Juan José Benítez

Benítez vuelve a repetir que los astronautas hallaron ruinas extraterrestres en la Luna y fueron destruidas

Juan José Benítez anda de promoción de su noveno, y dice que último, Caballo de Troya. Y hoy le han entrevistado, entre otros, mis compañeros Txetxu Ugalde y Blanca Saez en Ciudadanos en punto, en Punto Radio Euskadi. Han sido sólo 7 minutos -me imagino que por la apretada agenda mediática del ufólogo- en los que, meapiladas al margen, el escritor ha dejado caer un par de sus fantasías favoritas: que Caballo de Troya cuenta en realidad los resultados de viajes reales al pasado y que Estados Unidos destruyó con bombas atómicas unas ruinas extraterrestres que habían descubierto en la Luna los astronautas de las misiones Apollo. Si llega a tener algo más de tiempo, les habría contado que lleva un anillo alienígena -aunque tiene marca de platero-, que hay pruebas de que el hombre convivió con los dinosaurios, que un poder mágico permitió transportar las estatuas de la isla de Pascua hasta su ubicación definitiva, que Jesús se sentó en el Coliseo romano años antes de que el edificio existiera, que seres de Orión levantaron las pirámides de Egipto, que el Arca de la Alianza era un arma de destrucción masiva y otras muchas historias increíbles.

Me imagino a Txetxu y Blanca alucinados cuando Benítez ha dicho que lo del viaje en el tiempo a la época de Jesús no es para él una fantasía y que está convencido de que ha habido un  proyecto militar secreto estadounidense en esa línea. ¡Toma ya! Es lo que mantuvo cuando se puso a la venta el primer Caballo de Troya. ¿Se lo creerá de verdad? También ha contado en Punto Radio Euskadi, otra vez,  que los astronautas estadounidenses descubrieron en la Luna ruinas alienígenas que luego destruyeron a base de bombas atómicas. ¿Pruebas? Ninguna, claro. Les voy a contar un secreto: Benítez se enteró del hallazgo en la Luna de ruinas extraterrestres y de que luego fueron bombardeadas, a mediados de los años 70. Su fuente fue Carlos Paz Wells, un peruano que aseguraba tener encuentros con seres de otros mundos en los desiertos de su país. Años después, le narró una historia parecida un inexistente espía de la CIA -en realidad, un joven aragonés que quería reírse de Benítez y otros ufólogos-, y es posible que el ufólogo se lo tomara como una confirmación. Y, en enero de 2004 en TVE, en una de las entregas de su serie Planeta encantado, Benítez presentó como prueba un montaje realizado por un estudio de animación vasco que mucha gente tomó por una filmación hecha en la Luna porque se leía sobreimpresionado Imágenes inéditas. Ésta es la verdad, la única y secreta verdad sobre tan fantástica historia.

Me hubiera gustado hacerle a Benítez una entrevista en profundidad, como la que le hice a Javier Sierra, pero nunca se ha presentado la oportunidad. Le hubiera preguntado, por ejemplo, por la milagrosa -supongo- aparición en el primero de los Caballos de Troya de páginas enteras de El Libro de Urantia, así como párrafos de otras dos obras del contactado Fernando Sesma y del ufólogo Antonio Ribera, según tres reportajes publicados en Interviu hace más de veinte años: Caballo de Troya es un plagio” (25 de noviembre de 1987), “El autor de Caballo de Troya fusiló también dos obras editadas en España” (13 de enero de 1988) y “Fernando Lara: «Ya sabíamos que había transcrito literalmente páginas de Urantia»”. “En España, un escritor llamado J.J. Benítez ha estado plagiando durante años El Libro de Urantia al incorporar extensos fragmentos del libro en sus cuatro novelas fantásticas, con otra en camino. La Fundación se muestra impotente para luchar contra esto”, escribió Martin Gardner en su obra Urantia. ¿Revelación divina o negocio editorial?, publicada en Estados Unidos en 1992 y en España en 1995.

Por último, y por ceñirme sólo a Caballo de Troya, le preguntaría de dónde saca otra fantástica afirmación que lleva repitiendo décadas. Ayer mismo, lo hacía en una entrevista con José Luis Álvarez para Colpisa. El periodista le preguntaba si es verdad que Steven Spielberg se había interesado por la saga, y Benítez respondía: “Hace muchísimos años, hubo un contacto. Él me dijo que, cuando estuviera en inglés, hablábamos. Ahora que ya está terminada la obra, voy a intentar hacer alguna gestión para llevarla al cine”. Benítez lleva explotando el cuento spilbergiano desde el primer Caballo de Troya. Así, decía a unos periodistas del Heraldo de Aragón el 21 de noviembre de 1.984: “… cada libro que publico se lo voy enviando (a Steven Spielberg). Al poco de recibir Caballo de Troya, contestó diciéndome que el tema le había fascinado y que era muy interesante desde el punto de vista cinematográfico. También me comunicó que había dado a su equipo de colaboradores y guionistas los capítulos correspondientes al Jueves y Vienes Santo, que son dos días claves, para ver las posibilidades cinematográficas que había. Pienso que desde un punto de vista técnico el proyecto es viable, siempre y cuando se tengan los medios de Spielberg.”

