¿Cree Greenpeace en el Diluvio Universal?

Voluntarios de Greenpeace construyen la réplica del Arca de Noé en el monte Ararat. Foto: Reuters.

«Nos encontramos al borde de un segundo Diluvio Universal; pero todavía no es demasiado tarde», ha dicho Andree Böhling, experto en energía de Greenpeace que identifica esa hipotética segunda tromba de agua planetaria con la que se nos vendrá encima con el cambio climático. «Los políticos deben asumir su responsabilidad y no pueden seguir mirando como el mundo amenaza con verse sumergido en mareas, tormentas e inundaciones, mientras cientos de miles de personas pierden sus hogares, plantas y animales de extinguen, y se extienden las enfermedades y las sequías», advierte. Para llamar la atención sobre este riesgo, la organización ecologista está construyendo una réplica de 10 metros de eslora del Arca de Noé en lo alto del monte Ararat, en Turquía.
El cambio climático es un asunto serio. Pero la última ocurrencia de Greenpeace resulta desafortunada no por el símbolo elegido, sino también por vender la idea de «un segundo Diluvio Universal» cuando no hubo un primero -sólo creen en él los literalistas bíblicos- y, además, ningún escenario científico apunta en esa dirección. Todo parece indicar que estamos empezando a vivir un calentamiento global cuyas últimas consecuencias dependerán de las decisiones que tomemos en los próximos años respecto a la quema de combustibles fósiles y la emisión de gases de efecto invernadero, pero hablar de un Diluvio Universal es una estupidez. Además, a mí me lleva a pensar que en la cúpula de esa organización ecologista creen en la historicidad del relato bíblico. Si no, ¿cómo se explica que Böhling haya destacado que «el cambio climático es la mayor amenaza para nuestro planeta desde tiempos de Noé»?