La caligrafía del presidente del Gobierno y el gratuito ‘El Jaque Mate’, en Punto Radio Bilbao

Javier San Martín y yo hablamos el 27 de mayo en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, sobre el análisis grafológico de la escritura del presidente del Gobierno y de un periódico gratuito conspiranoico, en la vigesimonovena entrega del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al pensamiento crítico.

El ‘conspiranoico’ Rafael Palacios da una conferencia en la Universidad de Valencia invitado por los alumnos

Rafael Palacios, editor del periódico gratuito El Jaque Mate -en el cual se mantiene, entre otras cosas, que Israel estuvo tras los atentados del 11-S-, dio una conferencia el jueves de la semana pasada en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Valencia. Preguntada por la intervención de Palacios en ese foro universitario, una portavoz del Decanato me respondió que había sido invitado por la Asamblea de Representantes, el máximo órgano del alumnado, y se negó a dar más explicaciones, así como a facilitarme algún medio de contacto con miembros de ese organismo. Este acto ya ha sido presentada por Palacios como la apertura “de una Universidad española -el templo del saber, junto a los ateneos-“ a un “conocimiento suprimido”. ¿Pueden lo alumnos de la Universidad de Valencia invitar a dar conferencias a cualquiera? ¿Carece la autoridad académica de medios para impedir la celebración en sus instalaciones de actos de una carga tan irracional como el de hace una semana? No sé las respuestas porque no me las han querido dar.

Publican un periódico gratuito ‘conspiranoico’ con una tirada de 175.000 ejemplares: ¿quién lo paga?

Portada de 'El Jaque Mate'.¿Quién paga El Jaque Mate, el periódico conspiranoico del cual asegura su editor que se van a repartir en España 175.000 ejemplares? Es la pregunta que me he hecho tras hojear un ejemplar que Gustavo Vázquez, miembro del Círculo Escéptico, ha recogido para mí en un pueblo vizcaíno. Con formato de periódico, en blanco y negro, 24 páginas y sin publicidad, El Jaque Mate es un concentrado de paranoia. Su editor es un tal Rafael Palacios, quien se presenta como periodista y cuya web demuestra hasta dónde puede derivar alguien que sufre una indigestión de misterios prefabricados.
El Jaque Mate es un disparate desde la portada hasta la contraportada. La noticia central apoya la idea de que la caída de las Torres Gemelas se debió a «una demolición controlada» y que, en el fondo, detrás del 11-S estuvo Israel, «el país más interesado en organizar un guerra en Oriente Próximo». Además, en esa primera página nos enteramos también -¡qué ignorantes somos!- de que «las facultades antes tenidas por paranormales han sido validadas por los científicos más punteros que han estudiado a yoguis, lamas y psíquicos», y de la existencia del motor de agua y otras tecnologías prodigiosas que podían liberarnos de la tiranía de los combustibles fósiles, pero que son silenciadas «por las multinacionales petrolíferas y los gobiernos sobre los que mandan». No falta el anuncio -sin pruebas, claro- de que hay otras civilizaciones en el Universo, que han contactado con nosotros desde un pasado remoto y que en «los meses venideros» va a quedar demostrado que ha habido una gigantesca operación de encubrimiento por parte de «un gobierno mundial que ha conocido esta información y la ha ocultado a la Humanidad para hacerla creer que vivía en un planeta-prisión«. (Esperen sentados.) Y, para regocijo de los creacionistas, la ley de probabilidades «echa por tierra» la Teoría de la Evolución. Si tienen tiempo y ganas, pueden leer el periódico de Rafael Palacios; pero no se crean nada. Apliquen la misma máxima que a cualquier revista o programa de misterios.
El editor de El Jaque Mate alardea, además, en su web de que ayer iba a dar una conferencia «en el Aula Magna de la Universidad de Filosofía de Valencia» (sic) sobre las conspiraciones que le obsesionan. No he encontardo ninguna confirmación en el sitio de la Universidad de Valencia de la celebración de ese acto -cuando me he enterado de la historia, ya no había nadie en las oficinas de la institución-, así que no puedo ni confirmar ni negar que haya tenido lugar. Si ha sido así, demuestra lo alejada que vive a veces de la racionalidad la Universidad española.
El auténtico enigma detrás de tanto delirio es quién ha financiado la impresión y distribución de El Jaque Mate y cuáles son sus objetivos, porque poner 175.000 ejemplares de un periódico de 24 páginas en las calles del país ha tenido que costar muchos miles de euros. Se dice en el espacio reservado a la identificación de la publicación que «ha sido sufragada por personas individuales, no por corporaciones ni Estados». Sea cierto o no, el tufillo antijudío del panfleto -que se asemeja en diseño a El País precolor- resulta preocupante, ya que en un primer vistazo puede comprobarse que no sólo culpa a los israelíes de los atentados de Nueva York, sino que también pone en duda la realidad del Holocausto. ¿Quién paga tanta mentira? ¿Con qué fines?