Periodismo

El poder de los zahorís: creer en algo no implica que exista

Suponga que mañana se ponen de acuerdo la mitad más uno de los humanos en que la fuerza de la gravedad no existe. Suponga que mañana la mitad más uno de sus congéneres decide que la teoría de la evolución no es cierta y que fuimos creados en un laboratorio alienígena, o que el cáncer y el sida no existen. La gravedad tiraría igualmente de los cuerpos hacia abajo y seguiríamos sin pruebas de visitas alienígenas, seguiríamos siendo el producto de la evolución de especies anteriores y no un producto de laboratorio, y el cáncer y el sida seguirían matando millones de seres humanos. Que no creamos en algo, o que creamos en algo, no implica que no exista, o que exista. Por eso, cuando José María Íñigo defendió el domingo en Radio Nacional de España la posibilidad de que el hombre no haya pisado la Luna basándose en que hay mucha gente que así lo cree, estaba diciendo una tontería.

Ese mismo argumento -el de hay mucha gente que…- es al que ayer recurría la autora de “Los magos del péndulo”, un reportaje publicado en El Correo, para intentar apoyar la idea de que el zahorismo funciona. “¿Pseudocientíficos? Puede ser. Pero los contratan. Eso es incontestable. Para buscar agua o para examinar la disposición de las mesas en una oficina, como han hecho los funcionarios del departamento vasco de Industria, alarmados por el incremento de casos de cáncer entre los compañeros. El zahorí que inspeccionó la zona prefiere no hablar. Se sabe que cogió el péndulo, lo paseó por la quinta planta del edificio Lakua I de Vitoria-Gasteiz, analizó los campos electromagnéticos y aconsejó cambiar la ubicación de las mesas para mejorar el bienestar de quienes en ellas se sientan. Y vale. A sus 80 años, y con muchos de experiencia y éxitos, no está para debates kafkianos, contrarrestar suspicacias o rebatir las teorías (doctores tiene la medicina) que achacan los tumores a la media de edad alta de los empleados públicos”.

También hay gente que contrata a brujos, videntes y curanderos, pero eso no demuestra que los poderes de esos personajes sean reales; sólo que hay quien cree en ellos. Hay engañabobos porque hay bobos. Así de claro. La segunda falacia consiste en poner al mismo nivel a un zahorí, que nunca ha demostrado sus poderes, que a los científicos. No todas las opiniones son respetables: la de un zahorí respecto a la influencia de los campos electromagnéticos en el desarrollo del cáncer es tan digna de tomarse en serio como la de un niño sobre el hombre del saco o el ratoncito Pérez. Y no importa que, en el segundo de los casos, el niño encuentre una moneda donde dejó el diente que se le había caído. Lo mismo pasa con los zahorís. ¿Que encuentran agua? Claro, pero no es achacable a sus poderes extraordinarios ni a sus varitas mágicas, sino a su conocimiento del terreno y a que, en muchos sitios, dar con agua sólo depende de la profundidad a la que excaves.

Una tontería peligrosa

El zahorismo -en todas sus variantes, desde la tradicional hasta la moderna geobiología, pasando por la radiestesia- es pseudociencia y, como tal, que alguien crea en ella o se gaste el dinero en ella no le otorga un plus de credibilidad. No hay redes de energía desconocida esperando que individuos con varitas las detecten. Es posible que algunos zahorís-radiestesistas-geobiólogos crean que sienten corrientes de agua o misteriosos flujos energéticos sólo a su alcance, pero eso no significa que lo hagan; sólo que lo creen. Otros seguramente no creen en nada; pero es que, mientras haya bobos, habrá engañabobos. Lo único cierto es que ningún experimento científico ha confirmado las habilidades de estos supuestos dotados o, por mirarlo desde otro punto de vista, todos han demostrado que el zahorismo es tan real como los secuestros por extraterrestres.

La radiestesia tiene tanto fundamento como la cartomancia y la existencia de las líneas Hatmann es tan cierta como la del País de Oz. El problema es que la tontería de los magos del péndulo se convierte en un peligro cuando se empieza a creer que nuestra salud puede depender de energías misteriosas, porque eso abre la puerta, como indica la reportera, a que los radiestesistas comiencen a diagnosticar enfermedades. Da miedo sólo imaginarse lo que puede ocurrir a un enfermo de cáncer que crea que la solución a su mal pasa por cambiar de lugar de residencia o de lado la cabecera de la cama, o poner un sofá aquí o allá. ¿Pseudociencia? Seguro y, a veces, más que un simple timo. Y me da igual que crea en ella mucha gente. También hay mucha gente que cree que el hombre no llegó a la Luna y no por eso tienen razón. Y ha habido, a lo largo de la historia, mucha gente que ha creído en brujas, hadas, sirenas, centauros, dragones… y todo tipo de dioses.

