Los astrónomos de la Universidad de Alicante exigen al Rectorado que suspenda la jornada astrológica

Los astrónomos de la Universidad de Alicante, con quienes me puse en contacto al enterarme de que dicho centro va a acoger el sábado una jornada sobre astrología, acaban de publicar en su web el siguiente comunicado de rechazo a la celebración de este acto de promoción de lo que consideran, acertadamente, «una superchería destinada a explotar la ingenuidad de los incautos».

La Universidad de Alicante acoge en sus espacios de la Sede Universitaria en la capital una jornada astrológica, promovida por una denominada Sociedad Española de Astrología (SEA)

Como profesores e investigadores de la Universidad de Alicante que desarrollamos nuestra labor en distintos campos de la Astronomía y la Astrofísica, nos resulta decepcionante e indignante que nuestra Universidad acoja en su seno unas actividades anticientíficas, que nada tienen que ver con la cultura o el arte, las ciencias o la tecnología. Hace muchos siglos que la astrología no se considera una ciencia, sino una superchería destinada a explotar la ingenuidad de los incautos. Los astrólogos no tienen más relación con el conocimiento y la Astronomía que los curanderos con la Medicina.

Nadie pone en duda el derecho de cada uno de expresar libremente sus supersticiones, creencias o aficiones, o el de de reunirse y discutir sobre ello. Pero no corresponde a una Universidad el albergar estos eventos. Es más, al hacerlo, daña sus propios intereses.

La comunidad de astrónomos de la Universidad de Alicante lleva adelante, desde hace más de una década, una actividad de divulgación científica seria, constante y gratuita, con el fin de hacer llegar a la sociedad los conocimientos científicos más actualizados en Astronomía. Dando espacio y voz a actividades que fomentan la ignorancia y la superstición y presentándolas en términos de igualdad con la labor divulgativa de sus propios profesores, la Universidad falta a sus principios estatutarios y crea en la sociedad una sensación de desconcierto, que deshace en gran parte el camino que algunos hemos intentado recorrer hacia la difusión del conocimiento.

Los astrónomos de la Universidad de Alicante rechazan decididamente este tipo de eventos y reclaman al Rectorado que cese de acogerlos, ahora y en el futuro. Si bien es admisible que se cometan errores o que existan confusiones, es precisamente en esos casos cuando la universidad debe dejar clara su posición, como institución generadora y difusora de conocimiento, desmarcándose públicamente de cualquier asociación con la pseudociencia.

En Alicante, a 30 de setiembre de 2010,

Adriano Campo Bagatin, profesor titular de Física Aplicada.
Carlos González Fernández, investigador en Astrofísica.
Ana González Galán, doctoranda en Astrofísica.
Amparo Marco Tobarra, profesora titular de Física Aplicada.
Silvia Martínez Núñez, investigadora en Astrofísica.
Juan Antonio Miralles Torres, catedrático de Astronomía y Astrofísica.
Ignacio Negueruela Díez, profesor titular de Astronomía y Astrofísica.
José Antonio Pons Botella, profesor titular de Astronomía y Astrofísica.
Marisol Riquelme Carbonell, doctoranda en Astrofísica.
Francesc Vilardell Sallés, investigador en Astrofísica.

Jornadas de divulgación astrológica en la Universidad de Alicante

Jornadas de divulgación astrológica en la Universidad de Alicante.La Universidad de Alicante acogerá el sábado, en su sede de la capital levantina, un acto pseudocientífico en el que se hablará de las fuentes de la astrología, las relaciones de pareja, los doce arquetipos zodiacales y el sistema periódico de los elementos, y 2020 como el año del nacimiento de una nueva sociedad, entre otros asuntos. La jornada la ha organizado la Sociedad Española de Astrología (SEA), y la entrada cuesta 20 euros, que se reducen a 10 para los socios de la SEA y a 5 para los estudiantes universitarios. O los gestores de la universidad alicantina ignoran la diferencia entre astrología y astronomía, o creen que son compatibles, o es que permiten el uso de sus instalaciones para cualquier cosa.
Sea cual sea la razón, la cesión de locales académicos para actos de divulgación y enaltecimiento de la anticiencia va contra la esencia de la institución universitaria, aunque no es algo nuevo ni raro, como puede comprobarse en La Lista de la Vergüenza. De hecho, tampoco es la primera vez que la SEA se aprovecha de la ligereza con que los responsables universitarios españoles gestionan sus locales: las de este año son las IV Jornadas de Divulgación Astrológica que ha montado y celebró las primeras en 2007 en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación de Madrid.
Me imagino que los astrofísicos de la Universidad de Alicante, que realizan «una intensa labor de investigación en diversos campos de la astronomía y de la astrofísica, así como una importante actividad encaminada a la divulgación de la astronomía en la sociedad», y los miembros de la Agrupación Astronómica Universitaria de Alicante se subirán por las paredes, como es lógico, y exigirán responsabilidades a los gestores del centro. Si nadie lo impide, la SEA podrá decir a partir de ahora que colabora con la Universidad de Alicante en la divulgación de la astrología. De vergüenza.

Profesores de la Universidad de Alicante, contra la emisión del programa ‘Milenio 3’

Un grupo de profesores de la Universidad de Alicante ha protestado públicamente por la cesión del paraninfo de dicha institución académica como estudio el pasado viernes de Milenio 3, el programa de Iker Jiménez dedicado a los fenómenos paranormales que emite la Cadena SER. Argumentan los docentes que «la difusión de supersticiones y creencias pseudocientificas que se lleva a cabo desde ese programa poco tiene que ver con ninguna actividad cultural, y que como tal no debería de tener ninguna cabida entre las actividades promovidas por la Universidad de Alicante». Merecen un aplauso. Ahora sólo falta que alguien reaccione en la Universidad de Castilla La Mancha, siguiente escala del idiotour de Iker Jiménez, como acertadamente ha llamado a esta gira Mauricio-José Schwarz. ¡Que corra la voz!

Ética, platillos volantes y Universidad

El equipo de Milenio 3, el programa de Iker Jiménez dedicado a los fenómenos paranormales que emite la Cadena SER, intentó convencer en junio a varios planetarios y museos de ciencia para que participaran en una romería ufológica. Para ello, vendieron a esas instituciones una Alerta ovni como una noche de observación astronómica; pero su engaño se descubrió y sus planes se truncaron. Se les pilló gracias, entre otras cosas, a los lectores de Magonia, quienes nos informaron de las maniobras de los vendedores de misterios, lo que permitió alertar del engaño a las potenciales víctimas. Lamentablemente, a pesar de la contundente denuncia pública de Javier Armentia, director del Planetario de Pamplona, el conjunto de instituciones afectadas se limitó a no colaborar en la Alerta Ovniy mirar hacia otro lado. Dieron la callada por respuesta en vez de denunciar las artimañanas de los charlatanes.
¿Qué hubiera pasado si los centros de divulgación de la ciencia hubieran emitido un comunicado explicando lo que había ocurrido, cómo habían querido darles gato por liebre? Nunca lo sabremos. Pero su mutismo fue, para algunos, decepcionante. ¿Acaso no se supone que han de servir a la comunidad que financia sus actividades y alertarla de posibles engaños? ¿Cómo casa esa actitud con la Declaración de Granadade 1999, en la que los comunicadores científicos españoles concluyeron que hay que plantar cara a la supersitición y la superchería? ¿Por qué, de entre todos los directores de museos científicos y planetarios, sólo Armentia dio la cara? ¿Se guardó silencio para no molestar a la más importante de las cadenas de radio privadas de España? Son muchas las preguntas que le vienen a uno a la mente cuando recuerda esa magnífica oportunidad perdida para denunciar el juego sucio de los periodistas esotéricos y una conclusión clara: necesitamos divulgadores científicos y escépticos libres de compromisos mediáticos que puedan condicionar su quehacer.
Me enteré el sábado, a través de Fernando L. Frías, de que la Universidad de Alicante va a ceder su paraninfo a la Cadena SER para que desde ese lugar emita Milenio 3. «Que la Universidad, el centro del Saber y la Cultura, sirva de sede a un programa de fomento de la ignorancia y la superstición, es un genuino misterio. Un misterio que no tiene explicación», escribía Frías en un artículo publicado el domingo en el diario Información de Alicante. La ignorancia disfrazada de misterio entrará el viernes por la puerta grande de la Universidad de Alicante, cuyos gestores consideran que lo que hace Jiménez -con sus extraterrestres, su continentes desaparecidos, su fantasmas y sus psicofonías- es un espacio de «ciencia de vanguardia». Sí, claro, y Gran Hermano es un experimento sociológico.
Como ya ha apuntado Armentia, seguramente los responsables del centro académico se han sentido deslumbrados por el brillo de un importante medio de comunicación y no se han parado a pensar en quién van a meter en su casa. No sólo se trata de vendedores de misterios prefabricados, sino también de personajes con un más que cuestionable concepto de la ética periodística. ¿Se imaginan que Mario Conde volviera a intervenir en foros académicos como banquero ejemplar? Pues ésa es la imagen que me ha venido a la mente al recordar cómo el equipo de Milenio 3 trató de engañar a centros de divulgación científica para conseguir un marchamo de respetabilidad para su Alerta Ovni y ver que ahora van a la Universidad como ejemplo de profesionales del periodismo.