Iker Jiménez

Iker Jiménez camufla una información de ‘El Correo’ como si fuera de ‘La Stampa’ de Turín

Iker Jiménez habló en la última entrega de Cuarto milenio de los desmayos de adolescentes registrados en el Museo Egipcio de Turín en enero de 2002 y, para presentar el misterio, leyó ante las cámaras una información publicada, según él, por el diario turinés La Stampa:

“El motivo de esta visita que vamos a hacer por el Museo Egipcio con Javier Sierra se encuentra en el periódico La Stampa, de Turín, hace no mucho tiempo. Vean qué títular, vean qué noticia:

«Investigan la causa de los desmayos de visitantes en el Museo Egipcio. Diez niñas y una mujer han sufrido súbitas indisposiciones cuando observaban las momias».

Y decía el corresponsal del periódico:

«Los responsables del Museo Egipcio de Turín no salen de su asombro al comprobar que continúan los misteriosos desvanecimientos entre sus visitantes, comenzados el pasado mes de marzo, y que esta semana han sumado tres nuevos casos. Tres niñas de nueve años que visitaban el miércoles el centro con su colegio sintieron diversos síntomas de malestar mientras contemplaban las momias».

Parece de Agatha Christie. ¿Qué ocurría en el museo?, ¿la ventilación?, ¿los productos de limpieza?, ¿o las momias y algunas figuras de dioses oscuros del Antiguo Egipto? Los casos fueron sumándose…”

Información sobre los desmayos en el Museo Egipcio de Turín publicada en 'El Correo'.La pose de Jiménez leyendo La Stampa ante las cámaras era tan efectista como fraudulenta. Como hace años que no sigo el programa paranormal de Cuatro por las horas en que se emite, me enteré de este nuevo montaje del capitán de la nave del misterio gracias a mi compañero José Félix Cachorro, director del Qué! Nervión, quien me alertó ayer de cómo Jiménez había vuelto a dar a sus seguidores gato por liebre. Porque la noticia que lee no fue publicada por el diario italiano “hace no mucho tiempo”, sino por el periódico bilbaíno El Correo el 19 de enero de 2002. La firmaba, cómo puede verse en el propio montaje de Cuatro, Íñigo Domínguez, corresponsal de esta casa en Roma al que hace un rato he contado la anécdota por teléfono. Tan llamativa como la desvergüenza de Jiménez, dándoselas de saber italiano y ocultando infantilmente el texto de El Correo entre las páginas de un ejemplar de La Stampa, es la torpeza de su equipo -¿dónde los elige?-, poniendo en paralelo a la suya una imagen con la información de Íñigo Domínguez en castellano tal como se publicó en su día, aunque ocultando su origen, pero no lo suficiente.

¿Es para reírse? Sí, claro. Pero también es una prueba más del rigor y el respeto por la verdad de Iker Jiménez y sus colaboradores. Y no me voy a detener en detallitos como que hable de una noticia de La Stampa y presente un texto en español, atribuya la información a “el corresponsal del periódico” cuando se refiere a un diario de Turín y el museo está en esa misma ciudad, y ese final, marca de la casa, refiriéndose a “figuras de dioses oscuros del Antiguo Egipto”… Lo dije una vez y lo repito: Cuarto Milenio debería ser de visión obligatoria en las facultades de Periodismo para que los futuros profesionales aprendieran lo que es la mala práxis.

Iker Jiménez llena de fantasmas el Holocausto

El médium estadounidense John Edward intentó en noviembre de 2001 rentabilizar a su manera el 11-S. Para ello, se propuso grabar una de las entregas de su programa de televisión Cruzando al Más Allá con familiares de las víctimas de los atentados terroristas a las que pondría en contacto con sus parientes muertos aquel día. Cuando la noticia se filtró, la productora y SciFi Channel, canal que emitía el programa, recibieron miles de llamadas telefónicas y cartas de espectadores indignados por la frivolización de la tragedia y, al final, la emisión se suspendió. El gran error de Edward, que engaña desde hace años a los incautos creyentes en el espiritismo con trucos y trampas al alcance de cualquiera, fue tratar de explotar paranormalmente una desgracia demasiado próxima a su público, temporal y geográficamente hablando.

