Política

Un parlamentario inglés quiere que la astrología entre en la sanidad pública

El parlamentario inglés David Tredinnick. Foto: Fundación Edge.El parlamentario conservador inglés David Tredinnick afirma que la astrología puede ayudar a resolver la crisis del Sistema Nacional de Salud  (NHS) británico. “Creo que la astrología y la medicina complementaria ayudarían a descargar a los médicos de la enorme presión que soportan”, ha dicho en una entrevista en el número de enero de The Astrological Journal.

Partidario de las denominadas terapias alternativas, Tredinnick sostiene que los críticos de la astrología “suelen ser los matones que nunca la han estudiado” y que su oposición se basa en una mezcla de “superstición, ignorancia y prejuicios”. Parece increíble, pero acusa a los escépticos de ser supersticiosos. Creen, explica, que la astrología es “lo que aparece en los periódicos” y tienen “prejuicios raciales” contra esa disciplina cuando es “una útil herramienta de diagnóstico” que “debería desempeñar un papel en el cuidado de la salud”. Él, por ejemplo, sabe que es propenso a sufrir problemas en las rodillas por ser capricornio.

“Los signos del Zodiaco se han asociado con diferentes dolencias. Capricornio, por ejemplo, se asocia con las rodillas -soy un capricornio y siempre he tenido que vigilar mis rodillas-, Aries es la cabeza, Piscis los pies y el resto van en orden de arriba a abajo. Es una forma bastante simple de ver las cosas, pero, debido a su signo astrológico, algunas personas serían más susceptibles a unas enfermedades que otras”, explicaba el año pasado en Pulse, al tiempo que pedía la inclusión de todo tipo de pseudoterapias en el NHS. “Preveo un día en el que la astrología desempeñará un papel en la asistencia sanitaria”, augura ahora el político conservador, quien argumenta a su favor que “la astrología era hasta los tiempos modernos parte de la tradición de la medicina”. También lo eran las sangrías y no por eso hay que recuperar su práctica.

Aunque suene a chiste, Tredinnick es miembro de los comités de salud y de ciencia y tecnología de la Cámara de los Comunes. “Creo que sus puntos de vista son demenciales”, dijo en diciembre el médico y divulgador científico Robert Winston Lord Robert Winston cuando el parlamentario expresó su apoyo a la homeopatía, práctica pseudocientífica que se beneficia en Reino Unido del respaldo de Carlos de Inglaterra a todo tipo de supercherías.

España en Semana Santa, más berlanguiana y meapilas que nunca

Los legionarios levantan el Cristo de la Buena Muerte. Foto: AFP.

Ayer vi por televisión cómo un grupo de legionarios sacaba en Málaga sobre los hombros al Cristo de la Buena Muerte de una iglesia para trasladarlo hasta su paso procesional, a los sones de El novio de la muerte. Huyo sistemáticamente de desfiles y ceremonias religiosas, pero me pudo el morbo de ver cómo es este país en realidad. Había en la plaza miles de personas, además de autoridades militares y civiles, de partidos de derechas y de izquierdas. Todos aplaudían a rabiar y los comentaristas, tanto de canales abiertamente católicos como de TVE, estaban entusiasmados. Me parecía haber retrocedido en el tiempo décadas, pero no es así. España saca de vez en cuando a pasear su trasfondo de reserva espiritual de Occidente con ministras en mantilla o que se encomiendan a la Virgen para solucionar graves problemas, presidentes que abrazan figuras de madera, Gobiernos que juran sus cargos ante la Cruz

Los legionarios alardeando de fuerza y fe son otro anacronismo más en un Estado supuestamente aconfesional. Digo supuestamente porque la España democrática nunca ha culminado su transición de dictadura católica a Estado moderno. No sólo ha entregado parte de la educación pública a la Iglesia católica a cambio de ingentes cantidades de dinero, sino que, además, hay un constante y permitido secuestro de las instituciones públicas por parte de ese credo, y más en Semana Santa. No me opongo a que los católicos hagan uso del espacio público como hacen otros colectivos -partidos políticos, sindicatos, clubes de fútbol…-, pero sí a que hagan católicas las instituciones de todos, sean los canales de radio y televisión públicos o el Ejército.

