Los servicios de citas ‘online’ no son más efectivos para encontrar pareja que buscarla en un bar o en el metro

«Nada sugiere que los servicios de citas online sean peores para encontrar potenciales parejas románticas que un bar o el metro. Pero tampoco son mejores», sentenciaban a principios de febrero los psicólogos Eli Finkel y Benjamin Karney en The New York Times. Son dos de los autores de un informe publicado en Psychological Science in the Public Interest, una revista de la Asociación para la Ciencia Psicológica (APS), que concluye que «hay pocas razones para creer que los algoritmos de compatibilidad [las reglas por las cuales se establece la idoneidad entre individuos] sean especialmente efectivas».
Finkel, profesor de la Universidad del Noroeste, y sus colaboradores califican de «dudosa» la ciencia sobre la que dicen apoyarse los servicios de emparejamiento por Internet que hablan en sus webs de métodos científicos de compatibilidad y cosas parecidas. «Si los sitios de citas quieren afirmar que su algoritmo de coincidencia es científicamente válido, es necesario que se adhieran a los estándares de la ciencia, que es algo que ninguno de ellos ha cumplido. De hecho, nuestro informe concluye que es poco probable que sus algoritmos puedan funcionar, ni siquiera en principio, dadas las limitaciones de los procedimientos para emparejamiento que utilizan».
Los autores destacan que la de las citas románticas por Internet es «una industria de 1.000 millones de dólares y una de las pocas que están creciendo durante un periodo de recesión mundial». Ellos no lo especifican, pero la multimillonaria cifra se refiere sólo a Estados Unidos. A escala mundial, se calcula que el sector de emparejamiento online mueve 4.000 millones de dólares. Millones de personas confían en estos servicios para dar con su media naranja, y dedican tiempo y depositan sus esperanzas en un sistema que les aseguran que es más efectivo que cualquier otro y se basa en la ciencia psicológica más avanzada cuando, en realidad, no es así.
Cupido. Dibujo: helix84.«Si usted y su pareja ideal rellenan un cuestionario de un sistema de citas online, ¿es posible que no sean emparejados por ese servicio?», le preguntaron a Finkel través de las redes sociales. «No sólo es posible, sino que es muy probable. Considere este escenario: usted y su cónyuge viven en Denver y tienen ambos 35 años. Si fuera soltero, posiblemente quisiera conocer gente de 30 a 40 años en un radio de 16 kilómetros de donde vive. En un sitio de Internet de los más grandes, habrá, por ejemplo, 2.000 personas del sexo elegido en ese rango de edad. Un algoritmo de selección puede reducir esos 2.000 candidatos a 10 especialmente compatibles con usted. Si el algoritmo es efectivo, es algo espectacular. Aquí viene el problema: nuestras revisiones de la información disponible sobre algoritmos en uso y de 80 años de ciencia de las relaciones sugieren que no hay ahora ningún algoritmo mejor que el azar. Eso significa que la muestra de 2.000 parejas potenciales se ha reducido a 10, pero -y esto es crucial- el proceso no parece mejor que el azar. Así pues, las probabilidades de que la persona que actualmente es su cónyuge se encuentre entre las 1.990 rechazadas son mucho mayores que las de que esté entre las 10 seleccionadas».
Aspectos cruciales
A la pregunta de si puede existir una fórmula matemática que identifique a las parejas que puedan sacar adelante uan relación romántica a largo plazo, Finkel y Karney respondían en The New York Times: «Creemos que la respuesta es no». «Hasta la fecha -indica Finkel en la nota de prensa de la APS-, no hay pruebas de que ningún algoritmo de emparejamiento online funcione». Uno de los principales problemas, para los autores, es que los sitios de citas se basan para sus resultados únicamente en información sobre la personalidad proporcionada por los candidatos antes de que se encuentren cara a cara y, por consiguiente, no tienen en cuenta aspectos que los expertos consideran cruciales de cara al éxito de una relación romántica, como el modo en que se comunica la pareja y la habilidad de ésta para superar momentos difíciles.
«Estudio tras estudio han mostrado que las formas en que las parejas discuten e intentan resolver desacuerdos predicen su futura satisfacción y si es probable o no que la relación se rompa», escriben en el diario neoyorquino. Por el contrario, los autores destacan que las investigaciones hechas hasta el momento han dejado claro que la similitud de personalidades y gustos -algo sobre lo que inciden los servicios de citas- no es clave para el éxito de una relación. «Ellos dicen: «<Vamos a encontrar a tu alma gemela. Es una afirmación drástica. No es lo que están haciendo en realidad: «Hemos descartado a los bichos raros». Ése podría ser su lema. eHarmony: aquí no hay bichos raros»», ha dicho Karney a Love, un blog de Los Angeles Times. «Hasta ahora, el sector no ha obtenido un sobresaliente en esfuerzo. Durante años, la industria de citas online ha ignorado la auténtica ciencia de las relaciones a favor de afirmaciones sin fundamento y expresiones de moda como algoritmo de compatibilidad, que sólo suenan a científicas», sentencia Finkel.
Los expertos abogan porque se ahonde en los fundamentos científicos de estos servicios. «Los científicos de las relaciones tienen mucho que ofrecer a aquéllos que actúan en el frente de la formación de parejas románticas. Como contrapartida, los servicios de citas online ofrecen a los investigadores una oportunidad sin precedentes para probar sus teorías y desarrollar otras nuevas con grandes muestras de participantes que están muy motivados para establecer relaciones románticas. Este tipo de colaboración ha producido importantes avances y aplicaciones en muchas otras disciplibnas», escriben. Hasta entonces, ya sabe, tiene las mismas probabilidades de éxito a la hora de buscar pareja si va a un bar que  si gasta dinero y tiempo en un sistema de emparejamiento online.

