Sectas

La Wikipedia ‘banea’ las conexiones desde la Iglesia de la Cienciología por manipular sus contenidos

Tom Cruise, durante su discurso en la inauguración de la sede de Cienciología en Madrid, el 18 de septiembre de 2004. Foto: Reuters.

La Wikipedia se ha cerrado a todas las contribuciones realizadas desde direcciones IP de la Iglesia de la Cienciología y entidades asociadas, después de descubrir que miembros de ese credo editaban artículos para que fueran favorables a la secta fundada por el escritor de ciencia ficción L. Ron Hubbard. Según informa The Register, esta medida, sin precedentes, ha sido tomada por el Comité de Arbitraje de la enciclopedia libre en línea por diez votos a favor, ninguno en contra y una abstención.

La secta Meditación Trascendental se la cuela a una revista científica

La Meditación Trascendental (MT) protege a los universitarios contra el estrés, según un estudio que publica hoy el International Journal of Psychophysiology y se presenta como el primer trabajo serio sobre los efectos de la meditación en el cerebro y la psicología de los estudiantes. “La práctica de la TM podría ser importante para cualquiera que se enfrente a un intenso y desafiante proceso de aprendizaje”, según Fred Travis, investigador de la Universidad Maharishi de Administración (MUM) y autor principal del estudio.

Una estudiante medita mientras se somete a un electroencefalograma. Foto: MUM.El trabajo tuvo como cobayas a medio centenar de estudiantes de la Universidad Americana y otras de la región de Washington, y duró diez semanas. Los autores, entre los que también hay investigadores de la Universidad Americana, midieron una serie de variables cerebrales en los sujetos, una mitad de los cuales practicó MT durante ese periodo y la otra no. Al final, el grupo de control mostraba variables que pueden llevar a un “pensamiento desorganizado y disperso”, así como a gran ansiedad, preocupación e irritabilidad, según Travis, mientras que los que se habían sometido a los mandamiento de la TM se mostraban más equilibrados.

Sorprende que la secta del Maharishi Mahesh Yogi, el gurú de la risa tonta, se la haya colado a una revista científica. Y digo que se la ha colado porque ellos intentan vender el resultado de este estudio como lo que no es: ya están diciendo que la práctica de la TM puede ser “una nueva medicación” para los universitarios estresados, cuando el trabajo sólo demuestra -pongo la cursiva porque, dados los intereses de los autores, no me fío nada- que es mejor que no practicar ninguna relajación.

Hubiera estado bien que los investigadores hubieran dispuesto un segundo grupo de control de universitarios que se relajaran cierto tiempo al día escuchando música suave en un ambiente acogedor, durmiendo la siesta… Cuando eso se ha hecho, la recitación de mantras propia de la TM ha demostrado tener los mismos efectos para el organismo que la simple relajación. Así que, si quiere relajarse, olvídese de pagar una pasta a TM y túmbese en el sofá después de comer, por ejemplo. Claro que, si todo el mundo hiciera eso, Maharishi Mahesh Yogi no habría atesorado hasta finales del siglo pasado más de 3.000 millones de dólares (2.047 millones de euros) gracias a quienes creen que, siguiendo sus enseñanzas, accederán a un estado alterado de conciencia. Eso por no hablar de los ingenuos que creen que, mediante la TM, van a conseguir levitar.

Muere Maharishi Mahesh Yogi, ‘el gurú de la risa tonta’

Maharishi Mahesh Yogi, con los Beatles en 1967. Foto: AP.

Le llamaban el gurú de la risa tonta por su tendencia a ella durante las entrevistas de televisión. Maharishi Mahesh Yogi, el maestro espiritual de los Beatles y líder de la secta Meditación Trascendental (MT), murió ayer a los 91 años en Vlodrop (Holanda). Su imperio terrestre estaba valorado a finales de siglo en más de 3.000 millones de dólares (2.047 millones de euros), en propiedades adquiridas gracias a lo que pagan desde hace décadas por aprender a meditar quienes creen que así accederán a un estado alterado de conciencia.

En realidad, los efectos de la meditación trascendental en el organismo son equiparables a los de la simple relajación. Sumen, a la existencia de una legión de crédulos, el apoyo de estrellas del mundo del espectáculo -tan proclives a la espiritualidad de pacotilla- para explicarse el rentable éxito de este santón indio. Su secta también comercializa la meditación como solución a conflictos armados y para propiciar el descenso de la criminalidad -extremos que nunca han logrado-, además de prometer a sus seguidores la capacidad del vuelo yóguico, la levitación. Las imágenes promocionales de adeptos de MT flotando felices en posición de loto corresponden, sin embargo, a instantáneas tomadas durante saltos que dan en esa postura sobre colchonetas. Es para reírse, y eso hacía Maharishi Mahesh en la tele en cuanto podía.

