Periodismo

Los médicos de ‘El Larguero’ se tragan el bulo de que mirar los pechos femeninos alarga la vida del hombre

'Información' publicada en 1997 por el tabloide estadounidense 'Weekly World News'.No tengo por costumbre escuchar la radio por la noche; pero, en la madrugada del miércoles, la encendí porque no podía dormir. Tenía sintonizada la Cadena SER, estaban emitiendo El Larguero y José Ramón de la Morena hablaba con dos médicos, José González y Antonio Escribano, quienes, al parecer, tienen sección fija en el programa. No estaba prestando mucha atención hasta que el periodista deportivo comentó a sus invitados que “un estudio realizado por una gerontóloga alemana ha afirmado que los hombres que miran los pechos de una mujer durante diez minutos al día pueden vivir hasta cinco años más”. “En un seguimiento durante cinco años de 400 hombres, al final, se llegó a la conclusión de que todos los que siguieron ese tratamiento, mirar los pechos de una mujer durante diez minutos al día, tenían mejor presión arterial y menos riesgos de sufrir enfermedades cardiovasculares”, explicaba el director de El Larguero. Y seguidamente preguntó a sus dos expertos si el estudio era verdad, a lo que los dos médicos respondieron que el artículo había sido publicado en The New England Journal of Medicine (NEJM) y que lo habían leído, e intentaron dar una posible explicación científica al fenómeno.

Tengo que reconocer que me dejó con la boca abierta que los dos médicos afirmaran que han leído el artículo de la gerontóloga alemana en NEJM. ¿Por qué? Porque ni existe la gerontóloga Karen Weatherby, a quien se atribuye el trabajo, ni nadie ha hecho un experimento en esa línea que haya demostrado que mirar los pechos femeninos prolongue la esperanza de vida de los hombres. Esta noticia es un viejo bulo que empezó a circular por Internet hacia 1999, según documenta la web especializada en leyendas urbanas Snopes.com, y que cada cierto tiempo resucita alguien como si fuera cierta. Fue lo que el 3 de diciembre hizo el gratuito Qué!.

Según Snopes.com, la conveniencia para los hombres de mirar los pechos de las mujeres para vivir más aparece por primera vez en el número del Weekly World News del 13 de mayo de 1997, cuya portada alerta de que los desastres meteorológicos que asolaban entonces EE UU eran un signo de la inminente Segunda Venida. En la página 38 de ese ejemplar del semanario más freak, se anunciaba: “¡Mirar unas tetas grandes suma años a la vida del hombre!”. La información, que pueden leer pinchando en la imagen, contaba en esencia lo mismo que la publicada en Qué! hace unos días y en otros medios españoles y extranjeros en los últimos años, si bien atribuía el hallazgo a un hombre y no citaba ninguna revista científica. Yo, de todos modos, estoy dispuesto a desdecirme si los doctores Escribano y González me mandan una copia del artículo de NEJM que aseguran haber leído.

La condena a Fernando Cuartero por llamar “vulgares estafadores” a unos espiritistas, en Radio 3

Ángel Carmona y yo hemos hablado hoy de la viajera del tiempo de la película de Chaplin, la pulsera Power Balance de Leire Pajín y de Fernando Cuartero, multado por llamar “vulgares estafadores” a unos espiritistas, en Hoy Empieza Todo, en Radio 3. ¡Pensamiento crítico a mil por hora a primera hora de la mañana!

El ridículo misterio de la viajera en el tiempo de una película de Chaplin de 1928

El director de cine irlandés George Clarke colgó, el 20 de octubre en YouTube, un vídeo en el que decía haber encontrado a una mujer hablando por un teléfono móvil en los extras incluidos en el DVD de The Circus (El Circo), una película rodada por Charles Chaplin en 1928. “La única conclusión a la que puedo llegar -que estoy seguro de que suena absolutamente ridícula para algunas personas- es que [la mujer] es un viajero del tiempo”, decía el cineasta en la grabación.

Cuando vi por primera vez el vídeo hace casi una semana, me pareció todo demasiado ridículo. ¿Quién iba a creerse que la mujer que pasa delante de la cámara, y por detrás de una cebra de cartón piedra ensillada, tapándose la oreja izquiera con una mano y, aparentemente, hablando es una viajera temporal? Bueno, pues algunos medios lo han hecho: Fox News, por ejemplo, vendió la historia como posible el martes pasado bajo el epígrafe de Ciencia. Y el globo empezó a inflarse, con medios impresos y audiovisuales replicando la historia acríticamente.

