No hay que temer el calentamiento global porque Dios prometió a Noé que no iba a haber más inundaciones

Para John Shimkus, candidato republicano a la presidencia del Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, preocuparse por el cambio climático es una pérdida de tiempo. Dice que no hay nada que temer y que la prueba está en la Biblia. Por eso, para despejar dudas sobre lo estúpido -en su opinión- de tomar medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, este político ultraconservador leyó, el 25 de marzo del año pasado en un debate parlamentario, los versículos 21 y 22 del capítulo 8 del Génesis, en los cuales Yahvé promete a Noé, después del Diluvio, que no volvería a inundar la Tierra. Las palabras de la divinidad que Shimkus leyó son las siguientes:

«Nunca más volveré a maldecir el suelo por causa del hombre, porque las trazas del corazón humano son malas desde su niñez, ni volveré a herir a todo ser viviente como lo he hecho. Mientras dure la tierra, sementera y siega, frío y calor, verano e invierno, día y noche no cesarán». (Génesis 8: 21-22.)

Por si no fuera suficiente, también echó mano del versículo 31 del capítulo 24 del Evangelio de Mateo para dejar claro que Dios será el que decida cuándo se vaya todo al garete:

Él enviará a sus ángeles con sonora trompeta, y reunirán de sus cuatro vientos a sus elegidos, desde un extremo de los cielos hasta el otro. (Mateo 24: 31.)

Y Shimkus sentenció: «Creo que ésta es la infalible palabra de Dios, y es lo que va pasar con su creación. El final del mundo llegará sólo cuando Dios decida que el tiempo se ha acabado. El hombre no destruirá la Tierra. La Tierra no será destruida por una inundación». Que tipos como éste puedan influir en la política energética del país más poderoso de la Tierra parece propio de un episodio de Los Simpson o de una mala película de catástrofes de Roland Emmerich. Y nosotros quejándonos aquí del primo de Rajoy…
Por si no me creen, aquí les dejo el vídeo de tan gloriosa intervención, recuperada del olvido por Juan Cole, profesor de Historia de la Universidad de Michigan.

El síndrome de la evolución, el nazismo de Richard Dawkins y otras estupideces de la ‘Conservapedia’

