Medios y anticiencia

El semen es la esencia del hombre y ser una bala loca sexual propicia enfermedades degenerativas

Si le sobran 15,9 euros, puede comprarse “el secreto del elixir de la eterna juventud”. Así define la periodista Raquel Quelart en La Vanguardia el libro Alimentos que curan, de Jorge Pérez-Calvo y Pilar Benítez, un médico y una economista con ideas estrafalarias. ¿Cómo cuáles? Como la que da título a la entrevista publicada el jueves en la web del diario barcelonés: “Los hombres pierden la esencia a través de la eyaculación”. Aquí la tienen en su contexto:

“-¿Cómo se puede gestionar la energía sexual?

-P.B.: Los hombres pierden la esencia a través de la eyaculación. Estas técnicas orientales enseñan a cómo no emitir el semen en la relación sexual, sino a aspirarlo, convertirlo en energía vital, hacerlo circular a través de los meridianos para que llegue a los órganos.

-J.P.C.: Pero eso es una técnica que no es fácil.

-Entonces, ¿eyacular no es bueno para el hombre?

-J.P.C.: La sexualidad es muy saludable, pero el hombre tiene que tener en cuenta que cuando emite, pierde; eyacular no es banal, tiene un peso biológico; el hombre debe saber que la emisión no es la parte principal de la relación, por lo que debe darle más importancia a todos los prolegómenos. La mujer necesita un calentamiento mucho más lento y progresivo para que entre en un estado importante de excitación y de disfrute. La mujer también pierde energía con la regla.”

Imbecilidades rancias

Si lo que sostiene Pilar Benítez de los hombres lo dijera un hombre de las mujeres, la teníamos montada. Supongan que voy y sentencio en un periódico o en la tele algo del estilo de: “Las mujeres pierden la esencia con el flujo menstrual”. No me cuesta nada imaginarme a algunos colectivos saltándome -con razón- al cuello por cosificar a la mujer como un mero depósito de óvulos. Porque esencia es, según las dos primeras acepciones del Diccionario de la RAE, “aquello que constituye la naturaleza de las cosas, lo permanente e invariable de ellas”, o “lo más importante y característico de una cosa”. Decir que el semen es lo esencial del hombre equivale a decir que los óvulos son lo esencial de la mujer. Una imbecilidad como la copa de un pino que parece sacada de un manual nacionalcatólico para reprimir la sexualidad, aunque, según nuestros protagonistas, la idea proceda de Oriente.

Pérez-Calvo y Benítez añaden a esa tontería otras dos en lo que respecta al sexo: la idea de que “para cambiar tu manera de hacer el sexo tienes que cambiar tu alimentación” -¿varían tus inclinaciones si pasas de degustar ostras a disfrutar con los caracoles, por usar la imagen utilizada por Craso en Espartaco?- y la de que ser “una bala loca” sexual en la juventud se acaba pagando caro. Sorprendentemente, de la versión de la entrevista ahora colgada en la web de La Vanguardia se han eliminado las tres preguntas sobre alimentación y balas locas que iban inmediatamente después de las dos anteriores. Las transcribo de la copia que imprimí en su momento:

-¿Y cómo se modifica ese chip?

-J.P.C.: Para cambiar tu manera de hacer el sexo, tienes que cambiar tu alimentación. Un estudio de la Universidad de Arizona concluía que los gusanos utilizados en la investigación vivían sólo ocho días porque estaban siempre copulando. Desapareando a los gusanos, se demostró que podían vivir once días; luego, les hizo una vasectomía -ya no podían emitir- y los dejó aparearse: la vida de los animales se alargó hasta los catorce días.

-Sorprendente.

-¿Qué quiero decir con esto? A menudo las personas con una enfermedad degenerativa importante, aunque no siempre se cumple, han sido un poco bala loca.

-O sea, ser “una bala loca” sexualmente puede acarrear problemas de salud.

-Sí, a la larga. Claro, hay personas que tienen constituciones muy fuertes y tardan más. En la juventud parece que eso nunca va a llegar.”

