‘Misteriólogos’ piratean webs escépticas

Alejandro Agostinelli, Henri Broch, Ignacio Cabria, José Luis Calvo, Ricardo Campo, Paul Kurtz, Luis Ruiz Noguez, Kentaro Mori, Diego Zúñiga, el autor de estas líneas y otros escépticos han visto reproducidos sin permiso trabajos suyos en una web que parece estar vinculada a un conocido misteriólogo gallego. Además, algunos de los originales han sido recortados, mutilándolos torpemente, según ha destacado uno de los perjudicados. Fraudes Paranormales presenta como propios artículos pirateados de Dios!, La Nave los Locos, Pensar y Perspectivas, entre otros sitios. Así, pueden leerse en esa web textos como «Hay que investigar los hechos religiosos» (Kurtz), «Los extraños cilindros de Bagdad, ¿pilas eléctricas… o cocteleras?» (Ruiz Noguez), «Estatuillas dogu: ¿jomon jedi?»«Schiariti, Ricardo» (Agostinelli), «Cómo nació la idea de que los ET nos están visitando desde la Prehistoria» (Calvo), «Juan Diego, ¿el santo que nunca existió?» (Gámez)… Todos ellos, reproducidos sin conocimiento de sus propietarios legales.
Da la impresión de que los artículos escépticos se incluyen en este sitio para contagiar credibilidad al resto de los textos que en él aparecen, salidos de la pluma de conocidos fabricantes de enigmas como Bruno Cardeñosa, Clara Tahoces, Moisés Garrido, Pili Abeijón y otros. Los responsables de Fraudes Paranormales son cómplices desde el anonimato de la propagación de viejas falsedades sobre lo que hoy es ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, al publicar un artículo de Manuel Carballal -aparecido originalmente en la revista Más Allá– en el que compara esa asociación con Jarrai y los neonazis. Una ruindad que, como el apropiamiento de trabajos ajenos, no tendría que quedar impune. Curiosamente, Fraudes Paranormales comparte dirección postal con Mundo Misterioso, web dirigida por Carballal y abandonada a su suerte hace tiempo. Se trata del Apartado de Correos 1.177 de La Coruña, dirección postal del grupo Fénix, fundado por Carballal en 1983, y del propio Carballal, según han confirmado a Magonia en círculos próximos al autor gallego.

¿Cuántos ovnis verá Bruno Cardeñosa en el meteoro del 4 de enero de 2004?

