«¡Que te jodan!», le dicen los espíritus a Pedro Amorós

Impresionante documento psicofónico el expuesto en la noche del 31 de octubre en el reportaje que el programa Comando Actualidad de TVE dedicó a la muerte desde diferentes enfoques. Hubo un apartado dedicado a lo paranormal y ahí salieron Pedro Amorós y sus chicos de la Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas (SEIP) grabando psicofonías -voces de ultratumba- en un cementerio de Riópar (Albacete). Hay momentos hilarantes en los poco más de cinco minutos -los pueden ver al pie- que el programa dedicó a los cazafantasmas, como cuando Amorós pone a funcionar un detector de presencias. «Si oímos en cualquier momento este pitidito, debemos asustarnos», dice muy serio el parapsicólogo. El fantasmal aparato de la SEIP me recordó inmediatamente a la máquina que hace ¡ping! de El sentido de la vida (1983), de Monty Python:

Sobrecoge cuando se dispara el detector de presencias, y Amorós y su equipo hacen un barrido de campos, que no consiste en sacar la escoba y ponerse a barrer, sino en coger otros aparatitos que hacen ¡ping! y darse una vuelta entre tumbas a la luz de un candil. Sobrecoge porque los parapsicólogos se toman su papel en serio, aunque a mí me dé la risa floja. Al final, uno de ellos lanza la pregunta al Más Allá: «Si hay algo aquí inteligente y no físico que pueda estar escuchándonos, que se identifique». El espíritu de marras no se identifica, pero deja claro que le molesta que le hagan preguntas tontas: «¡Que te jodan!», alerta Amorós que dice la psicofonía que ha grabado su equipo. Y lo hace con cara de susto, como de alguien que se cree que en cualquier momento se va materializar un espectro y a emprenderla contra él y su equipo. Y TVE publicita las andanzas de estos cazafantasmas, que para eso está la televisión pública.

Pedro Amorós y ETB ‘graban’ psicofonías en Ochate

¡Impresionante! Todavía no me he recuperado de las dos últimas entregas del magazín que emite ETB-2 los sábados y domingos a las 14.30 horas. No es que lo siga. En realidad, más allá de algunos informativos, no sigo ningún canal generalista para evitar daños cerebrales irreparables, pero el climatólogo Jon Sáenz, azote de temporólogos, me avisó el viernes de la que parecía que se venía encima. Y se vino, ¡vaya si se vino! Vuelta de Tuerca, como se llama el programa en cuestión, es el típico magazín de presentadores graciosillos que sirve para rellenar la media hora anterior al informativo. Pues bien, dos componentes del equipo, Belén Esteve e Iñigo Agirre, pasaron una noche en Ochate con Pedro Amorós y Pedro Fernández, miembros de la Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas (SEIP), y grabaron «las primeras parapsicofonías» -¿de dónde ha salido este nuevo vocablo?- registradas en ese pueblo abandonado, según dijeron los entusiastas presentadores.
Resulta increíble que a estas alturas alguien se trague en la televisión pública vasca la leyenda de Ochate, inventada por los expertos en lo paranormal en los últimos 26 años. Uno esperaba que en algún momento del show los presentadores aludieran, siquiera, al libro Ochate. Realidad y leyenda del pueblo maldito, de Julio Corral y Antonio Arroyo, o entrevistaran a algún historiador acerca de la veracidad de la leyenda. Pero no. Siguiendo la doctrina Benítez -«Los enigmas no deber ser desvelados», sentenció el ufólogo en la última entrega de Planeta encantado-, el equipo de Vuelta de Tuerca contó la historia de siempre sobre las epidemias, el ovni de Treviño, las psicofonías y toda la quincalla ocultista de Ochate y se lanzó a los brazos de Amorós, un parapsicólogo con un currículo como ingeniero informático, miembro del Instituto SETI, asesor de la serie Expediente X y colaborador de la BBC tan auténtico como el de Luis Roldán.
prudencio-muguruza-telebilbaoEl vídeo -disculpen la mala calidad de la segunda parte- reúne los fragmentos del programa en que sus autores despiezaron el supuesto reportaje sobre la leyenda de Ochate. En realidad, se trata de una repetición machacona de cuatro ideas y cuatro escenas que aporta poco y deja bien claro el nivel de cierto periodismo televisivo. Aparece Prudencio Muguruza, el primero que habló de la leyenda en abril de 1982 en la revista Mundo Desconocido, y le presentan como estudioso esoterista, cuando en realidad se gana la vida echando las cartas en televisiones locales y con un tarot telefónico. Además, repite la cantinela de que Juan José Benítez envió la foto del ovni de Trevino a la NASA, y en concreto al coronel Colman S. von Kevinczky (1908-1998), para que la analizara. Lo cierto es que este militar no trabajaba para la agencia espacial, sino que era el fundador de la Red Internacional de Análisis y Búsqueda de Naves Galácticas Ovni (ICUFON), y estaba obsesionado con una inminente invasión alienígena>.
