Ovni de Canarias

El ovni de Canarias

No ha habido avistamiento ovni más impresionante que el de Canarias del 5 de marzo de 1979. Duró hora y media, los testigos fueron incontables, dejó como pruebas fotos sensacionales y obligó al Ejército del Aire a abrir una investigación. “Hasta en Marte deben haber oído hablar del suceso porque fue uno de los más espectaculares episodios de la aparición de luces misteriosas de España”, dice el investigador escéptico Ricardo Campo en su libro El fenómeno ovni en Canarias desde el siglo XVIII hasta 1980 (2017). El del ovni de Canarias -así se conoce en el mundillo ufológico, aunque haya habido muchos otros avistamientos en el archipiélago- es un caso paradigmático de ufología práctica. Por eso merece la pena recordarlo ahora que ha cumplido 40 años…

Sigue en la revista Muy Interesante (Nº 457, junio de 2019).

El ovni de Canarias, en Punto Radio Bilbao

Ricardo Campo, Almudena Cacho y yo hablamos el 25 de marzo en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, sobre el ovni de Canarias, en la vigesimasegunda entrega del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al pensamiento crítico.

30 años del ovni de Canarias

El ovni de Canarias del 5 de marzo de 1979.

La ufología española vivió su época dorada a finales de los años 70. No había ciudad de mediano tamaño que no tuviera su grupo de aficionados, la prensa generalista todavía informaba de avistamientos; había un programa de radio –Medianoche, de Antonio José Alés, en la Cadena SER- centrado prácticamente en el fenómeno y que fue donde se inventaron las alertas ovni; otro de televisión –Más Allá, de Fernando Jiménez del Oso, en TVE- dedicado a lo sobrenatural; dos revistas de quiosco –Mundo Desconocido y Karma.7– sobre misterios; y multitud de fanzines sobre platillos volantes, entre los que destacaban Vimana y Stendek, publicaciones del santanderino Centro Investigador de Objetos Volantes Extraterrestres (CIOVE) y del barcelonés Centro de Estudios Interplanetarios (CEI), respectivamente.

Así informó 'El Correo' del ovni de Canarias del 5 de marzo de 1979.El problema número uno de la ciencia moderna, como se llamaba la sección dedicada a los ovnis en Mundo Desconocido, estaba de moda cuando decenas de miles de personas presenciaron un extraordinario fenómeno celeste en Canarias al anochecer del 5 de marzo de 1979. “Un extraño atardecer cautiva las miradas de muchos habitantes de las islas, que ven una especie de estelas multicolores o líneas zigzagueantes con intensa luminosidad en dirección oeste”, escribían en 2001 Vicente-Juan Ballester Olmos y Ricardo Campo en la Revista de Aeronáutica y Astronáutica. De repente, surge en esa zona del cielo “una especie de aguja luminosa que comienza a subir, crecer y ensancharse hasta formar una enorme campana o copa luminosa y brillante, dejando atrás una estela en zigzag”. Y, cuando el objeto desaparece, deja atrás estelas similares a las del principio. La larga duración del fenómeno permitió que haya muchas fotografías y miles de testigos de lo que pasó a la historia como el ovni de Canarias, y atrajo la atención de numerosos medios de comunicación y del Ejército del Aire, que estudió el caso y elaboró un informe de 229 páginas desclasificado en 1995.

“¿Qué fue lo observado y fotografiado aquella noche del 5 de marzo de 1979? Repito, en mi opinión, una nave que nada tiene que ver con nuestra tecnología y, consecuentemente, con nuestra civilización. Un vehículo espacial ajeno a la Tierra. Empleando la terminología popular -y sin ningún tipo de recelo o miedo-, una nave extraterrestre”, escribía Juan José Benítez en Mundo Desconocido (Nº 75) en septiembre de 1982. El periodista rechazaba la posibilidad de que el ovni fuera un misil lanzado desde un submarino, tal como había defendido desde el principio, entre otros, el ufólogo valenciano Vicente-Juan Ballester Olmos, apoyándose, entre otras cosas, en un análisis por ordenador de las fotografías. Andreas Faber-Kaiser, director de la revista, decía en el mismo número que tampoco estaba de acuerdo “con la hipótesis de que lo visto en Canarias fuera un misil. En absoluto. Simplemente, porque para demostrarme que una barra de pan se parece a otra, me tienen que poner junto a la primera barra de pan, otra barra de pan igual. Y lo que me están poniendo es un panecillo, que evidentemente no es una barra de pan”.