El conejo de Fukushima, la base marciana, y Bugarach y el fin del mundo de 2012, en Radio 3

Ángel Carmona y yo hemos hablado hoy del conejo mutante de Fukushima, la falsa base marciana, y Bugarach y el fin del mundo de 2012, en Hoy Empieza Todo, en Radio 3. ¡Pensamiento crítico a mil por hora a primera hora de la mañana!

El timo del ‘agua de piedras preciosas’

La gerente de la empresa Ekotrebol, Verónica Castiñeira, muestra los recipientes de cristal de Bohemia donde con diamantes y piedras preciosas. Foto. Efe.

“Beber un vaso de agua en la que han macerado diamantes durante siete minutos en un recipiente de cristal de Bohemia es una de las últimas novedades en cosmética extraída de productos naturales que ayudan a las personas a reactivar su belleza”, dice un teletipo enviado por Efe el domingo. Verónica Castiñeira, gerente de la empresa Ekotrebol, sostiene que consumir agua de piedras preciosas puede tener efectos positivos para la salud. Y no se refiere a los del agua, sino a las “informaciones energéticas de las piedras preciosas” transmitidas a ésta.

La maceración de piedras preciosas en agua, de lo que me enteré gracias a un tuit de la periodista científica Patricia Fernández de Lis, tiene tanto fundamento como la homeopatía. Como indica Javier Pedreira, Wicho, “jamás hubiera imaginado que el material más duro del mundo se pudiera macerar”. Si usted también cree que esto es de locos, no se preocupe: está en lo cierto. Lo que pasa es que, en un mundo donde triunfa la pulsera Power Balance y medios de referencia no hacen ascos a anunciar todo tipo de cremas milagrosas, cantar las excelencias del agua de piedras preciosas es sólo un modo más de explotar la ignorancia y la obsesión por la salud de buena parte de la sociedad. “El agua en contacto con las piedras preciosas se carga de todas las propiedades de éstas y de energía para solucionar los diferentes problemas de salud y de ánimo de las personas, se lee en la web de Ekotrebol.

La empresa española comercializa los productos de VitaJuwel, una firma alemana en cuya web se explica la pseudofilosofía sobre la que se cimenta el negocio. Dicen que “los progresos de la ciencia explican de forma cada vez más precisa los milagros de la Creación. Nuevos avances en microfotografía muestran cómo el agua adopta y almacena las informaciones de su entorno”. Y añaden: “El hecho de que el agua posee una especie de memoria es un conocimiento ya muy extendido y, además, comprobado mediante diferentes investigaciones. Con esto también se hace explicable el agua de piedras preciosas“. No dan ni una referencia a favor de lo que dicen porque, ay, la memoria del agua no existe. Que la tuviera exigiría, además, que fuera inteligente y recordara en cada momento lo que nos viene bien a cada uno y no todas las sustancias, muchas de ellas perjudiciales para la salud, con las que ha estado en contacto.

Obviamente, nada de eso importa a estos investigadores de vanguardia, que no dudan en afirmar que “las informaciones energéticas de las piedras preciosas de VitaJuwel devuelven al agua las características naturales del agua de manantial vital y sana”. Los accesorios que vende la compañía germana para que cualquiera obtenga en casa agua con los efectos curativos de las piedras preciosas, que “han sido descritos en muchas publicaciones”, son burbujas de cristal de Bohemia que contienen gemas en diferentes combinaciones para, supuestamente, diferentes fines, a precios que oscilan entre 39 y 219 euros. Así, la que tiene esmeraldas y cristal de roca a poner a macerar se vende como un método para reforzar el sistema inmune y la de ópalo verde pistacho, para experimentar momentos felices.

Sorprende tanta tontería; pero, aún más, que la agencia Efe haga propaganda de un timo así con la excusa de la feria Natura Málaga.

La Sexta muestra a Yuri Gagarin volviendo a la Tierra en paracaídas, un vídeo que en realidad no existe

Frivolizarlo todo tiene el peligro de que uno acaba por no saber hacer las cosas de otro modo. Lo demostró ayer La Sexta Noticias al hacerse eco del cincuentenario del viaje espacial de Yuri Gagarin. La presentadora empieza diciendo que el primer astronauta “no era ninguna eminencia, pero ha pasado a la historia como el gran héroe del espacio”. Un comienzo que ya hace presagiar lo peor. Habla de Gagarin como si hubiera sido elegido para tripular la Vostok 1 entre los concursantes de un Gran Hermanosoviético, extremo que confirma al añadir que la gesta “le convirtió en un juguete roto”. Una expresión, esta última, que no se corrresponde con la realidad porque, aunque murió joven en un accidente aéreo, nunca fue un desgraciado.

