Pat Boone, contra Darwin

Pat Boone.Extraños enemigos tiene la teoría de la evolución en Estados Unidos. Uno de ellos es Pat Boone, famoso cantante de los años 50. Resulta que Boone es ahora columnista de WorldNetDaily, una revista eletrónica de la extrema derecha, en la que alardea de patriotismo y de fervor religioso. Dos de sus últimas colaboraciones –‘La nada graciosa broma de Charles Darwin’ y ‘Pobre falsa religión de Darwin’– demuestran el rigor de Boone: confunde el significado popular de teoría con el científico; considera «mucho más plausible» la idea del diseño inteligente; dice tonterías como que «los simios han sido siempre simios, y los humanos siempre humanos»; alaba la visión de Tom DeRosa, científico que «experimentó un renacer espiritualque cambió completamente su visión de la existencia y de la ciencia», y que fundó el Instituto para los Estudios de la Creación; cree que a la religión de Darwin le quedan sólo 50 años y alerta de lo necesario que es hacer algo para evitar que en ese tiempo acabe con la fe de dos generaciones de jóvenes… Si uno visita la web oficial de Boone, comprobará, además, que tiene un disco dedicado a Billy Graham, el predicador fundamentalista amigo de George W. Bush. Y, si revisa la lista de columnistas de WND, se topará con una estrella del universo freak que comparte las reaccionarias ideas políticas y religiosas de Boone: al repartemamporros Chuck Norris, tan integrista religioso como mal actor.
Chuck Norris.El televisivo ranger de Texas aprovechó el 23 de octubre pasado una columna sobre los denominados hechos de Chuck Norris, una sucesión de bromas sobre él muy populares en Internet, para lanzar un alegato creacionista. «No existe una teoría de la evolución. Sólo una lista de criaturas que Chuck Norris permite que vivan», dice el hecho que le sirvió de pretexto. La afirmación está en la línea de otras como: «Las lágrimas de Chuck Norris curan el cáncer. Es una pena que él no haya llorado nunca»; «Si Chuck Norris llega tarde, más le vale al tiempo ir más despacio», y «Chuck Norris tiene dos velocidades: caminar y matar». Respecto a la broma evolutiva, el actor la considera divertida. «Pero -añade- esto es lo que realmente pienso de la teoría de la evolución: No es real. No es la manera en la que llegamos aquí. De hecho, la vida que usted ve sobre este planeta consiste en la lista de criaturas a las que Dios ha permitido vivir. No somos creación del azar. No somos accidentes. Existe un Dios, un Creador, que nos hizo a usted y a mí. Fuimos hechos a Su imagen, lo que nos diferencia de todas las demás criaturas». Pinchar aquí y allá en WND es dar con un discurso integrista detrás de otro, incluido el del predicador Jerry Falwell.
Eduardo Haro Tecglen.La alianza de los más conservadores contra Charles Darwin es evidente en Estados Unidos y eso abunda en el tópico de que las conductas irracionales son patrimonio preferentemente de la derecha. Así, Ernesto Carmena recuerda, en su libro El creacionismo ¡vaya timo!, como Eduardo Haro Tecglen escribió en su columna de El País el 5 de octubre de 2002: «Hubo un tiempo en que acepté a Darwin por lo que suponía de oposición y alternativa al teísmo organizado y porque aquí estaba prohibido; pero no tarde mucho en descubrir que era la justificación de todo fascismo y, en general, de todo crimen social». Seguidamente, Carmena califica al escritor de «gran izquierdista ateo» y considera por eso «aún más lamentable su torpe coincidencia con los creatas, ultrarreligiosos y ultraconservadores». Es generoso con Haro Tecglen y con la izquierda en general, por desgracia tan proclive al pensamiento mágico como la derecha, aunque los segundos sean menos astutos a la hora de vender unas supercherías que los primeros suelen disfrazar de modernidad.
Además de la grandeza de las ideas del naturalista inglés, la coincidencia de tipos tan diferentes como Pat Boone, Chuck Norris, Eduardo Haro Tecglen y Juan Manuel de Prada -quien en julio pasado proclamó su fe creacionista en un artículo en el XLSemanal– en atacar la teoría de la evolución hace que cada 12 de febrero sea necesario celebrar el Día de Darwin, tal como haremos hoy en Bilbao.