Medios y anticiencia

“Presiona el valle entre el índice y el pulgar: paliarás dolores de cabeza y barriga, fiebres y alergias”

“Presiona el valle entre el índice y el pulgar: paliarás dolores de cabeza y barriga, y fiebres, alergias y resfriados incipientes”. “Si te duele la garganta, punciona con una uña la raíz de la uña del dedo índice. Ah, y envuélvete el cuello en pape higiénico”. Las dolencias intestinales “expresan algo que no digieres bien, algo emocional”. Lo recomienda Alejandro Lorente, quien se presenta como médico naturista y emocional, hoy en “La Contra” de La Vanguardia. Es posible que esa entrevista de Víctor-M. Amela sirva para que nuestro protagonista venda más libros y atraiga más pardillos a sus cursos sobre auriculoterapia en tres días (449 euros), auriculoterapia para perder peso (99 euros) –timo en el que caen famosos con mucho dinero y poco seso como Penélope Cruz– y el arte de no ponerse enfermo (59 euros); pero es un insulto a la inteligencia y un regreso a las cavernas de la superstición.

Entrevista a Alejandro Lorente en 'La Vanguardia'.Lorente dice ser heilpraktiker, “una persona habilitada por el Estado alemán para ejercer como médico de medicina natural”. No es médico, sino un periodista que se ha formado en medicinas alternativas, según explica en su web. “He tratado a miles de pacientes de todos los continentes, de todo tipo y condición, siendo estos mi fuente de inspiración, aprendizaje y evolución. He desarrollado sistemas terapéuticos para el tratamiento de traumas, duelos enquistados (por muertes, divorcios, etcétera) y todo tipo de bloqueos psicológicos basados en los tres pilares de la salud (familiar, laboral y social)”, asegura. Se presenta como emotional coach (entrenador emocional) y basa sus tratamientos en la auriculoterapia y “en el trabajo energético, el reiki, la acupuntura y elementos de shiatsu y masaje tailandés”.

Este gurú de la autoayuda dice desde hace años bobadas como la que encabeza estas líneas, que me ha recordado las de Txumari Alfaro, quien defiende, por ejemplo, que beber pis es bueno para la salud. Así, en 2011 en el Diario de Mallorca, Lorente recomendaba contra las migrañas “un masaje en el dedo corazón, ejercicios de respiración y de tensión-relajación”,  y a “las mujeres que tienen muchos dolores menstruales les aconsejaría que, una semana antes de que les venga la regla, se presionen de manera concentrada en un punto situado a cuatro dedos del tobillo”. Promocionaba entonces y ahora -libro mediante, claro- la estúpida idea de que basta un minuto al día para mejorar tu salud. “Es tiempo suficiente para mejorar los síntomas de entre setenta y cien afecciones comunes como la migraña, el dolor de cuello o estómago, y mejorar tu calidad de vida. El libro tiene otros dos apartados, uno dedicado al cuerpo en el que se explica cómo se mejora su higiene, y otro dedicado a la mente en el que se dan unas pautas de sentido común y unas técnicas para conseguir una mente sana”.

El discurso de Lorente contiene sentencias propias del rastrillo pseudofilosófico de Paulo Coelho. Así, en La Vanguardia dice que “lo peor que te pasa… es lo mejor que te pasa”, que “no hay hechos objetivos: ¡sólo interpretación!” y que “¡todo lo que cura es medicina!”. Cuenta que fue remero y un atleta de primera hasta que “un médico carnicero” le operó mal “una excrecencia ósea del pie derecho” y estuvo a punto de perderlo. Otro cirujano arregló el entuerto y, durante la rehabilitación, se interesó por la medicina natural. Asegura que hay unas 600 especialidades -lástima que ninguna haya demostrado eficacia más allá del placebo- y tiene, ¡cómo no!, una mágica interpretación de lo que le sucedió: “Ese corte en el pie expresaba mi corte en la vida… Hasta que fui consciente y reaccioné”.

En esa línea, el heilpraktiker mantiene que una grave enfermedad puede ser algo bueno. “Muchos cancerosos me dicen: «¡Es lo mejor que me ha pasado!». Porque no hay hechos objetivos: ¡sólo interpretación! Y podemos modificar esa interpretación de lo que nos sucedió… ¡y entonces todo cambia!”. Me parece una falta de respeto y de sensibilidad, y una frivolidad, decir que un enfermo de cáncer puede alegrarse de haberlo padecido, y una indecencia culparle de su mal, algo habitual entre los pseudomédicos. “Abusos, malos tratos, duelos… ¡Todo eso puede enfermarte si lo enquistas! Pero si lo reinterpretas a tu favor…, puedes sanar”, sentencia Lorente. En román paladino: si el enfermo no se cura, es porque no le da la gana; él tiene la culpa.