La Cienciología sigue siendo una secta

Juan G. Bedoya nos dice hoy en El País que “la Cienciología ya no es una secta”, porque la organización creada por L. Ron Hubbard figura desde el 19 de diciembre en el Registro de Entidades Religiosas español, lo que le otorga las mismas ventajas que a otros credos. El titular es engañoso. La Cienciología sigue siendo una secta, ya que, según el Diccionario de la RAE, secta se define como “conjunto de seguidores de una parcialidad religiosa o ideológica, doctrina religiosa o ideológica que se diferencia e independiza de otra, o conjunto de creyentes en una doctrina particular o de fieles a una religión que el hablante considera falsa”. La Cienciología encaja objetivamente en las dos primeras acepciones y subjetivamente -para mí- en la tercera. Obviamente, no es la única religión -establecida o no- que considero una secta no sólo en el sentido de la Real Academia, sin también en el popular, que equipara secta a secta destructiva.

La aspiración de Hubbard y los suyos a ser considerados miembros de una religión es lógica viniendo de donde vienen, de un Estados Unidos donde ese reconocimento otorga a cualquier conjunto de creencias un blindaje frente a la crítica. Esa errónea idea de que todas las opiniones y credos son respetables se ha instalado también en otros países occidentales, incluida España, y por eso la Cienciología aspira allí donde puede a ser reconocida como una religión. Sin embargo, eso no implica que su fundamento sea hoy menos ridículo que ayer ni que su líder merezca hoy más respeto que en vida. Cualquiera puede crear una religión que con el tiempo sea reconocida como tal por los poderes públicos, pero eso no demuestra que sus bases sean ciertas, sólo que hay gente que cree en ellas, como en otros tiempos en Zeus, Thor, Baal y tantos otros dioses a los que el hombre adoró alguna vez y que han perdido sus altares.

Los cienciólogos destacan que en España son unos 10.000, como si la cantidad de fieles supusiera un plus de credibilidad para una fe. La religión jedi -sí, creen en La Fuerza– tiene unos 70.000 adeptos en Australia y más de 390.000 en Inglaterra y Gales, según los censos de esos países.

¿Usan los cienciólogos más del 10% del cerebro?

Publicidad de la Iglesia de la Cienciología.¡Confirmado! La Cienciología aspira a captar a sus militantes de base entre personas que sufren una grave discapacidad cerebral. Creía que habían cambiado de política hace años, pero en los últimos días varios amigos y un anuncio publicado en una revista esotérica me han sacado del error. La secta fundada por L. Ron Hubbard dice tener en España unos 10.000 adeptos e intenta seducir a más incautos con una presunta frase de Einstein sobre las limitaciones del cerebro humano. “Nosotros sólo utilizamos el 10% de nuestra potencia mental”, sostienen los cienciólogos que sentenció el afamado físico. En el panfleto que reproduzco -que data de los años 80 del siglo pasado, pero que siguen usando-, aseguran que la mejor manera de superar esa carencia es, ¡faltaría más!, leer el libro Dianética y seguir las enseñanzas de su mesías.

Hubbard fue un escritor de ciencia ficción de segunda y un tipo con serios problemas mentales cuya religión es una patochada de cuidado: “Los principios fundamentales de Cienciología son los siguientes: eres un ser espiritual inmortal. Tu experiencia se extiende más allá de un solo ciclo de vida y tus capacidades son ilimitadas, aunque no se hayan realizado en la actualidad”. Vamos, el típico bla-bla-bla misticoide al que tan proclives son las estrellas de Hollywood y muchos renegados de las religiones tradicionales.

¿Realmente usamos sólo el 10% del cerebro? Pues, no. No hay ningún ser humano que haya sufrido importantes daños cerebrales y siga tan ancho, cuando eso es lo que debería pasar en muchos casos si el 90% de nuestro cerebro fuera inútil. Nadie conoce a una persona con daños cerebrales a la que el médico haya dicho: “No se preocupe; la parte afectada es una que usted no utilizaba”. Al contrario, como recordaba hace unas semanas en Bilbao el psicólogo Carlos J. Álvarez -en la segunda edición de Misterios, a la luz de la ciencia-, basta una pequeña lesión neurológica para que una vida pueda irse al traste. Sin embargo, los cienciólogos sostienen lo contrario y buscan a sus adeptos entre quienes creen que sólo usan el 10% del cerebro. Si están convencidos de esa limitación por algo será, ¿no?