La guinda del pastel la ponen Iñigo Agirre y Maite Esparza. El primero -que no deja de decir que es un escéptico, ay- presenta lo registrado en el pueblo por los miembros de la SEIP ante las cámaras de ETB como «las primeras psicofonías grabadas en Ochate». La segunda, después de lavarse las manos -«nosotros os presentamos las pruebas y vosotros decidís»-, afirma: «Por primera vez se han grabado psicofonías o voces del Más Allá, como queráis llamarlas, en este legendario pueblo por parte de un equipo de científicos y Vuelta de Tuerca ha tenido la suerte de estra allí en primera línea». Otra vez: ¡Impresionante! Lo es, para empezar, porque psicofonías ha grabado en Ochate hasta el último mono y, para terminar, porque Pedro Amorós y Pedro Fernández son tan científicos como Pepe Gotera y Otilio. ¿Y qué decir del proceso de grabación y de los extraordinarios resultados que los psicofónicos expertos presentan? Pues que, conociendo sus imbestigaciones anteriores, no me los creo y me pregunto si los dos reporteros que pasaron la noche con ellos se molestaron en comprobar que usaban cintas vírgenes o que no había nada grabado en ellas, y si controlaron en todo momento la grabación para que no incurriera nadie en la tentación de presentar como del Más Allá voces del Más Acá.
Les dejo con esta joya de reporterismo contemporáneo y parapsicología de pandereta.

Amorós y Cardeñosa pierden el juicio

Pedro Amorós. Foto: Ediciones Nowtilus.La Justicia se pronunció el 11 de septiembre sobre la demanda del parapsicólogo Pedro Amorós contra el periodista Javier Cavanilles y el diario El Mundo, negó la razón al primero y le condenó a pagar las costas del juicio, que sumarían más de 14.000 euros. El parapsicólogo reclamaba a Cavanilles una indemnización de 60.000 euros por los reportajes publicados en el periódico madrileño acerca de las famosas caras de Bélmez, y había pedido además medidas cautelares: que, por protección a su honor, su intimidad y su imagen, se prohibiera al periodista y al diario publicar informaciones sobre él y su participación en el caso de Bélmez hasta que hubiera sentencia firme. Un auto desestimó las medidas cautelares en marzo y ahora la sentencia da la razón al periodista.
Todo mortal con dos dedos de frente consideraría que el parapsicólogo ha sufrido una derrota judicial en toda regla. Sin embargo, para el divulgador pseudocientífico Bruno Cardeñosa, no es así. «Se trata además de una resolución judicial que significa el triunfo final de Amorós», ha escrito en la lista de correo Mundo Misterioso. Con retraso por motivos ajenos a mi voluntad -la sentencia se hizo pública cuando me encontraba a 7.000 kilómetros de España y sin posibilidades de conexión a Internet-, creo que merece la pena hacer una reflexión sobre lo que este texto supone. (Para quien quiera un análisis profesional, recomiendo el hecho por el abogado Fernando L. Frías, presidente del Círculo Escéptico y buen conocedor del montaje de Bélmez.)
El juicio ahora resuelto tiene su origen en una serie de reportajes publicados por Javier Cavanilles en El Mundo a raíz de la oportuna aparición de nuevas caras en Bélmez de La Moraleda (Jaén) en 2004, poco después de la muerte de María Gómez Cámara, la propietaria de la casa en la que se había iniciado el presunto fenómeno paranormal en 1971. Cavanilles sostenía en sus textos que las nuevas caras habían sido hechas por el Ayuntamiento y unos cazafantasmas, que el currículo de Pedro Amorós es más falso que una moneda de tres euros y que la entidad que decía presidir -la Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas (SEIP)– no existía legalmente. «Hasta ahora, el Consistorio estaba interesado en comprar el hogar en el que vivió Gómez Cámara y donde aparecieron originariamente las (y los) caras de Bélmez, pero el precio era prohibitivo: 600.000 euros (100 millones de las antiguas pesetas). Así, Amorós y varios miembros de la SEIP crearon y dieron autencidad a las nuevas teleplastias descubiertas por la sobrina de la difunta en un lugar cuya adquisición resultaba mucho más barata: 84.000 euros, según aseguró a El Mundo Amorós. El engaño cuenta con la colaboración entusiasta del Consistorio, que no ha querido renunciar a lo que quiere que se convierta en su principal fuente de ingresos del lugar: el turismo», escribía el periodista hace dos años.