«El 2 de febrero pasó algo en nuestros cielos. Algo que nada tiene que ver con chatarra espacial, con un fraude o con un meteorito; algo cuya naturaleza desconocemos, pero que intuimos. Algo, en definitiva, que supuso el comienzo de una nueva era ufológica en nuestro país y cuya trascendencia, si la tiene, sólo el tiempo nos la revelará». Así cerraba el ufólogo Bruno Cardeñosa, en la revista Más Allá en septiembre de 1991, un reportaje de diez páginas dedicado a las visiones de una bola de fuego que cruzó España el 2 de febrero de 1988. Otro bólido atravesó el país el 4 de enero y por eso he recordado el jugo que le sacó este comerciante del misterio al fenómeno de hace dieciséis años, mucho menos espectacular que el del domingo. Decía entonces este reportero de lo paranormal que estábamos, además de ante un suceso ovni, ante una muestra de «actitudes de silencio por parte de las autoridades militares», las cuales habían recuperado restos de varias naves extraterrestres. «La investigación completa del caso duró casi un año y, tras recoger más de trescientos testimonios y decenas de informaciones, he llegado a la conclusión de que lo observado aquella tarde no fue un ovni, sino varios, que habrían sido avistados a diferentes horas y en diferentes lugares», explicaba el periodista.
No presentaba ninguna prueba que avalara sus extraordinarias afirmaciones, basadas en presunciones, cuando no en testimonios de personajes como Licerio Moreno, tras cuya pista le había puesto nada más y nada menos que el autor de Diario de un skin (2002). «Corría el frío mes de febrero de 1988 cuando, entregado en cuerpo y alma a la investigación del caso del día 2, recibí una noche en mi domicilio la llamada de Manuel Carballal. Durante la conversación, que siempre permanecerá archivada en mi cerebro, mi paisano me hizo ver una curiosa coincidencia respecto al caso del día 2. Más o menos, me explicó que el suceso ocurrió cuando llevábamos 33 días del año, y que éste, por ser bisiesto, concluiría al cabo de 333 días. Pero había más: si efectuamos la suma numerológica de la fecha, nos encontraríamos que el día del avistamiento múltiple sumaba 3. Manuel me comentó que esto corroboraba ciertos mensajes que algunos contactados venían recibiendo, haciendo referencia a una extraña Clave 33. Aquello me dejó prendado, y aceleré la búsqueda de información al respecto», recordaba el ufólogo. Tanta ciencia apabulla: numerología y contactados, individuos que dicen mantener comunicación con seres de otros mundos que nos visitan en platillos volantes. Como Carballal se dé cuenta de que el domingo, horas antes del espectáculo celeste, se posó en Marte el todoterreno Spirit de la NASA, nos monta una contrainvasión marciana en un pispás.
Cardeñosa, quien mantiene que contra el Pentágono no se estrelló ningún avión de pasajeros el 11-S –la conspiración es un buen negocio, como bien sabe su colega Thierry Meyssan-, ya apuntaba maneras hace más de tres lustros. Basándose en lo que le contó Licerio Moreno, astrólogo y líder de la Asociación Adonai para la Fraternidad Cósmica, apuntaba la posibilidad de que los ovnis del 2 de febrero de 1988 -en realidad, el bólido que cruzó la península- fueran una señal de la Segunda Venida de Jesús enmarcada dentro de la denominada Clave 33. «Para mí, existe una serie de hechos comprobables, unos acontecimientos y unas coincidencias que se escapan a nuestro corto entender, al menos en mi caso, sucesos que nada tienen que ver con vulgares fraudes. Pero, cuidado, de lo dicho a que todo este cúmulo de pruebas signifique que la Segunda Venida de Jesús se va a producir dista un abismo y se convierte en cuestión de fe, pero… ¿es descabellado pensar en ello? Ni mucho menos. Incluso aquéllos que se jactan de buenos cristianos deberían esperar su prometido regreso. Un retorno que está anunciado en profecías, vivencias, textos sagrados, apariciones de la Virgen, etcétera. Este verdadero ensayo sobre la causalidad que es la Clave 33, cuanto menos, no hace otra cosa que plantearnos la cuestión», decía.
Si fue capaz de encontrar -aunque no presentó ni un minúsculo pedazo de metal- hasta siete lugares donde se cayeron pedazos de ovnis y pistas sobre la Segunda Venida de Jesús en 1988, ¿con qué nos sorprenderá Cardeñosa si investiga el bólido del pasado domingo? Sólo pensarlo, da miedo. En 1988, de sendas cartas en las que un alcalde y la Guardia Civil negaban la existencia de rastreos a la búsqueda de restos de platillos volantes, el ufólogo dedujo: «Sin lugar a dudas, alguien, y desde una alta esfera, prohibió informar a ningún cuerpo oficial de cualquier tipo de investigación realizada».

«Mis detractores son agentes de los servicios de inteligencia», dice Benítez

No sé si nos está tomando el pelo a todos o si su reino no es de este mundo. Juan José Benítez se descuelga hoy en El Semanal, el colorín con más difusión de la prensa española, con un puñado de afirmaciones cada cual más disparatada. Al margen de una desafortunada comparación del ufólogo con Félix Rodríguez de la Fuente -«¿Planeta encantado, de Juan José Benítez, vendría a ser algo así como lo que fue El hombre y la tierra para Félix Rodríguez de la Fuente?», pregunta David Benedicte-, el entrevistador deja que el ufólogo se ponga el solito la soga y se cuelgue del árbol de la insensatez. «Mis detractores suelen hacer más ruido que mis lectores, porque son fanáticos. No están bien informados. Se trata de intoxicadores profesionales, gente pagada por los servicios de inteligencia o tontos útiles. Y lo puedo demostrar», asegura el novelador. Benítez lleva con esta cantinela años y, cada vez que algunos le hemos retado a que demuestre lo que mantiene y se deje de tonterías, ha escurrido el bulto.
¿Cuánto se apuestan a que ahora tampoco saca esas pruebas que presume tener? Y es que, como su colega Manuel Carballal -popular en las librerías como Antonio Salas, pseudónimo con el que ha firmado Diario de un skin, y que dirige la web Mundo Misterioso-, el periodista navarro sólo sabe defenderse de las críticas mediante la mentira. En la breve entrevista de El Semanal, sostiene, entre otras tonterías, que Jesús era extraterrestre –quizá por eso pudo estar en el Coliseo romano antes de que el edificio existiera-, que hay no humanos entre nosotros y que una civilización alienígena dejó edificaciones en la cara oculta de la Luna. Aunque parezca increíble, el autor de Caballo de Troya dice una cosa sensata: «Sólo espero que la gente sepa leer entre líneas. Mi mensaje es: ‘No crea usted nada de lo que está viendo en televisión'». Únicamente falta que los directivos de Televisión Española (TVE) hagan caso al delegado de ET en la Tierra y adviertan, antes de cada episodio de Planeta encantado, de que se trata de un programa ficción y que todas las afirmaciones extraordinarias carecen de fundamento científico. Es lo que han reclamado ya casi trescientos escépticos en una Carta abierta a RTVE.

