Políticos y pseudociencia

Rodrigo Rato y la pitonista que le vaticinó que sería presidente del Gobierno

Primera página de 'El Mundo' con Rodrigo Rato y Leonor Alazraki.“En un momento cercano o lejano, no puedo precisarle más, tendrá lugar un momento político en el que se postulará como presidente del Gobierno”, le auguró la tarotista y astróloga Leonor Alazraki a Rodrigo Rato en su tienda esotérica del barrio madrileño de Chueca el 4 de marzo de 2004. La foto del entonces vicepresidente del Gobierno (1996-2004) con la bruja echándole las cartas fue una de las imágenes de la campaña a unas elecciones generales que al perdió el PP por su nefasta gestión de los atentados del 11-M, a la que seguirían años de conspiranoia popular alimentados desde cierto sector de la prensa. Naturalmente, la bruja no previó ni la masacre de Madrid, ni la derrota en las urnas del partido conservador, ni la crisis económica que nos venía encima, ni nada de nada.

Vi la escena en los informativos de Telecinco y, al día siguiente, El Mundo llevaba a portada al político y la vidente con el siguiente titular: “Ahora vivimos un ‘impasse’, habrá un momento político en que usted será presidente”. Lucía Méndez contaba así el diálogo entre Alazraki y Rato:

– “Revuélvalas”, le dijo Leonor, algo alterada por el revuelo de escoltas, cámaras y fotógrafos.

– “Estoy revolviendo regular”.

– “Revuélvalas otra vez y haga tres montones”.

– “A ver qué me sale, porque soy un poco supersticioso”, respondió él medio en broma medio en serio.

La mujer puso las cartas boca arriba y empezó a interpretarlas:

– “Son cartas de mucha fuerza. Tiene usted mucha gente a su favor, muchos votantes. La rueda de la fortuna está aquí. Todo lo que haga en la economía saldrá adelante. Sale la templanza, la abundancia, la alegría”.

En este punto, Leonor Alazraki hizo una pausa valorativa.

– “Aquí, mire, entre la fuerza y el juicio, le digo que habrá un momento político en España en el que usted será postulado presidente del Gobierno”.

Rodrigo Rato escucha las predicciones de la tarotista Leonor Alazraki. Foto: Efe.El candidato se quedó a cuadros. Lógico, cuando pocos meses antes José María Aznar había designado a su heredero: Mariano Rajoy, el otro vicepresidente. Por si acaso quedaba alguna duda, la pitonisa se reafirmaba diciendo: “Es que están aquí. Están todas las cartas: los laureles del triunfo, el Papa como símbolo de poder, la Justicia a su lado… Están todas. Ahora estamos en un periodo de impasse, un poco detenido, pero no hay duda de que habrá un momento político, cercano o lejano, no puedo precisar, en el que usted será postulado presidente del Gobierno”. Cuando Rato advirtió de que el tarot se podía equivocar, ella replicó: “Es poco probable”.

Once años después, los éxitos de Rato se cuestionan en todos los frentes, incluido el judicial. El milagro económico español, del que hasta hace poco Mariano Rajoy, Esperanza Aguirre y otros le consideraban artífice, tuvo su origen en una burbuja inmobiliaria cuyas consecuencias estamos pagando caras. Gracias a la política, nuestro protagonista fue director gerente del Fondo Monetario Internacional (2004-2007), que abandonó inesperadamente vayan ustedes a saber por qué, y presidente de Caja Madrid -luego Bankia- (2010-2012), entidad que en su época y la de su antecesor, Miguel Blesa, cometió todo tipo de tropelías y nos ha acabado costando a los españoles más de 23.000 millones de euros. No parece que Rato tenga, precisamente, muchas papeletas para ser presidente del Gobierno.