“Mi pie derecho ha sido mi gran maestro”, dice este emotional coach. No me cabe ninguna duda.

Superchería ascendida a noticia: Efe ‘informa’ de que el hijo de los duques de Cambridge será Cáncer

Hay cosas que no cambian. “El primogénito de los duques de Cambridge será «carismático» y «sensible», según anticipan los astrólogos”, informa hoy la agencia Efe. Y añade que “el conocido astrólogo Patrick Arundell” ha precisado que, “si nace este lunes, tendrá una personalidad un poco más convencional y conservadora, pero, si nace el martes será pionero y más moderno. Como quiera que sea, él o ella será carismático y glamuroso y tendrá una personalidad muy de Cáncer, ya sea si su signo es de Leo o no, y será sensible y preocupado (por las cosas)”.

El despacho de agencia, que ya ha publicado por algún medio, detalla que “el príncipe Guillermo, que nació el 21 de junio de 1982, y su madre, Diana de Gales, nacida el 1 de julio de 1961, pertenecen al signo zodiacal de Cáncer”, que comparten otros famosos como Nelson Mandela, Eduardo VIII, Harrison Ford y Tom Cruise. El autor también podía haber destacado que, entre los creyentes en la astrología, Cáncer tiene fama de ser un signo con tendencias criminales. Además, “los [criminales] Cáncer son generalmente conocidos por ser en su mayoría asesinos pasionales. Matan varias veces y dejan algún tipo de marca en los cuerpos de sus víctimas para distinguirse. Se piensa que este tipo de asesino es, por lo general, mentalmente inestable”.

Efe ya informó en 2005 de que Leonor de Borbón y Ortiz es Escorpio y en 2007 de que  su hermana Sofía es Tauro. En ambos casos, la principal agencia de noticias en español dedicó largos despachos al perfil astrológico de cada hija de los Príncipes de Asturias y a destacar, cortesanamente, qué otros famosos admirables compartían el signo del Zodiaco de la pequeña de turno y silenciar los malos ejemplos. La astrología no funciona, es una superstición, y el horóscopo es una estupidez, lo haga quien lo haga y crea en él quien crea. Pero parece que eso da igual en Efe. Por cierto, si el bebé real inglés nace avanzada la semana, será Leo y tampoco habrá que darle ninguna importancia. Su personalidad será la misma si es Leo, Cáncer, Aries, Capricornio, Piscis o de cualquier otro signo.

Como me comentaba hace un rato Alberto García Calvo, un escéptico muy activo en las redes sociales gracias quien me he enterado de la historia, que a esto se le llame periodismo resulta preocupante.

“La Contra” de ‘La Vanguardia’ promociona la peligrosa idea de que hay dietas que curan el cáncer

“Me despedí de la vida… y me curé con la dieta anticáncer”, decía el lunes Odile Fernández en “La Contra” de La Vanguardia. Tiene 34 años, es médico de familia del Sistema Andaluz de Salud y sufrió un cáncer de ovarios que, al parecer, ha superado. Me alegro. Cada vez más gente sobrevive al cáncer, como recordaba en febrero de 2011 el bioquímico Sergio Pérez Acebrón en “Estamos curando el cáncer (de verdad)”. Este investigador español, que trabaja en el Centro Alemán de Investigación del Cáncer (DKFZ), explicaba hace dos años que la causa del “notable incremento en la supervivencia al cáncer en las últimas décadas es múltiple”, pero la conclusión única: la ciencia está curándolo. La ciencia. Sin embargo, el mensaje que transmite el titular de la entrevista de Víctor-M. Amela a Odile Fernández no es ése, sino que la mujer ha superado la enfermedad gracias a un simple cambio de dieta. ¿En serio? Analicemos lo que nos cuenta la interesada.

Fernández tuvo un cáncer de ovarios. “¡Me extirparon un tumor de once centímetros de diámetro! Y parecía solventado. Pero no…”, le dice a Amela. Y añade que, poco después, le diagnosticaron “metástasis en vagina, pulmón y huesos. Era noviembre de 2010 y tenía sólo un 5% de posibilidades de vivir más de cinco años”. Pensó en lo peor, aunque no tiró la toalla. “Empecé quimioterapia… y algo más” , dice.  Y aquí es cuando comienza a vender su moto. El algo más que, según ella, le curó fue el cambio de hábitos dietéticos que recoge en su libro Mis recetas anticáncer y sobre el cual imparte talleres. “Sentí gran alegría… ¡y en dos meses el cáncer ya no estaba!: mi actitud y mi dieta activaron los recursos de mi organismo”. A partir de ese momento, el discurso de la mujer se centra en qué alimentos son anticancerígenos (frutas, verduras, ciertas especias…) y cuáles cancerígenos (carnes rojas, salchichas, embutidos, bollería industrial, fritos).