Logotipo de la Conservapedia.No sabía de la existencia de la Conservapedia, la Wikipedia alternativa de la ultraderecha cristiana estadounidense, hasta el sábado, cuando el biólogo Juan Ignacio Pérez y el filósofo de la ciencia Eduardo Robredo Zugasti coincidieron en Twitter en hacer sendos comentarios con enlaces a ese sitio. Desde entonces, he navegado ocasionalmente por esa web y encontrado auténticas perlas del pensamiento anticientífico, de las que les voy a exponer algunas seguidamente.
La entrada sobre el denominado síndrome de la evolución es, según los autores, una de las más visitadas. «El síndrome de la evolución -dicen- es la tendencia de algunas personas a insistir compulsivamente en que la evolución humana a partir de animales de alguna manera debe ser verdad, y pasar casi todo su tiempo impulsando esa creencia entre los demás. Se refleja en Internet en personas que dedican más del 90% de sus publicaciones a promover su creencia en la evolución e insistir en la censura o demonización de puntos de vista alternativos. Están especialmente en contra de la enseñanza de las teorías alternativas a los niños en la escuela». Y añaden, por si a usted todavía le cabe alguna duda de lo malvados que son los partidarios de esa teoría científica, que «las víctimas del síndrome de la evolución tienden a ser estudiantes universitarios o graduados que quieren sobresalir en matemáticas o física, pero carecen de la capacidad o la ética de trabajo para hacerlo. Se sienten frustrados «aspirantes a» respecto a su reconocimiento académico. Pero se encuentran con que los liberales alaban su inteligencia si promueven la evolución».
Los conservapedistas son partidarios de la llamada ciencia de la creación, «la ciencia que tiene por objeto demostrar que la creación sobrenatural del universo material por Dios es coherente y compatible con la evidencia científica disponible», consideran la teoría de la relatividad una falsedad promovida por los liberales, sostienen que existe una cosa que se llama presciencia científica bíblica, «el contenido de la Biblia que muestra un conocimiento científico más allá del que existía entre los ateos en el momento en que la Biblia fue escrita», y que el hombre convivió con los dinosaurios. El ateísmo es la fuente de todo mal y, entre sus demonios de carne y hueso, destacan Richard Dawkins, Christopher Hitchens y P.Z. Myers, que cuentan con sus respectivas entradas insultantes.
Darwin, racista
Richard Dawkins.Del primero, por ejemplo, recuerdan que, al ser preguntado en una entrevista acerca de cómo distinguir el bien y el mal sin referentes morales sobrenaturales, respondió: «¿Qué nos impide decir que Hitler no estaba en lo cierto? Quiero decir, ésa es una pregunta realmente difícil, pero lo que [define] la moralidad no es la Biblia. Si lo fuera, estaríamos apedreando a gente por violar el Sabat». Presentan esa cita como si Dawkins fuera una defensor del nazismo, cuando lo que plantea es que nuestro juicio moral sobre las acciones de cualquiera -incluido Hitler- no puede basarse en lo que diga un libro sagrado, y sentencian: «Cerca de 12 millones de personas murieron en el Holocausto debido a las políticas brutales nazis, ¿y Richard Dawkins considera que es difícil responder a la pregunta de si lo que Hitler hizo estaba mal o bien?». En ese mismo artículo, acusan a Charles Darwin de ser «un racista y un supremacista blanco» sacando, ¡cómo no!, una cita de contexto, porque el naturalista inglés era abolicionista y creía que todos los seres humanos vienen de serie equipados con las mismas capacidades mentales. Menos mal que no existe el Infierno porque, si no, tenían ya plaza reservada, aunque sólo fuera por mentirosos.
«Pharyngula (el blog de P.Z. Myers) es conocido por su crítica sarcástica y a menudo engañosa de ciencia de la creación y de la teoría del diseño inteligente, así como por las fotos de cefalópodos (a menudo, con connotaciones sexuales vulgares tanto sutiles como manifiestas)», escriben en la entrada correspondiente a la bitácora del biólogo y escéptico. Los conservapedistas sostienen que la comunidad Scienceblogs, de la que forma parte Pharyngula, «parece tener problemas a la hora de atraer y mantener a escritores con talento» -supongo que echan en falta a algún telepredicador que otro- y suscriben la opinión de Mariano Grinbank, un judío cristiano, miembro del movimiento de la Nueva Era y practicante de reiki -entre otras supersticiones-, que considera que las anotaciones del blog de Myers «carecen a menudo de sustancia». En el fondo, lo que pasa es que el cortante estilo de este biólogo ateo deja a los promotores de la pseudociencia y la religión desnudos de argumentos, como demuestra la Conservapedia.
¿Qué puede hacerse ante engendros como esta Wikipedia cavernícola? Lo mismo que ante cualquier otro tipo de supercherías: fomentar el pensamiento crítico desde la escuela, adiestrando a los niños en habilidades que les permitan detectar la pseudociencia, la superstición y a los engañabobos, desde los fundamentalistas religiosos hasta los videntes. Quienes ya tenemos años podemos, por nuestra parte, plantar cara a las supercherías en Internet, como recomienda Damian Thompson en su libro Los nuevos charlatanes (2008). «En el último par de años el contraconocimiento ha demostrado ser sorprendentemente vulnerable a los ataques de guerrilla de la bitacosfera. Los defensores independientes de la verdad empírica, armados hasta los dientes de datos sólidos, han organizado emboscadas devastadoras contra los curanderos y embaucadores que han penetrado demasiado en el dominio público», escribe Thompson sobre algo que también estamos viviendo en España, el ascenso de una comunidad escéptica de blogs que es percibida como una amenaza por los vendedores de misterios y sus acólitos.

