‘Año Cero’ publica el descubrimiento definitivo

El cabalista y experto en gematría -numerología hebraica- Jaime Villarrubia ha hecho un hallazgo excepcional. Ha descubierto la clave del código secreto de la Historia, al que Año Cero dedica este mes cinco merecidas páginas. Y es que habrá un antes y un después de la publicación de este humilde reportaje. ¿No se lo creen? Pues lean la explicación que da en la revista Román Ribera, que pasará a la historia de la divulgación científica como un maestro:

«La Historia se repite. Según el descubridor del fenómeno, el cabalista Jaime Villarrubia, se trataría de la ley del karma colectivo de la Humanidad. Él la denomina ley del retorno y se apoya en el supuesto de que en algún momento de 1891 la flecha temporal se disparó hacia atrás con un factor de aceleración 187/13. En otras palabras, cada 14,385 años (resultado de dividir 187/13) anteriores a 1891, retornan, comprimidos y con su carga de información y memoria histórica, en cada año transcurrido posteriormente. En su complejo estudio, cuyo método hemos explicado de forma meramente superficial, Villarrubia encontró 210 correspondencias históricas que avalarían su tesis. Si el cabalistae stá en lo cierto, podrían preverse determinados acontecimientos, pues no serían más que sucesos ya ocurridos en el pasado y que se repiten en el futuro, pero con otro contexto, actores principales y circunstancias.

Las derivaciones filosóficas del hallazgo son espeluznantes, pues supondría la no existencia del libre albedrío, sino de una inteligencia superior que estaría dirigiendo el devenir histórico de nuestro mundo. Así, la clave para dilucidar el secreto de la existencia se encontraría en los números».

Sobrecoge, realmente, la trascendencia del descubrimiento, a cuyo autor -que ha encontrado el reflejo del 11-S en la destruccion de la basílica de Nicomedia por Diocleciano en 303- me imagino recibiendo el Nobel en un par de años. Si no, den tiempo al tiempo, que diría Enrique de Vicente, director de Año Cero y ejemplo de rigor periodístico donde los haya. Como se advierte en la revista, Villarrubia puede «haber hallado la ecuación matemática que permitiría penetrar en el sistema operativo del Creador y profetizar acontecimientos futuros». ¿Será Dios una especie de Bill Gates?

‘Año Cero’ se lleva la Tierra a otra galaxia

"No pertenecemos a la Vía Láctea", según Miguel Seguí.

Cualquier cosa tiene cabida en Año Cero, la revista esotérica de Enrique de Vicente. Así, en el número de agosto, Miguel Seguí da una exclusiva astronómica: ‘No pertenecemos a la Vía Láctea’. Cuando la leí, no me lo podía creer. No que la Tierra no forme parte de la Vía Láctea, sino que la tontería se siguiera publicando un mes después de haber sido desmentida por los implicados. Porque se trata de una muestra más de periodismo de imbestigación, como el ya famoso caso del astronauta fantasma de Iker Jiménez y el fantasma de Tres solteros y un biberón de Bruno Cardeñosa.
La noticia apareció en ViewZone, una revista digital sobre lo paranormal, a finales de junio. Citaba los resultados de una investigación publicada en la prestigiosa Astrophysical Journal por Michael Skrutskie y Steven Majewski, astrónomos de la Universidad de Virginia, en colaboración con colegas de Massachusetts. El autor indicaba que los científicos habían llegado a la conclusión de que el Sistema Solar no formaba parte originariamente de la Vía Láctea, sino que nació en otra, la galaxia enana de Sagitario, que está siendo devorada por la nuestra. La historia se publicó tal cual en El Universal mexicano y otros diarios, y fue inmediatamente desmentida por uno de los astrónomos: Majewski advierte desde entonces en su web a los potenciales lectores que no crean todo lo que leen y les anima a aclarar sus dudas en el artículo publicado por Philip Plait en Bad Astronomy el 27 de junio.
«Somos nativos de la Vía Lactea», sentencia una y otra vez en su texto Plait. Seguí, sin embargo, intenta convencer a sus lectores de lo contrario, vendiéndoles la moto de un artículo científico y unas declaraciones inexistentes. Y no vale decir que los responsables de Año Cero supieron del desmentido cuando la revista ya estaba en máquinas porque en el mismo número dan cuenta de los últimos hallazgos sobre el disco de Nebra, hechos públicos el 26 de junio en Antiquity. Claro que tampoco Enrique de Vicente y sus chicos debieron de creerse en el fondo lo que contaba Seguí porque, si no, la noticia tendría que haber salido en portada y recibido una mayor atención y no aparecer perdida en la página 49, debajo de una información sobre ‘Orgasmos altruistas’ ilustrada con una bella modelo. Es lo que algunos llaman periodismo de vanguardia.