La Universidad del País Vasco censura por homófobo un cartel de un ciclo de charlas científicas y hace el ridículo

colador-homosexualLa Universidad del País Vasco (UPV) ordenó ayer la retirada de los carteles de un ciclo de divulgación científica, organizado por el Consejo de Estudiantes de Vizcaya con la colaboración de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao, porque su contenido «podría interpretarse como homófobo” y esa institución académica “rechaza toda expresión que pueda herir la sensibilidad de colectivos o personas concretas”. Los censores fueron incapaces de entender la ironía del anuncio, que llamaba también a instalar en el móvil una aplicación para chatear con los extraterrestres.
El Consejo de Estudiantes de Vizcaya de la UPV ha organizado en el campus de Leioa tres miércoles de charlas en las que se invita a “reflexionar y debatir sobre distintos aspectos sociales de la ciencia y sus consecuencias, como la experimentación humana y el mal uso de los antibióticos. También se tratarán los mitos y creencias que existen en temas como el consumo de transgénicos o el uso de colorantes y conservantes en la alimentación”. El primer día, ayer, Adrian Hugo Llorente, investigador del Museo Vasco de Historia de la Medicina, habló de “Medicina nazi: experimentación humana, tifus y guetos”; Juan J. Iruin, catedrático de química física, de “Quimiofobia en la vida cotidiana”; Taig McCarthy, fundador de Gïk Live, de los prejuicios existentes en el mundo del marketing acerca del uso de colorantes y conservantes; y Lucía Gallego, profesora de microbiología, sobre la resistencia a los antibióticos.
El 'anuncio' con el colador como regalo de una 'app' para conversar con extraterrestres.La polémica saltó cuando algunos calificaron en las redes de homófobo uno de los carteles que en la universidad anunciaban el acto porque en él se veía un colador bajo la leyenda: “Y de regalo, un casco protector para evitar que la CIA te vuelva homosexual”. Las quejas llevaron a la UPV a retirar el anuncio porque su “contenido que podría interpretarse como homófobo”. ¡Terrible! El cartel esta concebido como publicidad de una aplicación de móvil llamada Space Chat, que se vende diciendo: “¿Hay vida inteligente en nuestro sistema solar? ¿Averígualo chateando con otros planetas!”. El colador para que los malvados yanquis no te hagan gay es el regalo en esta imaginaria oferta, publicidad de un “evento de divulgación científica y pensamiento crítico” que ha dejado claro que de lo último no hay mucho en ciertas altas instancias. Otro de los carteles de la campaña parodia un refresco de Coca-Cola rebautizado para la ocasión como Alma Zero, “ideal para recuperar electrolitos después de la confesión” y que reduce en 5 gramos el peso del alma, que normalmente es de 21 gramos, según el anuncio. No, no busquen Alma Zero en las máquinas de refrescos de la universidad, señores del Rectorado.
El 'anuncio' del refresco Alma Zero.Yo me voy a poner un colador en la cabeza en cuanto pueda para no perder el sentido del humor. Creo que la UPV, que tan bien lo está haciendo en la divulgación de la ciencia, debería destinar en sus próximos presupuestos una partida para la adquisición de coladores con los que proteger los cerebros de sus gestores de las ondas de buenrrollismo políticamente correcto emitidas por cualquier masa enfurecida, además de someterles a un cursillo de alfabetización irónica. McCarthy, creador de los carteles, agradeció ayer la publicidad que han hecho de su trabajo quienes se han tomado los anuncios al pie de la letra, pero lo cierto es que da un poco de pena.
La libertad de expresión no debe limitarse porque “algo podría interpretarse como”… o hiere “la sensibilidad de colectivos o personas concretas”. Si algo es delictivo, fuera. Si no, a aguantarse tocan, se meta con la religión, la ideología política, las inclinaciones sexuales, la alopecia o los extraterrestres. Las sensibilidades del equipo gestor de la UPV no están por encima del derecho fundamental a que, dentro de los límites marcados por la ley, cualquiera se exprese con total libertad.
Tuit del catedrático Eduardo Virgala apoyando el anuncio censurado por la UPV.Por si hubiera dudas, Eduardo Virgala, catedrático de derecho constitucional de la UPV, lamentaba ayer en Twitter la incapacidad de los responsables de la institución académica a la hora de percibir la ironía y manifestaba su apoyo al Consejo de Estudiantes contra la dictadura de lo políticamente correcto a la que se había rendido la universidad.
Mi más sincera felicitación al autor de la campaña publicitaria por su ingenio. Para mí, el colador es ya un símbolo del pensamiento crítico.

¿Y si mañana la ‘masa enfurecida’ pide a El Corte Inglés y la Casa del Libro que no vendan obras ateas y escépticas?