La consanguinidad pudo ser la causa de la alta mortalidad infantil entre los hijos de Darwin

Charles Darwin. Foto: J. Cameron.Un análisis estadístico de cuatro generaciones de las familias de Charles Darwin y Emma Wedgwood revela este mes en la revista Bioscience que la alta mortalidad infantil entre los hijos del naturalista inglés podría ser consecuencia de los matrimonios consanguíneos en ambos linajes. Darwin y su esposa eran primos carnales, y la madre del científico, Susannah Wedgwood, hija de primos terceros. El estudio, que abarca 25 familias y 176 niños, ha detectado una asociación estadística entre la mortalidad infantil y el índice de consanguinidad de los individuos de la dinastía Darwin/Wedgwood, según los autores.
Darwin y su esposa tuvieron diez hijos, tres de los cuales murieron en la infancia. Tim Berra, Gonzalo Álvarez y Francisco Ceballos recuerdan en el artículo cómo el biólogo «sospechó que su matrimonio con su prima carnal Emma Wedgwood podría haber sido la causa de algunos de los problemas de salud de sus hijos». Y destacan cómo, en abril de 1858, escribió a su amigo Leonard Jenyns: «Tengo ahora seis niños y dos niñas. Y mi felicidad no es completa porque no son muy fuertes, algunos parecen haber heredado mi detestable salud». Darwin estaba tan convencido de que la endogamia podía ser la razón de la mala salud de su estirpe que pidió a un miembro del Parlamento que en el censo de 1871 se incluyera una pregunta sobre el matrimonio entre parientes.
Los autores añaden, a los tres hijos muertos, otros tres que, a pesar de sus largos matrimonios, no dejaron descendencia, extremo que, dicen, podría achacarse a infertilidad como consecuencia de la consanguinidad.

Francisco J. Ayala gana el premio Templeton

Francisco J. Ayala, durante una entrevista concedida al autor en 2002. Foto: Bernardo Corral.El biólogo español Francisco J. Ayala ha recibido hoy el premio Templeton, el reconocimiento académico mejor dotado del mundo -con 1,2 millones de euros-, «por su vigorosa defensa del conocimiento científico frente a la intromisión de la religión, junto a su demanda de un respeto mutuo entre ambas esferas». La Fundación Templeton es una organización ultraconservadora que persigue congeniar ciencia y religión -un imposible, desde mi punto de vista-, y la elección de Ayala es, como acaba de decir P.Z. Myers, políticamente brillante en tanto que se trata de un científico de prestigio y, al mismo tiempo, de un defensor de los magisterios separados, algo que ha vuelto a reivindicar en el discurso de aceptación del premio. El galardonado, que ha anunciado que destinará el dinero a donaciones, es desde hace décadas uno de los más firmes opositores a cualquier forma de creacionismo. «No hay ningún agujero en la teoría de la evolución. Está más comprobada que la teoría heliocéntrica», me contaba hace poco más de un año en una entrevista en la que hablamos largo y tendido de ciencia y religión.Ayala, que fue dominico en su juventud y es profesor de la Universidad de California, considera que «la evolución hace a Dios innecesario para explicar el mundo». «Las explicaciones teológicas suelen ser ad hoc -admite-. Y hay muchos creyentes de buena voluntad que temen que no sean válidas porque, si el mundo evoluciona por mecanismos naturales, Dios es innecesario. Yo creo que es una buena idea tratar de convencer a esa gente de buena voluntad que hay explicaciones religiosas válidas que, aunque no nos convenzan ni a ti ni a mí, hacen compatible la existencia de un mundo en evolución y de Dios». Parte del hecho de que hay gente que precisa de la hipótesis Dios «para tener una visión religiosa, dar sentido a su vida, tener esperanza y hacer la vida un poco más tolerable» y cree que «no hay por qué quitarle la esperanza al 80% ó 90% de los humanos que llevan una vida miserable y ven en la religión su único apoyo».
Una recomendación: si pueden, acudan a escuchar a Francisco J. Ayala la próxima vez que visite nuestro país. Yo lo haré pronto y espero disfrutar tanto como hace un año cuando nos honró al elegir Bilbao para celebrar el Día de Darwin y brindamos con champán por los 150 años de El origen de las especies. Hasta entonces, les dejo aquí el vídeo de su conferencia en la capital vizcaína, titulada Darwin y el ‘diseño inteligente’: creacionismo, cristianismo y evolución.

