Vitaljoya: recomendada por un experto en timos

«Vitaljoya es la pulsera bioenergética que te ayuda a recuperar tu bienestar gracias al reequilibrio de la energía celular», dice el periodista Manuel Giménez en el anuncio televisivo de la pulsera mágica cuya bioenergía «está basada en principios de acupuntura y medicina tradicional china, y combina la terapia de los imanes con la avanzada tecnología de los infrarrojos». Son sólo algunas de las perlas que suelta el ex portavoz del Cuerpo Nacional de Policía, y autor de un libro sobre timos y estafas, en un publirreportaje que es un compendio de disparates pseudocientíficos, aderezados con testimonios de actores que simulan estar casi inválidos hasta que se ponen la pulserita de marras.
A mí lo que más me gusta de este descarado timo es cuando dicen que la pulsera lleva un infrarrojo. El infrarrojo es un tipo de luz, invisible al ojo humano, que revela cuánto calor tiene un objeto. No es algo que se pueda encerrar, pero a los fabricantes de Vitaljoya la realidad les importa un bledo y, como de lo que se trata es de usar palabras que suenen a científicas, dicen que su pulsera lleva un infrarrojo «en el centro de la placa». Vamos, que le han puesto puertas al campo. «El chip funciona -añaden- con lo último en tecnología de energía sutil». La energía sutil es una de esas energías vitales sólo detectables por fabricantes de pulseras mágicas, acupuntores y demás caraduras. Por lo demás, las tonterías del reequilibrio energético de Vitaljoya son las mismas que las de cualquier otra timopulsera, si bien ésta es más cara. Cuesta 120 euros porque se vende como una joya y, ténganlo en cuenta, la recomienda un experto en timos.