Sirenas

Bezoya y la memoria del agua, y las sirenas y la agencia oceánica de EE UU, en Punto Radio Bizkaia

Patxi Herranz y yo hablamos el martes en Bizkaia y Punto, en Punto Radio Bizkaia, de Bezoya y la memoria del agua, y de las sirenas y la agencia oceánica de EE UU, en la cuadragésima entrega del curso 2011-2012 de Magonia, mi espacio semanal dedicado al pensamiento crítico en la emisora de Vocento.

Las sirenas y la agencia oceánica de EE UU: una reflexión sobre el papel social de las instituciones científicas

“No se han encontrado pruebas de humanoides acuáticos”, sentenciaba hace trece días la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos. Con tan sorprendente declaración, la agencia científica gubernamental respondía a quienes tras ver en mayo un documental con recreaciones muy realistas en Animal Planet, un canal de Discovery Communications, se habían dirigido a ella preguntando si las sirenas existen. La nota decía:

No se han encontrado pruebas de humanoides acuáticos

Las sirenas -esos seres mitad humanos, mitad peces- son criaturas marinas legendarias que aparecen en las crónicas de las culturas marítimas desde tiempo inmemorial. El poeta épico griego Homero escribió sobre ellas en La odisea. En el antiguo Oriente Próximo, las sirenas eran las esposas de los poderosos dragones marinos, y servían como mensajeros de confianza entre sus cónyuges y los emperadores de la tierra. Los aborígenes australianos llaman a las sirenas yawkyawks, un nombre que podría referirse a sus hipnóticas canciones.

La creencia en las sirenas pudo surgir en los albores de nuestra especie. Figuras mágicas femeninas aparecen por primera vez en las pinturas rupestres en el Paleolítico tardío (Edad de Piedra), hace unos 30.000 años, cuando los humanos modernos empezaron a dominar la tierra y, presumiblemente, comenzaron a navegar por los mares. Las criaturas mediohumanas llamadas quimeras también abundan en la mitología, dodne, además de las sirenas, había sabios centauros, salvajes sátiros y espantosos minotauros, por nombrar sólo algunass criaturas.

¿Pero son las sirenas reales? No se han encontrado pruebas de humanoides acuáticos. ¿Por qué, entonces, ocupan el inconsciente colectivo de casi todos los pueblos marineros? Es mejor dejar la respuesta a esa pregunta a historiadores, filósofos y antropólogos.

La reacción de la NOAA se ha trasladado a los medios españoles con titulares como “La autoridad oceánica de EE UU certifica que… las sirenas no existen”, “El Gobierno americano afirma que las sirenas no existen”, “EE UU asegura que las sirenas no existen” y “Las sirenas y los zombies no existen: ya es oficial”, informaciones veraces, pero, también, cargadas de ironía en algunos casos. Y es que, como sabe cualquier españolito medio, los yanquis son tontos. ¿O no?

La lectura que yo hago de este episodio es otra. La nota de la NOAA es reveladora no tanto de la incultura de parte de la población estadounidense como del compromiso de esa institución científica con la educación pública. Si muchos contribuyentes se preguntan si las sirenas son reales después de ver un documental engañoso, alguien ha de salir al paso y por qué no va a hacerlo la entidad gubernamental encargada del estudio de los mares.

Los CDC y el apocalipsis zombi

Los prestigiosos Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) negaron hace un mes que los zombis existan después de una serie de ataques caníbales registrados en varias ciudades y supuestamente originados por el consumo de drogas. “Los CDC no tienen conocimiento de un virus o condición que pueda reanimar a los muertos (o hacer que los humanos puedan ser afectados por síntomas como los de los zombis”, declaró el portavoz de la agencia, David Daigle, al Huffington Post. Hace un año, los CDC explicaron a los estadounidenses cómo actuar ante un apocalipsis zombi no porque sus responsables crean que tal cosa es posible, sino como un modo de llegar a la gente y prepararla para enfrentarse a posibles desastres reales.

Tanto la actitud de la NOAA como la del CDC me parecen dignas de imitar. Responden al principio de que las instituciones científicas públicas tienen que colaborar en la educación de la ciudadanía y, si una creencia falsa se extiende, pronunciarse sobre ella, sean sirenas, zombis, la Atlántida, que el VIH no causa el sida o que las vacunas provocan autismo. En el otro platillo de la balanza, en el de los grandes errores, incluiría el borrón de la NASA -casi siempre envidiable en lo que a comunicación se refiere- cuando, por las críticas de algunos medios, rompió en 2003 el contrato que había firmado meses antes con el ingeniero aerospacial y divulgador científico James E. Oberg para que escribiera un libro en el que demostrara al hombre de la calle la realidad de los alunizajes. ¡Qué oportunidad perdida!