Antonio Ribera, el padre de la ufología española, discrepaba de Benítez y Faber-Kaiser, y recordaba que él había mostrado a “varios investigadores” una imagen de un libro de Wernher von Braun que “reproducía la tercera etapa de un Saturno 5 fotografiada por una cámara Baker-Nun, y presentaba un asombroso parecido con una de las fotos del supuesto ovni [de Canarias] publicadas en la revista Diez Minutos“. El autor de El gran enigma de los platillos volantes (1966) suscribía “enteramente” las conclusiones de Ballester Olmos, quien en el mismo ejemplar de Mundo Desconocido advertía de que sostener que el objeto era un ovni “supone mantener la peculiar idea de que existen objetos volantes que, a pesar de ser iguales a nuestros misiles, siguen siendo no identificables, lo cual es una afirmación cercana al delirio… o a la mera invención sensacionalista”. Ballester Olmos y Miguel Guasp mantenían ese mismo dictamen en 1981 en su libro Los ovnis y la ciencia.

El cielo de Canarias, iluminado el 5 de marzo de 1979

El informe militar del suceso no dio ninguna explicación convencional, pero la opinión de un alto mando apunta en esa dirección en una comunicación confidencial hasta 1995. “Mi criterio personal es que el fenómeno ha sido producido por dos misiles de extraordinaria potencia y calibre, lanzados desde la zona que indica el informe”, explicaba por escrito el general jefe del Mando Aéreo de Canarias al jefe del Estado Mayor del Aire. El militar creía que los responsables del lanzamiento habían sido los soviéticos.

La defensa de la naturaleza extraterrestre del fenómeno ha tenido durante años dos abanderados: Benítez y el ufólogo canario José Gregorio González, quien ha descartado en repetidas ocasiones la hipótesis del misil. “Hasta que no aparezcan pruebas irrefutables que confirmen la hipotesis del misil, el ovni de Canarias seguirá siendo uno de los grandes enigmas de la ufología española, quedando abierta pues la puerta a cualquier otra hipótesis alternativa. A lo peor, ni el tiempo lo aclara”, escribía el segundo en su libro Los ovnis en Canarias en 1995, cuando ya la única duda razonable era quién había lanzado el misil, y volvió a reafirmarse en esa línea en 2003.

El ovni de Canarias del 5 de marzo de 1979.Además de las decenas de fotos de fenómenos similares identificados como causados por lanzamientos de misiles, Claude Poher, ingeniero del Centro Nacional de Estudios Espaciales (CNES), francés presenció el fenómeno desde un barco y concluyó que se trataba de “algún tipo de misil”; Desmond King-Hele, del Ministerio de Defensa británico, indicó a Ballester Olmos y Campo que las fotos correspondían a “un lanzamiento no declarado”, y dos científicos rusos se expresaron en el mismo sentido. La duda acerca de si lo de Canarias fueron ingenios soviéticos o estadounidenses se zanjó en 1998, cuando el aficionado alemán Gunter Krebs facilitó a Ballester Olmos datos de lanzamientos de misiles Poseidón desde submarinos estadounidenses en el Atlántico Norte, obtenidos por Jonathan McDowell, del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian.

La información de McDowell servía para identificar no sólo el ovni canario de marzo de 1979, sino también los vistos en las islas el 22 de noviembre de 1974, el 22 de junio de 1976, el 19 de noviembre de 1976 y el 24 de marzo de 1977. Ricardo Campo, miembro del Círculo Escéptico y la Fundación Anomalía, cree que “se prueba así, una vez más, la falsificación histórica a la que se han visto sometidos estos episodios por parte de quienes perpetúan falsos misterios”. La mente cerrada de mi amigo es incapaz de admitir que algo que parece un misil y que ha sido visto justo cuando se lanzaban misiles desde un submarino es en realidad una nave extraterrestre saliendo, me imagino, de una de las bases submarinas alienígenas que había cerca de Canarias, cuya existencia defendía Fernando Jiménez del Oso. Ay, estos negativistas…

¡Cuidado con el ovni!