Una asociación inexistente
La sentencia confirma que la SEIP no existía hasta hace unos meses. «De la valoración conjunta de la prueba practicada resulta que la SEIP, al tiempo de la presentación de la demanda objeto de estos autos, carecía de existencia legal. Es significativa la prueba aportada el pasado 2 de junio de 2006, con carácter previo a la celebración del juicio ordinario, consistente en un certificado de fecha 22 de mayo del año en curso emitido por el Ministerio del Interior, donde consta que dicha asociación ha sido inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones en fecha 21 de abril de 2006, fecha posterior a las publicaciones a las que se refieren los presentes autos, y curiosamente posterior a la fecha de presentación de la demanda. Todos estos indicios nos llevan necesariamente a concluir que la información vertida en su día por el periodista hoy demandado NO ES INVERAZ [en mayúsculas, en el original]». Eso, a no ser -claro- que admitamos el absurdo de que una asociación existe legalmente, aunque no esté escrita en el registro correspondiente.
Sentencia que absuelve a Javier Cavanilles de las acusaciones hechas por Pedro Amorós.La resolución judicial destaca que la organización inexistente presidida por Amorós comercializaba en su web unos cursos y titulaciones que, «tal y como debidamente contrastó el periodista, con la diligencia que le era exigible, ni están reconocidas por el Ministerio de Educación ni tampoco se imparten en universidades, no siendo cierta la afirmación efectuada por el hoy demandante de interés demostrado por la Universidad de Cambridge para convalidarlos. El demandante declaró que esos cursos dejaron de impartirse debido a los pocos alumnos con los que contaban, aunque lo cierto es que en la actualidad aparecen contenidos en la página web del demandante, donde se recoge el temario, evaluaciones, así como el correspondiente boletín de inscripción con las cuotas a pagar de dichos cursos». La juez concluye, en este apartado, que «es veraz la noticia vertida al respecto [por Javier Cavanilles en El Mundo], ya que dichos títulos han resultado carecer de cobertura legal y el interés público justificaba la emisión de dichas noticias, en las que su emisor cumplió sobrada y diligentemente su deber de contraste». Éste es uno de los dos puntos clave de una sentencia que, para Cardeñosa, «significa el triunfo final de Amorós». Es lo que tiene que las cosas de uno no sean de este mundo y que sólo esté en la realidad de visita.
La juez, como es lógico, no se pronuncia sobre la falsedad o autenticidad de las caras de Bélmez, pero destaca que lo apuntado por Cavanilles en sus reportajes no vulnera el derecho al honor del parapsicólogo: «Ni el demandante es en modo alguno el legitimado para ejercitar la defensa absoluta de un fenómeno discutido, ni el demandado puede ser acallado en su deber de información, máxime en una materia tan sensible como la que nos ocupa, frente a la cual la sociedad es vulnerable y susceptible de ser engañada». Para la titular del Juzgado de Primera Instancia número 3 de San Vicente del Raspeig (Alicante), «de todos los indicios que rodean el fenómeno de las caras de Bélmez, debidamente contrastados y acreditados (la muerte de la dueña de la casa, las conversaciones con el Ayuntamiento de Bélmez para hacerse cargo de la casa y comercializar el fenómeno con el fin de fomentar el turismo en la zona, la negativa de los hijos de la dueña a vender la casa, etc.), era fácil extraer las conclusiones que efectuó el periodista hoy demandado, que serán las correctas o no, pero en cualquier caso constituyen una posibilidad que no comporta vulneración ninguna al derecho al honor». Tras lo cual, absuelve a los demandados «de las pretensiones en su contra con toda suerte de pronunciamientos favorables, y todo ello con expresa imposición de las costas del presente procedimiento a la parte actora [Pedro Amorós], de conformidad con lo dispuesto en el Fundamento de Derecho Séptimo de la presente resolución que se da aquí por reproducido». Para Cardeñosa, estamos ante «el triunfo final de Amorós».