¡Feliz Día de Darwin 2010!

Tarjetón del Día de Darwin de 2010 en Bilbao.
Bilbao celebra hoy, por cuarto año consecutivo, el Día de Darwin, en coincidencia con el aniversario del nacimiento del naturalista inglés. La jornada tiene como objetivo recordar la trascendencia de El origen de las especies (1859), una obra que cambió nuestra visión del mundo y completó una revolución intelectual iniciada por Copérnico, quien había sacado a la Tierra del centro del Universo conocido. Darwin destronó al hombre como Rey de la Creación y lo convirtió en un producto de la evolución de especies anteriores. El salón de actos de la Biblioteca de Bidebarrieta acogerá hoy dos conferencias y una mesa redonda, en una iniciativa organizada por la Universidad del País Vasco, el diario El Correo, el Ayuntamiento de Bilbao, el Centro para la Investigación, el CIC bioGUNE, el Círculo Escéptico y la Unidad de Biofísica de la UPV y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas(CSIC).

El bioquímico Francisco García Olmedo (18.00 horas), de la Universidad Politécnica de Madrid, disertará sobre el ser humano como única especie que ha evolucionado por autoselección artificial y del papel de la dieta. Y el historiador Mariano Barriendos (19.00 horas), profesor de la Universidad de Barcelona, hablará sobre cómo han reaccionado el hombre y la sociedad en el pasado ante situaciones climáticas severas, prestando especial atención a lo que ocurrió en la Edad Media. El tercer invitado previsto en principio, el divulgador científico Manuel Toharia, no ha podido viajar a Bilbao por razones de causa mayor. El acto se cerrará con una mesa redonda en la que, además de los ponentes, intervendrán el climatólogo Jon Sáenz, profesor de Física y Meteorología de la UPV, y José María Mato, químico y director general del CIC-bioGUNE. Si asisten, espero que lo pasen bien. ¡Feliz Día de Darwin!

¡Celebre en Bilbao el Día de Darwin 2010!

La Biblioteca de Bidebarrieta de Bilbao (c/ Bidebarrieta, 4) acogerá el viernes, 12 de febrero, tres conferencias dentro de los actos del Día de Darwin, en una iniciativa organizada por la Universidad del País Vasco, el diario El Correo, el Ayuntamiento de Bilbao, el Centro para la Investigación, el CIC bioGUNE, el Círculo Escéptico y la Unidad de Biofísica de la UPV y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas(CSIC). El programa de la cuarta edición de este encuentro celebrada en la capital vizcaína es el siguiente:
18.00 horas: Autoselección artificial de la especie humana: la dieta como artificio, por Francisco García Olmedo, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Politécnica de Madrid.
18.45 horas: La sociedad ante el clima y sus manifestaciones severas. Evolución de la religiosidad y la ciencia desde la Edad Media, por Mariano Barriendos, profesor de Historia Moderna de la Universidad de Barcelona.
19.40 horas: Clima y evolución, por Manuel Toharia, director científico de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia.
20.25 horas: Mesa redonda.