No nos olvidemos de Leonor Alazraki, quien nunca ha demostrado tener más poder que el de embaucar a incautos. La que durante años fue vidente de cabecera de Iñaki Gabilondo en Hoy por hoy predijo en 2004 a Rato éxitos económicos y que llegaría a La Moncloa. Y ahí está, muerto políticamente. Sí, vale, al ver las cartas de la tirada, la bruja también destacó que la Justicia estaba “a su lado”, pero se refería a que estaba de parte del político popular, no pidiéndole cuentas. Rato vuelve ahora a las portadas de todos los periódicos, como poco antes de la última debacle electoral del PP que Alazraki tampoco intuyó. Aunque no sean supersticiosos en el partido de Rajoy, yo que ellos estaría muy, muy preocupado.

Campaña electoral: a Rodrigo Rato le echan las cartas del tarot en Madrid

Rodrigo Rato escucha las explicaciones de la bruja. Foto: Efe.La anécdota paranormal de la campaña electoral ocurrió ayer en una librería del madrileño barrio de Chueca. Una adivina le echó las cartas del tarot a Rodrigo Rato, vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía. La bruja tuvo su minuto de gloria ante las cámaras de televisión y los fotógrafos que seguían al número dos de la lista del Partido Popular por Madrid. Con ese saber hacer de su pícaro gremio, la pitonisa dijo al político lo que sabía que quería oír: “En un momento cercano o lejano, no puedo precisarle más, tendrá lugar un momento político en el que se postulará como presidente del Gobierno”. El oráculo aseguró que en el futuro más próximo soplarán buenos vientos económicos: “La ruleta de la fortuna augura un periodo de muy buena economía”.

Vi la escena en los informativos de Telecinco y me pareció que Rato se tomaba a cachondeo el numerito montado por la vidente. No hubiera estado de más que, entre risas, preguntara a la adivina: ¿cuántos escaños va a sacar el PP el 14-M?, ¿quiénes son y dónde están escondidos los mandamases de la banda terrorista ETA?, ¿qué combinación de números será la premiada en el próximo sorteo de la lotería europea?… Hubiera perdido el voto de una bruja puesta en evidencia; pero no me negarán que hubiera sido divertido. Me molesta profundamente que un miembro del Gobierno no tenga inconveniente en fotografiarse junto a una echadora de cartas: ¿habría sonreído Rato de tener que seguirle el juego a un trilero?, ¿habría posado alegre junto a un carterista?, ¿se habría sentado a la mesa con un camello? Seguro que no. Entonces, ¿por qué no tiene inconveniente en congeniar con uno de los miles de estafadores que hacen su agosto en España con la adivinación del futuro?

Cuando Rajoy y Zapatero son lo mismo

Algunos destacados políticos españoles son supersticiosos y ciertos periodistas, en vez de censurar esa actitud, la apoyan. Sucedió en 1997 cuando El País publicó un perfil de Joaquín Almunia, entonces secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), y ocurrió el sábado cuando Telecinco emitió en paralelo dos entrevistas de Olga Viza a Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero, los candidatos del Partido Popular (PP) y del PSOE, respectivamente, a la Presidencia del Gobierno en las elecciones de dentro de dos semanas. Hace siete años, en las páginas del diario del Grupo PRISA se daba la misma importancia a que Almunia fuera géminis que a su lugar de nacimiento y edad; el sábado, lo primero que preguntó la entrevistadora a los dos políticos enzarzados en la lucha por La Moncloa fue su signo del Zodíaco.

En 1997, Álex Grijelmo, responsable de la sección de El País en la que aparecía la historia, se justificaba diciendo que ése “es un dato cierto al que unos dan importancia y otros no”, y añadía que el texto era “un perfil biográfico, donde se anotan datos tan irrelevantes desde el punto de vista científico como la edad o el lugar del nacimiento”. Hablar de “irrelevantes desde el punto de vista científico” era una manera de escurrir el bulto. El lugar de nacimiento es tan importante que marca la vida de una persona y la edad revela la veteranía o la bisoñez y puede servir para explicar ciertas actitudes. El signo del Zodíaco, por el contrario, no condiciona nada. Ni para bien ni para mal. Almunia es -como Josu Jon Imaz, actual presidente del PNV- un crédulo de tomo y lomo. “Soy géminis y creo en el horóscopo”, decía en La Vanguardia en 1999. Al penúltimo secretario general del PSOE, le sirvió de poco su fe en las estrellas. No fue capaz de prever el batacazo que se iba a dar en las urnas en las elecciones generales de 2000.