“¡Mira, Mira”!, avisó Achille Zaghetti a su copiloto a las 20 horas del 21 de abril de 1991. Un objeto de color marrón y con forma de misil se había cruzado en su trayectoria y estaba peligrosamente cerca -a unos 300 metros- de su aparato, un McDonnell Douglas MD-80 de Alitalia con 57 pasajeros. Procedente de Milán, volaba a unos 6.700 metros y estaba a punto de aterrizar en el aeropuerto londinense de Heathrow. Desde tierra, les confirmaron que habían detectado el ovni en el radar a unos 18 kilómetros de ellos.

Los pilotos del MD-80 y los controladores aéreos no fueron los únicos sorprendidos aquella tarde por un extraño objeto. Un joven de 14 años declaró a una emisora de televisión haber visto un misil desaparecer entre las nubes. El Ministerio de Defensa (MoD) británico abrió una investigación y, tras descartar el lanzamiento de un proyectil desde una de sus bases, la cerró el 2 de julio. Veredicto: no identificado. Ayer, depositó en los Archivos Nacionales de Reino Unido 4.500 páginas de información secreta sobre éste y otros casos ovni, en la segunda entrega de este tipo en lo que va de año.

El suceso vivido por el avión de Alitalia -una carta al secretario de Estado de Defensa británico advierte de que la aeronave “casi colisionó” con el misil no identificado– es el más intrigante de todos los dados a conocer, según el experto David Clarke, de la Universidad de Sheffield Hallam y que colabora con el MoD desde hace años. Los responsables de Defensa perdieron, sin embargo, el interés por el incidente una vez excluido que el objeto fuera una amenaza para la seguridad nacional, su principal y única preocupación. “Es lo habitual en la política de defensa de Reino Unido”, explicó ayer Clarke a Magonia.

El ovni de Canarias

Dibujo hecho por un testigo británico de una aparición ovni.Miles de personas vieron un ovni en el cielo de Canarias el 5 de marzo de 1979. Parecía un misil, a pesar de lo cual fue presentado por algunos conocidos ufólogos como una nave extraterrestre. Veintidós años después, Ricardo Campo, investigador del Departamento de Filosofía de la Universidad de La Laguna y miembro del Círculo Escéptico, y Vicente-Juan Ballester Olmos, de la Fundación Anomalía, demostraron que el causante del fenómeno había sido un misil lanzado desde un submarino estadounidense a unos 800 kilómetros al oeste del archipiélago. Campo cree, no obstante, que el suceso británico cuadra “a primera vista mejor con un posible bólido, un meteoro, que con un misil, que tendría que haber sido visto por mucha más gente desde tierra”.

Lo mismo piensa Clarke. “Pudo ser un bólido, un trozo de roca del espacio quemándose en la atmósfera. Habría parecido a los pilotos un objeto alargado, con la forma de un misil. Es la conclusión a la que ha llegado mi colega Jenny Randles, que ha investigado el caso en persona”, me indicó ayer Clarke, quien añadió que el hecho de que el suceso sea intrigante y esté clasificado por el MoD como inexplicado “no significa que sea inexplicable”. Porque en su día, recordó, las autoridades militares “no pidieron la ayuda de meteorólogos y astrónomos que podían haberles ayudado a identificar el objeto”.

Otro de los espectaculares casos sobre los que el MoD ha levantado el secreto es la persecución de un ovni por parte de un caza estadounidense. Ocurrió el 20 de mayo de 1957, en plena guerra fría, cuando el avión del teniente Milton Torres despegó de la base de la RAF en Kent tras haberse detectado en el radar un objeto no identificado, una posible aeronave soviética. Recibió una orden antes de despegar: derribar al intruso. El F-86 Sabre ascendió hasta los 10 kilómetros y persiguió al ovni guiado por su radar. “El blip era similar al que dejaba un B-52. Aquello tenía el tamaño de un portaviones”, recordaba ayer el piloto en The Times. Seleccionó 24 cohetes y tenía el ovni a tiro por el radar cuando se esfumó. No sabe todavía lo que fue. Clarke sospecha que Torres pudo ser el conejillo de indias en una prueba de un proyecto secreto de la CIA de creación de ecos falsos de radar con los cuales confundir a los enemigos del otro lado del Telón de Acero.

Basado en un texto publicado originalmente en el diario El Correo.