Es un discurso rancio, propio de una mentalidad para la cual disfrutar de algo tiene que conllevar un castigo. Por supuesto, no hay ni una prueba que avale una afirmación tan aventurada e irresponsable como que, habitualmente, “las personas con una enfermedad degenerativa importante, aunque no siempre se cumple, han sido un poco bala loca”. Y Pérez-Calvo hace trampas cuando, nada más sentenciar que variando la alimentación cambias tu vida sexual, cita un estudio con gusanos que no tiene nada que ver con el asunto y a partir del cual, si es cierto y llevándolo a la parodia, debería ponerse en marcha un programa para hacer vasectomías a toda la población masculina para alargar su esperanza de vida. ¿Y los gusanos hembras?, ¿qué pasa con los gusanos hembras?, ¿qué pasa con las mujeres?

Reportaje sobre la nutrición energética publicado en 'La Vanguardia'.No es menos disparatado lo que los dos expertos dicen respecto a la dieta, “una sarta de chorradas”, en palabras del biólogo José Carlos Pérez Cobo, experto en fisiología humana. En opinión de este doctor en biología y divulgador científico, miembro del Círculo Escéptico, Pérez-Calvo y Benítez “no se privan de ninguno de los tópicos charlatanescos: los conocimientos perdidos, el aumento de las enfermedades, las sandeces de la energía y el mito-timo ecológico, por no hablar de lo del semen reabsorbido”. Y, claro, no falta la emoción, tan querida por los gurús de la autoayuda y que nos deja melonada como ésta de Pérez Calvo: “La emoción es la manera cómo vibran nuestros órganos internos; si tenemos órganos saludables, tendremos emociones positivas”. Ay, las vibraciones… La autora de la entrevista, que ya firmó en La Vanguardia hace tres meses un texto propagandístico de la histeria electromagnética, se limita a dejar hablar al médico y la economista para que vendan su libro, sin poner en ningún momento en tela de juicio sus estrambóticas afirmaciones.

La nutrición energética

Pérez-Calvo practica la medicina integrativa, que es como llaman ahora los defensores de las terapias alternativas a la aplicación conjunta de éstas y la medicina científica. Además, es experto en nutrición energética, una pseudodisciplina que parte de la ficción de que tenemos tres cuerpos -el físico, el emocional y el mental- y de que “cada alimento posee unas propiedades inherentes a sí mismo -en función de su color, de su forma, de su sabor, de la forma en la que crece en la naturaleza de su lugar de origen…- que pueden usarse de forma terapéutica. Este médico divide los alimentos en dos grandes grupos, yin y yang: “Todo en el Universo está sujeto a una bipolaridad. La vida y el movimiento existen porque se da esta polaridad, y lo mismo ocurre en los alimentos. Hay alimentos que inducen más a la contracción y otros a la expansión; al frío o al calor; a lo ácido o a lo alcalino; yin o yang. En general los alimentos yang son más contractivos y producen más calor y tono en el cuerpo (es el caso de las carnes y pescados, cereales o legumbres), mientras los alimentos yin son más expansivos y fríos e inducen a estados de relajación (como las frutas, algunas hortalizas y lácteos)”. Benítez es, por su parte, autora de un recetario energético, y dice en La Vanguardia:

-Y esto nos lleva hablar del yin y del yang, que también están presentes en lo que comemos.

-P.B.: Cualquier alimento produce un efecto en el cuerpo de expansión -yin- o de contracción -yang-. La dieta moderna juega con los extremos. Por ejemplo, los zumos tropicales son extremadamente yin porque proceden del Trópico, la zona de la Tierra más expansiva. Pero los que vivimos en otras latitudes no necesitamos expandir tanto los tejidos; sin embargo, comemos cosas que no son del lugar ni del momento.

-¿Cuál es la consecuencia de esto?

-P.B.: Compensamos este desequilibrio con alimentos del otro extremo, es decir, si tomamos un helado muy dulce, al cabo de un rato nos apetecerá algo salado. Esta compensación constante produce un gran estrés en el organismo.