Ignacio García-Valiño, en Punto Radio Bilbao

Ignacio García-Valiño, novelista, psicólogo y miembro del Círculo Escéptico, Almudena Cacho y yo hablamos el 18 de noviembre en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, de su novela El corazón de la materia, en la séptima entrega del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al pensamiento crítico.

Psicología de andar por casa

'Rarología', de Richard Wiseman.Richard Wiseman es un tipo raro y divertido. La foto de la contraportada de Rarología lo dice todo: ataviado con una bata de laboratorio, toma notas en la calle mientras un tipo disfrazado de pollo cruza la calzada. Psicólogo de la Universidad de Hertfordshire, Wiseman es un rarólogo, emplea la metodología científica «para estudiar los aspectos más curiosos de la vida diaria». Son asuntos que, a priori, casi nadie consideraría dignos de una investigación seria fuera de los círculos especializados, pero que resultan muy atractivas para cualquiera.
¿En qué se distingue una sonrisa sincera de otra simulada?, ¿se ríen los hombres y las mujeres de cosas diferentes?, ¿cuál es la mejor frase para ligar?, ¿por qué vemos fantasmas?, ¿en qué ciudad del mundo se vive más deprisa?, ¿es posible descubrir al próximo presidente de EE UU por los gestos de los candidatos durante un cara a cara? Éstas son algunas de las preguntas que Wiseman y otros psicólogos se han hecho desde hace décadas y que han puesto a prueba mediante ingeniosos experimentos. Rarología es un libro para disfrutar, que de paso nos enseña cómo somos y nos ayuda a entender mejor el mundo en que vivimos.
Richard Wiseman [2008]: Rarología. La curiosa ciencia de la vida cotidiana [Quirkology]. Trad. de Santiago Feely. Ediciones Temas de Hoy. Madrid. 320 páginas.
Publicado originalmente en el diario El Correo.

¿Usan los cienciólogos más del 10% del cerebro?

Publicidad de la Iglesia de la Cienciología.¡Confirmado! La Cienciología aspira a captar a sus militantes de base entre personas que sufren una grave discapacidad cerebral. Creía que habían cambiado de política hace años, pero en los últimos días varios amigos y un anuncio publicado en una revista esotérica me han sacado del error. La secta fundada por L. Ron Hubbard dice tener en España unos 10.000 adeptos e intenta seducir a más incautos con una presunta frase de Einstein sobre las limitaciones del cerebro humano. «Nosotros sólo utilizamos el 10% de nuestra potencia mental», sostienen los cienciólogos que sentenció el afamado físico. En el panfleto que reproduzco -que data de los años 80 del siglo pasado, pero que siguen usando-, aseguran que la mejor manera de superar esa carencia es, ¡faltaría más!, leer el libro Dianética y seguir las enseñanzas de su mesías.
Hubbard fue un escritor de ciencia ficción de segunda y un tipo con serios problemas mentales cuya religión es una patochada de cuidado: «Los principios fundamentales de Cienciología son los siguientes: eres un ser espiritual inmortal. Tu experiencia se extiende más allá de un solo ciclo de vida y tus capacidades son ilimitadas, aunque no se hayan realizado en la actualidad». Vamos, el típico bla-bla-bla misticoide al que tan proclives son las estrellas de Hollywood y muchos renegados de las religiones tradicionales.
¿Realmente usamos sólo el 10% del cerebro? Pues, no. No hay ningún ser humano que haya sufrido importantes daños cerebrales y siga tan ancho, cuando eso es lo que debería pasar en muchos casos si el 90% de nuestro cerebro fuera inútil. Nadie conoce a una persona con daños cerebrales a la que el médico haya dicho: «No se preocupe; la parte afectada es una que usted no utilizaba». Al contrario, como recordaba hace unas semanas en Bilbao el psicólogo Carlos J. Álvarez -en la segunda edición de Misterios, a la luz de la ciencia-, basta una pequeña lesión neurológica para que una vida pueda irse al traste. Sin embargo, los cienciólogos sostienen lo contrario y buscan a sus adeptos entre quienes creen que sólo usan el 10% del cerebro. Si están convencidos de esa limitación por algo será, ¿no?