‘Fringe’: ¿el ‘Expediente X’ del siglo XXI?

El reparto de 'Fringe'.

Niños que mueren cuatro horas después de nacer convertidos en ancianos, personas que se quedan literalmente en los huesos en segundos, hombres eléctricos, cadáveres que declaran bajo interrogatorio en el laboratorio… Fringe parece el Expediente X del siglo XXI. La acción gira en torno a una conspiración que, vista media docena de episodios, parece estar detrás de una serie de estrambóticos experimentos más que éticamente cuestionables realizados hace décadas. Habrá que ver lo que da de sí la nueva producción de J.J. Abrams, pero, después de un estreno de tintes Perdidos, mucho tienen que hacer Olivia Dunham, agente especial del FBI, el desequilibrado científico Walter Bishop y su misterioso hijo Peter para no parecer una rencarnación de Dana Scully, los Tiradores Solitarios y Fox Mulder, respectivamente.
Entre 1993 y 2002, Chris Carter puso con Expediente X muy alto el listón de las series centradas en lo paranormal y, aunque Abrams es un mago en lo que se refiere a intriga, dudo de que su creación alcance el nivel de la mejor producción de ese género. La serie tiene ya asegurada una segunda temporada, a pesar de que Fox no cosechó grandes audiencias con ella en Estados Unidos. En España, Canal + la estrenó como Fringe (Al límite) en diciembre y la interrumpió sin más en marzo. Pronto volverá a verse en AXN, que hoy ha adelantado su primer episodio, y a finales de año se subirán al carro las cadenas autonómicas. El límite o borde de los títulos original y español -¿por qué es bilingüe el título español?, ¿es que nadie se ha parado a pensar que es como poner Lost (Perdidos)?- quiere hacer referencia al tipo de ciencia que está tanto detrás de los sucesos a investigar como de los procedimientos utilizados por el chalado de Walter Bishop para esclarecer los hechos; en realidad, se trata de pseudociencia o ciencia disparatada.