“Lo más terrible es que la sarta de tonterías que sueltan la dicen en un tono asertivo”, advierte Pérez Cobo. Así, para empezar, Pérez-calvo explica a la periodista que, “si has desayunado de una manera adecuada, tendrás suficiente energía y un pH lo suficientemente alcalino para que no te sientas tan estresada cuando tengas una exigencia importante en tu trabajo” y que tomar dos galletas de chocolate con un café con leche es malísimo, porque nos “acidificará la sangre, robará de tu sistema vitaminas y minerales, y te impedirá responder con lucidez y reserva; te sentirás presionada y estresada”. “El pH es uno de los factores fisiológicos más cuidadosamente regulados del organismo: pregunta a cualquier estudiante de fisiología sobre los problemas y el tiempo que han dedicado a entender su control. El valor normal del pH sanguíneo es de alrededor de 7,4 con una oscilación máxima fisiológica entre 7,3 y 7,5. Por debajo de 7,2, uno está ya muy enfermo, así como por encima de 7,6, y se puede morir. Si la ingesta o no de un determinado alimento alterara el equilibrio ácido-básico, estaríamos dados. Pero queda muy bonito esto de decir que, si desayunas poco o mucho o sólo jamón, te vuelves alcalino y tu pH variará: como no significa nada, pero el lenguaje parece serio, vende mucho”, sentencia el biólogo.

“Si consumes una riqueza de nutrientes que permita a tu cerebro funcionar bien, ante un problema se te ocurrirán cinco soluciones. Pero, si estás cansado y con un bajo nivel de ácido docosahexaenoico -DHA-, que representa el 30% del peso del cerebro, un problema banal se convierte en un verdadero trauma”, dice el médico integrativo. Otro bonito disparate. “Si el 30% del peso del cerebro fuera de DHA, evidentemente el cerebro sería una balsa de aceite en la que nadarían unas escasas neuronas… Además, aunque hay algunos estudios no replicados -destaca Pérez Cobo- de los efectos de la dieta, y concretamente del DHA, en la prevención de la enfermedad de Alzheimer, se trata de un ácido graso insaturado que somos perfectamente capaces de sintetizar. O sea, que nuevamente se puede decir lo habitual en estos casos: es bueno comer pescado -que es donde abunda el DHA-, pero como siempre”.

¿Vivimos más, pero peor?

Como apóstol de los mal llamados alimentos ecológicos -dice que “tienen más nutrientes” cuando no es así-, Pérez-Calvo es un tecnófobo que falsea la realidad: “Se ha perdido control sobre el propio cuerpo y su naturaleza, y se han asumido muchos estándares comerciales que nada tienen que ver con la realidad biológica de nuestro organismo, que nos alejan cada vez más de nuestra manera de sentir, de nuestro instinto y la intuición de lo que nos conviene y lo que no. Por eso, hay tanta patología hoy en día. La esperanza de vida ha aumentado gracias a los avances tecnológicos, pero no la calidad de vida. Antes una persona llegaba a los 90 años conservando bastante bien la cabeza; hoy en día a partir de los 60 años la gente empieza a tener problemas cognitivos, como alzhéimer, demencia senil, depresión, ansiedad… Algunas de estas enfermedades son fácilmente prevenibles con la alimentación”. Una falacia tras otra. La mayor incidencia de las enfermedades neurodegenerativas se debe a que ahora vivimos más. Antes, era menor porque menos gente llegaba a edades avanzadas. Así de claro. Decir que los avances tecnológicos no han propiciado un aumento de la calidad de vida, además de una mayor esperanza de vida, es negar la realidad. Y afirmar, como hace el médico integrativo, que esas enfermedades pueden curarse en algunos casos con la alimentación es irresponsable.