Ataques a la juez
Las caras de Bélmez, en los años 80. Foto: Gabriel Naranjo.Bruno Cardeñosa es uno de esos periodistas que han hecho fortuna con la venta de misterios prefabricados. Ante la proliferación de reporteros de lo paranormal, en los últimos años él ha dejado un tanto de lado su tradicional inclinación por la ufología para centrarse en la explotación de todo tipo de conspiraciones, haciendo especial énfasis en las vinculadas con los atentados terroristas del 11-S y del 11-M. Cardeñosa mantiene, por ejemplo, que contra el Pentágono no se estrelló en septiembre de 2001 ningún avión de pasajeros. Pero no ha abandonado del todo el mercadeo de supersticiones, como demuestra el hecho de que, en un programa de Antena 3 TV, defendió la presencia de un fantasma en una secuencia de la película Tres hombres y un bebé (1987), una vieja leyenda urbana que él vende como hecho real, y mantiene que «el enigma del triángulo de las Bermudas está vivo, diría que más vivo que nunca. Todas las explicaciones que han propuesto algunos escépticos se han demostrado como vulgares cuando no sencillamente estúpidas». Lo cierto es que de casta le viene al galgo. Hace más de tres lustros, Cardeñosa se basó en los desvaríos de Licerio Moreno, astrólogo y líder de la Asociación Adonai para la Fraternidad Cósmica, para apuntar la posibilidad de que los ovnis del 2 de febrero de 1988 -en realidad, un bólido que cruzó la Península- fueran una señal de la Segunda Venida de Jesús.
La de profeta es una faceta para la que este periodista está tan cualificado como para la de analista de sentencias judiciales. Lo ha demostrado con el caso del juicio de Bélmez, en el que desde el principio se alineó con Amorós. «Voy a jugar a ser profeta -decía en noviembre de 2004-: el Cavanilles va a financiar durante años la investigación de la SEIP». Y añadía un mes después que la «parapsicología está de enhorabuena» porque iba a tener en Cavanilles a una fuente de dinero vía indemnización judicial y «que todo esto va a suponer el final como asociación de ARP. Sin lugar a dudas, no tendrán otro remedio más que disolver la asociación para no hacer frente a la que se les vendrá encima». Por de pronto, la Justicia ha condenado a Amorós a pagar las costas del juicio, aunque ahora tiene en sus manos presentar un recurso que, muy posiblemente, sólo se traduzca en que tenga que desembolsar más dinero. ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico ha sido, junto al Círculo Escéptico, una de las entidades cuyos socios han denunciado el fraude y que no están implicadas directamente en este juicio, aunque algunos pretendan lo contrario. No me cabe duda de que es su rigor y profesionalidad la que le ha llevado a Cardeñosa a convertirse en uno de los colaboradores fijos del magacín Channel nº 4, programa de Cuatro, cadena de televisión cuya imagen está ligada a la de su colega Iker Jiménez, quien está convencido de que «las caras de Bélmez son auténticas».
¿A qué achaca Cardeñosa la sentencia condenatoria del juicio de Bélmez? Pues a una de sus conspiraciones, como no podía ser menos. Para él, «la jueza deberá explicarse en su negación de los derechos democráticos». «El proceso sigue, la sentencia es provisional como dice la propia sentencia y se trata además de una resolución judicial que significa el triunfo final de Amorós, que será en segunda instancia, como se esperaba y como por otra parte siempre hacen los jueces en casos de derechos del honor. Pero en este caso, la cosa es incluso más curiosa porque parece que la jueza ha puesto las cosas muy claras para que el recurso sea coser y cantar en el Tribunal Supremo, porque para justificar que no quiere meterse en líos y esquivar situaciones que no deseaba, ha dicho directamente que como el tema Bélmez es polémico entonces es lícito insultar».
