Equo se suma en Guipúzcoa a la histeria antiantenas

Cartel de taller antiantenas organizado por Equo en San Sebastián.¿Ha decidido Equo competir con Bildu en Guipúzcoa por ser el abanderado político de la histeria antiantenas? Eso parece, a tenor del taller que el partido de Juantxo López de Uralde ha organizado para mañana en San Sebastián en colaboración con la asociación Antenarik Ez Donostia, cuyos miembros hacen suyas todas las anticientíficas afirmaciones habituales sobre los peligros para la salud de las antenas de telefonía y las redes inalámbricas; pero no de las emisiones de radio y televisión, claro, no vayan a quedarse sin escuchar  o ver el próximo partido de la Real.
El acto, que se celebra a las 19 horas en la casa de cultura Okendo (Avenida Navarra, 7) , lleva por título: «¿Afecta a la salud la contaminación electromagnética?». La respuesta es: no. Es lo que diría la inmensa mayoría de los científicos. Pero me temo que  los ponentes de Antenarik Ez Donostia mantendrán todo lo contrario, convencidos de que todos los científicos del mundo están conchabados en una conspiración de alcance planetario. A ese infantilismo se une el hecho de que, en España, el ‘lobby’ antiantenas cuenta entre sus filas con los más destacados negacionistas del sida y anticientíficos que sostienen que el cáncer no hay que tratarlo, que los transgénicos son cosa del Diablo y que se puede vivir solo de agua de mar. ¿Son esos los socios políticos que le gustaría tener a López de Uralde?
Después de miles de estudios y varias décadas, no hay ninguna prueba de que el miedo a las ondas de telefonía móvil tenga más base real que el anterior a que los hornos microondas provocaran cáncer. El mundo está lleno de móviles, y los estudios epidemiológicos no han registrado ningún aumento de los tumores achacable a esos dispositivos. Pero aquí no estamos hablando de ciencia, sino de negocio, económico y político. Hay gente que está mucho ganando dinero gracias del pánico electromagnético: vendiendo productos milagrosos, haciendo auditorias ambientales, representando legalmente a posibles afectados… Ya saben: se crea un peligro inexistente, se mete miedo a los ingenuos con la inestimable complicidad de los medios  y luego se vende el remedio inútil. Y también existen partidos políticos a los que la realidad importa un bledo cuando hay cuatro votos de por medio. Da la impresión de que Equo, cuyo líder basa su rechazo a la energía nuclear en la bomba de Hiroshima -argumento falaz donde los haya-,  es uno de ellos.