Polígrafo

Misión: salvar a la Humanidad

Ilustración: Iker Ayestarán.La Humanidad estaba hace 35 años en peligro. Lo descubrió Juan José Benítez, entonces reportero de La Gaceta del Norte, gracias a los miembros del Instituto Peruano de Relaciones Interplanetarias (IPRI), quienes mantenían contacto con seres de otros mundos. En concreto, con humanoides de tres metros de Apu, un planeta de la constelación del Centauro, y otros más bajos -aunque más altos que nosotros- procedentes de Ganímedes, una luna de Júpiter. Los extraterrestres formaban parte de la Confederación de Planetas de la Galaxia, donde estaban bastante preocupados por nuestro futuro.

“La Tierra está amenazada por una tremenda destrucción. Una catástrofe que provocará el propio hombre. Los seres del espacio lo saben y quieren evitar que la raza humana desaparezca del Universo”, explicaron los integrantes del IPRI al periodista. Los visitantes habían puesto en marcha una operación de rescate, la Misión Rama, para sacar de nuestro planeta al máximo de gente posible y repoblarlo cuando volviera a ser habitable. “Miles de familias enteras salen cada año de nuestro mundo hacia astros de la galaxia o de nuestro propio Sistema Solar”, decían los contactados peruanos.

Revelaron a Benítez que en Marte vivían dos especies de seres inteligentes, en Venus la temperatura superficial era “adecuada para el desenvolvimiento de la vida” y había colonias alienígenas en lunas como Calisto, Io, Europa y Ganímedes. Todo esto se lo habían contado los extraterrestres no por radio ni ningún otro sofisticado medio, sino a través de la escritura automática: uno del IPRI cogía papel y lápiz, se relajaba y un guía alienígena lo poseía para escribir el mensaje. Ése fue el método que usaron para anunciar la aparición de sus naves a la que asistió el periodista, quien guardó la hoja con el anuncio telepático de la cita “como un verdadero tesoro”.

Y se hizo el ovni

Benítez vio varios platillos volantes en el desierto peruano en la noche del 7 de septiembre de 1974. No sacó fotos porque los contactados se lo prohibieron. Publicó la historia del IPRI en forma de serial en La Gaceta del Norte y después en Ovnis: SOS a la Humanidad (1975), su estreno como ufólogo. Acto seguido, surgieron por toda España grupos que esperaban ser elegidos para sobrevivir en otros mundos a la guerra atómica que, según Sixto Paz, uno de los fundadores del IPRI, iba a destruir nuestra civilización en coincidencia con la siguiente visita del Halley.

El famoso cometa pasó cerca de la Tierra en 1986 y no ocurrió nada. Años después, Sixto Paz se sometió, previo cheque, a la máquina de la verdad de Julián Lago en Telecinco. El polígrafo, un ingenio en realidad inútil a la hora de cazar troleros, confirmó lo evidente para cualquiera con dos dedos de frente: que mentía cuando aseguraba haber visitado otros mundos. Lo mismo que sus guías salvadores, porque Calisto, Io, Europa y Ganímedes tienen condiciones infernales para la vida; Venus es un horno en el que se funde el plomo; y en Marte no habrá ni un bicho inteligente hasta que lleguemos nosotros.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

Polígrafo y telebasura

Hace semanas que quería ver un par de programas de los dedicados al polígrafo en Antena 3 y Tele 5. Por fin, lo he hecho, aprovechando unos días libres. Y me ha servido para reafirmarme en lo que pienso desde hace muchos años: la tele en abierto es, en general, una porquería. Sí, ya sé que se salvan algunas series, el cine y los documentales; pero eso puedo disfrutarlo en el satélite sin aguantar anuncios y con mayor calidad de imagen y sonido. Además, aunque en la televisión de pago también han hecho alguna vez una de las suyas -todavía me acuerdo de cuando se habilitó temporalmente un canal para Gran hermano-, hay mucho donde elegir y apenas hay basura, mientras que en los canales generalistas el hedor es insoportable. Y que me perdone Olatz Barriuso por esta fugaz incursión en un terreno, el de la pequeña pantalla, que ella domina.

