El Vaticano se arroga el ‘copyright’ sobre el Papa, su nombre y su escudo, y no los dejará usar sin permiso

Benedicto XVI y su escudo papal. Foto: Fabio Pozzebom/ABr. Imagen: Andrea Cordero Lanza di Montezemolo.
Benedicto XVI y su escudo papal. Foto: Fabio Pozzebom/ABr. Imagen: Andrea Cordero Lanza di Montezemolo.

Cuando lo he leído en el blog de P.Z. Myers, no podía creérmelo: resulta que el Vaticano se ha arrogado el copyright sobre «el nombre y/o el escudo de los papas» para evitar que se utilicen para «fines y actividades que en poco o nada tienen que ver con la Iglesia católica». Para usar el nombre, la imagen y el escudo papales, así como «la denominación Pontificio/Pontificia» habrá que «contar con la autorización expresa y previa de la Santa Sede», según el comunicado que la Secretaría de Estado vaticana publicó el sábado en su web y que reproduzco seguidamente.

Disculpen, pero me entra la risa floja. Puede que el Vaticano sólo pretenda reservarse el monopolio de los recuerdos papales -ese mercadillo que tan poco agradaría al Jesús del Nuevo Testamento- o que lo que quiera es emprenderla contra las caricaturas y sátiras que le apetezca. ¿Tendrá que pedirles permiso un cineasta si quiere sacar al sucesor de Pedro en una película?, ¿tendrá que pagar por ello?, ¿le negarán el permiso si el Pontífice sale mal parado en el guión?, ¿le meterán un paquete si lo convierte en personaje sin permiso expreso del Vaticano?… Seré desconfiado, pero es que les llevamos sufriendo 2.000 años.

Declaración para la tutela de la figura del Papa

Sobre todo a lo largo de estos últimos años, se ha podido constatar el creciente afecto y estima cordial de muchos respecto a los Sumos Pontífices, a quienes algunos desean dedicarles instituciones universitarias, escolares o culturales, así como asociaciones, fundaciones u otras entidades.

Teniendo en cuenta esta situación, se declara que compete exclusivamente a la Santa Sede la legitimidad de tutelar en todas las formas el debido respeto a los Sucesores de Pedro y, por tanto, de salvaguardar su figura y su identidad personal de aquellas iniciativas que usen sin autorización el nombre y/o el escudo de los papas para fines y actividades que en poco o nada tienen que ver con la Iglesia católica. En efecto, a veces, con el uso de símbolos y logotipos eclesiales o pontificios, lo que se pretende es dar credibilidad y autoridad moral a lo que se está promocionando u organizando.

Así pues, tanto el uso de lo que se refiere directamente a la persona o al ministerio del Sumo Pontífice (nombre, imagen y escudo), como de la denominación Pontificio/Pontificia, debe contar con la autorización expresa y previa de la Santa Sede.

Nota publicada en Magonia el 21 de diciembre de 2009.


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