La entrevista es una sucesión de estupideces: dicen los expertos que el plátano va bien para “bajar la temperatura interna”; que “el curry, la pimienta, el ajo, la cebolla cruda, el pollo, los cárnicos, el exceso de sal, el café o el alcohol aumentan la ansiedad”, mientras que “el zumo de uva roja, de manzana, los espárragos, el membrillo, la alcachofa, tonifican la sangre del corazón y los fluidos de la zona”; que “la ansiedad se produce por un exceso de calor y sequedad en la zona precordial -corazón y pulmones-“; que “somos lo que comemos”; que “pensamos como comemos y sentimos como comemos”; y, por supuesto, lo de reabsorber el semen para “hacerlo circular a través de los meridianos para que llegue a los órganos”. Que algo así se publique en la web de un gran diario bajo la etiqueta de Sanidad da miedo. ¿Con qué nos sorprenderá la autora la próxima vez, con un alegato contra los chemtrails o los virus reptilianos?

“Presiona el valle entre el índice y el pulgar: paliarás dolores de cabeza y barriga, fiebres y alergias”

“Presiona el valle entre el índice y el pulgar: paliarás dolores de cabeza y barriga, y fiebres, alergias y resfriados incipientes”. “Si te duele la garganta, punciona con una uña la raíz de la uña del dedo índice. Ah, y envuélvete el cuello en pape higiénico”. Las dolencias intestinales “expresan algo que no digieres bien, algo emocional”. Lo recomienda Alejandro Lorente, quien se presenta como médico naturista y emocional, hoy en “La Contra” de La Vanguardia. Es posible que esa entrevista de Víctor-M. Amela sirva para que nuestro protagonista venda más libros y atraiga más pardillos a sus cursos sobre auriculoterapia en tres días (449 euros), auriculoterapia para perder peso (99 euros) –timo en el que caen famosos con mucho dinero y poco seso como Penélope Cruz– y el arte de no ponerse enfermo (59 euros); pero es un insulto a la inteligencia y un regreso a las cavernas de la superstición.

Entrevista a Alejandro Lorente en 'La Vanguardia'.Lorente dice ser heilpraktiker, “una persona habilitada por el Estado alemán para ejercer como médico de medicina natural”. No es médico, sino un periodista que se ha formado en medicinas alternativas, según explica en su web. “He tratado a miles de pacientes de todos los continentes, de todo tipo y condición, siendo estos mi fuente de inspiración, aprendizaje y evolución. He desarrollado sistemas terapéuticos para el tratamiento de traumas, duelos enquistados (por muertes, divorcios, etcétera) y todo tipo de bloqueos psicológicos basados en los tres pilares de la salud (familiar, laboral y social)”, asegura. Se presenta como emotional coach (entrenador emocional) y basa sus tratamientos en la auriculoterapia y “en el trabajo energético, el reiki, la acupuntura y elementos de shiatsu y masaje tailandés”.

Este gurú de la autoayuda dice desde hace años bobadas como la que encabeza estas líneas, que me ha recordado las de Txumari Alfaro, quien defiende, por ejemplo, que beber pis es bueno para la salud. Así, en 2011 en el Diario de Mallorca, Lorente recomendaba contra las migrañas “un masaje en el dedo corazón, ejercicios de respiración y de tensión-relajación”,  y a “las mujeres que tienen muchos dolores menstruales les aconsejaría que, una semana antes de que les venga la regla, se presionen de manera concentrada en un punto situado a cuatro dedos del tobillo”. Promocionaba entonces y ahora -libro mediante, claro- la estúpida idea de que basta un minuto al día para mejorar tu salud. “Es tiempo suficiente para mejorar los síntomas de entre setenta y cien afecciones comunes como la migraña, el dolor de cuello o estómago, y mejorar tu calidad de vida. El libro tiene otros dos apartados, uno dedicado al cuerpo en el que se explica cómo se mejora su higiene, y otro dedicado a la mente en el que se dan unas pautas de sentido común y unas técnicas para conseguir una mente sana”.