A lo que iba. He renunciado al satélite unas horas para ver dos pruebas del polígrafo en A tu lado y En antena, esos espacios de cotilleo que presentan Emma García y Jaime Cantizano. Había visto fragmentos antes de escribir el reportaje sobre el polígrafo, así que sospechaba lo que me esperaba. Lo que no logro entender es el éxito de una fórmula en la que un grupo de personajes sin escrúpulos -periodistas, invitados, supuestos expertos, poligrafistas y famosillos de la entrepierna- recurren a la máquina de la verdad como pretexto para hablar de quién se acuesta con quién, quién ha puesto los cuernos a quién, quién ha simulado algo para sacar pasta a los programas del corazón… Es decir, la misma basura que inunda la televisión a todas horas desde hace años, aunque sin polígrafo. Vean, si no, las preguntas que se hicieron en las dos entregas que he visto, de lo que espero recuperarme pronto.

Cantizano interroga Bonete, conectada al polígrafo, en Antena 3.Jaime Cantizano preguntó a Arancha Bonete, cuyo único mérito conocido es haber sido chica Playboy: ¿el concurso Miss Playboy TV 2004 estuvo manipulado para que ganases?, ¿tuviste que mantener relaciones íntimas para conseguir el premio?, ¿recibiste propuestas deshonestas de directivos de Playboy para ganar el concurso?, ¿te han obligado a hacer cosas en las sesiones fotográficas que tú no querías hacer?, ¿es cierto que en México una vez, durante una promoción, te robaron todo menos el pasaporte?, ¿amenazaste con denunciarles cuando querían usan tu imagen para una campaña, pero sin pagarte?, ¿te impididó la organización de PlayBoy TV posar para la revista americana de Playboy?, ¿recibiste amenazas físicas por parte de la organización Playboy?, ¿recibiste amenazas de carácter psicológico por parte de la organización de Playboy?, ¿te obligaron a acudir a una rueda de prensa sin ropa interior?, ¿fuiste objeto de acoso sexual por miembros de la organización?, ¿fuiste testigo de acoso sexual a otras aspirante a chica Playboy?, ¿tuvieron otras chicas relaciones íntimas con miembros de la organización Playboy para conseguir el premio?, ¿te obligaron a tomar estupefacientes?, ¿te has operado de algo más que del pecho para realzar tu belleza?, ¿tienes planeado hacerte una liposucción?, ¿tus descuidos en La granja…, enseñando tu cuerpo, estaban preparados por ti?, ¿participaste en algún montaje del reality para conseguir más platós de televisión?, ¿tuviste relaciones íntimas con Fran Murcia?, ¿ha dejado de hablarte Fran Murcia presionado por los celos de su novia?, ¿tuviste relaciones íntimas con Jorge Juste?, ¿tuviste relaciones íntimas dentro de La granja…?, ¿ha sido infiel Dani Dj a María Jesús Ruiz contigo?, ¿la foto con Dani Dj en la que te acariciaba fue un montaje?, ¿les has sido alguna vez infiel [a tu novio]?, ¿es cierto que tienes mala relación con tu madre?, ¿has ejercido la prostitución de lujo?, ¿han intentado hombres muy poderoso tener relaciones íntimas contigo, ofreciéndote dinero y contratos de trabajo?, ¿te han amenazado con hundir tu carrera si no aceptabas sus proposiciones?, ¿te han puesto estos hombres detectives y te han enviado dossiers para presionarte? y ¿te han pinchado el teléfono para presionarte?

El transexual Judd, con Emma García y el poligrafista de Tele 5.El interrogado en el programa de Emma García fue Judd -un transexual cuyo mérito es ser novio de una concursante de Gran hermano-, al que la periodista preguntó: ¿comenzaste tu relación con Noemí Ungría mientras ella estaba con Raquel Morillas?, ¿has amenazado en alguna ocasión a Raquel Morillas?, ¿te confesó Noemí que había sido infiel a Raquel Morillas con su ex novio?, ¿te besaste en la boca con Judith, concursante de Gran hermano 4?, ¿tuviste una relación sexual con Elba, concursante de Gran hermano 3?, ¿tuviste una relación sexual con Esther Gómez?, ¿organizaste el montaje de tu supuesto romance con Chiqui Martí, tras tu ruptura con Noemí, para conseguir dinero?, ¿mantuviste relaciones sexuales con Chiqui Martí dentro de un coche?, ¿le has sido infiel a Noemí?, ¿amenazaste a Noemí tras una de vuestras rupturas con dañar su imagen pública?, ¿vuestra ruptura, en septiembre de 2005, fue un montaje?, ¿has tenido disputas violentas, llegando a la agresión física, con Noemí?, ¿sufriste maltrato psicológico por parte de Noemí?, ¿amenazaste a Franchu cuando conociste que Noemí se había besado con él? y ¿discutiste con Noemí el día que sufrió el accidente en moto?