Munilla, el obispo del ‘diseño inteligente’

José Ignacio Munilla. Foto: Usoz.Todo creyente es creacionista en el sentido de que cree que en el principio hubo un creador; pero no todo creyente es creacionista en el sentido de creer que estamos aquí por ser el fin de esa creación. Conozco cristianos que sitúan la acción divina antes del Big Bang: Dios habría echado a rodar el Universo y luego se habría apartado y dejado hacer a las Leyes de la Naturaleza, incluida la selección natural. En esta concepción de la realidad, hay un hecho prodigioso al principio; pero no estamos aquí porque Dios nos haya creado ex profeso del barro o haya guiado el proceso evolutivo. Dentro del creacionismo, el extremo opuesto a esta visión es el de los literalistas bíblicos, que leen el Antiguo Testamento como un libro de historia y biología universales. Más cerca de estos últimos que de los primeros está José Ignacio Munilla. El recién nombrado obispo de San Sebastián es partidario del diseño inteligente, de que la evolución de la vida en la Tierra ha sido guiada por un entidad superior.
«El gran logro del diseño inteligente ha sido el de resistirse ante uno de los mitos de nuestro tiempo: la teoría darwinista. La casualidad no existe. La casualidad es el nombre que damos a nuestra ignorancia», escribía el ahora obispo en El Diario Vasco hace cuatro años, cuando era párroco de la iglesia de El Salvador en Zumarraga (Guipúzcoa). En su artículo «Diseño inteligente: ¿casualidad o causalidad?», salía en defensa de esa interpretación religiosa de la evolución de la vida tras la sentencia del juez John J. Jones III, quien dictaminó en diciembre de 2005 que «enseñar el diseño inteligente como alternativa a la teoría de la evolución en una clase de la escuela pública [como pretendían los creacionistas en Pensilvania] es inconstitucional» en Estados Unidos porque viola la separación de Iglesia y Estado.
Munilla admite que el Cosmos no tiene los 6.000 años que calculó, a mediados del siglo XVII, el clérigo anglicano James Ussher a partir de la Biblia, sino que han pasado unos 15.000 millones de años desde el Big Bang. Pero rechaza que la vida en la Tierra haya llegado donde ha llegado sólo gracias a la selección natural y al azar. «Su posición [la de los defensores del diseño inteligente] es muy matizada -dice-, ya que el hecho de afirmar la existencia del diseño tampoco les impide aceptar la evolución e incluso, en una cierta medida, la posibilidad de que haya una selección natural de las especies según las reglas de Darwin, que pudiera explicar los cambios dentro del mismo genotipo (sería una microevolución). Pero, rechazan la explicación darwiniana para dar razón de la evolución de especie a especie (llamada macroevolución)». A Munilla se le olvida recordar a sus lectores que sólo hay dos científicos que defienden el diseño inteligente y que carecen de toda credibilidad.
Para el obispo de San Sebastián, si el hombre desciende de un simio, eso se debe a la actuación divina. Una intervención bastante chapucera que, por ejemplo, hace que muchos de los nuestros sufran dolores y molestias por el mero hecho de caminar sobre dos patas y que, como me contaba hace un par de años el biólogo Francisco J. Ayala, deja a Dios en bastante mal lugar. Suele recordar el biólogo de origen español que el 20% de los embarazos acaba en aborto espontáneo durante los dos primeros meses. «Dado que los partidarios del diseño inteligente mantienen que hay un ser humano desde el momento de la concepción, Dios sería el mayor asesino de la Historia», sentencia. Piensen en el terremoto de Haití, con sus decenas de miles de muertos. Si la divinidad ha dirigido el proceso evolutivo, eso implica que actúa en el día a día y que cabe achacar a ella todo lo que pasa, incluidos los muertos de Haití, de todas las catástrofes naturales, de todas las guerras, de todos los crímenes, de todos los accidentes… de todo lo malo que pasa. Ése es el Dios de Munilla, Rouco y compañía.

