Nessie y los elefantes de circo

El monstruo del lago Ness es un elefante. Eso sostiene, según varios medios, el paleontólogo Neil D. Clark en el último número de The Open University Geological Society Journal (OGSJ). La verdad, sin embargo, es que el científico no ha dicho tal cosa. Lo que Clark, del museo Hunteriano de la Universidad de Glasgow, afirma en el artículo titulado «Tracking dinosaurs in Scotland» es que «muchas de las observaciones [de Nessie] han sido explicadas como troncos flotantes y olas raras, pero hay todavía bastantes avistamientos inexplicados». Y añade que una posible explicación «para algunos de los primeros casos que debería ser estudiada más a fondo involucra a circos ambulantes» que podrían haber dejado a sus elefantes bañarse en el lago.
«La hipótesis del elefante sólo se aplica a las observaciones de los años 30 del siglo pasado. Éstos son los primeros avistamientos de los que hablo. No tengo ninguna prueba de observaciones posteriores achacables a elefantes, del mismo modo que tampoco estoy seguro de cuándo dejaron los circos de viajar a la región de Inverness con elefantes», me ha indicado Clark, para quien «hay muchos avistamientos que no pueden explicarse mediante la hipótesis del elefante. Algunos podrían ser fraudes -algunos definitivamente lo son-, algunos tienen su origen en olas y otros ramas de áboles y quizá nutrias o peces». A pesar de que los testimonios sobre la existencia del monstruo se remontan al siglo VI, la verdad es que el primero debidamente documentado data de 1871 y no fue hasta los años 30 cuando las observaciones se multiplicaron después de la construcción de la carretera A82, que discurre por la orilla oeste del lago. Hoy, Nessie atrae hasta Inverness a medio millón de turistas anuales, que dejan en la región más de 40 millones de euros.
Pero ¿cómo cayó Clark en la posibilidad del Nessie elefante y qué pruebas tiene de la verosimilitud de su teoría? «La idea de la hipótesis del elefante se me ocurrió después de ver varias de las primeras fotos del monstruo del Lago Ness y compararlas con otras de elefantes bañándose», recuerda el paleontólogo, quien decidió ahondar en el asunto porque tenía que dar una charla sobre dinosaurios en Escocia y quería hacerle un hueco a Nessie, «ya que mucha gente cree que podría ser un dinosaurio». De hecho, aunque el artículo de OGSJ sólo tiene tres párrafos dedicados al monstruo y la hipótesis del elefante se expone en uno, el texto arranca con una muestra de la ironía del autor: «Los dinosaurios, excluido el monstruo del Lago Ness, son una rareza en Escocia».
Aspecto que podría presentar un elefante nadando, con la mayor parte del cuerpo bajo el agua.Clark cree que un paquidermo podría estar detrás de aquellas observaciones en las que los testigos describen al monstruo de color «gris elefante», «como un bebé elefante», «con el cuello largo, como la trompa de un elefante», etcétera. «Si (los empresarios circenses) dejaron a los elefantes bañarse en el lago, sólo serían visibles la trompa y dos jorobas: la primera joroba correspondería a la cabeza del animal y la segunda a la espalda. La impresión resultante sería la de un largo cuello y dos jorobas, más si hubiera más de un elefante en el agua», escribe en OGSJ. El paleontólogo está seguro de que van a ir saliendo a la luz pruebas -además de los testimonios orales- que conectarán los circos ambulantes con el monstruo del lago Ness en las observaciones de los años 30. La hipótesis resulta verosímil; ahora hace falta situar a los paquidermos de los circos en el lugar del crimen.