Los manejos de la industria homeopática y la venta de títulos universitarios, en Punto Radio Bizkaia

Rebeca Gimeno y yo hablamos el martes pasado en Bizkaia y Punto, en Punto Radio Bizkaia, de los sucios manejos de la industria homeopática, la venta de títulos universitarios y la enseñanza de ciencia y religión en la escuela, en la cuadragésima tercera entrega del curso 2011-2012 de Magonia, mi espacio semanal dedicado al pensamiento crítico en la emisora de Vocento.

«No se pueden enseñar en el mismo colegio ciencia y religión», dice el químico José María Mato

El químico José María Mato, director del CIC bioGUNE, en los jardines del centro de investigación biomédica que dirige. Foto: Luis Ángel Gómez.

«Creo que no se pueden enseñar en el mismo colegio ciencia y religión. Nadie está de acuerdo conmigo en esto; pero no me puede importar menos», dice el químico José María Mato hoy en el suplemento Ciencia de El Correo. El director del CIC bioGUNEdestaca como cuando somos pequeños a todos nos atrae lo desconocido, sentimos pasión por explorar. «Es algo que está en el programa genético de cualquier organismo, porque le va la vida en ello», explica. ¿Qué pasa para que ese impulso desaparezca en muchos casos ya en la escuela? A su juicio, uno de los factores clave es el dogmatismo. «Si tienes pasión por explorar e interpretar la realidad y alguien te dice que hay verdades fundamentales que lo son porque sí, eso te desanima a la hora de buscar». Por eso, él es partidario de que la religión, la catequesis, no se imparta en el colegio.
Estoy de acuerdo con Mato. Como dice, «el colegio es donde se educa, donde se guía esa inquietud por explorar el Universo con los sentidos, con el lenguaje… Te tienen que decir que sabemos cómo son algunas cosas y de otras no tenemos ni idea. Ésa es la aventura del conocimiento, buscar lo nuevo a través de lo desconocido. Si, en ese mismo sitio, hay una clase en la que dicen que todo está perfectamente definido desde hace 2.000 años, no hay nada que hacer». Para qué vamos a buscar respuestas, si hay quien ya las tiene todas. «No estoy en contra de que se enseñe religión, porque cada uno tiene sus creencias, pero hay que hacerlo en otro sitio. La catequesis no se puede impartir dentro del colegio. No puedes dar un concepto del todo, una explicación dogmática a todo, y a la vez enseñar química, física, biología… Resulta perturbador», añade el químico. Póngase en la piel de un niño de 8, 9 o 10 años que va a un colegio religioso: ¿quién tiene razón, el físico que sostiene que nos queda mucho por descubrir del origen del Universo o el clérigo que predica que Dios lo creó todo?
La entrevista se la hice hace dos semanas en su despacho del CIC bioGUNE, el centro de investigación biomédica que dirige en Vizcaya, y en ella Mato habla de la emoción de descubrir y hace una encendida defensa del Estado del bienestar y de la educación pública de calidad..

El descubrimiento de la Teoría de la Evolución dice mucho de nuestra inteligencia como especie

«Si una inteligencia extraterrestre quisiera saber cuál es el nivel cultural del ser humano, se preguntaría si hemos descubierto la evolución por selección natural», dijo ayer José María Mato en el I Seminario de Comunicación Científica organizado por la Fundación Biofísica Bizkaia en Bilbao. Con esta frase, el director del CIC bioGUNE destacó la trascendencia del hallazgo de Charles Darwin y Alfred Russell Wallace, quienes demostraron hace 150 años que no somos la especie elegida de ningún poder sobrenatural, sino consecuencia de miles de millones de años de evolución.

Vuelva a leer la frase de Mato, imagínese que llegamos a otro mundo y nos encontramos con una especie inteligente que no ha descubierto la Teoría de la Evolución: ¿no la consideraríamos atrasada? Como me decía hace unos meses el biólogo Francisco J. Ayala, «Darwin completó la Revolución Científica. La ciencia, en el sentido moderno, nace en los siglos XVI y XVII con Copérnico, Galileo y Newton, que explicaron los fenómenos naturales por medio de leyes naturales que tienen validez en todas partes y que descartan las explicaciones sobrenaturales. Pero dejaron fuera la diversidad de los organismos y su pretendido diseño. Darwin completa esa revolución y, a partir de él, todos los fenómenos naturales quedan dentro de la ciencia, de las explicaciones científicas».