Telegramas a Marte a 18 peniques por palabra

Hugh Mansfield Robinson, de pie con auriculares, intentando captar un mensaje de Marte en octubre de 1928. Abajo a la izquierda agachado, el ingeniero Archibald Low, uno de los pioneros de la televisión.

“A las doce y cuarto de esta madrugada se ha enviado al planeta Marte un mensaje radiotelegráfico por conducto de la estación de Rugby. Hasta las tres, según noticias particulares, no se ha recibido contestación”, informaba El Pueblo Vasco en su primera página el 25 de octubre de 1928. El telegrama, contaba el periódico bilbaíno con 24 horas de demora, lo había puesto el “físico e investigador” Hugh Mansfield Robinson, que aseguraba no solo tener “frecuentes comunicaciones con Marte”, sino también haber viajado allí. En la estación de Rugby permanecieron a la espera de respuesta de nuestros vecinos, sin éxito. Aunque, según contaba La Vanguardia aquel mismo día, un tal doctor Low había interceptado un mensaje marciano “en una estación particular de Chiswick”. Era indescifrable hasta para “el doctor Robinson”, advertía el diario barcelonés… 

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