En marzo de 1988, el cineasta visitó España y mantuvo el siguiente esclarecedor diálogo con una reportera de la revista Semana (Nº 2.512, 6 de abril de 1988):

“Periodista: Un escritor español, Juan José Benítez, autor de varios best-seller, entre ellos Caballo de Troya, parece ser que albergaba la pretensión de que esa última obra la llevara usted al cine.

Spielberg: Siento decepcionarla, pero yo debería conocer tal proyecto de mi productora y no sé nada de lo que me pregunta.”

Les dejo aquí la entrevista a Benítez en Punto Radio Euskadi para que vean que yo no me invento nada:

Prudencio Muguruza dice que contará en un libro la verdad sobre la leyenda de Ochate: ¿toda la verdad?

Prudencio Muguruza, a quien muchos consideramos el inventor de la leyenda de Ochate, adelantó el jueves a Luis Miguel Ortega Gil, miembro del Círculo Escéptico, que contará la verdadera historia del pueblo maldito en un libro que publicará a finales de año. Los dos coincidieron en un debate en Ni Más Ni Menos, programa de sobremesa de ETB 2, sobre lo que hay de verdad y de mentira en el misterio del pueblo del Condado de Treviño (Burgos), y Luis Miguel puso las cosas en su justo término.

La primera vez que se habló del enigma de Ochate fue en un reportaje firmado por Muguruza en la revista Mundo Desconocido en abril de 1982. Nuestro protagonista había irrumpido pocos meses antes en el panorama paranormal español con una foto de una nube en Aguillo que él y el ufólogo Juan José Benítez tomaron por una nave extraterrestre. El ovni fue portada de Mundo Desconocido en enero de 1982 y Muguruza, en aquel entonces conserje de una caja de ahorros alavesa, vendió el negativo por 500.000 pesetas (3.000 euros) a un industrial que hizo pósteres con la imagen. En sólo tres meses, pasó de testigo de un caso ovni a autor de un reportaje sobre un pueblo maldito en la principal revista esotérica de la época.

En “Luces en la puerta secreta”, como titulaba el texto sobre Ochate, Muguruza contaba que el pueblo sufrió en 1860 el azote de la viruela; en 1864, el del tifus; y el cólera mató en 1870 a todos sus habitantes menos a tres, que huyeron de la aldea. Desde entonces, según el exempleado de banca, allí ocurrían cosas extrañas. Es lo que todavía sostienen videntes, ufólogos y parapsicólogos que acuden al lugar a grabar psicofonías. Sin embargo, no hay ninguna prueba de que Ochate sufriera las epidemias citadas por Muguruza en Mundo Desconocido y por Iker Jiménez en su libro Enigmas sin resolver (1999) y en Cuarto Milenio.

Los documentos sobre los que se basa el misterio de este pueblo burgalés, y que Muguruza dice haber consultado, no existen. No lo digo yo; lo llevan diciendo los historiadores desde que el presunto enigma surgió de la nada en la revista Mundo Desconocido. Y hay constancia de que la aldea estuvo habitada hasta que, bien entrado el siglo XX, se despobló como otros tantos núcleos rurales españoles. Treinta años después del nacimiento de la leyenda negra de Ochate, Muguruza, que ahora se gana la vida echando las cartas, dice que va a contar la verdad. ¡Ojalá sea toda la verdad, que ya es hora!

¿Quién quiere un ejemplar del libro ‘Bases de ovnis en la Tierra’?

'Bases de ovnis en la Tierra', de Javier Esteban.Dicen que es difícil de conseguir. No lo sé. Yo tengo, en mi biblioteca, varios ejemplares de Bases de ovnis en la Tierra (1979), el libro de Douglas O’Brien -pseudónimo de Javier Esteban- que narra las andanzas de un supuesto espía de la CIA en España tras los platillos volantes. Es una novela y, al mismo tiempo, un clásico de la ufología española que dejó claro el rigor de algunos periodistas del misterio. A principios de los años 80 del siglo pasado, Juan José Benítez y Bruno Cardeñosa, entre otros, mantuvieron reuniones en persona con Esteban dando por hecho que hablaban con un agente de la CIA y algunas de las historias que les contó mientras por dentro se moría de risa acabaron en periódicos, revistas esotéricas y libros sobre platillos volantes. El ufólogo Francisco Padrón publicó en la prensa canaria una de sus historias como si fuera un caso real y, ¡sorpresa!, hasta fue capaz de encontrar testigos de los hechos de la novela.