No sé si Iker Jiménez tuvo en mente el caso del médium estadounidense cuando, junto con el psiquiatra José Miguel Gaona y bajo el paraguas de la Cadena SER, puso en marcha en marzo el Proyecto Dachau de análisis de psicofonías grabadas en el campo de exterminio nazi de ese nombre. Sí sé que el resultado de una iniciativa de ese estilo habría sido muy diferente de haber elegido un enclave sentimental e históricamente más cercano a la España de 2010, como los lugares donde explotaron bombas en los trenes en los atentados del 11-M, Hipercor -donde ETA asesinó a 21 personas en 1987- o las inmediaciones de cualquiera de las fosas comunes de la Guerra Civil. A buen seguro, muchos ciudadanos de bien y familiares de las víctimas de esas tragedias se habrían quejado ante la Cadena SER y Cuatro por los mismos motivos que lo hicieron muchos estadounidenses en el caso de John Edward y el 11-S.

Dachau, sin embargo, cae lo suficientemente lejos de nosotros en el tiempo y el espacio como para que convertir en espectáculo lo que sucedió allí pueda salir gratis, por muy asqueroso que sea. No sabía que Jiménez y su equipo andaban embarcados en algo así hasta que leí en la Prensa el avance de contenidos de la entrega de Cuarto milenio del Domingo de Pascua: anunciaba que uno de los segmentos del programa iba a estar dedicado al campo de concentración nazi, donde se habían grabado psicofonías con “sobrecogedores sonidos de otro tiempo”. Lo que dije al leer esas líneas no es reproducible; es lo mismo que pensé en su día al ver a Nieves Herrero informando del caso de Alcàsser y lo que me viene a la cabeza cuando veo que un periódico o una cadena de televisión dan cancha a ideas conspiranoicas sobre el 11-M.

Frivolizando una tragedia

Prisioneros de Dachau saludan a las tropas estadounidenses a su entrada al campo de concentración.Jiménez ya ha demostrado en otras ocasiones su tedencia a frivolizar la desgracia ajena: recuerden el caso de El Caminante de Boisaca, el joven al que atropelló el tren, el capitán de la nave del misterio convirtió en viajero en el tiempo y su psiquiatra forense de guardia, José Cabrera, en alguien con “un retraso mental congénito” cuando era un estudiante normal y corriente. Ahora, disfraza los disparates sobre Dachau -ambientados con ruido de truenos y otros efectos especiales- de presunto proyecto científico con la complicidad de un psiquiatra, Gaona, que viajó a Alemania a grabar las psicofonías en enero. Este parapsicólogo dejó un día escondidas -supuestamente, sin permiso- dos grabadoras digitales en las instalaciones para que captaran sonidos cuando el campo está cerrado a las visitas, entre las 17 y las 9 horas, al día siguiente las recogió y luego Jiménez colgó las horas de grabación en su web para que los oyentes de Milenio tres buscaran ruidos raros en ella. Y los encontraron, claro.

La estrella paranormal de Cuatro había escrito en su web: “El prestigio y currículum de su principal protagonista, el doctor psiquiatra José Miguel Gaona, certifica la honestidad y rigor de las grabaciones psicofónicas efectuadas en larga duración en diferentes emplazamientos de uno de los lugares más terroríficos del mundo: el campo de concentración de Dachau. Este lugar de muerte y horror se cobró la vida de más de 30.000 personas durante la Segunda Guerra Mundial. Fue una demoníaca fábrica de dolor y siempre ha sido considerado uno de los enclaves más siniestros del planeta. En esta tesitura, Dachau, al norte de Múnich, en Alemania, tiene todos los requisitos -muerte, impotencia, sufrimiento y emplazamiento claustrofóbico y concentrado- para aquéllos que piensan que existen lugares impregnados donde pueden residir anomalías y ondas que podrían ser captadas por nuestra tecnología”. Los ruidos descubiertos por los oyentes fueron presentados en la tele con la habitual asepsia de la factoría de misterios Jiménez-Porter, partiendo del supuesto de que en el campo de concentración -“un lugar de dolor, un lugar de supuesta impregnación”- quedaron flotando el dolor, la angustia y el horror provocados por los nazis. “Y, en mitad de la gélida noche alemana, las grabadoras precintadas digitales encuentran cosas que parecen bombazos, ¿ecos de otro tiempo?”, se preguntaba Jiménez.