La agencia italiana para la ciencia gasta 9.000 euros en la publicación de un libro creacionista

El evolucionismo es una fantasía, según un libro publicado con apoyo del Consejo Nacional para la Investigación (CNR) italiano, el equivalente a nuestro Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). La obra, titulada Evoluzionismo. Il tramonto de una ipotesi (Evolucionismo. El ocaso de una hipótesis), recoge las actas de un congreso organizado por el CNR en febrero, con motivo del sesquicentenario de la publicación de El origen de las especies, de Charles Darwin. El encuentro, explica Laura Morgottini en la web de la Asociación Americana par el Avance de la Ciencia (AAAS), se montó con el objetivo de «explicar por qué el evolucionismo es un error, una teoría dogmática que se basa en supuestos erróneos y no está apoyada en pruebas. La lista de conferenciantes incluyó a un sedimentólogo, un químico, un físico, el rector de la Academia Internacional de Filosofía en el Principado de Liechtenstein, y otros filósofos. El libro contiene afirmaciones como que los métodos de datación de la Tierra y los fósiles son erróneos, que el modo en que los fósiles se depositaron estuvo determinado por el Diluvio, y que los dinosaurios se extnguieron hace sólo unos 40.000 años». El coordinador de la obra, de cuya edición me he enterado gracias a Eduardo Robredo Zugasti, ha sido Roberto de Mattei, profesor de Historia de la Cristiandad y de la Iglesia en la Universidad Europea de Roma y vicepresidente del CNR, entidad que ha financiado la publicación con 9.000 euros.
«Resulta interesante que, mientras la Iglesia ha dedicado muchas conferencias al tema [al evolucionismo] este año, el vicepresidente de CNR haya organizado conferencias en favor del creacionismo», ha dicho Nicola Cabibbo, presidente de la Academia Pontificia de Ciencias, quien ha censurado el apoyo económico al proyecto por parte del CSIC italiano. En parecidos términos, se ha manifestado el biólogo Ferdinando Boero, de la Universidad de Lecce, que considera «inaceptable» la financiación del libro por parte de la institución: «Nos encontramos ante la paradoja de que, mientras la Academia Vaticana de Ciencias respalda el evolucionismo, lo niega el vicepresidente de la organización científica más importante de Italia». En un intento de quitar hierro al asunto, el presidente del CNR, el físico Luciano Maiani, ha dicho que, aunque la entidad no comparte el punto de vista de De Mattei, éste tiene derecho a publicar el libro porque la libertad de expresión está garantizada por la Constitución italiana. El centro del debate no es, sin embargo, el derecho de nadie a decir lo que quiera dentro de la ley -incluidas estupideces como las creacionistas-, sino que una agencia para el fomento de la ciencia use dinero público para financiar supercherías, anticiencia.
No parece que en España el creacionismo pueda llegar a algo parecido, aunque sí ha sabido aprovechar lo fácil que es conseguir la cesión de un espacio universitario para cualquier cosa, incluidas sesiones de espiritismo y homenajes a divulgadores pseudocientíficos. Por estos casos y viendo lo que pasa en Italia, sería de desear que nuestros científicos reaccionaran con contundencia cuando los medios divulgan falsedades anticientíficas, en vez del silencio irresponsable con que la mayor parte de las veces las reciben.

Los 150 años de ‘El origen de la especies’, en Punto Radio Bilbao

Almudena Cacho, Eduardo Angulo y yo hablamos el 25 de noviembre en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, sobre los 150 años de El origen de las especies, en la séptima entrega del curso 2009-2010 del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al pensamiento crítico.

Los creacionistas se crecen

Kirk Cameron, con la edición creacionista de 'El origen de las especies', en el campus de la Universidad de California en Los Ángeles.