El discurso de Fernández es falaz. En 2010 los médicos le dijeron que tenía un 5% de probabilidades de vivir más de cinco años. Aunque todavía no ha pasado ese lustro, como ella asegura que la enfermedad ha desaparecido por completo, cabe suponer que podría estar entre el 5% de supervivientes. Si es así, ¿esa curación se habrá debido a la dieta? Ella misma reconoce que siguió quimioterapia, así que lo lógico es achacar a ésta su victoria sobre el cáncer. El plazo que da para la desaparición de la enfermedad es, a juicio de expertos,  sorprendentemente corto y es más que probable que la quimioterapia fuera acompañada de otros tratamientos que quizá la necesidad de resumir le haya llevado a no citar. Que Fernández crea que ha sido la dieta la que le ha curado tiene tanto fundamento como que, si hubiera seguido el tratamiento indicado y a la vez rezado -supongo que no lo ha hecho porque se declara agnóstica-, atribuyera su sanación a Dios.

Nutrición y prevención

Entrevista a Odile Fernández en 'La Vanguardia'.¿Puede una dieta curar el cáncer? “No hay ninguna dieta anticáncer”, sentenciaba en Abc a principios de año Andrés García Palomo, jefe de Oncología del Hospital de León. Y añadía que “la dieta tiene que respetar los criterios que siempre hemos establecido como una alimentación saludable. Es decir, tiene que haber una cantidad diaria de hidratos de carbono, muy pocas grasas y una cantidad mediana de proteínas”. Comer bien y tener otros hábitos saludables -como hacer ejercicio, no fumar y beber con moderación- es la mejor prevención demostrada contra el cáncer. Los expertos calculan que la mala alimentación está en el origen del 35% de los casos de la enfermedad. Pero, ¡ojo!, que una dieta equilibrada haga que se reduzcan las probabilidades de padecer el mal no significa que, una vez detectado, una alimentación determinada vaya a revertir el proceso. No hay ninguna dieta que cure el cáncer. Además, cuando alguien está en tratamiento, es fundamental que, para que éste tenga éxito, siga las indicaciones nutricionales de su oncólogo, no las del primer libro que encuentre por ahí, incluidos los de Fernández.

“La cirugía, la quimioterapia y la radiación pueden tener un impacto negativo directo (o mecánico) o indirecto (o metabólico) en el estado de nutrición. El éxito del tratamiento del cáncer estará determinado por la capacidad del paciente para tolerar el tratamiento, el cual, a su vez, estará afectado por el estado de nutrición anterior al tratamiento. El clínico a cargo del tratamiento debe evaluar el estado de nutrición de referencia y conocer los posibles efectos de los diferentes tratamientos. Los pacientes que reciben tratamientos agresivos contra el cáncer generalmente necesitan la gestión agresiva de la nutrición”, indican en la web el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos. Cualquier enfermo de cáncer que crea que por comer ciertos alimentos se va a curar puede acabar poniendo su vida en serio peligro y cualquiera que no siga las indicaciones nutricionales de su oncólogo, sufrir complicaciones durante el tratamiento.

Fernández ya ha salido en “La Contra” de La Vanguardia, el mejor trampolín para la charlatanería en la gran prensa española, y participó en septiembre del año pasado en el XIII Congreso Ciencia y Espíritu, celebrado en Sevilla y donde se habló, entre otras cosas, de psicoastrología y relaciones, el proceso de la ascensión a la quinta dimensión y las experiencias cercanas a la muerte. Puede que gane dinero con sus libros sobre dietas mágicas contra el cáncer, y hasta es posible que se haga famosa, pero hace un flaco favor a la medicina y a los enfermos de cáncer. Según Amela, su blog Mis Recetas Anticáncer ha estado encabezado por la frase: “Cuando la alimentación es mala, la medicina no funciona. Cuando la alimentación es buena, la medicina no es necesaria”.  Una doble falacia que puede llevar a algunos a pensar que basta con comer sano para curarse de la enfermedad.