Bruno Cardeñosa. Foto: Temas de Hoy.Para empezar, como apunta Fernado L. Frías -no se pierdan su examen de los disparates jurídicos del misteriólogo-, el recurso no se presentará ante el Supremo, sino ante la Audiencia Provincial de Alicante. Además, en opinión de Cardeñosa, «afortunadamente, el Tribunal Supremo no se dejará intimidar». Frías lo tiene claro: de estas frases se deduce que la juez se ha dejado intimidar, entre otras «acusaciones todas ellas gravísimas y que incluso podrían llevar a Cardeñosa a aprender por fin, y de primera mano, los entresijos de un procedimiento judicial. que en este caso sí que sería penal». Pase lo que pase, habrá que esperar. Lo primero será ver si el parapsicólogo recurre y se arriesga a perder más dinero. Aunque, ¿para qué hacerlo?, ¿es que esta resolución judicial acaso no «significa el triunfo final de Amorós», como argumenta Cardeñosa? A mí, me parece que estos dos vendedores de misterios han perdido un juicio por el que apostaron muy fuerte, aunque sólo el primero vaya a pagar las consecuencias de una aventura a la que el segundo le animó desde la comodidad de la barrera.
A estas alturas, quizás a alguien le quede la duda de qué ha pasado con el acuerdo que tomó en un pleno, el 4 de enero de 2005, el Ayuntamiento de Bélmez de emprender acciones judiciales contra Cavanillespor «acusar públicamente al Ayuntamiento de encubrir una trama fraudulenta en torno al fenómeno paranormal de las caras de Bélmez». A mí, no.Las amenazas de la alcaldesa, María Rodríguez, se han desvanecido, al igual que antes lo hicieron las querellas anunciadas por Amorós contra el escritor Mauricio-José Schwarz, miembro del Círculo Escéptico que descubrió que, en contra de lo que dice el parapsicólogo, que no es ni ha sido nunca miembro del Instituto SETI, ni ha colaborado con la BBC, ni la CNN sabe nada de él.

El juicio de Bélmez: Pedro Amorós pierde el primer asalto

Bruno Cardeñosa augura desde hace meses el final del movimiento escéptico español a consecuencia de las demandas de Pedro Amorós y la alcaldesa de Bélmez de la Moraleda, María Rodríguez Arias, contra quienes han denunciado públicamente el engaño de las caras fantasmales del pueblo jienense. Amorós iba a emprender acciones legales contra quienes han sostenido que sus credenciales son inventadas –no es ni ha sido nunca miembro del Instituto SETI, ni ha colaborado con la BBC, ni la CNN sabe nada de él– y que su implicación en la aparición de las nuevos rostros de cemento no tiene nada de paranormal, y la regidora socialista iba llevar ante la Justicia a quienes han acusado al Ayuntamiento de «encubrir una trama fraudulenta en torno al fenómeno paranormal de las caras de Bélmez«. «No tendrán otro remedio más que disolver la asociación para no hacer frente a la que se les vendrá encima», vaticina Cardeñosa. La asociación a la que se refiere es ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, que, junto al Círculo Escéptico, es una de las entidades cuyos socios han denunciado el fraude.
Al final, todo se ha limitado a una demanda de Amorós contra Javier Cavanilles, periodista de El Mundo, y ni otros han sido denunciados por el presidente de la inexistente Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas (SEIP) ni la alcaldesa de Bélmez ha llevado a efecto las acciones legales acordadas por el Pleno municipal del 4 de enero de 2004. Amorós acabó reclamando a Cavanilles una indemnización de 60.000 euros por los reportajes publicados en el periódico acerca de las famosas caras de Bélmez, y pidió además medidas cautelares: que, por protección a su honor, su intimidad y su imagen, la Justicia prohibiera al periodista y al diario publicar informaciones sobre él y su participación en el caso de Bélmez hasta que hubiera sentencia firme.
La sentencia sobre las medidas cautelares pedidas por Pedro Amorós.Aunque el caso no se dirimirá judicialmente hasta abril, ya hay auto sobre las medidas cautelares. El Juzgado de Primera Instancia Número 3 de San Vicente del Raspeig (Alicante) las ha rechazado. «No existe en el caso que nos ocupa intromisión al derecho al honor, y además la adopción de la medida cautelar solicitada es indeterminada y si se acordara vulneraría el derecho a la información y expresión que proclama nuestra Constitución Española», dice la resolución. Un mal inicio para Amorós, que es condenado a pagar las costas y lo que pretendía era acallar a los críticos que han demostrado que algo huele a podrido en este enigma del Tardofranquismo resucitado nada misteriosamente a principios del siglo XXI. A ver qué dice ahora Cardeñosa, experto en anunciar falsas demandas en los foros de Internet.