El telespectador pudo escuchar media docena de psicofonías interpretadas siempre misteriosamente por Jiménez, Gaona y Carlos Largo, miembro del equipo del programa. El plato fuerte fue la audición de unos presuntos lamentos humanos, pero hubo silbidos de tren, bombazos, campanadas y chasquidos, siempre según el trío participante. Al final, después de media hora de espectáculo paranormal, tuvieron la desfachatez de decir que podía haber explicaciones no sobrenaturales para algunos, si no todos, los sonidos. Entonces, ¿a qué narices vino el programa?, ¿qué investigación se ha hecho? Pues una de pacotilla marca de la casa. Pero lo realmente indignante a estas alturas no es que los Pepe Gotera y Otilio del misterio cañí sirvan a su público gato por liebre, porque lo llevan haciendo años.

Artículo de Fernando de Felipe, crítico de televisión de 'La Vanguardia'.Lo realmente indignante, para mí, es que una cadena como Cuatro haga de lo que pasó en Dachau un número circense. Y no soy el único que piensa así. Fernando de Felipe, crítico de televisión de La Vanguardia, escribía el jueves que, con este episodio, Jiménez había cruzado “definitivamente la delgada línea roja que separa lo entrañablemente freak de lo rotundamente canalla”. Recordaba cómo, en el caso de Dachau, el periodista esotérico fue “inasequible como de costumbre al desaliento deontológico” y le daba varias ideas para futuros programas: “¿Una nueva sesión de psicofonías en el Hipercor de Barcelona? ¿Un concurso de ouija en los alrededores de la estación de Atocha durante el próximo aniversario del 11-M? ¿Un especial sobre los niños mutantes de Hiroshima?”. No minusvaloren la capacidad de la telebasura de llegar hasta el fondo y seguir excavando. Acuérdense de cuando parecía imposible que un periodista de una cadena nacional cayera más bajo que Nieves Herrero aquella noche de Alcàsser.

“Investigar en la Universidad e investigar como Iker Jiménez es lo mismo”, dice Francisco Pérez Abellán

Cartel de las conferencias de Iker Jiménez en la Universidad Camilo José Cela (UCJL).Francisco Pérez Abellán, director del Departamento de Criminología de la Universidad Camilo José Cela (UCJL), cree que “investigar en la Universidad, investigar en la criminología e investigar como Iker es lo mismo”. Lo dijo ayer en Milenio 3, el programa de la Cadena SER, para explicar por qué ha invitado al capitán de la nave del misterio a dar una serie de conferencias en la UCJL el jueves y viernes de la próxima semana. Pérez Abellán, colaborador habitual de Cuarto Milenio y padre de uno de los miembros del equipo del programa, argumenta que, “para mucha gente”, Iker Jiménez es un “paradigma de la investigación” y por eso le lleva a la UCJL. Por esa misma razón, como dice el saber popular, “miles de millones de moscas no pueden estar equivocadas; coma mierda”.