Lo cierto es que no hace falta recurrir a viajeros temporales para explicar la escena, que corresponde a imágenes del público que asistió al estreno de The Circus en el Teatro Chino mann de Hollywood. De buenas a primeras, como escribía el jueves Jen Chaney en Celebritology, hay cuatro explicaciones posibles sin echar mano de crononautas: que la mujer está usando algún tipo de audífono; que está utilizando su mano izquierda para amplificar el sonido; que está sujetándose el sombrero; o que está tocándose la cara. Cualquier cosa es posible antes de que estuviera hablando por un móvil porque, como escribió ayer Álvaro Ibáñez, Alvy, en Microsiervos, ¿para qué querrías llevarte un teléfono móvil a 1928 si pudieras viajar en el tiempo… si en esa época no había antenas celulares ni compañías de telefonía móvil?

“Aunque esta teoría fantástica [del viajero temporal] es divertida, con toda probabilidad, la mujer está en realidad usando un audífono. Éste fue inventado en la década de 1920, y en 1928 hubo unos cuantos dispositivos pequeños disponibles, tales como los fabricados por Acousticon, que podrían explicar el aparato en la mano”, indicaba el jueves Micheal Sheridan en The New York Daily News. Al día siguiente, varios medios digitales anglosajnes publicaron que el dispositivo que llevaba la mujer podía ser un audífono patentado por Siemens en 1924. Yo me enteré, una vez más, a través de Celebritology, que colgó el siguiente vídeo que un usuario había subido a YouTube:

Y la viajera en el tiempo se esfumó, aunque en España siguió vendiéndose como auténtica hasta el sábado.

La historia es ridícula de principio a fin y, a la vez, preocupante. ¿Qué pasa en los medios que la han publicado como posible? ¿Se han vuelto algunos periodistas definitivamente locos? ¿Toman a su público por idiota? Hasta hace poco, algo así sólo podía salir en programas como Cuarto milenio, donde Iker Jiménez y su equipo presentaron ya hace cuatro años a un hombre arrollado por un tren como un viajero temporal. Lamentablemente, la lucha por la audiencia hace que el ikerjimenezismo se extienda entre muchos medios, y ya se sabe que, cuando ese tipo de pseudoperiodismo entra por la puerta, el rigor y la credibilidad saltan por la ventana. Y con ellos, no se olviden, se va una parte importante del público. Lectores como Juanjo Teruel Fernández, quien me escribía el sábado desde Valencia, escandalizado por cómo había cubierto la historia el diario Levante.

“La falta de credibilidad. El abandono de la calidad. Si se empieza a hacer diarios demasiado sensacionalistas o demasiados parecidos entre sí, se pierde tirada”, repondía ayer Giovanni di Lorenzo, director del semanario alemán Die Zeit, a una pregunta sobre las razones de la crisis de la Prensa en una entrevista publicada en El País. Publicar estupideces como las de la viajera en el tiempo de la película de Chaplin dándolas por buenas es renunciar al público inteligente, llamarle tonto, y concenarse a luchar por la audiencia con Sálvame y el resto de la telebasura.

Gliese 581g puede no existir: ¿qué dirán entonces los que lo vinculaban con un inminente primer contacto?

Gliese 581g, el primer planeta de masa terrestre descubierto en la zona habitable de otra estrella, podría no existir, según publicó Astrobiology Magazine el martes. El investigador Francesco Pepe, de la Universidad de Ginebra, dijo el lunes en un simposio sobre sistemas planetarios de la Unión Astronómica Internacional, que él y su equipo no han encontrado ni el mínimo indicio de que exista el planeta habitable de la estrella Gliese 581, situada a 20,5 años luz. “La razón de ello es que, a pesar de la extrema precisión del instrumento (se refiere al espectrógrafo HARPS del telescopio de 3,6 metros de La Silla, Chile) y los muchos puntos de datos, la amplitud de la señal de este quinto planeta potencial es muy baja y, básicamente, está al nivel del ruido”, ha dicho.

Habrá que ver en qué acaba el culebrón de Gliese 581g, cuyo descubrimiento se anunció hace dos semanas y ha dado lugar a uno de los más ridículos episodios de pseudoperiodismo científico recientes, con la invención de una señal inteligente procedente de ese mundo, y a una carrera demencial por ver quién dice la última tontería emprendida en Milenio 3, el programa de Iker Jiménez en la Cadena SER, que desembocó en un inminente primer contacto y un próximo fin del mundo tal como lo conocemos en 2012. Como ya publiqué aquí, la señal láser de Gliese 581g nunca existió y todo se debió a la imaginación de un ufólogo, al que copió un periodista, al que, a su vez, copiaron otros periodistas.