Les ahorro las respuestas a cuestiones tan trascendentales y los comentarios de presentadores, colaboradores y demás. Si han aguantado hasta aquí las arcadas, felicidades: tienen un estómago a prueba de bomba. Pasar por este trance me ha servido para darme cuenta de que, en ciertos aspectos, soy un ignorante y, además, no quiero dejar de serlo: no conozco a casi nadie del denominado famoseo y no me interesa conocerlo. Lo que me sorprende es el éxito de este tipo de espacios -tampoco me explico el de Gran hermano y engendros similares-, que me preocupa por lo que supone de aborregamiento de una ciudadanía que es la misma que cada cierto tiempo tiene en sus manos decidir quién nos gobierna. ¿Y la máquina de la verdad? Pues, es lo de menos, como lo era lo paranormal en El castillo de las mentes prodigiosas. Es sólo un pretexto para intentar dar credibilidad al cotilleo y la telebasura con un aparato de fiabilidad más que dudosa.

La máquina de las mentiras

Así funciona el polígrafo.

Más de 75.000 personas tienen instalado en su ordenador un detector de mentiras. Diseñado como complemento de Skype, un programa para hablar gratis por teléfono con cualquier parte del mundo a través de Internet, KishKish Lie Detector promete descubrir, mediante el análisis de la voz, a quien no diga la verdad al otro lado de la línea. Puede descargarse en la Red desde hace veinte días y se basa en la idea de que mentir provoca variaciones involuntarias en nuestra voz, un principio parecido al del polígrafo, ahora de moda por su uso en programas televisivos de cotilleo.

El detector de mentiras fue inventado en 1921 por John A. Larson, un estudiante de Medicina de la Universidad de California. Mide los cambios en la respiración, el ritmo cardiaco, la presión sanguínea y la capacidad de la piel para conducir electricidad, indicadores a partir de los cuales Larson postuló que se puede descubrir a un mentiroso. “La teoría que subyace es que estamos socializados para decir la verdad y, si mentimos, se da un cierto conflicto interno que provoca una activación fisiológica”, explica José Cáceres, profesor de Psicofisiología en la Universidad de Deusto.

Los psicólogos clínicos utilizan el polígrafo como una herramienta de diagnóstico más. Les sirve, por ejemplo, para averiguar cuándo un paciente está relajado o en qué situaciones sufre de ansiedad. “Es lógico. Las variables que mide la máquina son reveladoras de la relajación e implicadas en un estado de ansiedad”, indica Carlos J. Álvarez, profesor de Psicología Cognitiva de la Universidad de La Laguna y escéptico respecto a la utilidad del polígrafo como máquina de la verdad. Desde hace treinta años, Cáceres adiestra a sus alumnos en el uso clínico del aparato y, a veces, lo emplea en clase como detector de mentiras, ya que así resulta más atractivo para los estudiantes.

“El polígrafo no detecta ni verdades ni mentiras, sino cambios fisiológicos en la medida en que nos emocionamos”, puntualiza el psicólogo de Deusto. Como descubridor de engaños, se basa en la presunción de que el mentiroso se pone nervioso por miedo a que le pillen, y eso se refleja en las variables controladas por la máquina. Los críticos niegan la mayor. “Casi un siglo de investigación en psicología científica y fisiología proporciona pocas bases a la esperanza de que la prueba del polígrafo pueda tener un muy alto nivel de aciertos”, sentenciaba en octubre de 2002 un comité de expertos de la Academia Nacional de Ciencias (NAS) de Estados Unidos, que alertaba de que la respuesta fisiológica asociada al engaño puede deberse en muchos casos a la ansiedad del sujeto por el riesgo de fracasar en la prueba. Sólo por conectarse a la máquina, un inocente puede ponerse nervioso ante el temor de fallar y ser acusado de un delito, y acabar fallando.

Aciertos y errores

Rick Deckard (Harrison Ford), con la máquina Voight-Kampff.“¿Ha retirado alguna vez a un humano por error?”, pregunta Rachael Rosen (Sean Young) al policía Rick Deckard (Harrison Ford) en una escena de Blade runner (1982). “No”, responde el cazador de androides. Un largo interrogatorio a la joven -de más de cien preguntas- demuestra al agente que detectar a un replicante de última generación no es sencillo. Ni siquiera con el auxilio de la amenazadora máquina Voight-Kampff, un polígrafo avanzado que monitoriza la respiración, el ritmo cardiaco, el sonrojo del rostro y la pupila y el iris del sujeto.