Algunos universitarios estadounidenses están mutilando una edición conmemorativa de El origen de las especies que se reparte en los principales campus del país desde el jueves. Arrancan las 50 páginas del nuevo prólogo incorporado al original y las tiran a la papelera. Siguen el consejo del biólogo evolucionista Richard Dawkins y del Centro Nacional para la Educación Científica (NCSE) de EE UU, que consideran esa introducción un cóctel de «mala ciencia, mala historia y mala teología», un insulto al original de Charles Darwin que salió a la venta hace hoy 150 años.El texto de la polémica está firmado por Ray Comfort, líder de la secta evangelista El Agua Viviente y creacionista declarado. Los creacionistas niegan que el hombre sea producto de miles de millones de años de evolución de la vida; consideran nuestra especie una creación divina. «Cuando leí El origen de las especies, Darwin me impresionó. Si viviera hoy, estoy seguro de que sería uno de los creativos de Disney o ganaría mucho dinero como guionista de películas de ciencia ficción para Hollywood. Tenía una imaginación fantástica», dice el pastor en la web de su ministerio.
Un universitario californiano arranca y tira a la basura el prólogo de Ray Comfort a 'El origen de las especies'.Comfort ha aprovechado el sesquicentenario de la publicación del libro del naturalista inglés para sacar una edición que incluye un prólogo suyo contra Darwin y su obra, de la cual va a repartir 120.000 ejemplares entre universitarios. Su gran aliado en esta empresa es Kirk Cameron, estrella en los años 80 de la serie de televisión Los problemas crecen y discípulo de Comfort desde hace más de diez años. Como su maestro, el actor considera la evolución un mito y cree que «El origen de las especies es la Biblia de los ateos», según declaró en septiembre a la revista People. Por eso ahora va de campus en campus repartiendo gratis ejemplares de esa Biblia atea prologada por su pastor y predica en Internet contra el evolucionismo.
En un vídeo colgado a mediados de septiembre de YouTube, un Cameron sonriente advierte de los peligros del avance del ateísmo y de la perversidad y falsedad de la teoría de la evolución. Parafrasea lo escrito por Comfort en el prólogo de El origen de las especies y habla del racismo de Darwin y de la «innegable conexión» del evolucionismo con el nazismo, además de destacar que no se han descubierto fósiles transicionales que marquen pasos clave en la evolución de las especies.
«La evolución está en la base de las ciencias biológicas», ha replicado el NCSE, que ha desmontado todas las afirmaciones de la pareja. Esta organización, formada por científicos y educadores, recuerda, por ejemplo, el reciente hallazgo de Tiktaalik roseae, un pez con muñeca que se considera el primer animal que anduvo sobre tierra firme. Y añade que la conexión nazi de Darwin no la sostiene ningún historiador. «Si Darwin influyó tanto en el pensamiento Hitler, ¿por qué nunca le menciona en Mein kampf?», preguntan los expertos, quienes añaden que «culpar a Darwin de lo que hizo Hitler es tan ridículo como culpar a los hermanos Wright del 11-S».

El descubrimiento de la Teoría de la Evolución dice mucho de nuestra inteligencia como especie

«Si una inteligencia extraterrestre quisiera saber cuál es el nivel cultural del ser humano, se preguntaría si hemos descubierto la evolución por selección natural», dijo ayer José María Mato en el I Seminario de Comunicación Científica organizado por la Fundación Biofísica Bizkaia en Bilbao. Con esta frase, el director del CIC bioGUNE destacó la trascendencia del hallazgo de Charles Darwin y Alfred Russell Wallace, quienes demostraron hace 150 años que no somos la especie elegida de ningún poder sobrenatural, sino consecuencia de miles de millones de años de evolución.

Vuelva a leer la frase de Mato, imagínese que llegamos a otro mundo y nos encontramos con una especie inteligente que no ha descubierto la Teoría de la Evolución: ¿no la consideraríamos atrasada? Como me decía hace unos meses el biólogo Francisco J. Ayala, «Darwin completó la Revolución Científica. La ciencia, en el sentido moderno, nace en los siglos XVI y XVII con Copérnico, Galileo y Newton, que explicaron los fenómenos naturales por medio de leyes naturales que tienen validez en todas partes y que descartan las explicaciones sobrenaturales. Pero dejaron fuera la diversidad de los organismos y su pretendido diseño. Darwin completa esa revolución y, a partir de él, todos los fenómenos naturales quedan dentro de la ciencia, de las explicaciones científicas».