El discurso de Lorente contiene sentencias propias del rastrillo pseudofilosófico de Paulo Coelho. Así, en La Vanguardia dice que “lo peor que te pasa… es lo mejor que te pasa”, que “no hay hechos objetivos: ¡sólo interpretación!” y que “¡todo lo que cura es medicina!”. Cuenta que fue remero y un atleta de primera hasta que “un médico carnicero” le operó mal “una excrecencia ósea del pie derecho” y estuvo a punto de perderlo. Otro cirujano arregló el entuerto y, durante la rehabilitación, se interesó por la medicina natural. Asegura que hay unas 600 especialidades -lástima que ninguna haya demostrado eficacia más allá del placebo- y tiene, ¡cómo no!, una mágica interpretación de lo que le sucedió: “Ese corte en el pie expresaba mi corte en la vida… Hasta que fui consciente y reaccioné”.

En esa línea, el heilpraktiker mantiene que una grave enfermedad puede ser algo bueno. “Muchos cancerosos me dicen: «¡Es lo mejor que me ha pasado!». Porque no hay hechos objetivos: ¡sólo interpretación! Y podemos modificar esa interpretación de lo que nos sucedió… ¡y entonces todo cambia!”. Me parece una falta de respeto y de sensibilidad, y una frivolidad, decir que un enfermo de cáncer puede alegrarse de haberlo padecido, y una indecencia culparle de su mal, algo habitual entre los pseudomédicos. “Abusos, malos tratos, duelos… ¡Todo eso puede enfermarte si lo enquistas! Pero si lo reinterpretas a tu favor…, puedes sanar”, sentencia Lorente. En román paladino: si el enfermo no se cura, es porque no le da la gana; él tiene la culpa.

“Mi pie derecho ha sido mi gran maestro”, dice este emotional coach. No me cabe ninguna duda.

Superchería ascendida a noticia: Efe ‘informa’ de que el hijo de los duques de Cambridge será Cáncer

Hay cosas que no cambian. “El primogénito de los duques de Cambridge será «carismático» y «sensible», según anticipan los astrólogos”, informa hoy la agencia Efe. Y añade que “el conocido astrólogo Patrick Arundell” ha precisado que, “si nace este lunes, tendrá una personalidad un poco más convencional y conservadora, pero, si nace el martes será pionero y más moderno. Como quiera que sea, él o ella será carismático y glamuroso y tendrá una personalidad muy de Cáncer, ya sea si su signo es de Leo o no, y será sensible y preocupado (por las cosas)”.

El despacho de agencia, que ya ha publicado por algún medio, detalla que “el príncipe Guillermo, que nació el 21 de junio de 1982, y su madre, Diana de Gales, nacida el 1 de julio de 1961, pertenecen al signo zodiacal de Cáncer”, que comparten otros famosos como Nelson Mandela, Eduardo VIII, Harrison Ford y Tom Cruise. El autor también podía haber destacado que, entre los creyentes en la astrología, Cáncer tiene fama de ser un signo con tendencias criminales. Además, “los [criminales] Cáncer son generalmente conocidos por ser en su mayoría asesinos pasionales. Matan varias veces y dejan algún tipo de marca en los cuerpos de sus víctimas para distinguirse. Se piensa que este tipo de asesino es, por lo general, mentalmente inestable”.

Efe ya informó en 2005 de que Leonor de Borbón y Ortiz es Escorpio y en 2007 de que  su hermana Sofía es Tauro. En ambos casos, la principal agencia de noticias en español dedicó largos despachos al perfil astrológico de cada hija de los Príncipes de Asturias y a destacar, cortesanamente, qué otros famosos admirables compartían el signo del Zodiaco de la pequeña de turno y silenciar los malos ejemplos. La astrología no funciona, es una superstición, y el horóscopo es una estupidez, lo haga quien lo haga y crea en él quien crea. Pero parece que eso da igual en Efe. Por cierto, si el bebé real inglés nace avanzada la semana, será Leo y tampoco habrá que darle ninguna importancia. Su personalidad será la misma si es Leo, Cáncer, Aries, Capricornio, Piscis o de cualquier otro signo.