Cáceres mantiene que, en los experimentos que hacen en Deusto con la máquina, él y sus alumnos dan con la mentira en el 90% de las ocasiones. Los escépticos calculan, sin embargo, que el nivel de aciertos del polígrafo ronda el 70%. En cualquier caso, muchos inocentes pasarán por mentirosos y muchos mentirosos, por sinceros. Elie Shneour, biofísico que ha investigado este aparato durante treinta años, recomienda que, “si eres inocente, nunca hagas la prueba del detector de mentiras. Pero, si eres culpable, hazla siempre: podrías ser exonerado”.

El detector de mentiras se emplea en Estados Unidos en la persecución del crimen, aunque no de un modo generalizado. En España, el Cuerpo Nacional de Policía, la Guardia Civil y la Ertzaintza no lo utilizan por su falta de fiabilidad científica y por no admitirse como prueba judicial. Su uso más habitual en EE UU es en la selección y el control de personal del FBI, la CIA, la DEA y otras agencias implicadas en la seguridad nacional. Un porcentaje reducido de empresas e instituciones españolas lo utilizan para elegir a los candidatos a puestos de gran responsabilidad, han indicado a este periódico varios expertos.

Tras los ataques del 11-S, el informe de la NAS de 2002 reveló lo erróneo de confiar en esta máquina la caza de posibles traidores, espías y terroristas. Según el grupo de sabios, en un colectivo de 10.000 empleados gubernamentales que incluyera 10 espías de los que se quisiera atrapar a ocho, 1.606 personas fallarían en la prueba del polígrafo. Después, habría que investigar más para separar a los 8 espías -se escaparían 2- de los 1.598 trabajadores leales falsamente acusados por el aparato. Si el test se diseñara para reducir el alto número de falsas alarmas a sólo 40 de los 9.990 empleados honrados, se clasificaría correctamente al 99,5% de los examinados, pero ocho de los 10 espías pasarían la prueba. Hace cuatro años, los expertos de la NAS concluían que la precisión del polígrafo “para distinguir entre potenciales o reales amenazas a la seguridad e inocentes es insuficiente para justificar la confianza en su uso en investigaciones de empleados de agencias gubernamentales”. En octubre, el Departamento de Energía de EE UU -del que dependen los tres grandes laboratorios nacionales de armamento: Los Álamos, Lawrence Livermore y Sandia– anunció que, con excepciones, sus trabajadores no volverán a someterse al detector de mentiras.

Cáceres admite que existe ese alto porcentaje de errores y que resultaría inquietante si el polígrafo fuera utilizado como la única herramienta y no “como un complemento. Sería como si quisiéramos hacernos una idea de cómo es el interior de una casa mirando sólo por una ventana”. Álvarez cree que el principal problema del sistema es que “no existe ningún otro método de detección de mentiras independiente con el que podamos contrastar los resultados del polígrafo. Y no sirve la confesión, porque el sujeto puede mentir o confesar algo que no ha hecho, por encontrarse bajo coacción”. Para el psicólogo de la Universidad de La Laguna, la fiabilidad de la máquina de la verdad es equiparable a la de una persona adiestrada para detectar mentiras. En los sistemas basados en el análisis de la voz, como el incorporado a Skype, el índice de aciertos es todavía menor: no supera el esperado por el azar.


Engañar al polígrafo

Pipi Estrada se somete al polígrafo de Antena 3.“El polígrafo no puede detectar a los mentirosos más peligrosos y honestos: aquéllos a quienes no les importa estar mintiendo, no saben que están haciéndolo o que han sido entrenados para mentir deliberadamente. Tampoco puede detectar a mentirosos que lo hacen y no pierden nada en el caso de ser detectados o a los fanáticos que están dispuestos a morir por su causa”, sostiene el psicólogo Bejamín Domínguez Trejo, de la Universidad Nacional Autónoma de México, en un informe. Carlos J. Álvarez añade que “hay estudios que demuestran que uno aprende en una hora a controlar la respuesta fisiológica”.

José Cáceres, de la Universidad de Deusto, discrepa de sus colegas y advierte de que la prueba tiene poco que ver con el espectáculo que ofrecen en su sobremesa Antena 3 y Telecinco. “Es un show absolutamente ridículo. Este test mide variables muy sutiles y requiere controlar la humedad y la temperatura del entorno, el ruido…”. Este periódico ha intentado conocer la opinión de José Antonio Fernández de Landa. El poligrafista de Antena 3, codiciado por Telecinco, aseguró el miércoles que no tenía tiempo libre para atender una llamada telefónica.

Publicado originalmente en el diario El Correo.