En la T4 explotó una bomba nuclear, según el ‘conspiranoico’ Daniel Estulin

Daniel Estulin con Fidel Castro, a quien fascina la 'conspiranoica' obra del primero.

«Los daños de la T4 fueron el resultado de un artefacto nuclear colocado bajo la superficie», sostiene Daniel Estulin en una minientrevista que su editorial ha enviado a los medios de comunicación para empezar a promocionar su última obra, titulada El imperio invisible. Estulin, autor de un libro anterior dedicado al club Bilderberg, es el típico manipulador que, partiendo de una mentira, descubre una conspiración de ámbito mundial cada lunes, miércoles y viernes (el resto de los días está de promoción). Veamos el ejemplo del ingenio nuclear del atentado del Aeropuerto de Barajas del 30 de diciembre de 2006.
Dice que «los coches bomba en el planeta Tierra no forman cráteres». Parte de esa premisa falsa -a no ser que se refiera a otro planeta Tierra- y deduce a partir de ella que, «de forma rutinaria, las autoridades achacan todos los atentados mininucleares y nucleares a coches bomba, ya que es la única manera de justificar al pueblo la enorme e inusual potencia de las explosiones». Afirma seguidamente, con el mismo fundamento, que «la mayor parte de los atentados nucleares o mininucleares modernos pretenden asustar e impresionar tan solo a los patricios, y así fortalecer su determinación de luchar contra el famoso terror y seguir con sus campañas militares en Irak y Afganistán», y señala a los autores de esos atentados al decir que «un máximo de cuatro países -EE UU, Rusia, Francia e Israel- pueden fabricar esas minibombas nucleares». Resumiendo: como los coches bomba no dejan cráteres –¡mentira!-, las explosiones achacadas a ellos se deben a minibombas nucleares -¿cómo es que nadie ha detectado la radiación ni hay víctimas de la misma?- y éstas sólo pueden fabricarlas cuatro países, todos los atentados con coches bomba son ataques nucleares de esos cuatro países. Perverso de principio a fin.
'El imperio invisible', de Daniel Estulin.«Los servicios de inteligencia españoles, así como sus colegas extranjeros, son los responsables de la mayor parte de los supuestos ataques nucleares disfrazados de coches bomba, sean de ETA, de Hezbolá, de Al Qaeda, de Osama Bin Laden, de los talibanes o de Papá Noel y sus siete enanitos», sostiene. Dejando a un lado que la de los siete enanitos es Blancanieves, ¿dónde están las pruebas de todo eso? Porque, si estuvieran explotando ingenios nucleares en el mundo cada dos por tres, alguna tendría que haber, ¿no? Pues, no, y no se las pidan a Estulin. Él se inventa todas estas cosas con un único objetivo: llamar la atención de los medios para vender libros. Es un tejedor de falsas conspiraciones como los que dicen que el 11-S fue un autoatentado orquestado en el Pentágono -él dice que fue un ataque nuclear- y, en nuestro país, el 11-M a ETA. Hay un público para ese tipo de basura, como lo hay para Belén Esteban y Bisbal, pero que se vendan mucho no implica que haya que creerse lo que cuentan en sus libros personajes como Estulin, Thierry Meyssan y Bruno Cardeñosa. Al contrario: la verdad no está ahí dentro.
En el caso de la T4, Estulin mantiene que, además de un artefacto nuclear, explotó un coche bomba de ETA. «Los terroristas de ETA que perpetraron el atentado de la T4, cuando admitieron su culpabilidad ante el tribunal, estoy seguro de que pensaban que sus acciones haban provocado el caos. Sin embargo, el verdadero daño provino de una bomba nuclear enterrada bajo la terminal. ¿Quién lo sabía y quién lo hizo? No lo sé. Pero sí he demostrado quién no lo hizo». No ha demostrado nada, claro, pero lo dice y puede que engañe a los ingenuos de turno con la complicidad de los divulgadores pseudocientíficos para los que tan queridas y rentables son todas las conspiranoias.
Mañana, anuncia su editorial, estará Estulin disponible en Madrid para que le entrevisten. Habrá que ver no qué dice, sino si hay algún periodista que se anime a intentar poner contra las cuerdas a un autor que no merece más crédito que cualquier otro vendedor de misterios. Habrá que ver si alguien con el suficiente estómago y paciencia desmonta el entramado de falsedades urdido por Estulin, aunque me temo que es mucho más probable que algunos medios aprovechen la oportunidad para acercar el ascua a su sardina conspiranoica del 11-M.