Las entidades científicas públicas deben investigar y divulgar, y esto último incluye ayudar a desterrar ideas erróneas de la mente de los ciudadanos. Sería deseable que en España empezaran a hacerlo habitualmente, implicándose, por ejemplo, en la lucha contra la histeria electromagnética y la locura antitransgénica. Es sólo una idea.

Un Ayuntamiento israelí ofrece un millón de dólares a quien pruebe la presencia de una sirena en sus aguas

Daryl Hannah fue una sirena en la película 'Splash', en 1984.

La ciudad israelí de Kiryat Yam, en la bahía de Haifa, ha ofrecido una recompensa de un millón de dólares a quien pruebe la presencia en sus aguas de una sirena que, dicen, ha sido vista varias veces en los últimos meses haciendo cabriolas cerca de la costa. Según los medios locales, suele verse al mítico ser al anochecer, y muchas personas se reúnen al borde del mar para intentar captar su imagen. “La gente dice que es mitad chica, mitad pez, y salta como un delfín. Hace todo tipo de cosas y luego desaparece”, ha declarado a Sky News el portavoz municipal, Natti Zilberman, quien niega que detrás de la recompensa haya una maniobra publicitaria, aunque espera que la sirena atraiga a los turistas. Como Nessie, vamos.

Sirenas, ‘visión remota’ y energía nuclear, en Punto Radio Bilbao

Javier San Martín y yo hablamos el 24 de junio en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, sobre el día que la prensa español descubrió sirenas en el Tormes, la visión remota puesta a prueba en Twitter y los españoles y la energía nuclear, en la trigésima tercera entrega del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al pensamiento crítico.

El día que la prensa española descubrió sirenas en el Tormes

Leo en Hombrelobo que puede consultarse gratis en Google Books el Weekly World News. El semanario más freak, que dejó de imprimirse en agosto de 2007, era de lectura obligatoria si uno quería estar al día de las conspiraciones extraterrestres, las andanzas el niño murciélago, las apariciones de Elvis, el hallazgo del Jardín del Edén y otras muestras de periodismo al límite. En Hombrelobo sentencian que es “posiblemente la peor revista del mundo” y recuerdan que durante años ha dado noticias tan malas como: “Descubierto un cementerio de sirenas”. El ejemplo del cementerio sirenil descubierto, según Weekly World News, en el fondo del mar me ha recordado que algunos medios españoles dieron como noticia hace tres años el hallazgo en nuestro país de fósiles de esos seres míticos.

Portada del 'Weekly World News' que da cuenta del hallazgo de un cementerio de sirenas.Ocurrió en junio de 2006, con motivo de la inauguración en la Casa de las Conchas de Salamanca de la exposición La sirena del Tormes. Era una muestra fotográfica que incluía restos fosilizados del Hidropithecus o mono de agua, “un vertebrado homínido que podría corresponderse, según los expertos, con un momento evolutivo muy próximo antes de la bifurcación entre el australopiteco y los homínidos”, se lee todavía en varios sitios de noticias. “Se trata de fotografías realizadas por encargo [de la revista Scientific American] como material científico de apoyo con las que Fontcuberta intenta hacer llegar al público no especializado de manera clara la imagen de estos vertebrados que, hallados en Francia en la década de 1940 y en Salamanca a partir de 1951, por su parecido con mamíferos acuáticos se les pasó a denominar en la década de 1940 sirenas“, se decía en Abc.

Era, obviamente, una de esas instalaciones en las cuales Joan Fontcuberta, premio Nacional de Fotografía, juega al equívoco, a presentar una ficción como realidad, como ya hizo con el cosmonauta fantasma y los monjes milagreros de Karelia. El artista volvía a bromear en este montaje con su nombre, atribuyendo a su alter ego “el geólogo y sacerdote Jean Fontana, discípulo del célebre paleontólogo Albert Lapparent”, el hallazgo de los primeros fósiles de sirena. Y algunos medios españoles incluyeron en sus páginas la historia como si se tratara de un descubrimiento científico, yendo un paso más allá que el Weekly World News, que sólo fue capaz de descubrir un cementerio de estos seres.