Tras publicar mi anotación, me enteré de que el bloguero Edgar Luis Gómez había escrito a Ragbir Bhathal, el científico que supuestamente había detectado la señal extraterrestre, y éste le había respondido:

“Sí, descubrimos algo que parecía una señal láser, pero no de Gliese. Fue a partir de la región de Tucanae.

A pesar de buscarlo durante bastante tiempo, no lo hemos vuelto a ver.

Lo hemos marcado con un gran interrogante.

La búsqueda de señales de láser desde el espacio exterior continúa.”

El artículo de Gómez “demuestra cómo debería ser el proceder de cualquiera al encontrarse con una anotación de este tipo, y más si trabaja en un medio de comunicación”, escribió atinadamente poco después Javier Pedreira, Wicho. A pesar de que la historia de la señal láser ha quedado desmontada, no he leído todavía -quizá se me haya pasado- rectificación alguna en los medios que la vendieron como buena. Como ha dicho Eduardo Arcos, “el problema es que aún cuando quede aclarado más allá de cualquier duda que no existen pruebas algunas para asegurar que Gliese 581g tiene vida extraterrestre o que el pulso de luz que Ragbir Bhathal observó (pero no ha podido verificar) viene de otra región del espacio, seguiremos leyendo artículos sensacionalistas del tema. Es que vende más”.

La Televisión Gallega hace propaganda de la homeopatía

La homeopatía es un timo. Su teoría se basa en la violación sistemática de los principios de la química, y su práctica responde exclusivamente a los intereses de la clase médica, ante los cuales las autoridades sanitarias españolas miran para otro lado. Según los homeópatas, la sustancia que causa unos efectos -una enfermedad- sirve también para paliarlos. Para lograr esto último, esa sustancia ha de diluirse hasta que no quede ni una molécula de ella en el agua, lo que, sorprendentemente, ni significa que no esté ahí porque, según los practicantes de esta pseudomedicina, el agua tiene memoria de lo que se ha disuelto en ella. De ser esto cierto, supondría, por ejemplo, que todos los sistemas de depuración de agua serían inútiles porque llegaría a nuestras casas con memoria de todos los gérmenes que han pasado por ella; pero sabemos que no es así y que, en los países desarrollados, consumir agua del grifo no conlleva ningún riesgo para la salud si ha sido convenientemente tratada. También supondría que el agua de cualquier producto homeopático tendría memoria no sólo de lo que el prospecto dice, sino además de todo lo que ha tenido algún contacto con ella desde que se formó la molécula.

Nada de esto parece importar a los responsables de los informativos de la Televisión Gallega (TVG), que ayer dedicaron espacio en sus telediarios a hacerse eco de la reivindicación de los médicos homeópatas de que sólo puedan practicarla los titulados en Medicina. Ésta aspiración sería lógica si la homeopatía fuera una práctica médica, pero es que no lo es: los productos homeopáticos son inocuos, no curan nada más allá del efecto placebo porque carecen de principio activo. Por eso, el suicidio homeopático es imposible. Uno puede tomarse tranquilamente un frasco de somnífero homeopático con la seguridad de que no la va a pasar nada, mientras que, si hace lo mismo con un somnífero real, puede morir. La homeopatía no funciona, como han advertido en los últimos meses Ichiro Kanazawa, presidente del Consejo Científico de Japón (SCJ); el Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Comunes; y la asamblea de Asociación Médica Británica (BMA). Pero es tan buen negocio vender agua a precio de fármaco testado…

El periodismo no consiste en hacerse eco sin más de lo que dice alguien: eso es propaganda. La buena práctica periodística exige contrastar las afirmaciones y los hechos para evitar difundir falsedades como hizo ayer TVG y me he enterado gracias a Fernando Trigo Chouzinho. Como bien dice este escéptico y bloguero que ya ha denunciado en otras ocasiones desmanes de este tipo en la TVG, lo que pretenden los médicos homeópatas es hacerse con “la exclusividad de la práctica de este engaño”. El periodismo científco y el sanitario no pueden ser neutros ante la difusión de patrañas como la que nos ocupa; eso es ser cómplice de quienes están jugando con la salud ajena, sean médicos o no. Porque “la homeopatía es brujería”, como dijo en mayo ijo hace un mes Tom Dolphin, vicepresidente del comité de médicos jóvenes de la BMA, y todos los productos homeopáticos de venta en nuestro país carecen de la autorización correspondiente de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), porque ninguno ha podido demostrar experimentalmente su eficacia. Como lo que recetan es inocuo, los homeópatas nunca quitan a un paciente el tratamiento médico convencional, ya que es el que, si la enfermedad que sufre tiene cura, va a hacer que el cliente recupere la salud. Y es que un producto homeopático es tan efectivo como medicamento como el agua bendita.