¿Dará vida Manuel Carballal a Antonio Salas?

La productora gallega Filmanova busca protagonista para la versión televisiva de Diario de un skin (Temas de Hoy, 2003), obra de un presunto infiltrado en grupos neonazis que se está vendiendo como rosquillas. Digo presunto infiltrado porque, al parecer, en el molvimiento neonazi español pueden contarse con los dedos de una mano quienes no saben quién se oculta tras el pseudónimo de Antonio Salas. Así, en la página web de Centuria Hispánica, puede leerse desde hace meses el siguiente anuncio: «Agradeceríamos al señor Manuel Carballal, alias Antonio Salas, que, para evitar burocracias legales, nos envíe un cheque al portador con la parte proporcional que nos corresponde de los derechos de autor que recibe de su libro Diario de un skin, dado que en los apartados relativos a la música RAC y las skingirls hay páginas y páginas enteras copiadas de nuestra web, para lo cual no nos ha pedido permiso, vulnerando así la propiedad intelectual de los textos y nuestros derechos de autor».
Portada del suplemento 'El Semanal', del 18 al 24 de mayo de 2003, en la que se ve a Manuel Carballal como Antonio Salas a la izquierda, tapados sus ojos por unas 'gafas de sol'.El autor de Diario de un skin ha dado en los últimos meses tantas pistas que tampoco hay prácticamente nadie en el mundillo paranormal ibérico para el que la identidad de Antonio Salas sea una enigma. Así, la primera referencia al libro apareció en Mundo Misterioso, portal esotérico dirigido por Manuel Carballal, donde presentaron a Salas como «un conocido periodista de investigación» que, «responsable de varios de los reportajes de investigación, en formato de cámara oculta, emitidos por Tele 5 desde el año 2000, ha sido el único reportero infiltrado en sectas, grupos de crimen organizado y organizaciones extremistas cuyas grabaciones han sido consideradas pruebas judiciales en varios casos policiales españoles». Curiosamente, pocos meses antes de la llegada de la obra de Salas a las librerías, Carballal acusó al autor de estas líneas de poner en peligro su vida por desvelar sus actividades periodisticas.
«Luis Alfonso Gámez es un fanático religioso, y como tal no puede ver más allá de sus narices, tan amplias como las de Pinocho por razones obvias. (…) Su fanatismo llega al extremo de publicar en un periódico proetarra que yo soy un periodista infiltrado, al servicio de la Policía o del Cesid, en grupos de extrema izquierda… ¿te imaginas? Tanto si fuese cierto (que no lo es) como si no, uno podría pensar que los arpíos querían hasta que me pusieran una bomba ¿no?». Estas líneas, escritas por Carballal en un mensaje publicado en la lista de correo Mundo Misterioso el 15 de octubre de 2002, dejan claro que este misteriólogo es capaz de cualquier infamia.
En su momento, pedí a Carballal que indicara dónde y cuándo había hecho yo lo que él decía. Naturalmente, no pudo enseñar ni un recorte de prensa, porque no sólo no he escrito jamás en un «periódico proetarra», sino que tampoco he dicho en ningún otro medio que él haya trabajado como «periodista infiltrado, al servicio de la Policía o del Cesid, en grupos de extrema izquierda». Carballal mintió hace casi un año y demostró, al mismo tiempo, que padece amnesia selectiva respecto a lo de publicar afirmaciones que puedan colocarle en el punto de mira de asesinos. Mejor haría en controlarse a sí mismo y no dejarse llevar por las ansias de figurar que le llevaron a jactarse, en Los expedientes secretos (Planeta, 2001), de colaborar desde hace años con la Policía y de «contribuir humildemente en una operación contra la banda terrorista ETA» (pág. 24), gracias a unos contactos que había hecho en campos de tiro.
Manuel Carballal, en su libro 'Los expedientes secretos'. Foto: Vicente Carballal.Esas ansias de figurar son las mismas que transportaron en mayo a Antonio Salas hasta una portada de El Semanal, el suplemento que se distribuye con veinticinco diarios españoles, en la que aparecían cuatro supuestos neonazis junto a una tentadora sentencia: «Uno de estos skins es un topo». Si el reto era adivinar cuál, podía haberse recurrido a otra imagen. Porque el neonazi pegado a la izquierda de la foto, cuyas gafas de sol parecen pintadas con rotulador negro, y el retrato que puede verse en Los expedientes secretos corresponden a la misma persona. A no ser, claro, que Manuel Carballal tenga un clon. Lo único que queda por saber es quién interpretará a Antonio Salas en la tele; en la vida real, no hay ninguna duda al respecto.