La masa enfurecida camina, antorchas en mano, hacia el castillo del doctor Frankenstein.Las redes sociales han sido escenario en los últimos días de una movilización contra la venta del libro Comprender y sanar la homosexualidad, escrito por Richard Cohen y que puede comprarse en nuestro país desde 2000. A consecuencia de ella, El Corte Inglés ha pedido públicamente disculpas por tener en su catálogo un título que defiende que la homosexualidad es un enfermedad que se puede curar y lo ha retirado de la venta, algo en lo que le ha seguido los pasos la Casa del Libro. ¿Una victoria del pensamiento crítico y de la racionalidad? Me parece que no. Creo que estamos ante un peligroso precedente. Hemos abierto las puertas a un monstruo que a ningún librepensador le gustaría dejar suelto: la censura.
«Presento las causas básicas de la atracción hacia las personas del propio sexo, es decir, por qué un hombre se siente atraído sexualmente por otro hombre, o una mujer, por otra. También expongo un modelo de recuperación y numerosos testimonios de personas que yo he tratado y que ya han logrado realizar el cambio de la homosexualidad a la heterosexualidad. Todos podemos lograr lo que nos propongamos. Si estamos decididos, contamos con el amor de Dios y el apoyo de otras personas la curación es posible. Por supuesto, en el momento actual, muchos dirán que no es posible salir de la homosexualidad. Eso es, sencillamente, un mito, porque el cambio es posible», sostiene en una entrevista el autor de Comprender y sanar la homosexualidad. La tesis de Cohen -que la homosexualidad es una enfermedad- es aberrante, un disparate anticientífico y algo que hay que combatir desde la razón; pero ni él ni el libro hacen apología de ningún tipo de delito.
Entiendo que el colectivo homosexual se sienta ofendido por lo que dice Cohen. A mí también me desagrada. Pero, si cada uno vamos pidiendo la retirada de la venta de los títulos que nos ofenden, si las masas enfurecidas de todos los colores se ponen manos a la tea, acabaremos sin libros. Como ha apuntado irónicamente Ricardo Galli, «si tenemos que entrar en esta pendiente resbaladiza, propongo que lo hagamos en serio, dejémonos de tonterías. Tomemos ejemplo de nuestros amigos fundamentalistas religiosos y declaremos una fatwā contra cualquier libro que sea legal pero que no nos guste. Es más, si alguien recuerda reglas básicas de la libertad de expresión, o de un proceso democrático, toca responderle que es un simplón, que defiende libelos, o terapias reparadoras a homosexuales (faltó así para que me acusen de homófobo)».
'Comprender y sanar la homosexualidad', de Richard Cohen.Vivimos en una sociedad en la que, dentro de la legalidad, tenemos derecho a mantener opiniones que puedan ofender a otros… y a expresarlas. Lo mismo que defiendo el derecho a la blasfemia, defiendo el derecho de otros a decir cosas con las que no estoy de acuerdo, mientras no haya delito de por medio. Si alguien cree que el contenido de Comprender y sanar la homosexualidad es delictivo, que lo denuncie ante la Justicia y que ésta -con todas sus imperfecciones- decida. Si no, que el crítico combata lo que dice Cohen con argumentos. Recurrir al boicot para sacar del mercado un producto intelectual que no nos gusta es algo que, a mi juicio, raya con la censura. Hoy, algunos estarán satisfechos por la victoria: han conseguido que El Corte Inglés y la Casa del Libro retiren el título de sus catálogos, aunque Amazon sigue vendiéndolo. Un libro, por lo demás, que está dentro de la Ley mientras no se demuestre lo contrario. ¿Y si mañana una masa enfurecida creyente pide a esas tres compañías que dejen de comercializar títulos ateos y escépticos, y esas firmas ceden a la presión porque son muchos clientes los que pueden perder? Me da que, entonces, los mismos que hoy están alegres hablarían de censura, de ataque a la libertad de expresión.
Cuando algunos nos hemos expresado en términos parecidos a éstos en las redes sociales, no han faltado quienes nos han recriminado que, sin embargo, reclamamos la retirada de cursos universitarios pseudocientíficos, y de colgantes y pulseras mágicos. No veo ninguna contradicción en rechazar el boicot a los vendedores del libro de Cohen y apoyar la movilización contra un curso universitario de homeopatía o pedir la retirada de la venta de la pulsera Power Balance. Creo que en la Universidad no cabe todo. La Universidad es el lugar donde se transmite el saber a las nuevas generaciones y un sitio en el que, por tanto, no ha de tener cabida la pseudociencia. Y los productos milagro son, simple y llanamente, ilegales.
Hace unos años, puede que me hubiera sumado alegremente a la masa enfurecida que ha protestado ante El Corte Inglés, la Casa del Libro y Amazon por la venta del libro de Richard Cohen. Igual es que, con la edad, me he vuelto más blando o más tonto; pero, cuando supe de la movilización, no dudé ni un segundo de cuál iba a ser  mi postura, de que aquello no me gustaba nada. Cohen y su editorial tienen que estar, por otro lado, muy contentos porque el efecto Streisand ha funcionado una vez más: el intento de quema popular ha dado una impensable publicidad gratuita a un libro publicado en España ¡hace casi doce años! y que hasta ahora, seguramente, conocían cuatro gatos.