“Van a ser unas jornadas inolvidables. Yo creo que va a haber un antes y un después. ¡Iker, en la Universidad! ¡Iker, en el sitio donde merece que se le reconozca el talento y la investigación!”, destacaba en la madrugada de ayer un entregado Pérez Abellán. Él considera a Jiménez un “ejemplo vivo” y una “demostración andante” de lo que tiene que ser un investigador científico. “Por eso, queremos que haya una pasarela desde Iker Jiménez a la Universidad y desde Iker Jiménez a la criminología”. Admite que es un “fan absoluto” del misteriólogo de Cuatro y cree que hay que olvidarse de sus saltos al vacío o fallos concretos. Ya saben, no importa que uno se invente un viajero en el tiempo para justificar la existencia de un cadáver sin identificar, que venda como real una ficción de un artista después de una larga investigación o presente una trola de un militar chileno como un secuestro extraterrestre; sigue siendo un ejemplo para los jóvenes españoles.

Coincido con Pérez Abellán en que la celebración Gran Semana de Iker Jiménez en la Universidad Camilo José Cela “va a marcar un antes y un después”, aunque espero que sólo lo sea para ese centro privado. Por si no creen que ha dicho lo que cuento, aquí tienen el audio correspondiente:

Iker Jiménez dará un seminario de criminología en la Universidad Camilo José Cela

Cartel del seminario que impartirá Iker Jiménez en la Universidad Camilo José Cela.La Universidad Camilo José Cela (UCJC) celebrará a finales de marzo la Gran Semana de Iker Jiménez, con dos días de conferencias a cargo del misteriólogo de Cuatro. Ha organizado el seminario el periodista Francisco Pérez Abellán, director del Departamento de Criminología de la UCJC, colaborador habitual de Cuarto Milenio y padre de uno de los miembros del equipo del programa, Paco Pérez Caballero. Será el 25 y 26 de marzo, de 16.30 a 18.30 horas, cuando Jiménez hablará en el Salón de Grados del Campus de Villanueva de la Cañada. “Habrá investigación, periodismo y misterio. Quizá recuerdo, muchas anécdotas y sorpresas inesperadas. Ésos son los ingredientes fundamentales en esta iniciativa que, alejada de cualquier interés crematístico por ninguna de las partes, me parece valiente y pionera en nuestro país…”, dice en su web la estrella paranormal de Cuatro.

Muy pionera no es la iniciativa en una universidad española que ha acogido homenajes a personajes como Fernando Jiménez del Oso y hasta sesiones de espiritismo, pero hay que reconocerle a Iker Jiménez su capacidad a la hora de vender el llamado periodismo de misterio como si fuera algo más que mal periodismo. “Se hace esto para aquéllos interesados en la criminología, la historia, antropología o etnografía, principalmente. Y, por supuesto, es una iniciativa que hacemos extensible a cualquier persona que sienta curiosidad por ese amplio concepto que la investigación significa. La investigación, la curiosidad, la búsqueda de respuestas como una forma de ver el mundo”, explica. ¿Hablará del caso del cosmonauta fantasma?, ¿de cómo se sacó un viajero del tiempo de la manga para identificar a un pobre joven arrollado por el tren?, ¿de cómo vendió como enigmático el caso de un soldado chileno que una noche de 1977 se fue a orinar y se inventó una abducción?, ¿de cómo ha presentado ataques de perros y lobos a ganado como si fueran obra del chupacabras, un misterioso ser de origen desconocido?…

Si lo desean, pueden felicitar por correo electrónico a Rafael Cortés Elvira, rector de la UCJC, por tan revolucionaria iniciativa y animarle a que abra la institución que dirige a tarotistas, cirujanos psíquicos, parapsicólogos, ufólogos, hechiceros y, en general, a todo aquél que crea tener algún poder extraordinario o estar en contacto con seres sobrenaturales.

‘Era rusa y se llamaba Laika’, la parodia de los programas de misterios de Joan Fontcuberta

Aquí tienen íntegro el falso documental Era rusa y se llamaba Laika, obra de Joan Fontcuberta y en el que el creador catalán parodia las producciones televisivas de Fernando Jiménez del Oso, Juan José Benítez e Iker Jiménez. ¡Disfrútenlo! Ayer, un centenar largo de personas lo vio en pantalla grande en la Biblioteca de Bidebarrieta de Bilbao, donde lo presentó el propio Fontcuberta.