La Academia de Ciencias Médicas de Bilbao disuelve su sección de homeopatía por falta de actividad

Escudo de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao.La junta de gobierno de la Academia de Ciencias de Bilbao (ACMB) acordó el 9 de septiembre disolver la sección de homeopatía por falta de actividad. Me enteré hace unos días y, aunque el motivo no sea el que me hubiera gustado, me alegro de que, por fin, la homeopatía no tenga presencia en la ACMB, institución que publica La Gaceta Médica de Bilbao –la revista decana en España en su área- y acoge la sede social de veinticuatro sociedades científicas de ámbito provincial, autonómico e intercomunitario. Además, no me digan que no tiene su gracia que los homeópatas vizcaínos sean tan activos como los remedios que recetan.
Han pasado dos siglos desde que Samuel Hahnemann inventó la homeopatía, y sus principios -que una sustancia que provoca los mismos síntomas que una enfermedad puede curarlos y que, cuanto más pequeña es la dosis de una sustancia, mayores son sus efectos- siguen siendo tan revolucionarios como carentes de fundamento. Resultaba paradójico que una organización como la ACMB acogiera en su seno una práctica pseudocientífica, por mucho que haya médicos y farmacéuticos que se lucren con ella. Así se lo comuniqué a la ACMB en enero de 2013, cuando pregunté a su dirección por qué tenían una sección de homeopatía cuando esta práctica no ha demostrado nunca mayor efectividad que el placebo y es unánimemente rechazada por la comunidad científica.
Homeopatía. Autor: Andrés Diplotti.Itziar Lezamiz, presidenta la Asociación de Médicos Homeópatas de Vizcaya, mandó el viernes dos escritos a la ACMB, en los que pide a la institución que rectifique. Uno es la típica mezcla de falsedades y medias verdades tan del gusto de la presidenta de los homeópatas vizcaínos. Lezamiz asegura, por ejemplo, que «el medicamento homeopático está sometido a los mismos textos reglamentarios que el resto de los medicamentos y, como ellos se dispensa exclusivamente en farmacias», cuando la realidad es que los remedios homeopáticos no tienen que demostrar efectividad terapéutica alguna, sólo que son inocuos. Además, dice que le «sorprende que la junta ignore otras decisiones también tomadas por la Organización Médica Colegial (OMC), como fue la de reconocer el ejercicio de la homeopatía como acto médico». Es cierto, la OMC reconoció en 2009 la homeopatía como acto médico. Sin embargo, en diciembre de 2013 la OMC acordó que “no forman parte del acto médico aquellas acciones u omisiones que, al margen del ejercicio de la medicina, un ciudadano con la condición de licenciado o especialista en medicina pueda realizar en relación a sus convicciones, creencias, tendencias, ideología o cualquier otra circunstancia”. “Si [lo que se receta] es un producto no basado en la evidencia científica, no es un acto médico”, me confirmó entonces un portavoz de la institución colegial. Así que, a día de hoy, recetar productos homeopáticos no es en España un acto médico.
En el otro escrito, Lezamiz sostiene que la junta de gobierno de la ACMB se ha extralimitado en sus funciones, ya que entre éstas «no se incluye la constitución o eliminación de las secciones que integran la Academia», acuerdos para los que el órgano competente es la asamblea general de socios. No soy abogado y no conozco los estatutos de la ACMB. Si fuera así, lo lógico sería que la junta trasladara el asunto a la asamblea y ésta decidiera sobre ello no tendiendo en cuenta sólo la actividad o inactividad de la sección, sino, ante todo, si la práctica es científica o no. En sus escritos, Lezamiz dice que la homeopatía ha demostrado científicamente su efectividad. O merece el Nobel o no sabe de lo que habla.
El 27 de agosto de 2005, la prestigiosa revista médica The Lancet lamentaba en un editorial que, “cuanto más se diluyen las pruebas en favor de la homeopatía, mayor parece ser su popularidad”. Y nada ha ido a mejor desde entonces para la homeopatía. La Asociación Médica Británica sostiene que “es brujería”; el Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Comunes británica considera que “no existe ninguna prueba de que funcione más allá del placebo”; un grupo de expertos elegido por el Ministerio de Sanidad concluyó en un informe en 2011 que ésta “no ha probado definitivamente su eficacia en ninguna indicación o situación clínica concreta, los resultados de los ensayos clínicos disponibles son muy contradictorios y resulta difícil interpretar que los resultados favorables encontrados en algunos ensayos sean diferenciables del efecto placebo”. Vamos, que la homeopatía no funciona igual las pulseras Power Balance y las patas de conejo.