Javier Madrazo, en los brazos del pensamiento mágico

Javier Madrazo y la formación que representa, Izquierda Unida (IU), son dados al pensamiento mágico, a la anticiencia. Ayer lo dejaba bien claro el todavía consejero de Vivienda cuando Pello Salaburu le preguntaba, en la entrevista que publicó El Correo, por su opinión acerca de las antenas de telefonía y los organismos genéticamente modificados. Decía Madrazo: “Hay que desarrollar una regulación para poner coto a determinadas prácticas, sobre las que existen opiniones con fundamento que indican que pueden tener repercusión sobre la salud de las personas. Una regulación estricta. Organismos solventes y serios trasladan elementos de preocupación en todo esto. Tenemos que ser vigilantes. En cuanto a las antenas, hay estudios que muestran su impacto en el incremento de determinadas enfermedades en sectores expuestos”. Y, cuando el entrevistador le comentó que “esos estudios no existen en ningún lado”, él replicó: “No. Sí hay estudios, grupos y personas que hablan sobre este asunto con conocimiento de causa. Hay que confrontar opiniones en público al respecto”.

Como apunta Salaburu en la entradilla y pensé nada más leer la respuesta -leo las entrevistas de un modo caótico; no suelo empezar por el principio-, al líder de la IU vasca le sería imposible mostrar a nadie pruebas de lo que sostiene porque, sencillamente, no existen. Lo hubiera podido comprobar de haber asistido al encuentro celebrado en Bilbao sobre Antenas y salud: verdades y mentiras, en el que participaron el biofísico Félix Goñi y el físico Joseba Zubia, o a la charla del segundo sobre Ondas electromagnéticas y salud, que también puede ver en vídeo; de haber leído mi texto Ondas de histeria, que incluye enlaces a estudios concluyentes; y de haber ido hace una semana en la capital vizcaína a la conferencia que, dentro del ciclo conmemorativo del 200 aniversario de Charles Darwin, impartió en Bilbao la bioquímica Pilar Carbonero, quien prestó especial atención a los transgénicos. Frente a eso, Madrazo habla de “organismos solventes y serios” que “trasladan elementos de preocupación en todo esto”, aunque le pase lo mismo que al ufólogo que intenta vender las visitas de extraterrestres y que al conspiranoico que dice que las torres gemelas las derribó George W. Bush, que esas instituciones dignas de crédito a la hora de la verdad no existan, que no pueda citar a ninguna.