Tampoco es cierto, como aseguran más adelante, que pasara de la noche a la mañana de trabajar de obrero metalúrgico a ser astronauta. Gagarin fue aprendiz de fundidor y amplió estudios en una escuela técnica, pero a los 22 años era piloto de caza y en 1960, ya teniente, uno de los veinte militares seleccionados para convertirse en el primer cosmonauta. Así que no salió de un taller para meterse en una nave espacial, ni su regreso a la Tierra en paracaídas tras abandonar la cápsula en el aire fue grabado en vídeo, para empezar porque cayó donde nadie se lo esperaba. Sin embargo, la voz en off sentencia, al tiempo que en pantalla un paracaidista aterriza: “Éste es Yuri Gagarin volviendo a la Tierra con su paracaídas en un lugar perdido de Siberia”. Y tan perdido… Como que tuvo que pedir a unos campesinos que le dejaran llamar por teléfono a Moscú para que fueran a buscarle.

Todo vale con tal de que el ritmo del minirreportaje no decaiga, incluso hablar de la temperatura de la nave durante la reentrada en la atmósfera mientras se enseñan los gases ardientes de un despegue o dejar caer que la comunicación entre el centro de control y la Vostok 1 no fue continua, algo que las transcripciones contradicen para desgracia de la ficción periodística. Estamos ante una memorable pieza de divulgación científica a la altura de otras de la cadena como la que atribuyó las muertes de pájaros a la proximidad del fin del mundo, la que presentó las inexistentes drogas auditivas como “lo último en viajes psicotrópicos” y la que promocionó los parches de titanio mágicos que usa el príncipe Felipe.

Por cierto, me enteré de esta disparatada cobertura de la primera misión espacial tripulada gracias a los comentarios del periodista científico Mauricio-José Schwarz en Twitter.

‘La Razón’ dice que un astrólogo es un científico y TVE consulta a Rappel para hablar del Halley

Cuando uno creía que la diferencia entre astrólogo y astrónomo, entre charlatán y científico, estaba clara, TVE y el diario La Razón nos dejan claro que no es así, que todavía hay periodistas que otorgan la misma importancia a la opinión de un vidente que a la de un científico. La Primera lo hizo en sus informativos de ayer al recordar cómo vivimos hace 25 años el paso del cometa Halley; el diario madrileño, al hablar de la superluna del día de san José.

TVE dedicó ayer un minirreportaje a la noche del la del 13 de marzo de 1986 y cómo se informó del paso del Halley. La pieza recordaba lo que entonces decían parapsicólogos y videntes, con imágenes de archivo de Fernando Jiménez del Oso y de Rappel previendo que el paso del Halley podría suponer el inicio de “una etapa muy positiva para descubrimientos, para cosas científicas muy importantes…”. Y, acto seguido, la autora entrevistaba al vidente en la actualidad, y éste decía lo que para un brujo significa un hecho astronómico así. La misma reportera hablaba poco después con una astrónoma, poniendo así en el mismo plano a un charlatán y a una científica. ¿A qué viene recurrir a un astrólogo para hablar del último paso del Halley? ¿Por qué TVE repite los errores del pasado, cuando tanto Jiménez del Oso como Rappel tuvieron en la cadena pública programas dedicados a la difusión de supercherías?

La Razón' cita a un astrólogo como si fuera un científico, para hablar de la 'superluna'.

La Razón tampoco se quedó corta en una información titulada “La super luna se acerca a la Tierra y resucita la teoría del caos”, en la que desmontaba la visión catastrofista del perigeo lunar como posible causante del terremoto de Japón. El autor volvía a repetir la mentira de que el satélite estará el sábado más cerca de la Tierra que nunca en los últimos 18 años, fácilmente desmontable gracias a la calculadora de perigeos y apogeos lunares de John Walker; aunque siempre es más fácil copiar y pegar. Y escribía que, al mensaje de que el perigeo lunar no tiene nada que ver con la catástrofe japonesa, “se han ido sumando los científicos después de que uno de sus colegas, el astrólogo estadounidense Richard Nolle, vaticinara (dos días antes del terremoto de Japón) graves consecuencias por un fenómeno natural que se producirá el sábado 19 de marzo, el perigeo lunar, que marca el punto de mayor aproximación a la Tierra de este satélite durante su órbita”. Sí, han leído bien, para La Razón un astrólogo es un científico, un colega de un astrónomo.