‘El misterio vasco’: disparatando sobre los orígenes de un pueblo

'El misterio vasco', de Louis Charpentier, reeditado como 'El linaje cromagnon'.«La historia del pueblo vasco es, sin duda, la más antigua que se conoce, pues tiene sus raíces en el Paleolítico y ha proseguido hasta nuestros días sin solución de continuidad», escribe Louis Charpentier en El misterio vasco (1975), reeditado ahora como El linaje cromagnon (Robinbook, 2009). El libro se publicó originalmente en España en 1976 dentro de Otros Mundos, colección de Plaza & Janés dedicada al esoterismo donde vieron la luz títulos de Erich von Däniken, Peter Kolosimo, Louis Pawels, Jacques Bergier y Juan José Benítez, entre otros.
La obra de Charpentier se enmarca dentro de ese universo de ficción repleto de extraterrestres, continentes perdidos, monstruos, poderes extraordinarios, catástrofes y conspiraciones, con la única diferencia de que sus protagonistas son los vascos, cuyo origen sitúa el autor en la Atlántida y a quienes considera una raza pura. «El pueblo vasco ha conseguido, a lo largo de los siglos, conservar y desarrollar su cultura de origen cromagnonoide», sentencia. Y es que, según Charpentier, nadie consiguió en la Antigüedad someter a los vascos: los celtas no cruzaron sus tierras porque eran «territorio sagrado para los descendientes de la raza cromagnon» y, luego, los romanos firmaron tratados con los indígenas, quienes «aceptaron la instalación de factorías y establecimientos [romanos], que en nada perjudicaron su soberanía».
Este bonito cuento de los Astérix y Obélix peninsulares habría llevado al éxtasis a Sabino Arana, el padre del nacionalismo vasco, y asoma tras las reiteradas declaraciones del ex lehendakari Ibarretxe sobre los 7.000 años de antigüedad del pueblo vasco. Pero choca, ay, con unos accidentes topográficos de origen indoeuropeo -Nervión, Deba…- y una ocupación romana equiparable a la de cualquier otro territorio del Imperio, entre otras realidades históricas. La obra de Charpentier vuelve a las librerías y lo hace como en su día, sin explicaciones, sin un prólogo o un epílogo de un historiador que ponga las cosas en su sitio y deje claro que la tesis de El misterio vasco está tan probada como la humorada de que los vascos somos de otro mundo. Porque los vascos venimos de donde el resto de los europeos; no somos especiales, ni superiores, ni el euskera -de cuya presencia no hay constancia en el actual territorio vasco hasta el siglo II- es la más antigua de las lenguas, como sostienen algunos iluminados. Únicamente desde la ignorancia, el sensacionalismo -como es el caso de Charpentier- o una visión histórica deformada por la ideología puede venderse lo contrario.