Lo de Málaga -escenas similares se han visto en Oviedo y Valladolid- fue digno de una película de Luis García Berlanga, incluidas estrellas de Hollywood como Antonio banderas y su esposa Melanie Griffith, pero no de la España de 2013. Si creen, recen y salgan de procesión con libertad, pero no se apropien de lo que es de todos. “Ninguna confesión tendrá carácter estatal”, establece el artículo 16.3 de la Constitución. Ayer lo violaron en Málaga.

El lehendakari vuelve a ser confesional: Iñigo Urkullu jura el cargo “humilde ante Dios”

Iñigo Urkullu, tras jurar cono lehendakari.  Foto: Efe.

“Humilde ante Dios y la sociedad, en pie sobre la tierra vasca, y bajo el Roble de Gernika, con el recuerdo a nuestros antepasados, juro ante vosotros, representantes del pueblo, cumplir fielmente mi mandato. Lo juro”, ha dicho Iñigo Urkullu en euskera al jurar al mediodía como lehendakari en la Casa de Juntas de Gernika. El nuevo presidente del Ejecutivo vasco ha recuperado así la confesionalidad del acto con la que, hace tres años y medio, el socialista Patxi López rompió al prometer el cargo sobre un ejemplar del Estatuto de Genrika y sin mentar a divinidad alguna.

Urkullu, católico prácticamente, no ha retrocedido hasta la fórmula de José Antonio Aguirre -“ante Dios humillado”- ni ha empleado una Biblia y un Crucifijo -como hicieron sus antecesores peneuvistas y hacen todavía los ministros del Gobierno central-, pero ha introducido en el juramento a la divinidad en la que cree. Me hubiera alegrado que hubiera dejado sus creencias en el ámbito personal, que es donde deben estar, y no las hubiera metido en un acto en el que no vienen a cuento. Urkullu puede creer en lo que quiera y privadamente encomendarse a quien prefiera, pero no imponernos a todos los vascos sus creencias, como ha hecho hoy.

Supongo que muchos católicos estarán encantados, pero ¿qué pensarían si el nuevo lehendakari se hubiera mostrado humilde ante Alá, Zeus o cualquier otro ente sobrenatural, incluidos el Espagueti Volador y La Fuerza? Entonces, igual se sentirían como quienes no profesamos su fe. Casi cuatro décadas después del final de la dictadura, algunos siguen sin asumir la libertad de credo -que incluye la de no creer- y que no hay una religión oficial.

Cuando monseñor entra por la puerta, la ciencia y la razón saltan por la ventana

El cardenal Antonio Cañizares fue nombrado el jueves miembro de honor de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Andalucía Oriental. Al día siguiente, el académico Guillermo Olagüe, catedrático de Historia de la medicina de la Universidad de Granada, renunció a su sillón en la institución. Lo hizo, ha declarado a Público, porque “la academia es una entidad específica para el cultivo de la ciencia médica” y Cañizares “carece de méritos médicos y científicos. Su único bagaje cultural es un conjunto de creencias religiosas, básicamente, dogmáticas, que están reñidas con la ciencia”.

Antonio Cañizares. Foto: Efe.El propio clérigo reconoció en su discurso en la universidad la ausencia de méritos científicos, pero el microbiólogo Gonzalo Piédrola, el académico que le contestó, destacó como tales su papel en la creación de centros asistenciales… y su afición a los actos por san Lucas, el patrón de medicina, además de que todos los intervinientes resaltaron como su mayor mérito la defensa de la vida, según cuenta el biólogo Juan Antonio Aguilera, miembro del Círculo Escéptico, en una nota publicada en la web de Europa Laica.

La defensa de la vida de Cañizares no es lo que entendería el común de los mortales, sino la visión que tiene el ala más reaccionaria de la jerarquía católica. “Le lleva a oponerse a los condones, aunque eso suponga extender el sida y la muerte en África: a la investigación con células madre y con embriones, aunque así deje de aliviarse mucho sufrimiento; al aborto, aunque se niegue el derecho de las mujeres sobre sus propios cuerpos, y al derecho sobre la propia muerte”, recuerda Aguilera. Y lo dejó claro en su discurso de ingreso en la Real Academia de Medicina y Cirugía de Andalucía Oriental al decir que “vivimos formas de agresión por la ciencia y la tecnología”, y atacar el “laicismo imperante”, “la cultura de la muerte” y la indefensión de “los no nacidos y enfermos terminales”.