Regalaré uno de mis ejemplares de Bases de ovnis en la Tierra al autor de la mejor crítica -mejor escrita y razonada; no tiene porque ser elogiosa- de mi libro La cara oculta del misterio. El texto deberá tener un máximo de 4.000 caracteres con espacios, incluirá la ficha del libro y tendrá que haberse publicado en un blog antes del 1 de noviembre. Los autores que deseen participar en el concurso deberán mandar un mensaje de correo a la dirección de contacto que figura en la columna de la derecha, indicando dónde puede leerse su crítica. El jurado estará formado por quienes me ayudaron a elaborar el libro y por mí, y el fallo será inapelable, pudiéndose declarar el premio desierto si ningún original tiene un mínimo de calidad. Correré con los gastos de envío del libro en territorio español, pero, si el ganador es de otro país, tendrá que hacerse él cargo de los mismos. Si no pudiera o no quisiera, el libro iría a parar al siguiente clasificado. El ganador se dará a conocer aquí antes de finales de noviembre.

Ovnis: con una prueba basta

Juan José Benítez, en una imagen de 1996. Foto: Efe.“Los ovnis existen. Hay millones de pruebas”, sentencia Juan José Benítez en una reciente entrevista. Es lo mismo que decía hace treinta años y sigue haciendo gala de la misma impotencia que entonces a la hora de demostrar que es más que un titular. Porque Benítez es incapaz de presentar una sola prueba a favor de la existencia de los ovnis. Y, que quede claro: cuando él habla de ovnis se refiere a naves extraterrestres con bicho dentro, no a los neutros objetos volantes no identificados.

El autor de Caballo de Troya nunca se ha andado con medias tintas: los platillos volantes son para él ingenios de otros mundos desde que, a mediados de los años 70, se convirtió en el mejor publicista de las trolas de los miembros del Instituto Peruano de relaciones Interplanetarias (IPRI) con su libro Ovnis: SOS a la Humanidad. Y es que, el 7 de septiembre de 1974, vio junto a los contactados varios ovnis en el desierto peruano, aunque, ¡claro!, ni él ni sus interlocutores sacaron foto alguna porque los vistantes se lo habían prohibido previamente a través de la escritura automática.

Pruebas, pruebas y más pruebas

Hace treinta años, Benítez contaba en una ocasión que disponía de fotos de seres extraterrestres tomadas por testigos de toda garantía y la jugada le salió mal. Como recuerda Luis Hernández Franch en Los ovnis desmitificados (1984-1985), hizo esa afirmación durante un debate televisivo y, en vez de callar, John L. Acuff, presidente del crédulo Comité Nacional para la Investigación de Fenómenos Aéreos (NICAP) de EE UU, dijo que, si así era, no entendía cómo nuestro protagonista no hacía públicas la prueba definitiva de la existencia de visitantes extraterrestres y se la guardaba. Benítez reculó, dijo que todavía tenía que someter las fotos a análisis y nunca más se supo de ellas. Ahora, después de haber vendido hasta un anillo con marca de platero como de origen alienígena y un montaje de una compañía de animación vasca como una película de ruinas en la Luna tomada por los astronautas del Apollo 11, el ufólogo navarro dice que “hay millones de pruebas” de que nos visitan seres de otros mundos.

Que muestre una, sólo una prueba concluyente. No hace falta más. Basta con un tornillo, un mapa marciano, una uña alienígena… Hasta que no lo haga, Benítez seguirá mereciendo el mismo crédito que cuando dice que seres de Orión levantaron las pirámides de Egipto y que los egipcios de hace 4.500 años vivían en la Prehistoria y desconocían la escritura, que cuando sostiene Jesús visitó Roma y presenció los juegos en el Coliseo y que cuando contaba en 1975, haciéndose eco acríticamente de las patrañas de la gente del IPRI, que en Marte vivían dos especies de seres inteligentes, en Venus la temperatura superficial era “adecuada para el desenvolvimiento de la vida” y había colonias alienígenas en lunas como Calisto, Io, Europa y Ganímedes.

‘Era rusa y se llamaba Laika’, la parodia de los programas de misterios de Joan Fontcuberta

Aquí tienen íntegro el falso documental Era rusa y se llamaba Laika, obra de Joan Fontcuberta y en el que el creador catalán parodia las producciones televisivas de Fernando Jiménez del Oso, Juan José Benítez e Iker Jiménez. ¡Disfrútenlo! Ayer, un centenar largo de personas lo vio en pantalla grande en la Biblioteca de Bidebarrieta de Bilbao, donde lo presentó el propio Fontcuberta.