Ummo, en la isla de ‘Perdidos’

Se intuía en la marca del brazo de Juliet Burke, una de Los Otros, los malos de la serie Perdidos; pero signos parecidos al de Ummo son tan comunes que resultaba arriesgado concluir algo a partir de eso. Ahora, sin embargo, parece claro que J.J. Abrams, Jeffrey Lieber y Damon Lindelof han introducido en la producción un símbolo hijo de la ufología española. Porque en una de las escenas de ‘Uno de los nuestros’, el decimosexto episodio de la tercera temporada, Juliet va a recoger una cosa -permítanme que nos reviente la historia- a un lugar de la isla indicado con una marca en un árbol que es el signo de Ummo. ¿Pero qué es Ummo?
Ovni de San José de Valderas, Madrid, en 1966.El misterio de Ummo es el equivalente extraterrestre al enigma cutre de las caras de Bélmez. Los ummitas son unos alienígenas de aspecto nórdico que se inventó José Luis Jordán Peña a mediados de los años 60 para tomar el pelo al contactado Fernando Sesma, sus seguidores y cuanto ufólogo se pusiera a tiro. Mediante cartas, llamadas telefónicas y fotos trucadas, convenció a sus víctimas de que un platillo volante había aterrizado en los Alpes franceses en marzo de 1950 y sus ocupantes vivían desde entonces mezclados entre nosotros. Las cartas que mandaban los supuestos extraterrestres a Sesma y los suyos llevaban el extraño sello que mostraba en la panza el ovni de plástico fotografiado en San José de Valderas (Madrid) en 1966 y que se ve en el citado episodio de Perdidos.
Aunque desde un principio hubo quienes sostuvieron que todo era un fraude y apuntaron como autor a Peña, los vendedores de misterios optaron por engordar el falso misterio mediante libros y programas de radio y televisión. Así, Antonio Ribera publicó Un caso perfecto (1976) -con Rafael Farriols-, El misterio de Ummo (1979) y Ummo: la increíble verdad (1985). «Con un poco de suerte, confío dentro de poco entablar contacto personal con seres de Ummo, planeta que gravita en torno a la estrella Iumma, situada a 14,6 años-luz de la Tierra, codificada por nosotros como la estrella Wolf 424«, declaraba Fernando Jiménez del Oso en la revista Garbo a finales de 1979. El globo estalló cuando Peña confesó en 1993 que era el autor del engaño, a pesar de los cual todavía hay ufólogos, como Juan José Benítez, siguen reivindicando el misterio.
Ahora, parece que los ummitas vuelven. Quizá sea que no pisaron tierra por primera vez en Francia, sino en la isla más famosa de la televisión.