William Peter Blatty emprende una campaña contra la Universidad de Georgetown por traicionar la fe católica

William Peter Blatty, el autor de El exorcista (1971), ha emprendido una campaña contra la Universidad de Georgetown, fundada por los jesuitas y en la cual estudió, porque considera que el centro traiciona el ideario católico. El novelista ha empezado a recoger firmas en el sitio de La Sociedad del Padre King -por él creado y cuyo lema es «Para hacer Georgetwon honesta, católica y mejor»- con la intención de denunciar a la institución ante el Vaticano y que no pueda considerarse más una universidad católica. Y pide, a quienes compartan su punto de vista, que suspendan todas las donaciones a esa institución durante un año.
El escritor, de 85 años, ha estallado tras la conferencia que ofreció en Georgetwon el 18 de mayo la secretaria de Sanidad y Servicios Sociales de la Administración de Obama, Kathleen Sebelius, invitada por los alumnos. El rechazo de Blatty se fundamenta en la reforma gubernamental que obliga a instituciones católicas a suscribir seguros sanitarios que cubran la anticoncepción y hasta el aborto, iniciativa de la que Sebelius es la abanderada. Ante los recién graduados, la titular de la cartera de Salud invocó hace dos semanas la separación de Iglesia y Estado, y les instó a guiarse por sus propias «brújulas morales».
Escena de la película 'El exorcista'.Blatty considera la intervención de Sebelius en Georgetown sólo la última demostración de cómo esa institución incumple sistemáticamente la ley canónica y la constitución apostólica Ex corde Ecclesiae, promulgada en 1990 por Juan Pablo II y que establece las normas que deben cumplir las universidades católicas. «¡Parece que cada mes la Universidad de Georgetown protagoniza un nuevo escándalo!», sentencia. Él, adelanta, va a pedir a la Iglesia y al centro académico «explicaciones y decisiones» en los próximos meses.
«Te invito a firmar el Mandato de la Fiscalía de esta web para que yo, otros exalumnos, padres, profesores y estudiantes, podamos representarte en esta petición especial e histórica a la Iglesia», anima Blatty, quien reconoce tener una gran deuda con los jesuitas y su universidad. «Lo que debo a Georgetown, sin embargo, no es nada en comparación con lo que Georgetown debe a sus fundadores y al Cristo de la Fe, por lo que me apena profundamente que mi alma máter amada está fallando tan escandalosamente tanto a la Iglesia como a los jesuitas allí enterrados, que lo dieron todo, que la hicieron tan especial durante tanto tiempo. Me duele que, hoy en día, la Universidad de Georgetown casi parezca enorgullecerse de insultar a la Iglesia y ofender a los fieles».
Blatty alcanzó fama mundial en los años 70 con su novela El exorcista, que dos años después fue trasladada al cine con gran éxito. Fue uno de los primeros en aprovechar el lema «basado en hechos reales» para vender una ficción como algo más, el desgraciado caso de un adolescente perturbado como una posesión satánica. Fruto de la imaginación de Blatty fueron los episodios más espectaculares de la historia: que el supuestamente poseído hablara lenguas que no podía conocer, que cambiara su tono de voz, que hiciera gala de una fuerza extraordinaria… No creían en la posesión original ni quienes practicaron el exorcismo. El padre Walter H. Halloran, que auxilió al oficiante, aseguró en 1997 al escritor Mark Opsasnick que el pobre joven no estaba endemoniado, sino que sufría «de algo que la moderna psiquiatría podía haber diagnosticado correctamente».