Como me comentaba hace un rato Alberto García Calvo, un escéptico muy activo en las redes sociales gracias quien me he enterado de la historia, que a esto se le llame periodismo resulta preocupante.

“La Contra” de ‘La Vanguardia’ promociona la peligrosa idea de que hay dietas que curan el cáncer

“Me despedí de la vida… y me curé con la dieta anticáncer”, decía el lunes Odile Fernández en “La Contra” de La Vanguardia. Tiene 34 años, es médico de familia del Sistema Andaluz de Salud y sufrió un cáncer de ovarios que, al parecer, ha superado. Me alegro. Cada vez más gente sobrevive al cáncer, como recordaba en febrero de 2011 el bioquímico Sergio Pérez Acebrón en “Estamos curando el cáncer (de verdad)”. Este investigador español, que trabaja en el Centro Alemán de Investigación del Cáncer (DKFZ), explicaba hace dos años que la causa del “notable incremento en la supervivencia al cáncer en las últimas décadas es múltiple”, pero la conclusión única: la ciencia está curándolo. La ciencia. Sin embargo, el mensaje que transmite el titular de la entrevista de Víctor-M. Amela a Odile Fernández no es ése, sino que la mujer ha superado la enfermedad gracias a un simple cambio de dieta. ¿En serio? Analicemos lo que nos cuenta la interesada.

Fernández tuvo un cáncer de ovarios. “¡Me extirparon un tumor de once centímetros de diámetro! Y parecía solventado. Pero no…”, le dice a Amela. Y añade que, poco después, le diagnosticaron “metástasis en vagina, pulmón y huesos. Era noviembre de 2010 y tenía sólo un 5% de posibilidades de vivir más de cinco años”. Pensó en lo peor, aunque no tiró la toalla. “Empecé quimioterapia… y algo más” , dice.  Y aquí es cuando comienza a vender su moto. El algo más que, según ella, le curó fue el cambio de hábitos dietéticos que recoge en su libro Mis recetas anticáncer y sobre el cual imparte talleres. “Sentí gran alegría… ¡y en dos meses el cáncer ya no estaba!: mi actitud y mi dieta activaron los recursos de mi organismo”. A partir de ese momento, el discurso de la mujer se centra en qué alimentos son anticancerígenos (frutas, verduras, ciertas especias…) y cuáles cancerígenos (carnes rojas, salchichas, embutidos, bollería industrial, fritos).

El discurso de Fernández es falaz. En 2010 los médicos le dijeron que tenía un 5% de probabilidades de vivir más de cinco años. Aunque todavía no ha pasado ese lustro, como ella asegura que la enfermedad ha desaparecido por completo, cabe suponer que podría estar entre el 5% de supervivientes. Si es así, ¿esa curación se habrá debido a la dieta? Ella misma reconoce que siguió quimioterapia, así que lo lógico es achacar a ésta su victoria sobre el cáncer. El plazo que da para la desaparición de la enfermedad es, a juicio de expertos,  sorprendentemente corto y es más que probable que la quimioterapia fuera acompañada de otros tratamientos que quizá la necesidad de resumir le haya llevado a no citar. Que Fernández crea que ha sido la dieta la que le ha curado tiene tanto fundamento como que, si hubiera seguido el tratamiento indicado y a la vez rezado -supongo que no lo ha hecho porque se declara agnóstica-, atribuyera su sanación a Dios.

Nutrición y prevención

Entrevista a Odile Fernández en 'La Vanguardia'.¿Puede una dieta curar el cáncer? “No hay ninguna dieta anticáncer”, sentenciaba en Abc a principios de año Andrés García Palomo, jefe de Oncología del Hospital de León. Y añadía que “la dieta tiene que respetar los criterios que siempre hemos establecido como una alimentación saludable. Es decir, tiene que haber una cantidad diaria de hidratos de carbono, muy pocas grasas y una cantidad mediana de proteínas”. Comer bien y tener otros hábitos saludables -como hacer ejercicio, no fumar y beber con moderación- es la mejor prevención demostrada contra el cáncer. Los expertos calculan que la mala alimentación está en el origen del 35% de los casos de la enfermedad. Pero, ¡ojo!, que una dieta equilibrada haga que se reduzcan las probabilidades de padecer el mal no significa que, una vez detectado, una alimentación determinada vaya a revertir el proceso. No hay ninguna dieta que cure el cáncer. Además, cuando alguien está en tratamiento, es fundamental que, para que éste tenga éxito, siga las indicaciones nutricionales de su oncólogo, no las del primer libro que encuentre por ahí, incluidos los de Fernández.