Un país bajo palio

En un país civilizado, el nombramiento de alguien como Cañizares como miembro de una academia científica habría sido un gran escándalo mediático. En España, no. Aquí, el presidente del Ejecutivo se humilla ante el Papa; él y sus ministros prometen o juran el cargo ante el Crucifijo; en la escuela pública, se adoctrina a los niños en diferentes credos con cargo al erario; el partido del Gobierno asume los dogmas vaticanos como verdades y se opone, por ejemplo, a que la unión legal de dos homosexuales se llame matrimonio y haya más de un tipo de familia… Cuarenta años después de la muerte de Franco, el Estado continúa saliendo de procesión bajo palio, sigue sin ser aconfesional, tal como establece la Constitución, por culpa, en gran medida, de un socialismo mojigato que, cuando ha estado en el poder, se ha comportado ante el Vaticano como un acomplejado.

Como Olagüe, no soy anticlerical. Conozco buena y mala gente tanto dentro de la Iglesia católica como fuera. Pero, como Olagüe, pienso que las creencias religiosas deben quedar en el ámbito de lo privado y nunca ordenar la vida de la sociedad civil ni inmiscuirse en la ciencia y la medicina. Los clérigos de una religión únicamente tienen autoridad moral sobre sus fieles. Al resto, lo que digan nos da igual porque no seguimos a su dios, que es del que supuestamente emana su código de conducta.

Es un disparate que una academia de medicina dé la bienvenida como miembro de honor a alguien cuyo único mérito es predicar un credo, que carece de la mínima formación científica y que se ha pronunciado reiteradamente en contra de la dignidad y el bienestar humanos, demonizando el preservativo y el derecho a la muerte digna. Y también es censurable que una universidad pública, como la de Granada, acoja un homenaje a un individuo así, como ha denunciado UNI Laica. Por eso, hay que aplaudir la integridad de Guillermo Olagüe al renunciar a su sillón “por la carencia de méritos científicos y médicos de Cañizares, y la desvirtuación de lo que debe ser la Academia, un foro de científicos y médicos que tratan y discuten asuntos relacionados con la ciencia y no con las creencias”.

Es la España que tenemos, un país donde todavía lo que dicen los obispos va al BOE. Si quiere que eso cambie, que la religión se quede en el ámbito que le corresponde, el privado, póngase a ello, ¡hágase socio de Europa Laica! La libertad religiosa incluye el derecho a no creer y a que los credos de otros no regulen tu vida.

Los alunizajes, la evolución y el cambio climático son reales, amigos republicanos

Hay políticos que viven en una realidad alternativa. Aquí no nos faltan. Los tenemos de todos los colores. Pero, en Estados Unidos, la visión más loca y conspiranoica se concentra en el partido republicano. Por eso, tras la reelección de Barack Obama, la periodista Rachel Maddow animó el miércoles en su programa de la MSNBC a los miembros de esa formación a volver al mundo real, en el que, entre otras cosas, el presidente nació en Hawai –el multimillonario Donald Trump lleva un año alimentando el bulo de que no es estadounidense de nacimiento– y Saddam Hussein no tenías las armas de destrucción masiva por las que George W. Bush lanzó la invasión de Irak.

Me encanta cuando Maddow dice: “Y el cambio climático es real. Y realmente la violación a veces puede derivar en embarazo. Y la evolución es una cosa. (…) Y el alunizaje fue real”. Me he acordado automáticamente de algunos de nuestros genios de la política y el periodismo, ésos que creen que el alma se muda de cuerpo con los órganos trasplantados, se encomiendan a una Virgen para salir de la crisis, abogan por los remedios naturales para ahorrar en la factura farmacéutica y se suman unánimemente a la histeria electromagnética. ¿No creen que ha llegado el momento de que aquí también algún comunicador diga obviedades como las que dice Maddow sin dejarse influir por la ideología del autor de la bobada y ponga en ridículo a quienes no merecen otra cosa?

He sabido del discurso de la conductora de The Rachel Maddow show a través de The New Civil Rights Movement y aquí les dejo el fragmento más llamativo: