¡Ya están aquí!

Tormenta de baja precipitación o 'supercélula', fotografiada por Marko Korošec en Colorado en mayo de 2013.

Ha sido verla y venirme a la cabeza las nubes spilbergianas que sirven de camuflaje a los alienígenas que secuestran al pequeño Barry en Encuentros en la tercera fase. Pero no, ni hemos vivido un primer contacto ni la invasión ha comenzado. Pueden estar tranquilos. La imagen corresponde a una tormenta de baja precipitación o supercélula, fue tomada el 28 de mayo del año pasado por Marko Korošec cerca de Julesburg (Colorado, Estados Unidos) y ha ganado el primer premio del concurso de fotografia de la revista National Geographic Traveler. «Las tormentas de baja precipitración a menudo exhiben una apariencia imponente; la torre principal a menudo tiene forma de campana, con apariencia de sacacorchos que sugiere rotación. Son capaces de producir tornados y pedrisco muy grande», según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica estadounidense.
«Cuando [los jueces] la vimos por primera vez, intuimos que el fotógrafo probablemente había dedicado mucho tiempo a perseguir tormentas para capturar una escena increíble. Pero lo que hace esta imagen particularmente potente es que, a excepción de la nube, el resto es muy normal. La loca forma de ovni da la impresión de que el paisaje va a ser succionado como un mantel por una aspiradora. La tensión sin resolver de la imagen hace que quiera verla una y otra vez», ha explicado Dan Westergren, director de la revista y uno de los jueces del concurso. El autor, que tiene otras muchas fotos espectaculares, dice que aquel día se sintió como en Independence Day. ¿Qué pensarían los automovilistas que circulaban por la carretera de la izquierda al ver ese monstruo en las inmediaciones?

Investigadores españoles graban en vídeo los duendes y elfos de las tormentas

Un equipo de investigadores españoles ha grabado por primera vez en Europa a alta velocidad los duendes y elfos de las tormentas, unos fenómenos eléctricos fugaces y luminosos que se producen en las capas altas de la atmósfera y que podrían estar en el origen de algunas visiones de ovnis. El análisis de las observaciones se ha publicado en el Journal of Geophysical Research.
Los duendes son descargas eléctricas con forma de zanahoria o columna vertical que se producen a entre 50 y 85 kilómetros de altura y que, a menudo, aparecen con un sombrero luminoso encima denominado halo. Los elfos son anillos que se expanden y propagan horizontalmente a la velocidad de la luz por la base de la ionosfera, a altitudes de 85 a 700 kilómetros. Un tercer grupo de fenómenos, los jets, son unos rayos azulados que pueden conectar eléctricamente la cima de las nubes con la base de la ionosfera.
«Todos estos fenómenos están relacionados con las tormentas, especialmente las invernales, pero sólo aparecen en sistemas convectivos de mesoescala -usualmente en grandes frentes- en los que se producen rayos de mucha energía o corrientes eléctricas extremas», ha explicado Joan Montanyà, coautor del trabajo e investigador de la Universidad Politécnica de Cataluña al Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC). Los científicos españoles han visto, entre otras cosas, cómo una de las ramificaciones de un duende choca contra otro, un suceso que da pistas sobre su dinámica y estructura eléctrica. Los duendes suelen surgir durante unos 40 milisegundos a 20 ó 30 kilómetros de la localización del rayo.
Las grabaciones fueron hechas con una cámara de alta velocidad situada en tierra que registró los fenómenos ocurridos en un tormenta invernal en el Mediterráneo Occidental, a entre 400 y 1.000 kilómetros de distancia.