“La cirugía, la quimioterapia y la radiación pueden tener un impacto negativo directo (o mecánico) o indirecto (o metabólico) en el estado de nutrición. El éxito del tratamiento del cáncer estará determinado por la capacidad del paciente para tolerar el tratamiento, el cual, a su vez, estará afectado por el estado de nutrición anterior al tratamiento. El clínico a cargo del tratamiento debe evaluar el estado de nutrición de referencia y conocer los posibles efectos de los diferentes tratamientos. Los pacientes que reciben tratamientos agresivos contra el cáncer generalmente necesitan la gestión agresiva de la nutrición”, indican en la web el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos. Cualquier enfermo de cáncer que crea que por comer ciertos alimentos se va a curar puede acabar poniendo su vida en serio peligro y cualquiera que no siga las indicaciones nutricionales de su oncólogo, sufrir complicaciones durante el tratamiento.

Fernández ya ha salido en “La Contra” de La Vanguardia, el mejor trampolín para la charlatanería en la gran prensa española, y participó en septiembre del año pasado en el XIII Congreso Ciencia y Espíritu, celebrado en Sevilla y donde se habló, entre otras cosas, de psicoastrología y relaciones, el proceso de la ascensión a la quinta dimensión y las experiencias cercanas a la muerte. Puede que gane dinero con sus libros sobre dietas mágicas contra el cáncer, y hasta es posible que se haga famosa, pero hace un flaco favor a la medicina y a los enfermos de cáncer. Según Amela, su blog Mis Recetas Anticáncer ha estado encabezado por la frase: “Cuando la alimentación es mala, la medicina no funciona. Cuando la alimentación es buena, la medicina no es necesaria”.  Una doble falacia que puede llevar a algunos a pensar que basta con comer sano para curarse de la enfermedad.

En esa peligrosa estupidez, en vez de en entrar en el quirófano, depositó su fe Steve Jobs cuando le diagnosticaron un cáncer de páncreas operable. “Intentó tratarse con dietas. Fue a espiritistas. Probó con la macrobiótica y no se operó”, recordaba hace dos años Walter Isaacson, biógrafo del cofundador de Apple. El resultado lo conocemos todos: para cuando decidió ponerse en manos de los cirujanos, era ya demasiado tarde. Si todo sale como ella dice -¡ojalá!-, a Fernández le habrá curado la medicina, no seguir una dieta supuestamente anticancerígena. Vender su supervivencia como consecuencia feliz de una alimentación sana es un acto, como poco, irresponsable. Si hubiera abandonado el tratamiento médico, ni toda la verdura y fruta del mundo le habría servido para nada. Y ella, como médico, lo tiene que saber: uno puede contraer un cáncer por alimentarse mal; pero, por mucho que uno se alimente como es debido, nunca lo superará sólo así.

Las témporas, el ‘tampodka’ y el monje shaolín asesino con superpoderes, en Hala Bedi Irratia

Koldo Alzola y yo hablamos el jueves pasado en Suelta la olla, en Hala Bedi Irratia, de las témporas, el tampodka y el monje shaolín asesino con superpoderes, en la quinta entrega del curso 2012-2013 de Gámez over, intervenciones que también emiten Tas Tas-Bilbao, Eguzki-Pamplona, Uhinak (Ayala), Txapa (Bergara), Eztanda (Sakana), Arraio (Zarautz), Zintzilik (Orereta), Itxungi (Arrasate) y Kkinzona (Urretxu-Zumarraga).