Astronautas

Los destellos que ven los astronautas con los ojos cerrados

Los astronautas del proyecto Apollo vieron en el espacio destellos, incluso con los ojos cerrados. Buzz Aldrin recuerda cómo, encerrado en el módulo de mando, con las ventanas cerradas y la luz apagada, percibió algunos flashes y Neil Armstrong, cerca de un centenar durante su primera noche a bordo del Apollo 11. Ese misterio, uno de los reales de las misiones que llevaron al hombre a la Luna, fue resuelto hace años. Los causantes de las visiones eran los rayos cósmicos, partículas subatómicas de muy alta energía originadas fuera del Sistema Solar que bombardean constantemente nuestro planeta y pueden causar fallos en aparatos electrónicos.

“No es necesario llamar a los agentes Mulder y Scully, de Expediente X: lo que los astronautas están experimentando es la radiación espacial que penetra rápidamente en sus ojos como si fueran balas subatómicas. Cuando una bala choca contra la retina, dispara una falsa señal, que el cerebro interpreta como si fuera un destello de luz”, explicaba hace cinco años la NASA. La agencia espacial estadounidense indicaba que esa exposición a la radiación cósmica parece favorecer el desarrollo de cataratas, según un estudio realizado en 2001. Esta semana, un equipo internacional de astrónomos ha anuncido en la revista Science que los rayos cósmicos son acelerados por las explosiones estelares y, como la nota de prensa incluía una referencia a los destellos visto por los astronautas de las misiones Apollo -también los han percibido los de vuelos posteriores-, algunos medios han interpretado erróneamente que por fin se ha resuelto ese misterio. Lo que ahora han confirmado los astrónomos es que las explosiones estelares aceleran esas partículas cargadas energéticamente, algo que no tiene nada que ver con que se haya aclarado el misterio de lo que vieron los astronautas. ¡No!, ese enigma se resolvió hace mucho, mucho tiempo.

“Ninguno de los 400 astronautas que han subido al espacio ha visto un ovni”, dice Pedro Duque

Pedro Duque no ha visto ningún ovni. Ni la primera vez que salió al espacio, en el transbordador Discovery en 1998, ni la segunda, como ingeniero de vuelo de la misión Cervantes hace un mes. “Todos los objetos voladores que vimos estaban perfectamente identificados”, me dijo el lunes el astronauta español cuando le pregunté si no había observado algo raro al otro lado de las ventanas de la cápsula Soyuz TMA y de la Estación Espacial Internacional (ISS). “A veces hablamos de eso -añadió en referencia a conversaciones entre los astronautas sobre ovnis- y llegamos a la conclusión de que nunca ningún compañero de los cuatrocientos que han subido al espacio ha visto nada difícil de explicar. John Glenn dijo que había como una especie de luciérnagas que le seguían. Quedó muy bonito y poético, pero eran partículas de hielo de agua o de hidracina, no estoy seguro”.

El madrileño estaría encantado de que hubiera extraterrestres ahí fuera y vinieran a la Tierra. “Estaría muy bien que alguien nos visitara. Pero no creo que vayan a ser tan maleducados de venir así, siempre de extranjis, nunca hablar con nadie y sólo para hacer perrerías a la gente. Si alguien viniera, lo haría de otra manera”, concluyó Duque en la entrevista telefónica que me concedió para El Correo.