Fotosíntesis humana, limpiezas energéticas, y perros y gatos veganos: universo de locos

Cartel de la conferencia de Bianca Atwell sobre 'Fotosíntesis humana'. Foto: Pedro Luis Gómez Barrondo.Si usted cree que el espectáculo de Anne Germain es el no va más de la credulidad, es que no sabe lo que hay ahí fuera. Lo de la médium británica es sólo un timo más de los muchos en los que puede caer un crédulo con dinero en cualquier ciudad española. Bilbao, por ejemplo.
Hoy, hay quien ha pagado 30 euros en la capital vizcaína por asistir a una conferencia sobre Fotosíntesis humana, a cargo de Bianca Atwell, quien sostiene que «la melanina es como la clorofila en los vegetales, es capaz de realizar el proceso de la fotosíntesis tomando energía del campo electromagnético, de las radiaciones solares y cósmicas». Se presenta como artista multimedia y, ¡agárrense!, como divulgadora científica. Además de pseudocientíficas, sus ideas pueden resultar peligrosas cuando se llevan al extremo del respiracionismo, una chifladura cuyos practicantes dicen vivir del aire y de la luz. Así, una mujer suiza ha muerto recientemente de hambre tras dejar de comer voluntariamente siguiendo las enseñanzas santón indio Prahlad Jani, quien dice que lleva 70 años sin comer.
Entre quienes respaldan a Atwell se encuentran los típicos charlatanes -seguidores del guru de los Beatles, homeópatas…-, pero también cuenta con el apoyo de Almudena Ramón, investigadora del CSIC famosa por buscar una cura a las lesiones medulares y cuyo trabajo es objeto de polémica por sus métodos de recaudación de fondos. En la web de la artista, se atribuye a esta científica el haber dicho: «Bianca, sin ser científica, ha encontrado la fórmula correcta para incentivar a la gente a hacerse preguntas, a investigar y a interesarse por la ciencia, utilizando el arte como recurso. Esto facilita la tarea de los científicos para que sus descubrimientos lleguen a una mayor cantidad de personas de una forma amena y entretenida».
Si de verdad Ramón ha declarado eso, permítanme que ponga su buen juicio en cuarentena, porque Atwell sostiene que, «a cada tormenta solar, que envía plasma a la Tierra, (ésta) se defiende ampliando su campo magnético y sólo deja pasar los rayos que son buenos para los organismos. ¿Cómo lo hace si no tiene un sistema perceptual que le permita sentir el medio ambiente?» y que «la Humanidad y todas las especies vivas formamos un superorganismo, la Tierra, que a su vez está dentro de otro sistema vivo: el Sistema Solar. Esta todo interrelacionado y unido en lo que llamamos universo». Amén.
Clarisintiente y clarividente
Horas después de que Pedro Luis Gómez Barrondo, compañero del Círculo Escéptico, me alertara de que había visto en una calle de Bilbao el anuncio de que podemos realizar la fotosíntesis, Lontzo Saiz, periodista responsable de networking de EITB, me avisaba de otra perla que había encontrado en el metro en el gratuito Danok Bizkaia. Resulta que «el Gran Jacoby te ayuda a eliminar tu malestar a través de limpiezas energéticas y del aura», según reza el titular de un información dedicada en ese medio a este «clarisintiente, clarividente y tarotista» que «trabaja con el campo energético y con la luz».
Por si fuera poco, este brujo con consulta cerca del Guggenheim «elabora sus propios productos como el baño de despojos, amuletos, talismanes, ambientadores y perfumes atrayentes que él mismo ritualiza y aplica a sus clientes». Que hay mucho tonto ahí fuera queda claro cuando el Gran Jacoby acumula «más de 24 años de experiencia» en lo suyo. Mi única duda es si estamos ante publicidad pagada encubierta -nada hay que la indique como tal- o ante una muestra más de periodismo gilipollas. Casi, casi, por el tono del texto, me inclino por lo primero, aunque nunca infravaloraré la capacidad de publicar estupideces de algunos medios.
La última demostración matutina de que hay gente que está muy mal llega del otro lado del mundo, donde los colectivos veganos australianos pretenden alimentar a sus mascotas carnívoras -perros y gatos- con productos que no deriven ni de lácteos ni de carnes. Me he enterado de esta demostración de irracionalidad en grado sumo gracias a Vicent Vega. No veo mal que algunos humanos renuncien a la dieta omnívora propia de nuestra especie -allá ellos-, pero me parece intolerable que intenten imponernos sus gustos al resto, como a veces tratan, y un disparate que intenten hacerlo con otras especies indefensas ante sus caprichos.
Como dice el presidente de la Asociación Australiana de Veterinaria para Animales Pequeños, David Neck, si un vegetariano tiene problemas éticos respecto a alimentar a su mascota con proteínas de origen animal, debería tener un conejo o un cobaya, en lugar de «tomar decisiones éticas en nombre de la mascota». Me da que una estupidez como la de los vegetarianos australianos no se la habría imaginado ni Jose A. Pérez.

El Gran Jacoby.