Anteayer, Rajoy y Rodríguez Zapatero, en vez de responder a Olga Viza que la pregunta astrológica era una estupidez, dijeron su signo del Zodíaco. Como si tuviera importancia que el primero sea Aries y el segundo, Leo. Para mí, no; para Ernesto Ekaizer, adjunto a la dirección de El País, parece que sí. “La distancia percibida en ese enfrentamiento virtual entre ambos candidatos a La Moncloa es la que, mira por dónde, va desde Aries, signo del Zodíaco al que pertenece Mariano Rajoy, a Leo, al que pertenece José Luis Rodríguez Zapatero. Y esa distancia, si se evoca aquel decisivo debate entre Bush padre y Michael Dukakis, estuvo en una pregunta tan inofensiva como endiablada. “¿Qué haría usted si se encontrara en la calle con Mikel Antxa, el jefe de ETA?”, inquirió la periodista. Rodríguez Zapatero:”No le miraría la cara”. Rajoy: “Llamaría a la Policía para que le detengan”. La blanda respuesta, tan honesta como intelectual, de Rodríguez Zapatero, quedó en evidencia ante la decisión de Rajoy, muy de Aries y también muy propia del Partido Popular”, sentenciaba Ekaizer ayer en el diario madrileño. ¿Cuál es la distancia que va desde Aries a Leo?, ¿por qué la respuesta del candidato del PP es “muy de Aries”?, ¿tienen los aries inclinación a votar al PP?, ¿piensa en serio el comentarista político que existe diferencia entre un signo del Zodíaco y otro?

Si uno de los dos candidatos hubiera dejado claro que no cree en tonterías como el influjo de los astros, habría ganado puntos para llevarse mi voto. No es así. Y no me hablen del tercero en discordia, Gaspar Llamazares, el líder de Izquierda Unida (IU). Esta formación ha firmado un acuerdo con los socialistas por el que se comprometen, si llegan al poder, a cerrar todas las centrales nucleares en veinte años. La medida es popular y populista. Ya me dirán no sólo con qué piensan sustituir los progres la energía de origen nuclear, sino también a qué coste. ¿Qué van a proponer los líderes de la izquierda española a los países subdesarrollados para que alcancen nuestro nivel de bienestar, que quemen combustibles fósiles en vez de recurrir a la energía nuclear? ¿España va a emitir más gases de efecto invernadero a la atmósfera para tener contentos a los ecologistas de pacotilla? ¿Vamos a seguir comprando energía eléctrica de origen nuclear a Francia, en un alarde de cinismo político?

El candidato del PP promete, por su parte, que acabará con la telebasura -como si Operación Triunfo y Planeta encantado fueran herencia socialista- y, al mismo tiempo, Televisión Española (TVE) ficha al periodista Iker Jiménez para la venta de superstición y misterios prefabricados en las mañanas de viernes de La Primera. Coherencia, ante todo. Ahí está la de Juan Menor, director de TVE, que al comunicado sobre Planeta encantado de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico ha respondido con una carta en la que justifica lo injustificable. Dice, entre otras cosas, que en la televisión pública han reflexionado “sobre las características y contenidos” de la serie de Juan José Benítez y que, fruto de ello, ha sido “un cambio de orientación en nuestra programación, como habrán podido comprobar con la incorporación de la revista científica Atlantia, que dirige y conduce Manuel Toharia”. ¿También han sido fruto de ello la emisión de un programa especial desde Bélmez de la Moraleda, para mayor gloria de la charlatanería patria, y la inclusión de Jiménez entre los reporteros de TVE? ¿Dónde está el “cambio de orientación”?