YouTube suspende el canal de la Fundación Educativa James Randi

YouTube ha suspendido el canal de televisión de la Fundación Educativa James Randi, organización que promueve el pensamiento crítico y el humanismo. La institución creada por el ilusionista que desenmascaró a Uri Geller ha pedido detalles sobre la decisión de la compañía dependiente de Google, aunque ya hay quien achaca la medida a las presiones de los grupos religiosos y los charlatanes de lo paranormal. Si así ha sido, intentaré trasladar poco a poco mis vídeos a otra plataforma como simbólica protesta.

Turquía prohíbe el acceso a la web de Richard Dawkins

El creacionismo ha conseguido una victoria judicial en Turquía, donde un tribunal de Estambul ha ordenado a Turk Telekom bloquear el acceso de los internautas a la web del biólogo Richard Dawkins, uno de los más firmes defensores de la Teoría de la Evolución. Según la NTV, quienes intentan acceder a la página del científico británico desde Turquía se encuentran con el siguiente aviso: «El acceso a este sitio ha sido suspendido de acuerdo con una decisión judicial».
El promotor de la medida ha sido Adnan Oktar, autor del Atlas de la Creación, un tocho antievolucionista de 700 páginas del que han sido enviados miles de ejemplares a profesores universitarios. Oktar, quien firma el libro con el pseudónimo de Harun Yahya, sostiene que «la evolucion no existe» porque, «si hubiese existido, estaría escrito en el Corán, la Biblia y la Torá». Los abogados del creacionista islámico han argumentado ante el tribunal que Dawkins ha difamado en su sitio tanto a su representado como a su obra, de la cual ha destacado el contraste entre lo costoso de su lujosa edición y lo inane de sus contenidos.
Oktar ya intentó a comienzos de este año que se prohibiera en su país la venta de El espejismo de Dios porque, según él, el libro de Dawkins insulta a la religión. Además, ha conseguido este año que los tribunales de su país bloqueen el acceso a todo WordPress.com, porque acoge bitácoras cuyo contenido le ofende.
Turquía y Estados Unidos son los dos países más antievolucionistas de Occidente, según un estudio comparativo publicado en la revista Science hace dos años. Con bloqueos a sitios de Internet como el de Dawkins, Turquía demuestra, además, lo lejos que está de cumplir el mínimo necesario de respeto a la libertad de expresión que se da en la Unión Europea.

Yahoo! reabre ‘Cyberateos’

Yahoo! ha reabierto la lista de correo de la Unión de Cyberateos, de cuyo cierre injustificado di noticia el 9 de marzo. Durante un mes, he estado al corriente de las negociaciones entre ambas partes, pero, antes de publicar nada, he preferido esperar a que llegaran a alguna parte, que tampoco era cuestión de convertir la historia en un culebrón. Sé desde hace semanas que el origen del conflicto fue la inclusión en el foro de la polémica obra del fotógrado José Antonio Montoya, y que Carlos Grima, coordinador de la lista, se había comprometido a retirarlas para que ésta pudiera reabrirse -al menos, temporalmente- y recuperar el material almacenado en ella desde septiembre de 1999. Grima ha hecho público hoy un comunicado de prensa en el que informa oficialmente de ambos aspectos.
Varias cosas han quedado claras para mí:

1. Que Yahoo! tenía razón en lo que se refiere a la existencia en el foro ateo de material que violaba las Condiciones de Servicio, al margen de lo que uno piense sobre la calidad artística de la obra de Montoya y de las convicciones religiosas de cada uno.

2. Que Yahoo! se precipitó a la hora de borrar la lista sin atender antes a las explicaciones de sus gestores. Esa política -no hay que olvidarlo- deja a los responsables de foros indefensos ante posibles usuarios malintencionados.

3. Que, vistas las pruebas y la actitud de Yahoo!, achacar a la compañía censura ideológica en el cierre de lista de correo de la Unión de Cyberateos parece fuera de lugar.

4. Que, si la historia no hubiera recibido el eco que ha recibido y Grima no hubiera contado con el asesoramiento legal pertinente, Yahoo! no habría dado explicaciones de ningún tipo más allá de su primer comunicado.

5. Que la única manera de garantizar la libertad e independencia total en Internet pasa por pagar un servidor propio, para evitar posibles atropellos fundamentados en las claúsulas abusivas que se incluyen en servicios como Yahoo!Groups y que convierten a las compañías en juez y parte, sin que tengan que dar explicaciones a nadie.

La Unión de Cyberateos continúa, de momento, en el refugio temporal para su foro de debate de GoogleGroups, a la espera de lo que decidan sus socios sobre su vuelta o no a Yahoo!Groups.