiritual y gurú de la autoayuda de origen británico, asesinó en Las Vegas a sartenazos a una mujer durante una sesión de meditación el 13 de noviembre. Según ha declarado el acusado a la Policía, estaba presionando la carótida de Ginger Candela, de 44 años y con la que convivía, para que alcanzara un estado profundo de meditación cuando decidió matarla. Así que la golpeó con una sartén y luego la estranguló con un cable, la descuartizó y tiró sus restos a un cubo de basura que dejó en el garaje de la casa. La Policía le detuvo el 3 de diciembre, tres días después de encontrar el cadáver de la víctima y descubrir que habían robado en la casa. El 24 de noviembre, el hombre había utilizado el coche de la asesinada para atropellar con él a un transexual poco después de mantener relaciones. Los investigadores creen que el detenido, de 37 años y que también usa el nombre de Chae Saville, puede haber robado a muchas mujeres que hayan confiado en él como gurú de la autoayuda. Un juez de Nevada fijó ayer la fianza de Lane, acusado de asesinato y robo, en 2,3 millones de dólares y la vista para el 11 de enero.