En esa peligrosa estupidez, en vez de en entrar en el quirófano, depositó su fe Steve Jobs cuando le diagnosticaron un cáncer de páncreas operable. “Intentó tratarse con dietas. Fue a espiritistas. Probó con la macrobiótica y no se operó”, recordaba hace dos años Walter Isaacson, biógrafo del cofundador de Apple. El resultado lo conocemos todos: para cuando decidió ponerse en manos de los cirujanos, era ya demasiado tarde. Si todo sale como ella dice -¡ojalá!-, a Fernández le habrá curado la medicina, no seguir una dieta supuestamente anticancerígena. Vender su supervivencia como consecuencia feliz de una alimentación sana es un acto, como poco, irresponsable. Si hubiera abandonado el tratamiento médico, ni toda la verdura y fruta del mundo le habría servido para nada. Y ella, como médico, lo tiene que saber: uno puede contraer un cáncer por alimentarse mal; pero, por mucho que uno se alimente como es debido, nunca lo superará sólo así.

Las témporas, el ‘tampodka’ y el monje shaolín asesino con superpoderes, en Hala Bedi Irratia

Koldo Alzola y yo hablamos el jueves pasado en Suelta la olla, en Hala Bedi Irratia, de las témporas, el tampodka y el monje shaolín asesino con superpoderes, en la quinta entrega del curso 2012-2013 de Gámez over, intervenciones que también emiten Tas Tas-Bilbao, Eguzki-Pamplona, Uhinak (Ayala), Txapa (Bergara), Eztanda (Sakana), Arraio (Zarautz), Zintzilik (Orereta), Itxungi (Arrasate) y Kkinzona (Urretxu-Zumarraga).

La Agencia Vasca de Meteorología patrocina un programa de ETB en el que se usan las témporas

ETB ha recuperado al temporólogo Pello Zabala e incluye desde diciembre sus predicciones trimestrales en Eguraldia, el espacio de información del tiempo patrocinado por Euskalmet, la Agencia Vasca de Meteorología. No es algo nuevo que la televisión pública vasca dé crédito al fraile franciscano, pero parecía que los científicos habían conseguido erradicar sus pronósticos brujeriles de los espacios de predicción meteorológica. Lamentablemente, no ha sido así y, el pasado 26 de diciembre, Zabala y sus témporas regresaron a Eguraldia, donde volvieron a aparecer  el 28 de febrero, cuando el clérigo del santuario guipuzcoano de Arantzazu vaticino una primavera”calmada”, y ayer.  “Las témporas son una majadería; no son más que una superstición”, sentencia el meteorólogo Jon Sáenz, un profesor de la Universidad del País Vasco que está harto de escribir cartas a las direcciones de ETB y de  Euskalmet, y que “no sirva para nada”.

Las témporas son unas celebraciones religiosas que coinciden con los cambios de estación, y su sistema de predicción del tiempo se basa en el que hace en esos días. “Existen técnicas distintas que se utilizan en diversas zonas, pero todas ellas comparten un núcleo común. El tiempo que hace a medianoche de ciertos días -generalmente, del miércoles, viernes y sábado de témporas- es el que supuestamente va a prevalecer durante un mes de la siguiente estación. Así, el tiempo del miércoles a la noche prevalecerá durante el primer mes de la siguiente estación; el del viernes, durante el segundo mes; y el del sábado, durante el tercero. Básicamente, es un patrón de repetición en base tres: tres días para tres meses. Así que podemos pensar nuevas preguntas: ¿por qué no seis días para seis meses o doce días para doce meses?”, pregunta Sáenz en el libro Misterios a la luz de la ciencia (2008). Hay sistemas parecidos en otras regiones y países, y la clave en todos es la misma: hay unos días especiales. “Como soy físico -dice Sáenz- no puedo aceptar que haya días mágicos. Para mí, todos son iguales a efectos de predecir el tiempo”.

Los témporas son tan fiables en la predicción meteorológica como la lectura de vísceras y el tarot. Zabala y sus colegas se limitan a hacer vagos vaticinios del estilo de que hará calor en verano, frío en invierno, y una primavera y otoño revueltos, por ejemplo. Aciertan siempre, o casi, porque no dan datos concretos, como los que exigimos a los meteorólogos. De hacerlo, no acertarían más que por azar. Si las témporas funcionan, como parecen creer en ETB, ¿para qué nos gastamos millones de euros en sistemas científicos de predicción del tiempo, satélites, estaciones, globos sonda, ordenadores…? Quizás nos podamos ahorrar los vascos toda la plantilla y equipamiento de Euskalmet, y baste con que Zabala salga a mirar el cielo y sentir el viento en la cara doce días al año.

Les dejo con el vídeo de la intervención del temporólogo ante un arrobado Urko Aristi, director de Eguraldia. He eliminado la predicción del tiempo de verdad para hoy y he dejado la transición a la entrevista al fraile y el cierre del programa, donde queda claro que cuenta con el aval de la Agencia Vasca de Meteorología. ¡Para llorar!